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(Tomado de Armas, gérmenes y acero, de Jared Diamond, 2006. Debate. Caracas, Venezuela)

(Fragmento. Pp. 263-265)

Un ejemplo llamativo de la historia de la escritura es el origen del silabario ideado en Arkansas hacia 1820 por un indio cheroqui llamado Sequoyah, para la escritura de la lengua cheroqui. Sequoyah observó que los blancos hacían marcas en el papel, y que obtenían grandes ventajas mediante la utilización de esas marcas para anotar y repetir largos discursos. Sin embargo, el funcionamiento detallado de esas marcas seguía siendo un misterio para él, ya que Sequoyah (como la mayoría de los cheroquis antes de 1820) era analfabeto y no sabía hablar ni leer inglés. Como era herrero, Sequoyah comenzó ideando un sistema contable que le ayudara a registrar las deudas de sus clientes. Dibujó una imagen de cada cliente, y después dibujó círculos y rayas de diversos tamaños para representar la cantidad de dinero que le debían.
Hacia 1810, Sequoyah decidió pasar a diseñar un sistema para escribir la lengua cheroqui. Comenzó de nuevo dibujando imágenes, pero las abandonó por ser demasiado complicadas y demasiado exigentes desde el punto de vista artístico. A continuación comenzó a inventar signos Independientes para cada palabra, y de nuevo quedó insatisfecho cuando había acuñado miles de signos y seguía necesitando más.
Finalmente, Sequoyah se dio cuenta de que las palabras estaban formadas por un número moderado de sonidos distintos que se repetían en muchas palabras distintas, lo que llamaríamos «sílabas». Ideó inicialmente 200 signos silábicos y los redujo gradualmente a 85, la mayoría de ellos para combinaciones de una consonante y una vocal.
Como fuente de los propios signos, Sequoyah practicó la copia de las letras de un libro de ortografía inglesa que le había regalado un maestro. Algo más de veinte signos silábicos cheroquis fueron tomados directamente de esas letras, aunque, por supuesto, con un significado totalmente distinto, ya que Sequoyah no conocía los significados ingleses. Por ejemplo, decidió que las formas D, R, b y h representasen las sílabas cheroquis a, e, si y ni, respectivamente, mientras que la forma del numeral 4 fue tomada para representar la sílaba se. Acuñó otros signos modificando letras inglesas, como letras para representar las sílabas yu, sa y na, respectivamente. Otros signos fueron creación suya, letras2 para ho, li y nu, respectivamente. El silabario de Sequoyah ha merecido la admiración general de los lingüistas profesionales por su buena adecuación a los sonidos cheroquis y por la facilidad con que puede ser aprendido. En un breve lapso de tiempo, los cheroquis alcanzaron casi el ciento por ciento de alfabetización en el silabario,
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compraron una imprenta, fundieron los signos de Sequoyah como tipos y comenzaron a imprimir libros y periódicos.
La escritura cheroqui sigue siendo uno de los ejemplos mejor atestiguados de escritura surgida a través de la difusión de una idea. Sabemos que Sequoyah recibió papel y otros materiales de escritura, la idea del sistema de escritura, la idea de usar señales distintas y la fomu de varias docenas de señales. Dado que, sin embargo, no sabía leer ni escribir inglés, no adquirió detalle alguno y ni siquiera principios de las escrituras existentes a su alrededor. Rodeado de alfabetos que no podía comprender, reinventó independientemente un silabario, sin saber que los minoicos de Creta habían inventado ya otro silabario 3.500 años antes.

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Ver: Lengua Cheroqui