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Archivos de: Julio 2008

El proyecto de la oposicion

por joseleon71 @ Miércoles, 30. Jul, 2008 - 07:03:38 am

Se puede entender (si renunciamos a ir más allá de nuestras narices) lo que quieren decir con que la oposición no tiene “proyecto”. La frase puede generar confusión, distracción, y en general, se le hace un flaco favor a la revolución, porque en realidad sí lo tiene y es el “proyecto” del capital. ¿Que es abstracto lo que digo, que no es operativo? Nos equivocamos nuevamente, es bien concreto y se resuelve en acciones prácticas y cotidianas. En realidad, la campaña a favor de la oposición es incesante, cotidiana, casi invisible de tan total y abrumadora. Su proyecto desfila ante nosotros, en todas partes y a todo momento. No se trata de paranoia sino de la evidencia –quién puede discutirla- de un despliegue total de las formas culturales del capitalismo. De modo que repetir que la oposición no tiene proyecto queda prácticamente sin sentido, pues toda la realidad (y muchos de nuestros sueños y anhelos) es expresión del capitalismo.

G8 exprime al mundo

Hacernos creer que no tiene “proyecto”, que lo suyo, que sus acciones prácticamente advienen como nacidas de la nada, absolutamente naturalizadas, es parte de su proyecto. En otras palabras, la alienación es su gran proyecto. Separarnos, desgarrarnos, desconocernos, extrañarnos, cosificarnos, volvernos números, estadísticas, encuestas. Su gran proyecto es suspender la política y por ende la ética. Su proyecto es socavar las posibilidades ciertas de que seamos humanos. El capitalismo crea a lo sumo condiciones para que vendamos sin protesta y más bien gozosos (“robots alegres”), nuestra fuerza de trabajo. Cuando trabajamos felices para el capital (se han fijado en la risa sin aire de los modelos, de los chicos y chicas detrás del mostrador, de los vendedores, en las vallas, en nosotros), el proyecto de la oposición se ha cumplido cabalmente. Ahora, que ese proyecto no encarne en un “partido” es totalmente lógico, porque sólo los “partidos” tienen sentido cuando se hace política, esto es, formas distintas o diversas de ver las cosas; entre la oposición (y buena parte de la alianza con Chávez) no se trata de partidos, sino de “intereses particulares”. Los partidos pueden existir en tanto factores de diálogo, no en oposición realmente, sino en tanto que actores simétricos en las relaciones de poder. Pero lo que hemos llamado partidos y oposición es una forma de nombrar las rebatiñas, los intereses privados, los negocios, las prebendas, el clientelismo, los abusos, en fin formas perversas, subproductos degenerados de la vida en sociedad. Existen tales partidos precisamente porque piensan absolutamente en el poder, no en el poder-hacer, sino en el poder-sobre, como lo explica Holloway. Piensan, para decirlo de otra manera, en el poder tal como lo concibe el capitalismo, no el socialismo. De modo que el proyecto del capital es hacernos creer que sus diatribas son por el poder, cuando en realidad pelean precisamente para suspender-nos –alejarnos, enajenarnos- de la base material del ejercicio de la política. Su proyecto es el de socavar la posibilidad de nuestra ciudadanía. Y véase que aquí no aludo solamente a la oposición, sino aun a los llamados partidos con Chávez, que conciben la política como la concibe el capital. La política, la ciudadanía y la ética, son una sola cosa; no se dan por separado. El proyecto del capital es destruir las bases materiales para el ejercicio de la política, la ciudadanía y la ética. En su fase actual, el sujeto que el capitalismo postula y construye de facto es el “consumidor”, no el ciudadano. Por ende, es un sujeto apolítico precisamente porque es un sujeto a-social, amén de que se encuentra incapacitado para el ejercicio de la ética precisamente porque no puede elegir, o mejor, porque no tiene opción. O se es consumidor o no se existe; consumo, luego existo, plantea un Descartes redivivo. El proyecto bolivariano pasa pues, por la política, la ciudadanía y la ética; el de la oposición, por destruir la posibilidad, la materialidad de ese proyecto: a tiros, con mentiras, con bombardeos, con millones de muertos. El proyecto de la oposición es global, porque el capital es global, eso no puede sin embargo distraernos, llevándonos a creer que en efecto no tiene proyecto. Lo tiene, y somos parte de él, no estamos exentos, participamos, cavamos nuestra propia fosa. Claro, eso tiene expresión –también- electoral, es decir, precisamos “ganar las elecciones”, pero la pelea no tendrá fin mientras las condiciones capitalistas de producción (de subjetividad) permanezcan. Podemos ganar las elecciones pero el resto continuar igual, y aquí el resto es todo prácticamente. Necesitamos ganar porque si hoy existe la esperanza, la oposición (el capitalismo) necesita destruirla. Su proyecto es pues, ese: destruir la esperanza (no –sólo- ganar las elecciones, aunque eso precipitaría los acontecimientos, ciertamente). Y en eso está, cada vez que respira.


 
 

Sin contemplaciones (3)

por joseleon71 @ Domingo, 27. Jul, 2008 - 08:01:38 am

Ver:
Sin Contemplaciones (1)
Sin Contemplaciones (2)

Trascripción del programa
SIN CONTEMPLACIONES
Con el filósofo Francisco Rivero
Trasmitido por VTV
El domingo 06 de julio a la 10:00 pm.
http://www.vtv.gob.ve/detalle.php?id=1977&s=6

Imagen1

I
La crisis es más profunda y trasciende a Venezuela
Buenas noches a los televidentes que siguen este programa “Sin Contemplaciones”. Retomando el argumento, el desarrollo de la sesión pasada, uno de los puntos esenciales que expresé o que considero es que la crisis venezolana no es susceptible de soluciones técnicas, en ningún nivel. Político, social, económico, administrativo, gerencial. Esta posición de que de algún modo nuestra crisis deriva en última instancia no de la falta de recursos sino de la falta de modernidad, entendiendo por modernidad capacidad gerencial, rigor técnico, cuadros administrativos responsables, apolíticos, dedicados exclusivamente a la solución de problemas cuya naturaleza en esencia es objetiva, problemas que son desmontables, comprensibles y solucionables por consiguiente con método, con precisión, con racionalidad objetiva. Yo pienso que esa es una dimensión mínima del problema, es tan obvia que no veo cómo una sociedad entera puede entrar en crisis tan profunda como la crisis en que está inmersa Venezuela, nada más que por problemas de gerencia. No dudo que tengan ni quiero quitarle importancia a ese plano de los problemas, pero esos son problemas instrumentales, problemas operativos, problemas funcionales, que pueden ser resueltos nada más que con eso, con equipos técnicos que se dediquen exclusivamente a las cloacas, la vivienda, los puentes, la basura, con rigor, con disciplina y con sanciones, como funciona en cualquier lugar del mundo, y todos esos problemas son solucionables sin duda. Sin embargo la crisis venezolana es mucho más profunda que eso. Y esa profundidad, cuando uno trata de abarcarla, de entenderla, se abre y trasciende a Venezuela.

Crisis civilizacional
El fondo de nuestra problemática actual no es nacional, realmente. Es civilizacional. Nosotros formamos parte de un curso civilizacional, de una etapa histórica dentro de ese curso, esa etapa histórica es lo que se llama –y de eso hemos hablado- “época moderna” o modernidad, y tiene, por decir así, puntos que sirven para indicar el inicio y síntomas que traducen si ustedes quieren el quebranto, la quiebra, la impotencia, la irresolución, el desfondamiento de ese marco o de ese proyecto, o de ese proceso o de esa etapa civilizacional de nuestra cultura, o de nuestro mundo occidental. Las crisis civilizacionales no son crisis operativas, no son crisis técnicas, de recursos, ni de medios, ni de instrumentos, ni de cuadros, son crisis espirituales, y las crisis espirituales no tienen soluciones técnicas, las crisis espirituales son por decirlo así el baremo, el fuego que confronta la integridad espiritual y moral de una sociedad, no hay manera de restaurar la integridad moral y espiritual de una sociedad o de una civilización acudiendo a recursos operativos, funcionales y técnicos. No es el dinero, no es la eficiencia administrativa, no son los bienes y servicios aunque alcanzaran a todo el ámbito humano de esa civilización, una civilización puede estar sacia de bienes materiales, de servicios, de bienestar, de seguridad social, de “justicia social”, entendida a nivel de atención a las necesidades comunes y básicas que nuestra condición física, material y mortal, por decirlo así, nos impone. Y sin embargo estar en plena y absoluta decadencia.

La Belle Époque, preámbulo al horror
Por citarle un ejemplo, piensen en lo que en Europa se llamó la Belle Époque, estamos hablando de finales del siglo XIX principios del siglo XX, la Europa occidental era la dueña y ama del mundo, desde el punto de vista político se había adueñado prácticamente de todos los continentes y de todas las sociedades que existían, las administraba, las explotaba y las gobernaba a placer y a discreción, América se salvó por la famosa doctrina Monroe, que no es que fuera o estuviera atenta a las necesidades de los sudamericanos sino que nada más reclamaban los Estados Unidos para su administración y su predio todo el hemisferio occidental. En todo caso, se pensaba que el desarrollo científico, que los inventos, que el desarrollo social, que el desarrollo económico, que la riqueza, que la prosperidad, que el bienestar, que la altísima cultura de países como Austria, Alemana, Francia, Inglaterra, etc., preconizaba una época de felicidad para la humanidad entera, bajo la égida y la dirección por supuesto de los grandes poderes colonizadores europeos, los grandes imperios generados por estas capitales, París, Berlín, Londres, principalmente; Moscú también, Madrid en pequeño grado pero también, y sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, cuando nadie se lo esperaba, cuando a nadie se le había cruzado la posibilidad de que eso pudiera suceder, la I Guerra Mundial acababa con todos esos imperios, con todo ese imperialismo, con todo ese boato, con todo ese orgullo del hombre europeo que portaba la civilización a los desposeídos y a los marginados de la tierra como un don, una gracia y una asistencia humanitaria, pero siempre manteniéndose él en el puesto predominante y como el gran administrador de los bienes de la historia y de la tierra.

Europa se hunde
Ese mundo europeo se hunde, desaparecen cuatro imperios de un solo golpe en cuatro años, el imperio Turco por un lado, que formaba parte –y que era como lo llamaban- “El hombre enfermo de Europa”. El imperio alemán, el imperio ruso, el imperio austrohúngaro. En cuatro años Europa se hunde, implosiona, se destruye, se desagrega en un mar de sangre, en una locura total. Y sin embargo era el área de la tierra donde había más prosperidad, más desarrollo científico y tecnológico, más organización financiera, más sofisticación cultural, es decir, era el icono, el paradigma, el punto de referencia de los ideales de progreso, de humanismo, de desarrollo científico y tecnológico, de luces, por utilizar la famosa palabra de los Ilustrados franceses del siglo anterior, y sin embargo se hundió en un abrir y un cerrar de ojos. Entonces no es el bienestar material, no es el desarrollo científico y tecnológico, no son los recursos instrumentales para organizar, administrar, gerenciar personas, bienes, recursos, sociedades, los que aseguran la integridad de una civilización, es un plano mucho más profundo, mucho más sutil, mucho más radical, mucho más esencial.

Kierkegaard y Nietzsche
Los cuatro gatos que vieron antes de que llegara el derrumbe de Europa, gente como Kierkegaard, gente como Nietzsche, dramáticamente lo anunció, lo vio, lo padeció, lo sufrió en su alma y en su espíritu, antes de que sucediera, porque sentían la muerte espiritual de Europa en medio de todo ese boato de las grandes capitales europeas, y de la gran cultura europea.

¿Cuál es la naturaleza de nuestra crisis?
Entonces, con esto quiero decir que a mi juicio nosotros estamos viviendo en el contexto del mundo occidental, en particular pues, de la sociedad americana o norteamericana, que define y fija y pauta los caminos, los estilos, los mercados, los conductos, los valores, los estilos de organización política y social, los proyectos económicos, los proyectos culturales, pedagógicos, etc. El poder militar, el poder económico, etc. Hay una profunda crisis de esa misma naturaleza. Entonces nosotros lo que vamos a intentar articular en este programa y en esta sucesión de programas en torno a esta cuestión especifica es cuál es la naturaleza de esa crisis, cuáles son sus fuentes, cuál es su lógica, a qué conduce, y por qué hay necesidad de salirnos de nuestro marco nacional exclusivamente, y de sus características, de sus estilos particulares, de nuestra circunstancia, y ver más allá y más hondo, de los horizontes y de los límites del país para entender que cualquier política esencial hoy en día, en cualquier orden tiene que abrirse a la comunidad mundial, tiene que de algún modo ir al fondo espiritual de un curso civilizacional, tiene que ser capaz de apreciar su drama, de conocer su historia, de entender la trama espiritual que lo carcome, que lo disuelve, que lo disgrega, que lo enferma y que lo matará fatalmente a menos de que el hombre occidental moderno sea capaz de sacudirse, de romper, de abrir caminos nuevos, de visualizar la humanidad, no en sus términos y partiendo de sus exclusivas categorías, como si fuera o si fuéramos el espíritu de Dios o la mente de Dios, o el árbitro de la historia universal.

Nuestra crisis
Entonces, de esto vamos a hablar hoy. La crisis venezolana no es solamente una crisis local, es una crisis civilizacional y en ese sentido es más que nacional. Este tipo de crisis no se resuelve con ganar elecciones, con organizar partidos, con votaciones masivas, con propaganda efectiva, con sustitución de liderazgos, o de capas, o de cuadros, o de orientaciones políticas, o de modelos políticos. Dicho claro y tondo, no es sustituyendo el proyecto socialista del Presidente de Venezuela por uno capitalista o liberal o moderno, como se va a solucionar la crisis venezolana. Se podría decir también del otro lado, no es a través de un modelo operativo, de un modelo organizativo, que sustituye al viejo modelo neoliberal, que se va a asegurar la integridad, la libertad, la soberanía, la dignidad y la justicia entre los pueblos de América y convertirse en un fermento para la tierra entera, de conciencia, de sensibilidad, de valor humano, de virtud, de bien, de inteligencia, de grandeza espiritual y moral, que es en el fondo lo que todos queremos para nuestro país, seamos de un bando o seamos del otro.

Una claridad que nos una
Puede que no entendamos cuales son las condiciones efectivas de esa grandeza, y cual es el daño efectivo que estamos padeciendo y la enfermedad que nos aqueja, pero estas conferencias lo que procuran modestamente es contribuir a una mayor claridad que nos acerque, que nos una, que nos potencie, que nos libere de gríngolas del tipo que sea, y que toquen el espíritu, apelen al espíritu, apelen a la conciencia, apelen a la libertad, apelen a la humanidad del hombre, que es más, que es el fundamento de cualquier civilización activa, actual, significativa, valerosa y representativa de las tareas espirituales y morales con las cuales nos confronta la sociedad o los tiempos modernos. Ya volvemos.

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II
El hombre no es Dios

Un ejemplo de lo que estábamos hablando antes. No se trata –y esto lo quiero reiterar- de que no haya necesidad de crear instrumentos políticos, jurídicos, pedagógicos, sociales, de toda naturaleza, porque la vida lo pide. El hombre no es Dios, el hombre no dice que sean las cosas y a través de su verbo las crea, el hombre las tiene que concebir, y las concibe porque es capaz de percibir las necesidades del otro; no solamente vive encerrado en sí mismo. Y en orden a la realización, a la fraternidad y al sentido de la necesidad del prójimo responde con sus recursos materiales, políticos, sociales, económicos, espirituales y mentales, y allí es donde está el gran valor, pienso yo, de cualquier intento de confrontación auténtica con la crisis de Occidente moderna.

La crisis: la muerte de la sensibilidad
No bastan congresos, estadísticas, reportes, informes, programas de televisión, recolectas de dinero por artistas o no artistas, hay que responder aunque uno se equivoque, hay que atender en los hechos, en la realidad concreta, eso es la política que pide el mundo actual. El occidente no puede permanecer en su autosuficiencia, en su autocomplacencia, en su altanería, en su vanidad, en su fatuidad, de gran potencia o de gran poder, o de heredero del dominio del mundo desde que implosionó la Unión Soviética. Esa es la crisis, la muerte del corazón y el alma, la muerte de la sensibilidad, esta crisis no empezó hoy, esta crisis lleva mucho tiempo gestándose y personas como la que cité antes, el filósofo Federico Nietzsche, el gran Federico Nietzsche lo previó, anunció, lo vivió y lo padeció, se bebió el cáliz entero de la indiferencia, de la fatuidad, del filisteísmo de la cultura o de la civilización occidental moderna.
Donde de algún modo todo acto heroico, todo riesgo, toda vida independiente, todo vuelo espiritual, toda urgencia moral, quedan engavetadas, escritas en un papel, encerradas en una gaveta y las personas que las encarnan son vistas como peligrosos, o como agitadores, o como personas que hay que supervisar. Parte de este tema parte de este asunto que les estoy dando, que no funciona solamente de un lado, salió a colación recientemente con la ley de seguridad y defensa, recién promulgada y recién derogada por el mismo Presidente de la república.

La historia educa con derrumbes
Bueno, yo les quiero decir, y esto va a ser un tema central del desarrollo de estas charlas y de estas perspectivas en el fondo sobre los males que nos aquejan y los peligros, por decirlo así, que nos están carcomiendo, precisamente cuando pensamos que estamos ya adueñados de la situación y de la historia de la humanidad, de la dirección de la existencia, del señorío del cosmos, porque ya la cosa va al cosmos mismo, a través de los viajes interestelares y todas estas cosas. Bueno, esa ensoñación, esa fatuidad, esa simpleza espiritual, la única manera como la historia la cura, es a través de derrumbes totales, de quebrantos morales y espirituales que cuestan dolor y sangre, de cantidad de gentes, de millones de seres humanos.

Pascal
No hay necesidad de llegar ahí, hay voces en la tradición, hay conciencia en la tradición, ya desde Pascal, Blaise Pascal, el gran matemático, contemporáneo de Descartes, el que escribió los Pensamientos, ese gran libro que él iba a redactar en defensa de la espiritualidad y la fe cristiana en un momento cuando aparecía en el horizonte una nueva divinidad, la divinidad de la ciencia, la divinidad de la razón autosuficiente, la divinidad del hombre y del hombre convertido en centro absoluto, en medida de todas las cosas, como decía Protágoras. Y ya Pascal anuncia, es la contra-voz al optimismo cartesiano, al optimismo ilustrado, a esa nueva razón que va a ser el fundamento de la cultura occidental moderna. Entonces, voces hay, vida humana, grandeza, ha habido siempre.

Marxismo
La gran cuestión que nos confronta es si realmente podemos recuperar lo esencial, lo universal, el contenido espiritual, universal y trascendente, de la gran tradición occidental que se alimenta de la Biblia, de Cristo y de la gran tradición griega, y que es la matriz espiritual de todo lo grande que ha habido en el orden espiritual y moral en el mundo occidental. Tanto así que, por ejemplo, el marxismo y las aspiraciones de la revolución comunista, la idea de un hombre nuevo, la idea de una sociedad sin clases, la idea de la desaparición del Estado como un controlador, como un impositor, como una fuerza que de algún modo pesa sobre la libertad del hombre y su dignidad y su grandeza y su espiritualidad consubstancial, que no debería de requerir un mazo, una espada, un máuser, un fusil, o una ametralladora, para obligar al hombre a hacer las cosas que por conciencia tendría que hacer. Bueno, el marxismo preconiza la disolución del Estado, el encuentro fraterno de todas las razas y tierras para una nueva historia, habla de esta etapa de la historia donde todavía existe la policía, la guerra, los ejércitos, la división de clases, los pobres y los ricos, la instrumentalización de la vida a través de la instrumentalización del trabajo, a todas estas cosas las considera de una etapa prehistórica, se pudiera decir pre-humana, no hemos entrado todavía en la era del hombre. El presupuesto, la teoría marxista dice que esa era, que esa liberación definitiva, no solamente política sino ontológica de las necesidades materiales y morales que pesan sobre el hombre, serán superadas. Bueno, este sueño de una humanidad reconciliada, ¿de dónde le viene a Carlos Marx? En su estilo, en su carácter, en sus puntos, en su tono, en su urgencia, en su ethos y su impulso ético y espiritual, como una certeza, como algo que no puede no ser, como algo que será ineludiblemente, hayan los obstáculos que hayan, contra todo presagio, contra toda esperanza, contra toda expectativa, sobrevendrá la reconciliación del hombre sobre el hombre. ¿De dónde viene ese impulso espiritual, ese reclamo moral? ¿De dónde? Eso viene directo de la Biblia, de los profetas de Israel, de las promesas de Israel, de las personas de Cristo. Por supuesto Marx no es un creyente, pero todos esos motivos son la sustancia individual del mundo occidental, y están presentes, inmanentizados, referidos ya no a la vida espiritual del hombre, sino referidos a los procesos impersonales, inmanentes, científicos, objetivos, necesarios y fatales de la historia.

El león pacerá con el cordero
El hombre no tiene nada que ver estrictamente como sujeto moral con ese proceso, porque el hombre no es aún un sujeto moral sino hasta que sea liberada la tierra del mal y de la injusticia, de la violencia y de la guerra, y se cumpla la aspiración eterna, de la que habla el profeta Isaías, o el profeta Jeremías –si no me acuerdo mal- de que llegará un momento cuando el león pacerá con el cordero y las espadas serán convertidas en arados, y la tierra entera jubilará, y será una nueva creación... no una nueva creación, el cumplimiento de los dolores de parto espiritual y moral, humano, histórico, real, concreto, existencial, auténtico, de la historia universal.

Volver a las fuentes
Bueno, una civilización que es capaz de vivir y morir por esto, que es todavía capaz de oír esa voz, de sentirla, de reconocer y de buscar sus fuentes, de remontarse a su origen, de poder inclusive criticar sus manifestaciones modernas, partiendo de la inspiración original, corrigiendo, por decirlo así, las fallas, grandes, pequeñas, medianas o mediocres, esa es una sociedad viva, esos son hombres vivos, cuando eso ya ni se oye o es visto así como un cantar utópico, quiere decir que esa sociedad con toda su organización, sus técnicas, su gerencia, sus habilidades operativas, su capacidad operativa, está espiritualmente muerta, es ya un cadáver moral.

Mi vocación ha sido despertarlos
Bueno, gracias a Dios el hombre siempre puede resucitar moralmente, sólo Dios es capaz de juzgar el alma y el corazón de un hombre. Entonces, todos nos debemos a renovar, despertar, puyar, impedir, que la vida, su bienestar, su comodidad, nuestra vida particular nos ciegue. De que ronquemos durante cuarenta o cincuenta o setenta años de vida. Eso fue la vida de Sócrates en última instancia, él hablaba de eso, se lo dice inclusive al tribunal de Atenas que lo condena a muerte. Mi vocación ha sido despertarlos, intentar que se pregunten, que tomen distancia, que se amplíe el marco de referencia, que busquen dentro de sí, que despierten espiritual y moralmente, que sean hombres, porque no pueden ser ciudadanos, ni habrá jamás democracia, ni ateniense, ni americana, ni venezolana, ni de ningún tipo si el hombre no es hombre para el hombre.

La democracia

De ahí nace la democracia, por eso es que la democracia es infinitamente más que un recurso técnico para resolver los problemas de las sociedades de masas, o de la sociedad internacional. No es nada más instrumento, la democracia es una ética, una espiritualidad, un estado de conciencia, y si pierde eso, no es nada, es basura, es un gran mercado persa, en el peor sentido de eso, es un relajo, prostituye al hombre en vez de asegurar su integridad, y nosotros estamos viviendo en un tiempo de esa naturaleza.

Teresa de Ávila y San Juan de la Cruz
Cuando dos hombres se pueden casar según la ley, no en el Congo Belga, no en Acarigua, no en Caracas, Venezuela, ni en Bogotá, ni en Buenos Aires, sino en Madrid, en la católica España, que acaba o que feneció hace tiempo ya a manos de la losa que significó el franquismo espiritual y moralmente hablando. Aunque haya engendrado y se haya adaptado para asegurar que España hoy en día sea una sociedad próspera, una sociedad rica, una sociedad creativa técnicamente, moderna, en el pleno sentido, qué tiene que ver esa sociedad de hoy con Teresa de Ávila, que sola, sola sola sola, una mujer en la época de Felipe II se enfrenta a una sociedad establecida igualito que Don Quijote, sola, sin apoyo de ningún tipo, desde ella y desde su alma, sabiendo que el camino no era ese bienestar, esa complacencia, esa adulancia y esa cortesanía degradada. San Juan de la Cruz, un enano, chiquito, gigantesco espiritualmente, no hay voz poética como la de él, por lo menos en el mundo hispánico, la vida, la autenticidad, la grandeza espiritual de ese hombre, solo también, sin apoyos, conversaba con ella, encerrado en un closet, porque sus congéneres de religión no querían saber de reforma, no querían saber de regla del Carmelo original, ni de austeridad, de aventura espiritual, de riesgo, de quemarlo todo, no querían, era una Europa que ya estaba aburguesada en última instancia, en el peor sentido de esos términos.

La tarea común

Entonces, de esto se trata en estas charlas, de en el fondo no solamente complacerse o criticar los aspectos negativos, degradados, peligrosos, dañinos espiritual y moralmente de nuestro tiempo, y eso lo debe hacer todo hombre, todo maestro, todo profesor, todo artista, y todo hombre irrespectivamente que forme parte de un gremio académico, se dedique a una actividad profesional, o cultural, todo hombre, Esto es tarea común y universal, esencial, la incorporación de todos a esta tarea es la intención de toda esta transformación que está agitando a Venezuela, y que era imposible de parar, es imposible de parar, es imposible la vuelta atrás, las sociedades y los hombres no pueden vivir y pretender ser indiferentes ante la necesidad de millones de seres humanos que los ven diariamente y ellos a ellos, esa es la profunda crisis, y la verdadera crisis no está en las clases desposeídas, en los no incluidos, en los pobres, en los cerros, no, la verdadera crisis nuestra está en este espíritu de autosuficiencia y complacencia, justificada con infinitos argumentos, con academias, con académicos, con escritores, con periodistas, con autoridades, y que nos impiden vivir, que nos impiden romper. Puede que yo no sepa adónde tengo que ir, pero lo que sí se, es que no se puede continuar por un camino de esta naturaleza, que no ve ni siente ni sufre ni padece, eso es una muerte en vida, entonces hay que saber sacudirse, rebelarse, independizarse espiritual y moralmente.

Cristo y Plotino
Lo único que puede hacerlo realmente es la vuelta a las raíces de la tradición espiritual de occidente, porque estamos en una crisis de occidente. ¿Cuáles son? Lo repito otra vez, no es el neoliberalismo, no es el marxismo y la revolución marxista, es la fuente más profunda, porque ambos se reclaman de la libertad y de la justicia y del bienestar y del humanismo, ambos pretenden ser humanismo, pero son humanismos que someten, degradan, degeneran, violentan, matan, y se justifican al hacerlo, entonces hay que volver a la fuente original. ¿Dónde está la fuente original? En la Biblia, en el Antiguo Testamento y en la persona de Cristo en el Evangelio, y en la obra de la gran tradición espiritual de Grecia, que va de Homero a los grandes poetas trágicos, a Sócrates, a Platón, a Aristóteles, y al último filósofo pagano que se llamó Plotino. Y ahí enganchan y se encuentran esas dos fuentes con la fuente cristiana, y esas fuentes cristianas son las que alimentan a Europa, son las que crean a Europa, la fuente helénica y la fuente bíblica. Ya volvemos.

Virgen


III
¿Qué es ser hombre y qué es ser libre?

Ustedes me van a permitir hacer algo que yo no suelo hacer cuando estoy hablando en público, aunque tengo todo esto lleno de papeles y de notas y de reflexiones, no la uso, porque claro, uno se pone a leer y es muy pesado ver a una persona leyendo, pero les leo nada más un pedacito. Pongan atención y capten la idea. La idea es que toda crisis radical, que afecta ya un orden civilizacional entero, compuesto de muchas sociedades, de muchas naciones, de muchos períodos, de muchos siglos, y que toda crisis radical se funda en una crisis -y tiene su centro, su epicentro- en una crisis del hombre y de la libertad, por eso toda crisis civilizacional, esencial, radical, se resuelve en dos grandes cuestiones, o en dos grandes preguntas, que están ahí presentes y que son imposibles de esconder, de tapar, de ahogar, de silenciar, y que ninguna fórmula agota. Una de esas preguntas es ¿qué es el hombre? O si quieren más concretamente: ¿qué es ser hombre? Y la segunda: ¿qué es la libertad? O dicho de una manera más existencia, dramática, concreta: ¿qué es ser libre? Entonces, no se trata de una cuestión abstracta, teórica, académica, especulativa, se trata de un asunto existencial directo, que conmueve la vida, que toca el alma y el corazón de los que están vivos en esa sociedad, entonces, estas dos preguntas son las preguntas eternas, sobre las cuales se articula toda gran obra de arte en Occidente, toda existencia auténtica en Occidente, todo humanismo occidental auténtico, Homero, la Odisea, Sófocles, Antígona, cuya lectura les ruego que no dejen de hacer. Ahora bien, estas dos preguntas, ¿qué es ser hombre y qué es ser libre? Son esencial y radicalmente subversivas de todo sistema, de todo orden, de toda fórmula, son la subversión espiritual que es el destino de todo hombre que sea un hombre y no una sombra. Entonces, estas preguntas, y en razón de estas preguntas, de que no son abstractas, ni teóricas, ni académicas, ni cultas, sino radicalmente humanas.

Todo recurso a fórmulas es patético
Por eso es que no hay pensamiento esencial colectivo, todo pensamiento esencial es personal, dramático, existencial, concreto, ni el hombre ni la humanidad, dicho en otros términos, pueden vivir, ni viven ni vivirán nunca ¡gracias a Dios! de fórmulas, de estereotipos, de consignas, de reglamentos establecidos, de vademécum fijados y estereotipados, por eso todo recurso a fórmulas es patético en su esencia y traduce enmascarada, no una voluntad de verdad, no una voluntad de justicia, no una voluntad de paz y orden, no un deseo de estabilidad, lo que esconde es una voluntad de poder ilimitada, es decir, una abdicación espiritual, un cáncer del alma, y con ella una inhumanidad ilimitada.

El hombre vive de otra vida
Bueno, la gran pregunta de otro gran libro que yo les ruego que compren, que se busquen, que lo tengan ahí, no es de fácil lectura, porque nuestra educación dejó de existir hace tiempo, y nosotros abdicamos y abandonamos el tema de la educación y nos hemos conformado con lo fácil, la fórmula, la capacitación, la organización, la preparación técnica y operativa. ¿Qué entiende ese muchacho? Nada. ¿Qué sabe de sí? Nada. ¿Qué aspira y sueña y desea? Solamente en el plano operativo: tener un mejor carro, vivir en una casa cómoda, poder viajar cuando quiera, tener un buen seguro, etc. Bienes que son bienes, yo no desprecio eso; necesidades que son reales, por consiguiente aspiraciones que están absolutamente justificadas, pero Cristo nos dijo en una ocasión de crisis de fondo, cuando se aparece el diablo, Satanás, en el desierto y le dice “si tú eres verdaderamente Dios o el enviado de Dios haz que estas piedras se conviertan en pan”, y Él estaba muerto de hambre porque llevaba treinta días ayunando en el desierto; y qué le contesta Jesús: “el hombre no vive solamente de pan, vive de cada palabra que sale de la boca de Dios”. ¿Qué quiere decir eso? Vive del alma también, vive del espíritu, y es capaz de sacrificar su vida en razón de un bien humano, de un deber humano, de un valor humano, de un reclamo humano, y humano no quiere decir de un bien particular, individual y egoísta, no, humano quiere decir que afecta al hombre en su dignidad y por consiguiente a todo hombre, y él se debe a eso a pesar de que los demás no entiendan, ni comprendan, ni quieren, o lo sacrifiquen o le den a beber la cicuta, porque el hombre vive de otra vida, el hombre no está hecho para establecerse en el mundo y dominar la tierra.

Filosofía de la incubadora
Y piensen ustedes que la filosofía moderna, el racionalismo que Descartes concibe en su mente, la visión del nuevo orden, el nuevo saber que le propone a Europa en un momento de crisis tremenda, dice: “el nuevo saber convertirá al hombre en dueño y señor de la naturaleza. Maître, «dueño»; maître puede decir «maestro», pero puede decir también «señor», en el sentido del señorío feudal, por ejemplo. Dueño y señor, maître et seigneur de la nature, es decir, del cosmos, es decir el hombre ya va a convertir el universo en un campo de golf gigantesco, poblado por supuesto con centros comerciales archimodernos, con industrias que nos distraigan constantemente y con una felicidad de incubadora, prácticamente. Bueno, eso es una versión, hay gente que está encerrada en un tubo esperando que la ciencia lo pueda resucitar, entre otros Walt Disney, bueno esa es la filosofía de la incubadora, el único mundo es este y el hombre lo que tiene que hacer es de algún modo adecuarse a este mundo, o mejor, adecuarse a él para que subvenga sus necesidades de tipo material y él pueda pasar feliz por la vida. ¡Feliz por la vida!

Algo falta, ¿qué es?
¿Qué es la felicidad de un ser que piensa? Pregúntese usted, qué sufre, que se le mueve la conciencia y el alma, que se ahoga en el bienestar, que puede estar sacio de bienes, lícitamente habidos, no estoy hablando aquí de los que roban y explotan, corrompen, trafican, venden, no, de gente que lícitamente se ha enriquecido, a través del trabajo, la previsión, la capacidad de trabajo, y sin embargo, en un momento dado se ahogan, se ahogan del club, de los palos de golf, del tenis, del avión privado, del hotel de cinco estrellas, del boato, del carro nuevo. Algo falta, ¿qué es? Ni saben, porque este es el drama de la modernidad.

Un solo día vale la pena
El hombre ya no entiende las preguntas sustantivas que lo definen, le son extrañas. Entonces les cuento esta anecd… bueno, volviendo atrás, que no les di el nombre del libro que les sugiero se compren y empiecen a leer, se llama El hombre rebelde, fue escrito por Alberto Camus, premio Nóbel de literatura, muerto muy joven desgraciadamente, amigo y luego enfrentado a Sartre, precisamente en razón de ese libro y en razón de su concepción y en su reivindicación de la rebelión o de la idea de rebelión contra la idea de revolución, entendida marxistamente, es decir, la revolución es parte de un proceso determinado no por el hombre sino por las fuerzas económicas y sociales de las sociedades –y perdonen la redundancia- de los colectivos sociales, y que eventualmente dará paso al reino del hombre, a la aparición de la libertad y la conciencia y la fraternidad y la felicidad, que es la vida para el hombre cuando es hombre. Aunque viva un día, vale la pena. Porque la realidad que se le ofrece es infinita, inagotable, eterna, y un día justifica la existencia para un ser moralmente despierto, y hace imposible la complacencia en la degradación general de su propio país, de su propia gente, de los más débiles, o de los que pretenden ser los doctores de una sociedad que colapsa en la degradación y en la corrupción, sea cual sea su signo. Y tenemos que vernos en eso y rebelarnos contra eso.

La negación de toda fórmula

Entonces, el libro no es de fácil lectura como les digo, pero no es de fácil lectura para una cultura analfabeta como es la cultura occidental moderna, claro, la televisión, el Internet, el radio, y la industria del entertainment, cretinizan al más inteligente y sensible. Usted se pone a ver televisión, de las televisiones tradicionales privadas que conocemos durante cinco horas al día y yo le garantizo que se le funde el espíritu y la mente y la libertad y la conciencia y usted ya no sabe ni quién es, porque el nivel de cretinez, de superficialidad, de necedad, de abyección, y de procacidad que aún hoy siguen pasando, delante de jóvenes… a usted un joven lo que tiene que hacer es que se alce, que se vertebre interiormente, no estarlo estimulando con drogas o con sexo fácil, con minifaldas o con estupidez, que lo degradan, lo degeneran, entonces, no hay manera de volver atrás y de asegurar una vida en base a fórmulas. El hombre es la negación de toda fórmula.

Vivir es decidir

La persona humana; por eso es un sujeto histórico, un sujeto histórico quiere decir un sujeto moral, un hombre que tiene que decidir porque vivir es decidir y toda decisión supone un juicio sobre el sentido de la acción, es decir el sentido de la vida. Toda decisión te identifica, te clasifica, te ubica, o manifiesta la libertad de una persona que es un liberador, sin mover un dedo. Una cocinera, una muchacha de servicio, un trabajador del aseo urbano… no hay que ser doctor para ser hombre, ¡gracias a Dios!

Abelardo y Eloísa
En todo caso, volviendo atrás, el tema es que vamos a empezar ya a partir de la próxima sesión a especificar los lineamientos concretos que distinguen al proyecto moderno. El proyecto moderno como ya les he dicho nace de una crisis histórica, esa crisis histórica es el final de una época civilizacional que tradicionalmente se llama la Edad media, y que ya hacia fines, hacia 1400-1500 está haciendo agua por todos lados, está llena de boquetes, las estructuras están ya anquilosadas, muertas, no responden a la vida y a las exigencias y a las potencialidades del hombre europeo. Encima de esta crisis ya de un barco viejo, vetusto, muy difícil de renovar, porque lleva mil años de existencia, ¿qué es Europa en el fondo? ¿Qué es Europa? ¿Qué es esa Europa que tiene ese valor de faro, de símbolo, de fuente, de raíz, de valores, infinitos? Por hablar de uno, Eloísa, la novia de Abelardo. Cómprense las cartas de Eloísa y Abelardo. Eloísa y Abelardo eran, en otro contexto cultural, como Bolívar y Manuela Sáenz. Ella sobre todo, una mujer apasionada, impulsiva, llena de expresión, llena de sentimiento, llena de sensibilidad, llena de vida.

Las invasiones bárbaras

Entonces, esa civilización que nace ¿por qué?, porque el imperio romano de occidente se derrumba; ¿qué quiere decir eso? Que el orden jurídico, el orden político, el Estado y todo la sociedad asociada, con la magistratura del Estado, las leyes, las costumbres, la civilización en sentido literal, se derrumba, a través de invasiones que vienen del Rin hacia Europa occidental, esos invasores desde el punto de vista cultural no tienen la sofisticación ni el desarrollo de los romanos originarios. ¿Cómo se convierten ellos a su vez en una fuente de civilización? Por que absorben las dos grandes fuentes que enmarcan el universalismo occidental, absorben la fe cristiana y absorben el espíritu, la letra y la conciencia de Grecia, el helenismo. Esas dos son las fuentes fundamentales, la absorción por parte de los invasores germanos del helenismo por un lado y del espíritu de Cristo por otro, son Europa. Bueno, esa grandeza en su estructura institucional empieza a disolverse por los mismos pecados espirituales y morales de siempre, entonces se crea una situación donde es necesario transformar, absolutamente necesario transformar, encima de esa necesidad, de ese quebranto, de esa crisis ya de edad y de incapacidad, sobrevienen una serie de acontecimientos que hacen ya imposible toda reforma de las instituciones medievales y todo tránsito pacífico al mundo moderno. De eso hablaremos al próximo programa. Buenas noches, gracias por su atención, nos vemos si Dios quiere el domingo próximo.

Raul Fornet Betancourt en la UBV

por joseleon71 @ Jueves, 24. Jul, 2008 - 07:35:48 am

Fornet
Pobreza, posiblemente, no sea ningún problema, la pobreza es quizá la solución.
R. F. B.

Yo voy a ser breve, no solamente porque estoy de acuerdo con lo que han dicho los compañeros y la compañera, sino porque les confieso que por deformación profesional soy incapaz de desarrollar una reflexión filosófica en diez minutos (risas), como profesor estoy acostumbrado a preparar 45 minutos por lo menos. Además, hay una cuestión, ya entrando en el tema, ¿qué significa hablar de consumismo, pobreza, responsabilidad, ética?, ¿qué lógica hay entre los tres conceptos?, ¿hay una lógica dinámica que plantea o sugiere que el consumismo lleva como consecuencia pobreza?, ¿hay una relación de efecto?, ¿quiere sugerir el título del tema “consumismo, pobreza, responsabilidad ética”, que la responsabilidad ética sería la solución al problema al consumismo y al problema de la pobreza? Yo no sé bien cómo entender el título. Por eso, no voy a decir nada, voy a cuestionar un poco el tema.
Consumismo, ¿es la apariencia de un problema? ¿Quiere decir consumismo que el consumo se ha convertido en un problema para nosotros? Entonces, el problema no es el consumismo, el problema es por qué el consumo se ha convertido en un problema. Y si el consumismo es un problema técnico, puede ser un problema técnico, solucionable técnicamente, el problema por el cual el consumo se convierte en un problema no es un problema técnico, es un problema cultural, es un problema antropológico, es un problema casi metafísico. Porque tiene que ver con algo que se tocó ayer, el problema de la alienación. Pero el problema tampoco es la alienación, el problema tampoco es la pregunta ¿por qué resistimos tan poco ante los mecanismos alienantes del capitalismo y de esta sociedad de consumo? El problema de fondo, fundamental, es, ¿por qué es el ser humano alienable?, ¿por qué somos alienables? ¿Tenemos respuesta?, ¿tiene el socialismo del siglo XXI una respuesta a esa pregunta? La apariencia del consumismo nos debe llevar a plantear el problema del fundamento del consumismo.
Segundo término, la pobreza. ¿Qué significamos con la pobreza? ¿Queremos hablar de la pobreza injusta?, ¿de la pobreza indigna?, ¿de la pobreza que destruye? ¿De la pobreza de los que han sido empobrecidos?, entonces el término es empobrecimiento, es injusticia, no pobreza. Pobreza, posiblemente, no sea ningún problema, la pobreza es quizá la solución. ¿Por qué no pensar un socialismo que no se defina en términos de desarrollo sino en términos de pobreza? Sólo una cultura que signifique las necesidades humanas desde la necesidad de la pobreza, de que ser humano dignamente es ser pobre, sólo esa cultura es universable.
Tercer término. Responsabilidad ética. El término no significa nada, porque responsables ¿desde qué ética?, ¿desde qué ética vamos a ser responsables? Y el problema es ¿qué ética necesita una revolución que –como decía el moderador- se atreve a interrumpir el ritmo del tiempo de la cultura del dinero? ¿Qué ética necesita esa revolución para interrumpir las secuencias temporales? Entonces, “responsabilidad ética” habría que discutirlo. En ese sentido yo plantearía desde una perspectiva muy personal y ateniéndome un poco a lo que ¡vaya! he dedicado un poco mi vida, a la filosofía, un socialismo del siglo XXI si quiere entrar en la vía de las respuestas al problema de por qué el consumo es problema, y al problema de por qué la pobreza tiene que ser pensada en términos de solución y no de problema, ese socialismo necesita revolucionar los fundamentos del ser humano. No el ser humano, los fundamentos del ser humano. Debe ser un socialismo que vaya acompañado, no sólo de una revolución política, de una revolución económica, sino de una revolución de los fundamentos de la simbólica y de la mitológica que hemos construido. Segundo. Una revolución de los fundamentos de la antropológica constituida por las relaciones sociales que han marcado el ritmo del dinero. Y tercero. Una revolución de la vida cotidiana. Una revolución fracasa o triunfa en la vida cotidiana, y fracasa o triunfa según nosotros somos coherentes o incoherentes. Y ya que estamos en una universidad, y aprovechando un consejo que me dio un amigo de Uruguay, aprovechando que estamos en un recinto universitario me permitirán que termine con un llamado a la decisiva responsabilidad que tiene una universidad hoy, no solamente en una Venezuela que quiere hacer una revolución sino en un mundo que quiere tener un futuro, la universidad está desapareciendo, debe ser tarea prioritaria de una revolución mantener la universidad como foro crítico de formación de ese otro ser humano que es posible, en ese sentido sería una iniciativa a tomar en cuenta, cómo se va a fundar desde Venezuela un frente universitario, dar realmente la batalla por la renovación internacional de las universidades, las universidades son hoy día un gran estorbo al sistema dominante.

Ver: Raúl Fornet-Betancourt

Ana Esther Ceceña en la UBV

por joseleon71 @ Miércoles, 23. Jul, 2008 - 05:29:55 pm

Ceceña

“La soledad es la peor condición para enfrentar la alienación”
A. E. C.

Buenas tardes a todos y a todas. Primero que nada les quiero decir que me siento muy honrada de estar aquí en la Universidad del pueblo de Venezuela, en la Universidad Bolivariana, la que conquistaron en este proceso de transformación en el que ustedes están comprometidos.
Yo quería decir, como dijo el coordinador de la Universidad, estamos en un tiempo de atrevimientos. Y en ese tiempo de atrevimientos el poder se atreve mucho. El poder se está atreviendo a echarnos encima todas las redes de dominación con las que cuenta y se ha atrevido a emprender lo que él llama una guerra asimétrica, que tiene muchas dimensiones y que camina a veces más lentamente, pero a veces muy rápidamente sobre nuestros procesos, sobre nuestra posibilidad de hacer y de pensar. En esta guerra asimétrica y en particular lo que toca a nuestro continente se ha lanzado desde el imperio, desde esa representación mundial del capitalismo que es hoy Estados Unidos, una serie de planes para controlar, para dominar y para beneficiarse de todo lo que nosotros tenemos. Estos planes han avanzado en el plano de lo económico, lanzando proyectos como el Plan Puebla Panamá, como el ALCA, proyectos que intentan generalizar la economía del mercado a costa de nosotros. Es decir, generalizar la economía de mercado al mismo tiempo que se generaliza la desposesión. El capitalismo es un sistema desposeedor, es un sistema violento, es un sistema agresivo, en el que el punto de partida es justamente la expropiación, y esa expropiación no solamente se realiza sistemáticamente desde un principio sino que se va haciendo más compleja cada vez. Hoy a los planes económicas –desde siempre pero hoy más que nunca- a los planes se han sumado una serie de estrategias militares para controlar nuestros territorios, pero también para controlarnos a nosotros y controlar a la naturaleza, es decir, son estrategias contra la vida, son estrategias por el control de la vida en todas las formas que esta asume. Estas estrategias militares que ustedes las viven muy de cerca, que han logrado entre otras cosas permitir rodear a Venezuela con bases militares, con ejercicios navales, con recorridos hoy de la IV Flota, con amenazas en la frontera disfrazadas de paramilitarismo o de narcotráfico… eso no le está pasando sólo a Venezuela. Es muy importante que Venezuela se vea en el contexto latinoamericano, porque eso está ocurriendo en todo el mundo, pero sobre todo en este continente que es la plataforma básica desde donde Estados Unidos organiza su poder y que entonces es la plataforma sobre la cual quiere tener el control más absoluto y más seguro. Dentro de estas estrategias de militarización tenemos nosotros la militarización abierta que es muy visible pero también tenemos muchos mecanismos de militarización encubierta, disfrazada, sutil, subliminal, y esos mecanismos van desde la modificación de leyes, la implantación de leyes antiterroristas, incluso de la figura del terrorista, de la figura del sospechoso en todos lados. Esa figura del sospechoso que deja de ser beneficiario de derechos precisamente porque es un sospechoso, es una figura que nos coloca en una especie de no-lugar, en una dimensión en la cual no tenemos defensas, y que se está extendiendo por todo el continente con el pretexto del terrorismo y del narcotráfico. Tenemos también otros mecanismos que funcionan en niveles que parecerían mucho más inocentes, que son aquellos que ya mis compañeros mencionaban, de las imágenes, de la televisión, pero más allá de imágenes directas que nos imponen esta idea de la guerra asimétrica, de la incapacidad, de la impotencia, de la impunidad del poder, de la posibilidad de ese poder de avanzar sin ningún tipo de cortapisas, sin ningún tipo de obstáculos, como si nosotros no tuviéramos fuerza, no tuviéramos con qué defendernos, como si ellos fueran los que tienen todas las capacidades, y eso no es verdad. O sea, todas esas capacidades que nos aparecen a través de la tecnología, a través de las grandes imágenes, de las fábricas, de todos esos elementos espectaculares en los cuales se materializa el poder, en realidad lo que están escondiendo es que detrás de ellos están dejando –y sobre todo por la gran concentración de poderes- alrededor, detrás, por todos lados, están dejando una cantidad de gentes, una cantidad de voluntades, una cantidad de saberes, de conocimientos ancestrales, autóctonos, de conocimientos que se construyen en el terreno de la vida común, y que son justamente nuestro terreno. Ese terreno en el cual nosotros somos, nosotros tenemos dignidad, nosotros nos podemos construir a nosotros mismos, esos terrenos desde donde al construir en lo cotidiano podemos levantarnos con la fuerza de la dignidad frente a la fuerza de la alienación. Al control de las mentes que se están intentando por todos los medios, se está intentando a través de las telenovelas, a través de las películas, a través de la imposición de sentidos de realidad que no son sentidos construidos por nosotros, sino que son sentidos de realidad producidos, fragmentados, impuestos, que además varían en una secuencia vertiginosa, y se nos van imponiendo a la manera de las imágenes de la CNN por ejemplo, y hoy tenemos un sentido de realidad y mañana tenemos otros, y ayer sabíamos que Colombia era un país de guerra, un país acosado por los paramilitares, por la política terrorista del estado colombiano y en una imagen el presidente Uribe se presentó como el portavoz de la paz, como el paladín de la construcción de la paz en el mundo. ¿Y cuál es la imagen que sigue cuando eso se hace a través de una operación que se llama “Operación Jaque”? Nos falta la operación “mate”. ¿Cuál va a ser esa operación mate? Si nosotros no levantamos la dignidad, si nosotros no empezamos a rebatir estos argumentos del poder, estas acciones del poder, a partir de un pensamiento propio. Por eso es, la verdad, admirable que Venezuela esté hoy haciendo este Congreso de Filosofía, que además es un congreso del pueblo de Venezuela y no de los intelectuales venezolanos, es un congreso en el que vamos a los Consejos Comunales, venimos a universidades como esta, salimos a la calle, no nos encerramos en torres de marfil. O sea, esa capacidad de pensar por nosotros mismos desde nuestras realidades, y no desde esas realidades que nos construyen y que nos imponen a través de imágenes, es la única manera de enfrentar la alienación y de enfrentar estas estrategias del poder.
Cuando hablamos de las estrategias militares estamos hablando de algo muy grande, realmente el poder militar que hay hoy en el mundo, el poder militar que ha concentrado hoy Estados Unidos es gigantesco, es un poder militar que difícilmente podemos enfrentar en el terreno militar, que nadie en el mundo puede hoy enfrentar en el terreno militar, pero que podemos cambiar de terreno. Si pensamos desde nosotros mismos, también tenemos que pensar desde nuestros propios lugares. Y en el momento en que nosotros cambiamos de terreno la relación de fuerzas, la relación de poder, que empezamos a desmontar estos terrenos que el poder ha construido, en ese momento estamos avanzando hacia la posibilidad de derrotar al poder trayéndolo a nuestro terreno, al terreno de las mayorías, al terreno de los saberes, de los saberes construidos a lo largo de la historia, de esos saberes en los que nosotros identificamos, los saberes de nuestros abuelos, los saberes de la dignidad, los saberes de la identidad, los saberes por los cuales creo yo que hoy vale la pena levantarnos contra un sistema que no solamente nos está intentando destruir a nosotros para controlarlo todo, sino que está destruyendo también a la naturaleza, a ese otro nuestro que es la naturaleza, separándonos de ella y tratándonos de dominarnos a cada uno en aislamiento. La soledad es la peor condición para enfrentar la alienación. Lo que tenemos que hacer es romper la soledad, romper los aislamientos, construir colectivos no sólo locales, continentales, un colectivo latinoamericano, un colectivo mundial que nos permita hoy enfrentar estos grandes poderes que efectivamente están decadentes, pero también efectivamente son muy poderosos en su decadencia, y si nos descuidamos nos pueden destruir. Muchas gracias.

Ver: Ana Esther Ceceña

Sobre la fotograf�­a

por joseleon71 @ Miércoles, 23. Jul, 2008 - 08:52:38 am

Ahora que mi hijo crece, el problema de la fotografía, de la fotografía familiar, me asalta. Nada más natural, según parece, que llevar el registro de los días de, por ejemplo, un hijo. La foto familiar que recoge las sonrisas, el abrazo, la paz, al menos la tranquilidad, cuando no el juego, el retozo, la chanza congelada, la risa. Pero precisamente de ese espectáculo me alejo cuando me niego sin violencia a la fotografía. Detallaré, en lo que sigue, esta última frase, punto por punto.
Me alejo, pues, de ese breve instante donde lo que no somos queda allí como para siempre y a la vista de todos. Porque una foto invita incita a la observación ajena, la lleva implícita. Nadie saca una foto (familiar), de esas que se montan, que se arman siempre siguiendo un decorado señalado por el mal gusto, para esconderla, para no exhibirla. El álbum familiar debe estar a la vista, aguardando su hora. Entonces cumple su ciclo. Mientras, la imagen advierte, entre otras cosas pero fundamentalmente, el paso del tiempo. No lo advierte ella en sí misma, sino lo que está fuera de ella, vale decir, la vida. La foto revela que el tiempo pasa, que nada permanece, que lo que está allí no fue más sino sólo ahí, en ese momento, pero también revela, al menos para mí, de manera escandalosa, que ni allí lo que era fue, que ese momento no existió. Intuitivamente los fotógrafos de la familia eluden esta situación intentando fotografiar a sus miembros cuando están descuidados. El asunto alcanza niveles grotescos: la tela de la intimidad (tan frágil hoy) ha sido desgarrada. Pero la inexistencia ¿desaparece? Quisiera decir que no, pero sería ponerme al margen de la discusión, y negar de plano su posibilidad. El problema tiene un correlato en el llamado espectáculo real, aunque ciertamente la fotografía lo aventaja, toda vez que en aquél la mera ubicación de la cámara supone escenario, tramoya, aunque una portátil, suficientemente disimulada, acaso logre capturar el descuido. Lo que está surgiendo es que la realidad de la fotografía (porque se entiende que no hablo de la foto artística, sino de aquella que pretende la realidad, y que la niega al mentirla) depende del descuido, y por extensión de la ignorancia.

Ver: Mirar a la cámara
No pises a la gente cuando vayas subiendo

"Ojala yo hubiese vivido dos veces lo que vivió Ingrid"

por joseleon71 @ Viernes, 11. Jul, 2008 - 08:13:35 am

Por:
Ernesto Villegas Poljak, publicado en Rebelión

El pintor y cantautor colombiano cree que la guerrilla pasó de moda porque con la tecnología actual “los fusiles pasaron a ser como las flechas de los cromañones”

“De mi pueblo me voy ya
decepcionado y con ganas de llorar
avergonzado y sin fuerzas para hablar
casi convencido de mi mediocridad”

“Fue difícil soportar,
tanta miseria, tanta mendicidad
la indiferencia de la gente de acá
pocos lo tienen todo, la mayoría sin na’…”

Julio Casés

Desde hace cuatro años vive en Venezuela, adonde llegó huyendo del conflicto armado colombiano. Amenazas de muerte lo hicieron abandonar primero su Corozal natal (Departamento de Sucre) para irse a vivir entre indigentes en Bogotá, donde sus hijos, incluida una niña de dos años, vieron, escucharon y vivieron un infierno de obscenidades. Se llama Julio Enrique Casés Olmos. Sus iniciales –Jeco- le sirven de nombre artístico, pues este inmigrante colombiano es pintor, compositor e intérprete de obras dedicadas, casi todas, al drama de su dolida Colombia. Es uno de los 4 millones de desplazados por ese conflicto, y por los cuales poco -para no decir nada- se suele preocupar la llamada opinión pública (o publicada).

-¿Qué sintió al ver la liberación de Ingrid Betancourt?

-Hasta que no se pronuncien las FARC no tengo idea de lo que pasó.

-¿No sintió alegría?

-Ni alegría ni tristeza, sino esperando a ver. Estamos acostumbrados a recibir sorpresas.

-¿Su drama no le generó solidaridad?

-No, porque estamos acostumbrados a vivir cosas terribles. Por ejemplo, ver a unas personas colgadas de un helicóptero. En 1996, en un municipio de Cundinamarca, Quipiles, la TV mostró unos muertos que llevaba la policía colgando de unos helicópteros: unos guerrilleros que habían matado. Después de ver cosas como esas, de ver a sus mejores amigos muertos, de dejar su tierra, cualquier cosa no lo va a sorprender mucho a uno.

-Ella pasó seis años en la selva, sin su familia. Llegaron a amarrarla de un árbol.

-Ojalá yo hubiese vivido dos veces lo que vivió Ingrid y que mis hijos hubieran estudiado.

-¿Cómo es eso?

-Sí, que fueran personas estudiadas y yo no tuviera un hijo drogadicto. Varios no llegaron ni a bachilleres. ¿Qué futuro les espera? Ojalá yo hubiese vivido eso.

-¿Pero una cosa justifica la otra?

-Lo que te quiero decir es que por esas razones no me sorprende eso. Yo más bien siento envidia por el dolor de Ingrid. Ella tiene a sus hijos formados, bien vividos. El objetivo para el que ella vino a la vida lo ve cumplido, lo ve realizado en sus hijos.

-Hijos que han sufrido la ausencia de la madre.

-Los hijos míos han sufrido mi ausencia, también la de su madre, la incertidumbre de no saber si me mataron, si me van a matar. Así somos todos los desplazados. Más de 4 millones.

-¿Diría que el drama de los desplazados es mayor que el de los secuestrados?

-No que es mayor, pero los medios de comunicación le dan la relevancia al secuestro como si fuera el dolor macro. Ojalá me hubieran secuestrado cinco veces en mi vida quitándome todo, pero que mis hijos hubieran tenido una buena formación.

-Así sea sin la madre.

-Sí. El objetivo de todos es dejar a nuestros hijos lo mejor posible.

-Y eso usted no lo ha podido lograr.

-No me dejó la oligarquía colombiana, el capitalismo.

-¿Los desplazados se sienten discriminados por los medios con respecto a los secuestrados?

-Sí, y la gente incauta que les hace eco.

-A los desplazados les queda la libertad de desplazarse, precisamente la que no tienen los secuestrados.

-Te repito. La función de todas las especies es que la generación que los sigue vaya en la mejor orientación y a nosotros se nos frustra eso. A mí tocó convivir 4 años con indigentes en Bogotá, sometiendo a mis hijos a escuchar el vocabulario más bajo que puede existir entre humanos, las palabras más vulgares. Esas las compartían mis hijos bajo un techo con indigentes. Mi hija de dos años.

-¿Tiene solución el conflicto colombiano?

-Muy difícil. Sólo que se internacionalice. Países que intervengan no para defender a una parte, sino para buscar un consenso.

-¿Qué piensa de las FARC?

-Mis mejores amigos fueron a dar a las FARC, los mejores que estudiaron conmigo fueron auxiliadores de las FARC o el ELN.

-¿Por qué?

-No había alternativa por la vía electoral para cambiar los destinos del país. No había ni hay posibilidades.

-El Presidente Chávez dice que ya pasó el tiempo de la guerrilla.

-Sí, pasó de moda porque la tecnología avanzó y dentro de poco los bombardearán vía satélite. Ya los fusiles pasaron a ser las flechas de los cromañones.

-¿Qué piensa de Uribe?

-Un valiente luchador en pro del capitalismo, de la injusticia, de la oligarquía.

-¿Y de Chávez?

-Su antítesis. Un tipo tenaz, luchador constante, pero en bien de la humanidad, de la justicia social.

-Él le ha pedido a las FARC que se desmovilicen.

-Palabras mayores que no me atrevo a calificar a la ligera. A las FARC las conozco. He estado en territorio donde mandan las FARC, he estado sometido a sus leyes. Y es cuando me he sentido más cerca de la verdadera justicia.

-¿Y por qué no se quedó entonces en territorio de las FARC?

-Porque es muy inestable. El Ejército se mete en esas zonas. Y después de que uno estuvo bajo el régimen de las FARC, arrasan con todo el que fue simpatizante de ese régimen. Esa es la mayoría de los desplazados. Aquellos que disfrutaron de la justicia social que impartían las FARC, vieron sus buenas intenciones, simpatizaron, y cuando volvía el Ejército o la policía con la llamada inteligencia averiguaban quiénes eran, llegaban de noche y los masacraban. Siempre con algunas excepciones, porque no todos los miembros de las FARC han sido diáfanos, pero las órdenes del Secretariado son de honestidad. Los capitalistas, cuando llega ese régimen de justicia, se sienten atropellados, porque están acostumbrados explotar al trabajador y las FARC no se los permite. Entonces salen llorando en los medios.

-¿Y por qué no se metió a guerrillero?

-Cuando conocí las FARC ya estaba muy comprometido con muchos hijos. También los años encima… Bajo el dominio de las FARC, ni siquiera sus miembros pueden maltratar a nadie porque sus reglamentos sancionan fuertemente a aquel que atropelle a alguien fuera de la guerra, o a alguien que esté reducido en medio de la guerra.

-¿Qué le parece la reunión Chávez-Uribe ?

-Tengo muy pocas expectativas porque Uribe no va a cambiar lo que tiene trazado.

-Es raro que en estos tiempos, cuando hasta Fidel y Chávez han cuestionado a las FARC, alguien hable como simpatizante de ellas.

-Si la gente las conociera como yo, no hablarían mal de las FARC.

-Los liberados las han conocido y tampoco hablan bien de ellas.

-Sí. No tienen la sensibilidad, formación ni la concepción humana que puedo tener yo.

-¿Regresaría a Colombia?

-No tengo deseos. Aunque hubiese condiciones, me gusta mucho más Venezuela.

-¿Por qué?

-Este pueblo es mucho más tolerante. Mi país vive un momento triste.

Hay gente muy intolerante.

-Uribe tiene altísima popularidad.

-Puede ser, pero es poquita para el esfuerzo diario que hacen los medios de comunicación.

-La izquierda colombiana se queja de que la guerrilla no la deja crecer más.

-La guerrilla es un fenómeno natural, el resultado de una situación. Los guerrilleros no son extraterrestres. Es la sintomatología de un mal.

-¿Qué mal?

-El del capitalismo salvaje.

-Aquí el pueblo escogió a Chávez por elecciones, en Bolivia a Evo, en Ecuador a Correa…¿No puede pasar lo mismo en Colombia?

-Por ahora, difícil. El capitalismo en Colombia no se encargó sólo de combatir por las armas, sino por los medios, de desinformar, descalificar… Ha sido su mayor éxito. La mentira ha podido mucho más que las armas.

-¿Cual es el papel del narcotráfico en el conflicto?

-El Estado, sobre todo con su sección armada, ha sido un pilar para su florecimiento.

-Ese Estado habla de “narcoguerrilla”.

-La guerrilla tuvo que involucrarse en el cultivo, pero no en la producción de droga, porque los guerrilleros son hijos de los campesinos. Hay tierras donde el cultivo que produce es la coca o la amapola porque que no vías o transporte por el abandono estatal. El cultivo es el medio alternativo para el campesino sobrevivir en esas zonas. Los hijos guerrilleros no se van a voltear contra sus padres. Saben que cultivan para vivir, pero nunca has sabido del matrimonio comercial entre un narcotraficante y la guerrilla. Siempre han sido enemigos a morir. Ahí está el ejemplo del papá de Uribe, que fue uno de los duros de Pablo Escobar y del combate a la guerrilla. En esa guerra murió. Narcoguerrilla no existe. Existe narco-Estado. Recordemos que cuando Samper era Presidente le metieron droga en el avión para llevar a EEUU. Los jefes de seguridad de Samper y Pastrana estuvieron involucrados en drogas. Los medios, que son el centro de esa guerra, no hablan de eso. Los medios son el recurso más poderoso del capitalismo para combatir y sostenerse, enriquecidos con la ignorancia del pueblo que no estudia. Le inyectan religiones de todo tipo. Hay familiares que no quieren hablarse porque su religión es la verdadera, no se reúnen ni por la muerte del padre. Lo religioso está dividiendo al pueblo.

-¿Qué consejo le da a los venezolanos?

-Hace un año, la mayoría de las cosas que consumimos los pobres valía la tercera o cuarta parte de lo que ahora. El cuchillo que le hace más daño a la Revolución es la especulación. Yo siento ese látigo muy fuerte.

Sin contemplaciones (2)

por joseleon71 @ Sábado, 05. Jul, 2008 - 08:18:38 pm

Ver: Sin contemplaciones, del 22 de junio

socrates

Trascripción del programa
SIN CONTEMPLACIONES
Con el filósofo Francisco Rivero
Trasmitido por VTV
El domingo 29 de junio a la 10:00 pm.
http://www.vtv.gob.ve/detalle.php?id=1977&s=6

I
El racionalismo

Buenas noches, televidentes del Canal 8 y de este programa “Sin Contemplaciones”. Bienvenidos al segundo capítulo, por llamarlo de algún modo, de esta programación. En el capítulo anterior o en la exposición anterior hablábamos del marco general de la crisis venezolana, hablábamos de lo que hemos llamado o lo que técnicamente se identifica en la historia de Occidente como la época moderna o la modernidad. Y no solamente en un sentido temporal y cronológico, sino en un sentido espiritual, en un sentido civilizacional, en un sentido filosófico. Dijimos que el racionalismo es el alma de esta nueva etapa que se articula y adquiere cuerpo, presencia, dinamismo, incidencia a partir del siglo XVII ya de una manera formal, porque tiene una carta magna, hay una definición, hay un nuevo proyecto, que se articula intelectualmente y que abre horizontes de realización, de futuro, de destino, de responsabilidad, de comunidad no solamente para el hombre europeo, sino que se postula para toda la humanidad.

Universalismo
La modernidad es de algún modo una etapa histórica que se da en Europa, se inicia en Europa, responde a una crisis europea, pero toca al hombre en su esencia, tiene carácter y naturaleza universal. Y por consiguiente incumbe de manera esencial a la humanidad entera. Y lo que los protagonistas de este proceso conciben, viven, postulan, afirman y definen, es que aquí se está definiendo y se está actualizando no una etapa más en la historia universal y en la historia de Europa, sino la etapa definitiva de la historia no solamente europea sino de la historia universal. Entonces, este carácter radicalmente universal, radicalmente normativo, definitivo, absoluto, por decirlo así es un acontecimiento que incumbe a todos el universo humano, no solamente al futuro, no solamente en el presente sino también hacia el pasado. De esto vamos a hablar más en detalle, en todo caso esto se puede identificar con el nombre y el término que utilizamos en el programa pasado, y es que la cultura occidental se caracteriza y la distingue su universalismo específico. Ese universalismo quiere decir que esta comprensión o esta definición de la vida humana en términos que rebasan los límites de Europa y que atañen por decirlo así a la humanidad como tal, no es nuevo en el mundo occidental. No es solamente un fenómeno moderno, o achacable al racionalismo filosófico y a la modernidad, es un fenómeno que nace con lo que se llama civilización occidental.

El único Dios
El Dios de la Biblia, el Dios del Antiguo Testamento, por citar la fuente religiosa tradicional, es el Dios de Israel. Ese Dios de Israel no es un Dios más entre muchos dioses, es el único y verdadero Dios, por consiguiente no es solamente el dios de los judíos, es el dios de toda la humanidad, es el dios creador del cielo y de la tierra y de todo lo que contiene, y en él se funda la comunidad del Hombre, la unidad de la historia, la unidad espiritual, ontológica y moral del curso entero de la humanidad. Entonces hay el sentimiento ya y la perspectiva, no de un dios local o una divinidad local o una religión particular, sino de que la religión hebrea ya articula una visión universal y una relación universal del Hombre con su principio esencial, sagrado, último, absoluto y definitivo, del cual viene y al cual responderá y con el cual se encontrará. Cada persona en particular, y la humanidad como un todo. Este simbolismo y este universalismo forma parte de la herencia de la cultura occidental en todas sus etapas.

El helenismo
La otra gran fuente es el Helenismo. La herencia espiritual del mundo griego, y el helenismo alcanza su expresión universal prototípica, paradigmática, última y radical con lo que los griegos llamaron filosofía. La filosofía griega no es una visión más del mundo, es una comprensión, por decirlo así, esencial, verdadera, objetiva, científica, del orden entero de la realidad, de su fundamento, de su naturaleza y del puesto y la relación del Hombre con esa realidad. Esa realidad se llama por un lado Naturaleza, se llama por otro lado Dios, o lo Divino, y se llama también Humanidad, Estado, Política, Educación, Derecho, Arte, Civilización, Cultura, Historia. El Helenismo es también portador de esta semilla, o de esta conciencia o de este principio de universalidad. En el caso del Helenismo esa universalidad se llama Ciencia, y toca el tema de Dios, toca el tema del cosmos, toca el tema humano y por consiguiente el tema ético, político, jurídico, pedagógico y social.

Vuelta a los orígenes
Entonces, el tema del universalismo está arraigado en la conciencia de lo que se llama el curso de la civilización occidental, dentro del cual participan muchos actores, pero las dos fuentes esenciales, los puntos a los cuales constantemente alimenta, eso que se llama civilización occidental… y cuando de algún modo recae, cuando de algún modo los olvida, esa civilización empieza a rodar, se empieza a disgregar, se empieza a disociar, se anquilosa, se fija y sobreviene una crisis radical de orden histórico, social, político y moral. Y cada vez que ha sobrevenido una crisis de estas, el Occidente ha podido retomar su rumbo porque ha vuelto a las fuentes, el caso si quieren más cercano de una crisis de esa magnitud fue la que se da entre 1450 y 1600. El Renacimiento italiano del cual vivimos, gracias a cuyo dinamismo y en términos de cuyo dinamismo Occidente todavía se alimenta, supone un renacimiento de la cultura antigua, un renacimiento del Helenismo. Eso renovó la pedagogía, el derecho, la política, la vida social, la vida cultural, la vida espiritual, la vida interior, la vida humana en todo sus órdenes y rebasó todos los cauces tradicionales que el Occidente había desarrollado para el derecho, la política, la educación, la autoridad, el gobierno, la vida social, las costumbres, la tradición y la religión, de modo tal que no hubo ninguna institución que pudo realmente contener la fuerza y la renovación intelectual y humana a todos los niveles que el Renacimiento provocó. Donde el helenismo aparece se renueva el humanismo. Y con el humanismo no sólo el interés en el hombre sino el interés en el universo, en la historia, en los pueblos, en la literatura, todo lo que existe, y con una atención amante, con una atención inteligente, con una atención de cultivo, de atención, de aprecio a la diversidad del mundo, pero siempre en términos de una apreciación esencial, no estetizante, accidental o de una moda, se trata de un modo de vincularse con la realidad que compromete al hombre en su naturaleza misma, compromete por consiguiente su mente, compromete su afecto, su amor, su libertad. Eso en lo que respecta al helenismo.

La Reforma
El otro gran movimiento de renovación Occidental más reciente, a ese nivel radical, fue lo que se llama la Reforma protestante, que fue un intento de renovación y de recuperación de la esencia originaria, de la figura, el impulso, el impacto, la simiente y la figura de Cristo, volviendo otra vez al estudio de los evangelios y tratando de sobrepasar o pasar de lado lo que se había convertido en una religión hiper institucionalizada, como lo fue la religión a finales de la Edad Media, e hiper condicionada y mediatizada por intereses no solamente religiosos, sino por intereses políticos, jurídicos, de ambiciones, de dinastías, de intereses, etc., por la sencilla razón de que la Iglesia medieval no era solamente la sede de una presencia, de un mensaje espiritual, sino que era también un poder temporal.

La Iglesia y el poder temporal
Y eso no era porque los curas fueran unos sinvergüenzas, que es la clásica referencia estúpida a esto, sino porque Carlo Magno, cuando conquista un buen pedazo, una buena sección de lo que fue el mundo europeo, y la somete por las armas necesitaba administrar ese poder, porque el poder no se mantiene exclusivamente por las armas, si el poder no se civiliza, si el poder no se integra y expresa y manifiesta un orden jurídico, social, moral, cultural y espiritual el poder se derrumba, no hay poder que se pueda mantener sobre sí mismo. Entonces, Carlo Magno solicita a la iglesia, a los monasterios que lo provean de personal que sepa leer y escribir, que sepa interpretar un texto jurídico, estudiar esto, leer, entender, dialogar y escribir, entonces los monjes y la iglesia tuvieron que asumir tareas de orden civil, de orden político, tareas de orden temporal o secular que en esencia no le competen. Esto sucedió en Venezuela. Yo de niño fui a un colegio parroquial, el Colegio de Santa Rosalía, y el cura de la parroquia era el que emitía el grado de primaria o de lo que fuera, y la cédula de identidad no existía, era la iglesia la que proveía de un documento de identidad. En todo caso, lo importante es saber que este elemento universal no es nuevo, no lo genera la modernidad, lo hereda la modernidad, la modernidad lo reinterpreta.

II
Lo esencial

Retomando el tema del cual estábamos hablando, la modernidad hereda ese universalismo que es consubstancial al mundo occidental y que le viene de la religión bíblica y del helenismo. Esa cultura es eminentemente una cultura de orden espiritual; universalismo quiere decir un punto de vista que trasciende lo particular, que va más allá de lo circunstancial, que va más allá de lo relativo y que capta y es capaz de discernir en lo relativo mismo, en lo cambiante mismo un elemento permanente, esencial, estructurante, dominante, constitutivo de la entidad misma de las cosas. Entonces no es algo accidental, no es algo que de repente aparece y se va, es algo que se descubre como eminentemente presente, lo presente es lo esencial, lo permanente es lo esencial, lo importante es lo esencial, lo válido, lo bueno, lo perfecto, lo íntegro, lo vivo, lo real es esencial, y la percepción de esa esencialidad en un pedacito de arena, o en el universo entero, en la vida de la naturaleza o en el Auyantepui, en el cielo estrellado como decía Kant, o en la ley moral dentro de mí, como decía también Kant, eso transforma la existencia, eleva al hombre sin separarlo de lo concreto, sin separarlo de lo particular, sin separarlo de sí mismo.

La vida espiritual y el sentido de lo humano
Es decir, la vida espiritual, en dos palabras, en los términos en que la define y está presente en los profetas de Israel, en Abraham, en los patriarcas de Israel, en el rey David, en Salomón, en los Salmos del Rey David, en Cristo, en los apóstoles, etc., no aliena al hombre, no lo sustrae de sí mismo, no lo separa de la realidad, de la humanidad, de la naturaleza, del gusto y la felicidad de ser y de vivir, ni tampoco del dolor de vivir y de existir cuando ese dolor sobreviene. Humaniza al hombre, le da un centro humano, lo hace consciente de sí, lo convierte en un actor y en un referente para la humanidad entera, no en función de su cultura, o su saber, o su discreción, o sus habilidades, o su poder, [sino] en virtud de su propia humanidad. Todo lo que existe lo contempla, lo admira, lo atiende, lo respeta, lo asegura, excepto aquello que pervierte, daña, viola, engaña, destruye la vida y la existencia, y aún así a las cosas que así suceden las enfrenta personalmente, moralmente, no a través de estratagemas, no a través de manipulaciones, no a través de engaños, no a través de instrumentos, sino a pecho desnudo, con el testimonio de su propio ser, de su propia libertad, de su propio valor, de su propia conciencia.

Jesús
Cristo es el paradigma de este valor, de esta humanidad, de esta ultimidad. El amor de Dios humanizó, hizo, según la doctrina cristiana, que el verbo divino, que Dios mismo encarnara y asumiera la condición humana. Entonces el vínculo entre la religión bíblica del Dios común, universal, eterno, y que comprende a todo, y que gobierna todo, con justicia, con amor, con dilección, con atención a cada… la hermosísima palabra que dice Cristo: no hay un pelo de tu cabeza que se caiga o que algo suceda que Dios de algún modo no lo sepa, no lo vea, no lo atienda, no lo juzgue, no lo considere. Entonces, esta visión como verán no es una religión que deshumaniza al Hombre, es una religión que al contrario funda, asegura, potencia, intensifica la vida personal del hombre, la conciencia de su ser.

Disgregación, degradación
Pero no a un nivel local y particular, donde lo particular o lo tribal o lo circunstancial o lo relativo, absorben al Hombre, lo contienen, ahogan, y lo convierten en un factor y en un elemento prácticamente impersonal, donde la existencia tribal –y la tribu… me estoy refiriendo a las modalidades de existencia tribal que han existido en todas las etapas de las culturas civilizaciones de Occidente… la tribalidad se da en el mundo moderno [en abundancia]. Vivimos tribalizados, los de arriba y los de abajo, los colorados y los blancos, los amarillos y los negros, los gordos y éstos, es decir esa pluralidad definida en estos términos intrascendentes, accidentales, temporales, relativos, pulveriza la conciencia, relaja la voluntad, degrada al hombre, que ya no sabe ni quién es ni qué quiere, ni cómo se llama ni a qué pertenece, hace imposible toda voluntad, toda lealtad, todo valor, todo compromiso, no hay posibilidad de comunidad humana significativa, de valor esencial en esos términos.

La política como compromiso
Entonces, la universalidad no es mera cantidad, no es mera extensión geográfica o temporal, la universalidad se articula y se actualiza como conciencia del derecho, o como conciencia de la verdad, o como conciencia de lo que constituye, define, identifica a un ser y me compromete con él, precisamente en función de su naturaleza, de su condición esencial. Y un vínculo esencial se genera así, entre hombre y hombre, irrespectivamente de la latitud, irrespectivamente de la cultura, de la riqueza, del poder, o de las circunstancias. La política en un contexto así se define como compromiso, como solidaridad, como obligación, es decir, como moralidad.

No el poder
No es el poder. El poder no define a un ser que piensa, no puede definirlo. A un ser que distingue el bien del mal, lo de arriba lo de abajo, lo superior a lo inferior, que puede distinguir, que puede juzgar, que tiene un principio de autonomía, de independencia, de libertad ínsito precisamente en su capacidad de juzgar y de distinguir. El poder no cuenta por decirlo así, lo importante es el bien común, la vida, en dos palabras. Y en orden a la vida se organiza toda la institucionalidad civil, y siempre es una institucionalidad abierta, una institucionalidad transparente, una institucionalidad definida por una voluntad de claridad, porque la claridad hace posible el encuentro, hace posible la vida, hace posible el deleite de ser hombre, pero no se puede ser hombre aislado, encerrado, separado, abstractamente. Se es hombre en la vida, en la existencia, en la historia y en la política.

La luna no sabe que existe
El carácter universal, esencial, fundante y trascendente, de la verdad, de la justicia y del bien, en este plano, no aísla al hombre del mundo, lo vincula al mundo. Esto es parte esencial del mundo, no solamente desde el punto de vista ontológico, perfecto, admirable, vivo, significativo, amable, deleitable, maravilloso, sino que al hombre lo hizo capaz de reconocer esto, y de amarlo por lo que es, y de distinguirlo por lo que es, y de cuidarlo y desearlo y defenderlo por lo que es. La luna que aparece en los cielos de Caracas no