LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL Y EL PETROLEO
La tiranía de Juan Vicente Gómez (1909-35) no se diferencia de las anteriores dictaduras, en lo que se relaciona con la base social que le da vida, pero este gobierno, como los sectores sociales en que se apoya, pasan a una nueva fase de corrupción y de envilecimiento. En ellos desaparecen todo sentido de dignidad nacional, todo sentimiento de patria soberana e independiente y se entregan desvergonzadamente a los requerimientos del conquistador extranjero.
Dictaduras como éstas son un típico ejemplo de los gobiernos de traición nacional que han servido, en los países de América Latina, para que el capital monopolista la haya transfigurado en una miserable semicolonia de las metrópolis imperialistas.
La camarilla gomecista, que asaltara el poder en 1908 con el apoyo de los acorazados y marinos yanquis, había logrado pocos años después consolidarse debido a las siguientes circunstancias:
1º A la ayuda activa prestada por los inversionistas de Estados Unidos y Europa, de sus gobiernos y agentes diplomáticos y, especialmente, de la Casa Blanca.
2º Debido a los métodos terroristas empleados contra los enemigos del régimen: liquidación de toda manifestación del descontento popular a través de la violencia policial; supresión de las libertades y garantías ciudadanas; suspensión o clausura de la prensa independiente y cierre de la Universidad de Caracas; disolución de las organizaciones estudiantiles y encarcelamiento, torturas y asesinatos de un gran número de los jefes de la oposición.
3º Por cierta neutralización o pasividad de las masas populares, cansadas de las repetidas contiendas armadas, en las que inútilmente habían derramado su sangre, sólo para sustituir unas camarillas por otras, igualmente explotadoras y opresoras del pueblo.
4º Por la incapacidad de los caudillos jefes de la oposición, quienes se encontraban anarquizados por rivalidades personales, ambiciones de mando, o cargados de un gran desprestigio público resultado de sus actuaciones en los gobiernos anteriores.
5º Por la inexistencia de una clase capitalista, industrial, progresista interesada en el desarrollo de una economía propia nacional y por la ausencia de una clase obrera capaz de ponerse al frente de las masas campesinas y de todo el pueblo e impulsar un verdadero movimiento democrático antifeudal y de liberación nacional.
Pero todo esto no hubiera sido suficiente para apuntalar y perpetuar el gomezalato durante más de un cuarto de siglo. Lo fundamental consistió en el cambio de la situación económica en Venezuela determinado por el torrente de las inversiones y explotación del petróleo y, también, a consecuencia de la primera guerra mundial (1914-1918).
En 1914 las contradicciones y rivalidades entre los países imperialistas habían llegado "a la hora cero".
"La correlación entre las fuerzas económicas y militares de los Estados imperialistas había cambiado. Manifestábase la aspiración a proceder a un nuevo reparto del mundo. La lucha por un nuevo reparto del mundo tenía que provocar, inevitablemente, la guerra imperialista. La guerra de 1914 fue una guerra por un nuevo reparto del mundo y de las zonas de influencia.
"Esta guerra había sido largamente preparada por los estados imperialistas. Fueron culpables de ella los imperialistas de todos los países.” (Ver Nota 1)
A mediados del año de 1914 se desencadenó con toda su furia la primera guerra mundial. Los países imperialistas se habían agrupado en dos grandes bloques. Un bando fue encabezado por Alemania y en él participaban Austria-Hungría, Turquía, etc.; en la otra alianza se alineaban Inglaterra, Francia, Rusia y, más tarde, Italia y Estados Unidos.
En esta matanza participaron treinta y tres naciones; fueron muertos en los campos de batalla más de 10 millones de combatientes y sufrieron lesiones, heridas y mutilaciones un número mayor de 20 millones de seres humanos de todas las edades y sexos.
Sobre una gran parte de Europa miles de ciudades y pueblos sufrieron los terribles estragos de la devastación. La guerra trajo a los pueblos la miseria y la ruina.
Los obreros y campesinos fueron arrancados de un trabajo pacífico, creador y lanzados al torbellino de la muerte; y mientras sus hijos, esposas, madres, hermanas, novias se debatían en la miseria y sufrían la angustia de la ausencia o el dolor de la desaparición del ser amado y sostén de la familia, los capitalistas y terratenientes engordaban amasando grandes fortunas, producto de los contratos de guerra, del acaparamiento y de la especulación con los artículos de primera necesidad. Desde entonces se ha creado en el mundo capitalista una casta u oligarquía poderosísima de mercaderes de la muerte, que busca en la 'guerra entre los pueblos el filón más rico y de mayores beneficios.
Es evidente que los imperialistas y sus gobiernos tuvieron éxito al valerse de la demagogia nacionalista y patriotera, para engañar a los pueblos, conducidos a la guerra y ocultar sus propósitos de rapiña.
Los gobiernos capitalistas se acusaron mutuamente de agresión; se veían obligados, decían, a hacer la guerra en defensa de la patria en peligro. Pero los más responsables en la vil maniobra de embaucamiento de las masas populares y del desencadenamiento de esta guerra de filibusterismo, fueron los dirigentes socialistas oportunistas de la Segunda Internacional, filisteos que traicionaron desvergonzadamente la causa de la solidaridad internacional del proletariado.
Los social-traidores de la Segunda Internacional, en vez de luchar contra la guerra y por la derrota de sus gobiernos imperialistas, lo que hicieron fue ponerse al servicio de éstos, atizar el odio nacional y racial, lanzar a los trabajadores de sus países contra sus hermanos de otras naciones, en una lucha criminal y fratricida en beneficio de los más torvos intereses de los peores enemigos de la clase obrera y de las masas populares de todo el mundo.
Los social-traidores de la Segunda Internacional, llegaron hasta aplaudir a las "cortes marciales" por las sentencias asesinas dictadas contra aquellos de sus propios compañeros de filas, que se pronunciaron valientemente contra la guerra y por la paz.
Pero hubo un partido que permaneció fiel a los principios del socialismo y del internacionalismo proletario, a la fraternidad mundial de los obreros de todos los países, al lema de los fundadores del socialismo científico, de Marx y Engels: ¡Proletarios de todos los países, uníos!
Este partido fue el comunista (b.) de Rusia, el partido fundado por Lenin y sus discípulos, el cual, a pesar del terror de la autocracia zarista, de los militares y terratenientes, se mantuvo firme en su lucha intransigente y sin vacilaciones contra la guerra y por el derrocamiento ,de los opresores del pueblo ruso. Frente a la política apaciguadora y traidora de los socialistas de derecha o mencheviques y de los demócratas socialrevolucionarios que proclamaban la "paz social mientras .durase la guerra", Lenin, Stalin y sus colaboradores lanzaron la consigna de "transformar la guerra imperialista en guerra civil", en guerra revolucionaria para derribar el poder de los explotadores belicosos, librar la humanidad de la opresión y de las guerras entre los pueblos y lograr una paz justa para todas las naciones.
Los imperialistas desataron la guerra. Cada bando creyó que ganaría y aumentaría su esfera de explotación y dominio; pero los obreros y campesinos de Rusia, dirigidos por los comunistas bolcheviques y apoyados por todos los sinceros revolucionarios de otros países, lograron romper la cadena del imperialismo sobre una sexta parte del mundo y establecieron en los vastos territorios subyugados por el imperio zarista, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, confraternidad de naciones igualmente libres y soberanas. Crearon una nueva sociedad sin explotados ni explotadores, sin naciones oprimidas y naciones opresoras: ¡el socialismo victorioso!
Se abrió una nueva época histórica para la humanidad. Comenzó la primera etapa de la crisis general del sistema capitalista mundial. Entramos en un nuevo ciclo de guerras y agresiones imperialistas, por una parte, y de revoluciones proletarias y de liberación nacional por la otra. Han quedado plenamente confirmadas por la historia, el valor incalculable de las tesis del leninismo; su teoría, su estrategia y su táctica; sus métodos de organización (los partidos comunistas) de las vanguardias del proletariado para orientar y conducir a las masas del pueblo a su liberación.
Durante esta guerra, Venezuela, así como el resto de los países de América Latina, fueron conservados en una relativa neutralidad, como reserva abastecedora de los países beligerantes, ya que ninguno de los dos bandos que entraron en la contienda tenía suficientes medios bélicos que les permitieran extender la batalla sobre todos los Continentes. Hoy, con los nuevos elementos que ha creado la ciencia y la técnica contemporánea, la guerra haría sentir su pavorosa devastación sobre los más apartados rincones de la tierra, sobre todos los pueblos del orbe sin que sea concebible aislacionismo, neutralidad respetada o refugio seguro para ningún pueblo.
En el transcurso de estos años de guerra (1914-1918), y en los inmediatos postbélicos, se hizo inevitable una parcial paralización de la producción en las naciones que participaban directamente en las hostilidades. Esta circunstancia abrió una oportunidad relativa a los productos venezolanos para ser colocados a precios altos en los mercados del exterior. El siguiente cuadro muestra el cambio de los precios de los artículos de exportación de Venezuela durante ese período:
VALOR y VOLUMEN DE LAS EXPORTACIONES DE VENEZUELA EN LOS AÑOS 1914-1919

En 1914 se exportó un total de 76.738.021 kilos con un valor de bolívares 97.733.944 o, lo que es lo mismo, se recibió por cada kilo Bs. 1.30. En 1919 se exportó 109.647.334 Kgs. con un valor de bolívares 223.549.708, o sea, que se recibió por cada kilo Bs. 2.04. Tomando a 1914 como 100, tendremos que el volumen de las exportaciones sólo aumentó a 130% mientras el valor de lo recibido aumentó a 240%.
Asimismo, la disminución de la competencia de los artículos manufacturados que se importaban de las naciones beligerantes permitió el desarrollo de algunas industrias nacionales de productos de consumo.
No tenemos datos a la mano, ni existen estadísticas oficiales sobre la producción nacional en estos años. El primitivismo del gobierno de Gómez no hacía necesaria la utilización de esta ciencia para el manejo de la administración pública. Tenemos entendido, sin embargo, que en el período comprendido entre los años 1914 a 1919, se hicieron inversiones -de capital venezolano- en la instalación y ampliación de las primeras plantas de la Compañía de Electricidad de Caracas, se organizaron compañías de cigarrillos, tenerías, vidrios, cervezas, etc.
La existencia de oro en los Bancos sufrió el siguiente cambio: en 1914, bolívares 9.426.371, y en 1919, bolívares 51.718.201.
Por otra parte, la guerra había demostrado la gran importancia del petróleo y estimulado en gran escala las inversiones extranjeras en la exploración y la explotación de los yacimientos de hidrocarburos en Venezuela. Afluyeron, entonces, grandes sumas para la adquisición de concesiones, para los trabajos de exploración, para la construcción de carreteras, campamentos, etc.
La producción comercial de petróleo en Venezuela comenzó en 1917 y su ritmo de crecimiento en los primeros diez años fue como sigue:
Estos factores, GUERRA Y PETROLEO, crearon los elementos de una prosperidad relativa de los negocios en Venezuela.
Los capitalistas, hacendados, comerciantes y comisionistas venezolanos recibieron jugosas ganancias durante estos años de guerra con altos precios para los productos nacionales y de petróleo con grandes inversiones. Algunos de estos señores, o mejor dicho la mayoría, que en años anteriores habían encabezado la oposición contra el régimen tiránico de Juan Vicente Gómez, sufrieron del ABLANDAMIENTO que produce el acumular riquezas y tener que cuidadas aun a costa de la propia dignidad de hombres libres. Por lo general asumieron una actitud, si no de franco apoyo al usurpador, por lo menos de indiferencia cómplice, de cobardía genérica frente a una política de terror, entreguismo y traición nacional.
Los viejos políticos que se encontraban en el destierro sólo pensaban en organizar invasiones fantásticas cuyo resultado no podía ser otro que el fracaso, debido a los factores ya señalados, como son las luchas personalistas y sin principios, sin programa; las ambiciones de mando, motivo de su anarquía; su desprestigio entre el pueblo del interior del país; la falta de recursos materiales; la incapacidad de mando de los jefes y el apoyo activo que los imperialistas prestaban a Gómez para bloquear y obstaculizar los proyectos de los opositores al régimen.
Los intelectuales y estudiantes democráticos, grupos de artesanos y trabajadores, tanto en el interior del país como desde el exterior, continuaron la resistencia combatiendo los atropellos del gomezalato. Nutridos de una rebeldía heroica y romántica, pero sin fuerza de masas, sin adecuados métodos de organización y sin claridad política sobre el momento histórico que vivía el país, los resultados inmediatos de estos sacrificios no podían cristalizar en un amplio movimiento popular contra la tiranía y sus sostenedores, los imperialistas extranjeros.
El proletariado venezolano apenas comenzaba a nacer como clase y los sectores campesinos se encontraban huérfanos de orientación y dirección para la lucha.
En tales circunstancias, el dictador Gómez no encontraría sólido impedimento a sus hábitos y codicia de viejo contrabandista fronterizo y traficante en ganado producto de la cuatrería. El contubernio Doña Bárbara-míster Danger se había enseñoreado del país (Ver Nota 2). Venezuela fue descuartizada; millones y más millones de hectáreas de las mejores tierras del territorio nacional, que cubrían gigantescos depósitos de hidrocarburos, fueron rematados entre los grandes trusts internacionales del petróleo.
La primera etapa de la invasión y colonización de Venezuela por el capital monopolista extranjero, se haría bajo el lema de la dictadura gomecista: "UNION, PAZ y TRABAJO", al cual los sectores populares le dieron la real interpretación de "unión en las cárceles, paz en los cementerios y trabajo en las carreteras y petroleras"; se referían a los muertos por torturas en las cárceles, a los trabajos forzados en las obras públicas, a los que eran sometidos los descontentos, así como a los nuevos campamentos petroleros donde comenzaban a efectuarse las primeras grandes concentraciones de trabajadores, conscientes de sus derechos y de su fuerza, eje en el futuro de un poderoso movimiento democrático-revolucionario y de independencia de la Patria del yugo imperialista.
NOTAS
1. Historia del Partido Comunista (Bolchevique) de la U.R.S.S.-Ediciones en Lenguas Extranjeras. Pág. 205. Moscú, 1947.
2) ¿Acaso esos personajes de Gallegos no representan simbólicamente al latifundista y al capital invasor, cuya alianza constituyó la base de la tiranía gomecista?.- E. M.




ese gomez si fue malo pero yo quiero saber las dictaturas pues las etapas