Tomado de diario TIEMPO

22septtoon

Duelo final

El audaz y sorpresivo retorno del presidente José Manuel Zelaya Rosales a Tegucigalpa, para iniciar sobre el terreno la restauración del orden institucional, viene a ser el final del duelo entre el régimen de facto y el régimen constitucional que vuelve por sus fueros.

Respaldado por la mayoría del pueblo hondureño, por la Organización de los Estados Americanos (OEA), las Naciones Unidas (ONU) y los pueblos de todo el mundo, el presidente Zelaya Rosales ha planteado inmediatamente, desde su residencia temporal de la Embajada de Brasil, la realización del diálogo nacional que garantice la rehabilitación del Estado de derecho en paz, concordia y unión de la familia hondureña.

Simultáneamente, la asamblea general de la OEA ha reiterado su resolución contra el golpe de Estado del 28 de junio y la exigencia de la restitución inmediata e incondicional del presidente Zelaya en el mando presidencial de Honduras, aunque dando ahora cabida a la solución diplomática concernida en las negociaciones del Acuerdo de San José y en vista del giro de los acontecimientos a lo largo de los casi tres meses transcurridos después del golpe militar.

La presencia del presidente Zelaya Rosales en territorio hondureño cambia casi por completo el panorama político, y, por supuesto, las circunstancias en torno a la aplicación del Acuerdo de San José, tanto por la negativa total del gobierno de facto a suscribirlo en todos sus extremos como por la evolución del proceso político constituido en movimiento de resistencia nacional al régimen de facto, el cual demanda un cambio más a fondo a través del poder constituyente.

En estas condiciones, la sociedad hondureña está abocada a un desenlace crucial toda vez que el presidente Zelaya se encuentra hondamente comprometido con la solución diplomática, que le reporta el apoyo mundial a su postura de dignidad y buena fe, mientras el sector golpista encabezado por el espurio jefe de Estado, Roberto Micheletti, desconoce totalmente el apremio de la voluntad nacional e internacional para acabar con la crisis política en Honduras.

Puestas así las cosas, el curso de los acontecimientos relacionados con la crisis política, y, más específicamente, con el proceso electoral proyectado para noviembre próximo, se verá sometido a extraordinarias presiones en línea con la filosofía del Acuerdo de San José que difícilmente podrá esquivar ni soportar el régimen de facto, el cual da la impresión, hasta este momento, de que está decidido a inmolarse antes que dar paso a la razón y el interés nacional.

Por lo demás, el presidente Zelaya ha logrado –con éxito— el cruce del Rubicón… y lo demás es cuestión de tiempo. De poco tiempo.