"La soledad es la peor condición para enfrentar la alienación"
A. E. C.
Buenas tardes a todos y a todas. Primero que nada les quiero decir que me siento muy honrada de estar aquí en la Universidad del pueblo de Venezuela, en la Universidad Bolivariana, la que conquistaron en este proceso de transformación en el que ustedes están comprometidos.
Yo quería decir, como dijo el coordinador de la Universidad, estamos en un tiempo de atrevimientos. Y en ese tiempo de atrevimientos el poder se atreve mucho. El poder se está atreviendo a echarnos encima todas las redes de dominación con las que cuenta y se ha atrevido a emprender lo que él llama una guerra asimétrica, que tiene muchas dimensiones y que camina a veces más lentamente, pero a veces muy rápidamente sobre nuestros procesos, sobre nuestra posibilidad de hacer y de pensar. En esta guerra asimétrica y en particular lo que toca a nuestro continente se ha lanzado desde el imperio, desde esa representación mundial del capitalismo que es hoy Estados Unidos, una serie de planes para controlar, para dominar y para beneficiarse de todo lo que nosotros tenemos. Estos planes han avanzado en el plano de lo económico, lanzando proyectos como el Plan Puebla Panamá, como el ALCA, proyectos que intentan generalizar la economía del mercado a costa de nosotros. Es decir, generalizar la economía de mercado al mismo tiempo que se generaliza la desposesión. El capitalismo es un sistema desposeedor, es un sistema violento, es un sistema agresivo, en el que el punto de partida es justamente la expropiación, y esa expropiación no solamente se realiza sistemáticamente desde un principio sino que se va haciendo más compleja cada vez. Hoy a los planes económicas -desde siempre pero hoy más que nunca- a los planes se han sumado una serie de estrategias militares para controlar nuestros territorios, pero también para controlarnos a nosotros y controlar a la naturaleza, es decir, son estrategias contra la vida, son estrategias por el control de la vida en todas las formas que esta asume. Estas estrategias militares que ustedes las viven muy de cerca, que han logrado entre otras cosas permitir rodear a Venezuela con bases militares, con ejercicios navales, con recorridos hoy de la IV Flota, con amenazas en la frontera disfrazadas de paramilitarismo o de narcotráfico, eso no le está pasando sólo a Venezuela. Es muy importante que Venezuela se vea en el contexto latinoamericano, porque eso está ocurriendo en todo el mundo, pero sobre todo en este continente que es la plataforma básica desde donde Estados Unidos organiza su poder y que entonces es la plataforma sobre la cual quiere tener el control más absoluto y más seguro. Dentro de estas estrategias de militarización tenemos nosotros la militarización abierta que es muy visible pero también tenemos muchos mecanismos de militarización encubierta, disfrazada, sutil, subliminal, y esos mecanismos van desde la modificación de leyes, la implantación de leyes antiterroristas, incluso de la figura del terrorista, de la figura del sospechoso en todos lados. Esa figura del sospechoso que deja de ser beneficiario de derechos precisamente porque es un sospechoso, es una figura que nos coloca en una especie de no-lugar, en una dimensión en la cual no tenemos defensas, y que se está extendiendo por todo el continente con el pretexto del terrorismo y del narcotráfico. Tenemos también otros mecanismos que funcionan en niveles que parecerían mucho más inocentes, que son aquellos que ya mis compañeros mencionaban, de las imágenes, de la televisión, pero más allá de imágenes directas que nos imponen esta idea de la guerra asimétrica, de la incapacidad, de la impotencia, de la impunidad del poder, de la posibilidad de ese poder de avanzar sin ningún tipo de cortapisas, sin ningún tipo de obstáculos, como si nosotros no tuviéramos fuerza, no tuviéramos con qué defendernos, como si ellos fueran los que tienen todas las capacidades, y eso no es verdad. O sea, todas esas capacidades que nos aparecen a través de la tecnología, a través de las grandes imágenes, de las fábricas, de todos esos elementos espectaculares en los cuales se materializa el poder, en realidad lo que están escondiendo es que detrás de ellos están dejando -y sobre todo por la gran concentración de poderes- alrededor, detrás, por todos lados, están dejando una cantidad de gentes, una cantidad de voluntades, una cantidad de saberes, de conocimientos ancestrales, autóctonos, de conocimientos que se construyen en el terreno de la vida común, y que son justamente nuestro terreno. Ese terreno en el cual nosotros somos, nosotros tenemos dignidad, nosotros nos podemos construir a nosotros mismos, esos terrenos desde donde al construir en lo cotidiano podemos levantarnos con la fuerza de la dignidad frente a la fuerza de la alienación. Al control de las mentes que se están intentando por todos los medios, se está intentando a través de las telenovelas, a través de las películas, a través de la imposición de sentidos de realidad que no son sentidos construidos por nosotros, sino que son sentidos de realidad producidos, fragmentados, impuestos, que además varían en una secuencia vertiginosa, y se nos van imponiendo a la manera de las imágenes de la CNN por ejemplo, y hoy tenemos un sentido de realidad y mañana tenemos otros, y ayer sabíamos que Colombia era un país de guerra, un país acosado por los paramilitares, por la política terrorista del estado colombiano y en una imagen el presidente Uribe se presentó como el portavoz de la paz, como el paladín de la construcción de la paz en el mundo. ¿Y cuál es la imagen que sigue cuando eso se hace a través de una operación que se llama "Operación Jaque" Nos falta la operación "mate". ¿Cuál va a ser esa operación mate? Si nosotros no levantamos la dignidad, si nosotros no empezamos a rebatir estos argumentos del poder, estas acciones del poder, a partir de un pensamiento propio. Por eso es, la verdad, admirable que Venezuela esté hoy haciendo este Congreso de Filosofía, que además es un congreso del pueblo de Venezuela y no de los intelectuales venezolanos, es un congreso en el que vamos a los Consejos Comunales, venimos a universidades como esta, salimos a la calle, no nos encerramos en torres de marfil. O sea, esa capacidad de pensar por nosotros mismos desde nuestras realidades, y no desde esas realidades que nos construyen y que nos imponen a través de imágenes, es la única manera de enfrentar la alienación y de enfrentar estas estrategias del poder.
Cuando hablamos de las estrategias militares estamos hablando de algo muy grande, realmente el poder militar que hay hoy en el mundo, el poder militar que ha concentrado hoy Estados Unidos es gigantesco, es un poder militar que difícilmente podemos enfrentar en el terreno militar, que nadie en el mundo puede hoy enfrentar en el terreno militar, pero que podemos cambiar de terreno. Si pensamos desde nosotros mismos, también tenemos que pensar desde nuestros propios lugares. Y en el momento en que nosotros cambiamos de terreno la relación de fuerzas, la relación de poder, que empezamos a desmontar estos terrenos que el poder ha construido, en ese momento estamos avanzando hacia la posibilidad de derrotar al poder trayéndolo a nuestro terreno, al terreno de las mayorías, al terreno de los saberes, de los saberes construidos a lo largo de la historia, de esos saberes en los que nosotros identificamos, los saberes de nuestros abuelos, los saberes de la dignidad, los saberes de la identidad, los saberes por los cuales creo yo que hoy vale la pena levantarnos contra un sistema que no solamente nos está intentando destruir a nosotros para controlarlo todo, sino que está destruyendo también a la naturaleza, a ese otro nuestro que es la naturaleza, separándonos de ella y tratándonos de dominarnos a cada uno en aislamiento. La soledad es la peor condición para enfrentar la alienación. Lo que tenemos que hacer es romper la soledad, romper los aislamientos, construir colectivos no sólo locales, continentales, un colectivo latinoamericano, un colectivo mundial que nos permita hoy enfrentar estos grandes poderes que efectivamente están decadentes, pero también efectivamente son muy poderosos en su decadencia, y si nos descuidamos nos pueden destruir. Muchas gracias.
Ver: Ana Esther Ceceña

