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Archivo de posts: 2008
  • ESTAMPAS CAPITALISTAS (II)

    Ver: Estampas capitalistas (I)

    Fragmento de
    Testimonio de Sami El Haj, periodista de al-Jazira

    Silvia Cattori : ¿Qué tipo de torturas les hicieron sufrir?
    Sami El Haj : Todo tipo de torturas físicas y psíquicas. Como todos los prisioneros eran musulmanes, la administración del campo los sometía a muchas vejaciones y humillaciones relacionadas con la religión. He visto con mis propios ojos a los soldados romper en pedazos el Corán y tirarlo al retrete. Les he visto durante los interrogatorios sentarse encima del Corán mientras no se respondiera a las preguntas que se nos hacían. Insultaban a nuestras familias, a nuestra religión. Hacían como que llamaban por teléfono a nuestro Dios para, burlándose de nosotros, pedirle que nos viniera a salvar. El único imán del campo fue acusado de connivencia con los prisioneros y en 2005 lo echaron por negarse a decir a los visitantes que en el campo se respetaba la libertad religiosa.
    Nos molían a palos. Nos cubrían de insultos racistas. Nos encerraban en habitaciones frías, por debajo de cero grados, con una sola comida fría al día. Nos colgaban de las manos. Nos impedían dormir y cuando nos adormecíamos, nos pegaban en la cabeza. Nos enseñaban películas sobre sesiones de torturas atroces. Nos enseñaban fotos de torturados muertos, tumefactos, sanguinolentos. Nos mantenían bajo la amenaza de trasladarnos a otra parte para torturarnos todavía más. Nos echaban agua fría. Nos obligaban a hacer el saludo militar escuchando el himno de Estados Unidos. Nos obligaban a llevar ropa de mujer. Nos obligaban a mirar fotos eróticas. Nos amenazaban con violarnos. Nos desnudaban, nos hacían andar a cuatro patas de acá para allá. Nos decían que nos sentáramos y nos levantáramos 500 veces seguidas. Humillaban a los detenidos envolviéndoles en la bandera de Estados Unidos y de Israel, lo que era una manera de decirnos que estamos encerrados en el marco de una guerra de religión.
    Cuando a un prisionero se le arroja a su celda, cubierto de piojos, sucio, para someterlo a nuevas sesiones de tortura con el fin de obligarle a colaborar, acaba por decir lo que sea y deja de saber quién es.
    Yo he sufrido más de 200 interrogatorios bajo tortura, El 95 % de las preguntas concernían a al-Jazira. Querían que yo aceptara trabajar como espía en el seno de al-Jazira. A cambio me ofrecían la nacionalidad estadounidense para mí y para mi familia, y un sueldo en función de los resultados que obtuviera. Me negué. Les repetía que mi oficio es el de periodista, no el de espía y que tenía el deber de dar a conocer la verdad y de actuar para que se respeten los derechos humanos.

  • Holocausto en camara lenta

    Estrangular Gaza hasta prácticamente la muerte
    mientras se finge ser la víctima

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    Khalid Amayreh
    www.xpis.ps

    Nadie está entusiasmado con la última escalada de violencia en Gaza, excepto, quizá, los belicistas de Tel Aviv y los traidores árabes y palestinos respaldados por los estadounidenses que harían cualquier cosa y llegarían a cualquier extremo para complacer a sus amos en Washington, D.C.

    La Franja de Gaza se está convirtiendo dentro de Israel en una cuestión electoral central en un país profundamente amenazado por el extremismo político y religioso.

    Los dirigentes políticos israelíes de derecha y de izquierda ya están prometiendo a la opinión pública judía que destruirán Gaza y asesinarán a una incontable cantidad de pobres habitantes de Gaza si son elegidos en las elecciones del 10 de febrero.

    Se citó a Tzipi Livni, la dirigente del partido Kadima, afirmando el domingo 21 de diciembre que si se convertía en la próxima primera ministra israelí, destruiría el gobierno de Hamas en Gaza utilizando medios militares, económicos y diplomáticos.

    Otros dirigentes israelíes han hecho afirmaciones similares que en verdad ponen de relieve los instintos caníbales y las tendencias patrioteras de los que está impregnada la mayor parte de la sociedad judía israelí. Después de todo, la experiencia demuestra que cuanto más racista, más criminal y más virulento se considera a un político israelí dado, más posibilidades tiene de ser elegido. En cambio, un político israelí que defienda un enfoque humano en relación a los palestinos como, por ejemplo, pedir que se levante el bloqueo similar a las tácticas nazis impuesto a un millón y medio de habitantes inocentes de Gaza, estará cometiendo un suicidio político. Este político sería denominado instantáneamente “judío que se odia a sí mismo”, “amante de Hamas” o, incluso, “nazi”.

    Este contexto es esencial para entender la actual situación en Gaza ya que la descomunal maquinaria de propaganda israelí nos quiere hacer creer que Israel es la víctima de la agresión y los palestinos son los agresores.

    Israel afirma hasta la náusea que el boqueo a Gaza similar a las tácticas nazis, que es una descarada violación del derecho internacional, es en respuesta al lanzamiento por parte de las guerrillas de Gaza de proyectiles caseros generalmente inofensivos conocidos con el nombre de Qassam.

    Esto es simplemente una mentira descomunal. El bloqueo israelí a Gaza empezó inmediatamente después de que Hamas ganara las elecciones legislativas en enero de 2006 y su principal objetivo es castigar, tanto como sea aceptable internacionalmente, al pueblo de Gaza y a los palestinos en general por haber elegido a un gobierno a que Israel no le gusta.

    Es más, algunos dirigentes israelíes admitieron entonces que Israel quería poner a dieta a los palestinos, una expresión eufemística que connotaba la subsiguiente y continua política israelí de matar de hambre y atacar despiadadamente al pueblo de Gaza de una manera muy parecida a como hicieron los nazis en el Ghetto de Varsovia en 1942-43.

    Determinados a sobrevivir a pesar de un mundo intencionadamente cruel que predica derechos humanos mientras destroza vidas humanas, los habitantes de Gaza apelaron a todas y cada una de las personas del globo que quisiera escucharlos, pero en vano.

    Fue sólo después de que quedó claro que Israel está diabolicamente determinado a destruir Gaza y a sus habitantes por medio de un lento proceso de exterminio cuando los gazatíes empezaron a disparar estar armas profundamente psicológicas que ocasionan muy pocos daños y raramente causan víctimas entre los israelíes.

    En junio Hamas accedió a detener todas los “actos beligerantes y hostilidades” contra Israel a cambio de la reciprocidad israelí y del levantamiento del hermético asedio a la Franja que está destruyendo la economía de Gaza y causando la muerte de cientos de personas inocentes*.

    Sin embargo, en vez de negociar de buena voluntad el acuerdo mediado por Egipto, Israel nunca levantó el asedio ni permitió que se volvieran a abrir los pasos fronterizos.

    En palabras de un periodista de Gaza, Israel recurrió a la política de “estrangular Gaza hasta prácticamente la muerte” impidiendo que entraran en Gaza la mayoría de los artículos de consumo y productos, desde material médico vital hasta alimentos.

    Más concretamente, desde el 19 de junio en que empezó la tregua hasta el 19 de diciembre en que acabó Israel violó el acuerdo de alto el fuego varias veces y mató a 49 palestinos.

    Durante este periodo las facciones palestinas en Gaza no mataron a ni un solo civil israelí. Por lo tanto, uno siempre está movido a preguntar qué se supone que tienen que hacer las autoridades palestinas en Gaza cuando Israel les está diciendo con los hechos que sólo tienen dos opciones ante sí, o una agonizante muerte a consecuencia de un asedio criminal o ser asesinados y diezmados por el ejército de ocupación israelí.

    Hace unos pocos meses este escritor desafió a un rabino de Cisjordania a que pidiera a su gobierno que acabara con el asedio a Gaza y permitiera una actividad económica normal entre Gaza y el resto del mundo. Le aseguré que si Israel diera ese paso, se detendrían totalmente todos los ataques y actividades hostile contra los asentamientos israelíes que bordean este territorio costero. Como era de prever, el gobierno israelí rechazó la propuesta y le dijo al rabino bastante lacónicamente que respetaban sus esfuerzos.

    Por desgracia, a Israel se le permite seguir haciendo pasar hambre y matando a los habitantes de Gaza gracias a un mundo hipócrita cuyos dirigentes siguen dicéndole a Israel que “tiene derecho a defenderse” mientras ignoran completamente que también los palestinos tiene cuando menos el mismo derecho a la vida y a la dignidad humana.

    ¿Cuántos dirigentes occidentales han tenido el valor moral de visitar Gaza y ver sobre el terreno el holocausto a cámara lenta?

    ¿Cuántos dirigentes occidentales se han atrevido a expresar el políticamente inofensivo aunque equilibrado punto de vista de que Israel debería levantar el asedio a Gaza y entonces los palestinos acabarían con sus prácticamente inocuos ataques a Israel?

    ¿Por qué Tony Blair dice a Israel que tiene derecho a bombardear Gaza? ¿Acaso le es completamente ajena la existencia de un millón y medio de seres humanos a los que se obliga a vivir una situación que no es muy diferente de aquella a la que se tuvieron que enfrentar muchos de los judíos europeos hace varias décadas?

    Y ¿qué ocurre con Sarkozy, que afirma representar la tolerancia occidental? ¿Qué ocurre con los dirigentes de los Estado de la Unión Europea?¿Acaso disfrutan observando cómo el pueblo de Gaza es atacado y asesinado salvajemente por el crimen contra la humanidad también conocido como Israel?

    ¿Han sucumbido a la ceguera e insensibilidad moral ante un Estado malvado que afirma ser una luz entre las naciones mientras que piensa, se comporta y actúa de una manera muy parecida a la de Tercer Reich?

    Pues bien, todos ellos deberían avergonzarse. La Historia no será amable con vosotros.
    *N. de la t.: Según fuentes médicas palestinas, el número de gazatíes muertos a consecuencia del embargo israelí ascendía a principios de diciembre a 270 personas. Véase http://www.rebelion.org/noticia.php?id=77764

    Tomado de Rebelion.org>

  • La cuna de Cristo es una prision 2008 años despues

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    Israel construye en Cisjordania un muro que tendrá unos mil kms. de largo. Detrás de la pared de concreto está encerrado el pesebre, en Belén, donde cuenta la tradición cristiana que nació Jesús. También están presos palestinos que reclaman su tierra.

    Belén significa en hebreo “casa de pan”, es una pequeña ciudad situada a unos 9 km al sur de Jerusalén. El pueblo está en Cisjordania en el medio oriente, al lado occidental del Río Jordán. Hoy se encuentra en una de las zonas más conflictivas de todo el planeta, en medio de una disputa política entre palestinos e israelíes. Los judíos fragmentaron Palestina y se quedaron con más del 50%. Aquí nació Jesús de Nazaret, según los evangelios de Lucas y Mateo.

    La cuna de Cristo se ha convertido hoy en una cueva que pareciera esconderse del fuego de la guerra y el fanatismo religioso que ha querido vender Israel, pero no se salvó. Actualmente está aprisionada detrás de un muro de concreto que construye Israel, supuestamente para protegerse de terroristas y palestinos. Terminado, el muro tendrá mil km de largo, con una torre de vigilancia cada 200 metros. Detrás del muro está la Iglesia de la Natividad, donde yace el famoso pesebre, y cuenta la tradición cristiana que nació Jesús; pero también están los palestinos que reclaman su tierra y los colonos judíos que la ocupan y la dominan; están los tanques, el miedo, las armas, la esperanza, los militares, los refugios y la fe. Todo junto, apretado.

    El 16 de diciembre de este año, los palestinos encendieron un árbol de navidad en Belén. El alcalde, Víctor Batarse, de confesión cristiana, dedicó gran parte de su alocución a denunciar las consecuencias del "feo muro del apartheid" que Israel levanta y que "ha hecho una prisión de la cuna de Cristo", según el texto difundido a los medios.

    Las agencias de noticias reseñan que “la economía de la ciudad se ha resentido notablemente por la construcción de esta barrera de verjas y hormigón que rodea Belén por tres lados y la separa de Jerusalén”, convirtiendo a la ciudad natal de Jesús en un cajón de concreto de 18 Km. Por ello, Batarse llamó a los cristianos de todo el mundo a mantener "Belén en sus mentes y corazones" como respuesta a su "sentido de justicia y amor". No obstante, parece que la justicia emigró de esa tierra, como lo han hecho miles de cristianos desde hace varios años.

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    Como si no fuera suficiente con la situación palestina-israelí, entre los mismos cristianos se generan enfrentamientos. El periodista Michael Finkel, escribió un artículo en 2007 para la National Geographic, donde dice que “los mismos cristianos no son inmunes a las luchas internas. Literalmente cada metro cuadrado de la Iglesia de la Natividad se lo disputan las tres sectas que comparten su uso en la actualidad: ortodoxos griegos, católicos romanos y ortodoxos armenios. Los santos varones de las tres creencias discuten sobre quién debe limpiar qué muro sagrado o sobre quién puede caminar en qué pasillo. A veces parece que los guardias de la iglesia no están ahí para proteger a los turistas, sino para evitar que los sacerdotes se ataquen mutuamente. “Además de Cristo –dice el padre Ibrahim Faltas, fraile franciscano que sirvió en la Iglesia de la Natividad durante 12 años– aquí ha habido muy pocos que muestren la otra mejilla”.

    Belén tampoco escapó del paganismo
    Arbolitos de navidad, San Nicolás, muñecos de nieve hechos con plástico, y otras decoraciones que no pertenecen propiamente a la tradición cristiana, disfrazaron la histórica ciudad oriental para atraer a los turistas e invitarlos a gastar todo el dinero posible en el mismo sitio donde nació Jesús. Las agencias internacionales de noticias han reseñado estos últimos días que el “turismo floreciente” durante este año ha mejorado la situación económica de Belén. Este año, restaurantes, hoteles, comercios de recuerdos y empresas de autobuses y de guías se benefician de esta recuperación, reseñan las notas de prensa.

    A pesar del aumento relativo del comercio, Belén sigue siendo una cárcel vigilada por los judíos. Samir Hazbun, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de la región de Belén, expresó su deseo de que Israel dé más permisos a los cristianos de esta ciudad para que puedan visitar a sus familiares en Jerusalén y Nazaret en territorio israelí. También desea "que el muro sea reemplazado por un puente y que los judíos tengan el derecho de regresar a Belén".

    La cuna de Cristo está convertida en una cárcel hecha no solo de concreto, sino de miedo y vergüenza. Gianluca Solera lo describe así:

    El muro es gris, duro, liso e indiferente. El muro no tiene la prestancia de la belleza arquitectónica. Es una reproducción mecánica del juego de Lego a gran escala, jugado más allá de la frontera de la dignidad humana, una pieza después de otra sobre la carretera, casa, terrenos, olivos y recuerdos de generaciones de antiguos ciudadanos de esa tierra. El muro es alto y esbelto, compacto y frío. Sus losas se levantan cuidadosamente desde el suelo, una al lado de la otra, como para decir a Dios que no es tan poderoso como lo creemos los humanos. El muro es una personificación de la indiferencia, de la indiferencia del que vive en la parte correcta, la Gran Israel, y no quiere saber que dentro del cemento hay hombres, mujeres y niños de otra tribu que respiran. El muro es el mayor acto de traición a la propia historia que el pueblo judío hubiese podido concebir. Es su Nuremberg. El muro condena a morir a las dos partes, a los palestinos de hambre, a los israelíes de vergüenza".

    Algo sobre nosotros mismos y sobre el mundo debe decirnos esto.

    ****
    Fuentes:

    http://ngenespanol.com/2007/11/29/belen-2007-d-c/

    Rebelión
    Tomado de YVKE ( http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?16605 )

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  • Recordando el fantasma teorico del neoliberalismo

    El Estado Venezolano: De una ficción a otra
    (Comentario en torno al artículo de Bob Jessop (1999)
    ¿Hacia un Estado de Trabajo Shumpeteriano?)

    Puede sonar simple o reductivo, pero la sencillez del planteamiento no desdice –ni disminuye- la intensidad y el drama del modelo político, social y en definitiva, económico, que sobre nosotros se ha extendido al menos desde hace 500 años, específicamente desde aquel 1492 que servirá de hito al proceso que ya se había iniciado de mundialización del capitalismo. El planteamiento es que existe una cleptocracia que precisa de un vasto ordenamiento nacional e internacional que la sostenga y la encubra. Desde esta perspectiva resulta factible echar una mirada a los procesos políticos, sociales, económicos que han permitido tal sostenimiento y, necesariamente, su encubrimiento múltiple. No es posible por tanto hablar de “economías nacionales” sino de cómo al interior de los países (interior por cierto fabricado por afueras específicos) se distribuyen los elementos y se reparten las piezas de un puzzle cuya figura se visibiliza siempre desde el exterior. Una mirada interna sólo revela en escorzo y deformados los elementos económicos, sociales, políticos; la figura se aclara mirada desde el exterior (Nota 1), más o menos como si se tratara de las líneas de Nazca. El procedimiento al que se alude no es nuevo ni novedoso, pero sin duda no se practica con frecuencia, y no pocas veces su falta genera errores de perspectiva que acumulan, claro está, más errores. Lo que se propone entonces para lo que sigue es ensayar una lectura aplicando esta suerte de perspectiva, que nos permita ver las figuras generales cuando vemos las partes, las secciones particulares. En otras palabras, y yendo ya al asunto, “la economía local –dice Jessop (1999)- sólo puede verse como un nodo dentro de una red económica global que carece de una existencia significativa fuera de este contexto”. Este comentario pone en evidencia lo que ya llevamos dicho; en efecto, no tiene mucho sentido hablar de economía local si ésta no está conectada al sistema económico internacional, que no es otro que el global, administrado por algunos pocos países. En su momento recordaba Germán Carrera Damas que el dilema de las elites que se hicieron del poder en Venezuela en el siglo XIX era, alcanzada la “independencia”, engancharse al sistema económico internacional y evitar el aislamiento (la caída, el agotamiento, la asfixia en nuestro caso de las elites criollas) que, para poner un ejemplo extremo, resultó catastrófico para el Paraguay, reducida a su mínima expresión en la Guerra de la Triple Alianza.
    La llamada “traición” de Páez estuvo en buena parte vinculada al restablecimiento de nuevos lazos con los poderes económicos internacional, visible en el gesto de llamar al retorno al país de los oligarcas que habían huido de la guerra social y en la negativa a repartir las tierras a la soldadesca del ejército libertador. La idea bolivariana de la unión suramericana estaba dirigida a construir “la liga más vasta –exclamó Bolívar (1991)-, o más extraordinaria o más fuerte que ha aparecido hasta el día sobre la tierra” (121), que hiciera frente al “monstruo” de la guerra social y por otro lado, a la voracidad norteamericana, anteponiéndole la influencia del Imperio Británico, considerando, según enumera el Libertador, “su influencia en Europa”, el “opulento dominio de comercio” que significaría América, que los ingleses se llegarían a considerar “iguales a los ciudadanos de América”, que con el tiempo las relaciones entre los dos países (la América confederada e Inglaterra) “lograrían con el tiempo ser unas mismas”, que en el futuro “quizá sería una sola nación cubriendo el universo” (121-123). Desde entonces, se definirán para América Latina dos direcciones divergentes, bautizadas por la política exterior colombiana –para Colombia pero funciona para los demás países- como el respice polum y el respice similla, “vale decir, comenta Carlos Romero (2006), entre la total alineación con Estados Unidos y la búsqueda de una mayor autonomía” (138). Desde la Doctrina Monroe al Consenso de Washington, lo que ha habido es una pertinaz y pocas veces no obligada alineación de las “economías nacionales” a los intereses económicos internacionales encabezados, coordinados y administrados por EEUU (distribuidor sin obstáculos de vetos, bloqueos, invasiones y guerras), situación que hoy enfrenta una crisis decisiva. Pero lo que recuerda la mención al Congreso de Panamá es la infaltable dependencia a un imperio o potencia por parte de los países pequeños o emergentes, buscando pese a todo mejores condiciones, relaciones menos adversas, menos desequilibradas. Otra vez la Guerra de la Triple Alianza nos da una medida de los intereses británicos y estadounidenses, remozados en la guerra de Las Malvinas.
    En este marco generalísimo se inscriben los acuerdos regionales y hemisféricos, Mercorsur, TLC, Alca. Y por supuesto, el Alba, que agrupa y concentra una serie de postulados políticos que avanzan en busca de articulaciones económicas alternas al modelo Mercado-Consumidor impuesto por la retórica neoliberal.

    Hago este racconto porque textos como el de Jessop se aclaran e iluminan, a su vez, la racionalidad estratégica del capital internacional en los territorios nacionales, frutos ellos mismos de particulares movimientos del capital. Nada más recordemos que fue el 8 se septiembre de 1777 cuando Carlos III ordena la unificación de la Capitanía General de Venezuela, alegando dificultades de comunicación y defensa, ello en el marco de confrontación de los países europeos en el Caribe. Como lo desarrolla ampliamente Juan Bosch (2007) “Al Caribe se iba a buscar ventajas económicas, y las guerras que tenían lugar en sus aguas y en sus tierras eran sólo expresiones armadas de conflictos comerciales. Mientras los marinos y los soldados se mataban, los comerciantes hacían negocios con el enemigo” (292).
    Si el movimiento más enérgico hacia la independencia lo hizo Bolívar, y ya vimos lo que esperaba encontrar en alianza con el Imperio Británico, poco se podía esperar del padre de La Cosiata en alianza histórica con Francisco de Paula Santander, y aunque cierto es que se despreciaban no obstante empujaron cada uno en direcciones distintas hasta desmembrar la Gran Colombia. Exclamaba el colombiano: “¡Bancos y más bancos, caminos de hierro, industrias y no más museos, ni academias, ni sociedades científicas (…) Que prospere la nueva sociedad de agricultura socorreña! Esto es vivir en el mundo positivo. La vida de las naciones en este siglo se compone de bienes materiales, y por eso en los Estados Unidos, en vez de academias, museos y sociedades científicas o de literatura, se ven caminos de hierro, buques de vapor, bancos, escuelas primarias, canales, etc.” (Nota 2) Los compromisos que las elites criollas trenzaron con Inglaterra a través de empréstitos, y con Estados Unidos después, configuraron una agenda internacional que iba a impactar el interior del país. De hecho, la geografía económica nacional estuvo al dictado de los intereses internacionales, esto sobre todo en el establecimiento de los puertos y el trazado de caminos y carreteras hasta las regiones y zonas productivas, esquema de “desarrollo” que tendrá un eco directo en la actualidad venezolana, toda vez que actúa en la constitución de las ciudades, en los perfiles y densidades poblacionales, en la estructura toda del país. Las relaciones de poder centro-periferia se verifican con criterios fractales en el país y en cada uno de sus rincones, respondiendo y fungiendo como extensión de las estructuras del poder internacional. Las carreteras que atraviesan poblaciones miserables, pegadas a los bordes, desestructuradas y dependientes del movimiento que despide el tráfico del “desarrollo”, unen a los puertos con emporios fabriles, a los tanqueros con los campos y los pozos petroleros, los puertos y aduanas con las grandes ciudades, de donde se derraman al “interior” (¿según esto las capitales son “exteriores”?) los productos de la modernidad, cada vez más necesarios, toda vez que las poblaciones al interior han sido sometidas a procesos de pauperización progresiva, sistemática e histórica. No reconocer buena parte de la génesis de nuestra actual situación política, económica y social en el desenlace de la guerra social del año 1814 es una especie de ceguera a la que nos acostumbró el estudio de la historia en nuestro país. En efecto, la negativa de Páez y los leguleyos de entonces a repartir la tierra como era la expresa orden del Libertador (medida que venía a compensar la promesa de tierras que Boves atizó para movilizar a sus huestes a la postre reconducidas al ejército libertador, seguro Bolívar de que en la injusticia y en el reparto inequitativo de las tierras y las propiedades se encontraban los elementos que convulsionaron Haití y llevaron al poder por la vía de la revolución a los negros esclavos afirmando los principios de la Revolución Francesa, traicionada a su vez por los republicanos que más pronto que tarde acudieron a aplastar a la república negra porque la igualdad es sólo la de los blancos); aquella negativa, pues, iba a prender en la Guerra Federal, en los movimientos agrarios, en la estéril Reforma Agraria adeca, remedo y estancamiento del proyecto medinista (Nota 3), y, más recientemente, en la Ley de Tierras de 2001, en el Golpe de Estado de 2002, y en los más de 200 líderes campesinos muertos por sicariato. Tenemos así un continuo histórico agrario que determina (no son pocos, por cierto, los análisis electorales recientes que vinculan las victorias -y derrotas- de Chávez a la ecuación ciudad-campo) la forma y estructura de la Venezuela de hoy.
    Es en este marco, repito, donde un texto como el de Bob Jessop adquiere (un particular) sentido. No postulo, ni de cerca, una lectura total de ese artículo, sino una suerte de estrategia general de lectura y análisis, de lectura crítica, que pone al descubierto, según lo veo, las estrategias de revelación y encubrimiento de los aparatos intelectuales del poder global.
    En principio, encontramos en el texto un aire de cosa acabada, de consumación histórica, de “celebración” de un momento, de unas condiciones políticas, económicas, sociales, que reclaman análisis y comprensión, no transformación, para decirlo marxianamente. Lo comprendemos por el contexto histórico y por la necesidad teórica de crear un corpus que alimente la intelligentzia que liderizará procesos en los nodos de(l) poder real. La avalancha neoliberal viene acompaña por teóricos, suerte de gurúes de la nueva economía, empeñados en justificar, como parte de la evolución normal de la absolutización de la economía, el vaciamiento del Estado, a la vez que es sustituido y borrado por el Mercado (aunque reaparece para “salvar” con dineros públicos los intereses privados, como ocurrió en el gobierno de Caldera y ahora en EEUU). De la república de los ciudadanos, del proyecto ilustrado, al mercado de los consumidores. Del Estado nación, de la soberanía, incluso de la patria, a la sociedad de mercado. De la democracia, al totalitarismo democrático, oxímoron festejado por la propaganda mediática.
    A los restos del Estado nación corresponde el fordismo y, sobre todo, el Estado de Bienestar. Pero no podemos sino preguntarnos qué papel jugó Venezuela en un escenario político de “consenso” de los representantes de los trabajadores negociado con los empresarios “bajo la supervisión de las burocracias estatales” y “los marcos referenciales de regulación del crecimiento económico”. Y, por otro lado, cómo participó “en la creación de las estructuras sociales” por las cuales se canaliza una importante masa de recursos económicos “que funcionan con salarios indirectos, y [que] aumentan en forma real el nivel de vida de los sectores asalariados.” (Nota 4) Los espacios de la negociación obrero-patronal ocurren en el contexto de la Gran Depresión y el triunfo de la Revolución bolchevique, de ahí que, por ejemplo, el “proyecto modernizador del medinismo” busque “detener el desarrollo autónomo (orgánico y político) experimentado de nuevo por el movimiento obrero orientado fundamentalmente por los comunistas”; imponer la “paz social” en la relación capital trabajo (Battaglini, 176). Este modelo provocó la desestructuración de la población venezolana, el flujo masivo del campo a la ciudad, y la creación de una economía que hasta el día de hoy ha vivido de la renta petrolera, la que colapsó en 1978, estalló en 1989 y abonó el camino para la irrupción en 1998 de un proyecto alternativo (enfrentado al Consenso de Washington) que se acompañó de un ascenso vertiginoso de la renta petrolera producto de históricos precios del petróleo, los que hoy se desploman en las manos invisibles de los papeles a futuro.
    En un país no industrializado y cuya única actividad industrial es la petrolera (generadora de por sí de muy pocos empleos), enclave de la economía norteamericana, resulta imposible articular la jerga del fordismo. Lo haría sí el Estado, a la postre el mayor empleador, que habría de propiciar una acelerada tercerización que comienza a darle cuerpo al grueso de la economía nacional amén de la informalización creciente que alimenta amplios márgenes imposibles de cubrir y mantener por el Estado y por la siempre naturalmente remisa a la contratación, empresa privada. Es en este escenario, propio de un país anexionado como territorio petrolero, donde debemos hablar de “fordismo”. Ha sido el nuestro un Estado históricamente vaciado, esto es, nunca ha estado lleno y cuando pretendió estarlo, incluso en el caso de Medina, el poder internacional se hizo cargo de la situación (Nota 5).
    En nuestro país se generará un remedo tropical del pleno empleo y por ende del bienestar, conduciendo a situaciones como la de vivir en la pobreza extrema pero en Caracas, esto es, en los cerros y en construcciones que desafiarán toda razón. Siguiendo esquemáticamente a Jessop, del “pleno empleo” keynesiano, pasaríamos a la competitividad y a los servicios de bienestar; claro está, en nuestra versión, la cual entre otros muchos ejemplos condujo a una violencia que se expresó en la muerte por unas Nike, expresión local de la guerra entre marcas por “posicionarse” en el mercado (aquí, en las escalinatas y callejones de nuestros barrios…) (Nota 6). Del pleno empleo (expresión que en nuestro país llevó al Estado a “colocar” personas –reducidas a la ecuación persona –jornada laboral– salario en puestos absurdos y radicalmente improductivos) a la “flexibilización” que, en países como el nuestro deriva en despidos masivos injustificados y contrataciones basura. Todo ello aderezado con una jerga científico económica que permitiría hablar de innovación, de competitividad, de flexibilización, conceptos y estrategias masificados y popularizados por la explosión de centros “educativos” tecnológicos y universitarios (Nota 7) (después llegaría sin rebozo a las propias universidades públicas) que convirtieron esas palabras en santo y seña del “éxito profesional” y personal.
    En nuestro país pasamos de una ficción de estado a otra. Dadas las condiciones difícilmente se puede hablar de Estado nación, toda vez que se carecía de soberanía (tener soberanía en nuestros países, tanto como tener democracia y por tanto Estado de Derecho y de Justicia, precisan de “revoluciones”). En realidad funcionaba el estado venezolano como administrador local del capital global, exactamente como un nudo en la red, asegurando sí, la reproducción ampliada y la regulación del capitalismo, las condiciones para la revalorización del capital y las condiciones para la reproducción de la fuerza de trabajo; en otras palabras, y empleando la sugestiva –y fordista- imagen de Jessop: como “correa de trasmisión”. Para ello se precisaba desplazar las autoridades locales por trasnacionales, reorientar las políticas económicas y sociales hacia el sector privado, desmantelar el viejo modo de regulación social y, sobre todo, la gema del modelo, diseñar un esquema político que proporcione “apoyo pasivo” a las “soluciones de mercado”.

    Notas
    1) “Mirar” subalterno, periférico, no central, precisamente por provenir de una inestable zonificación. El pensamiento tercermundista (marginal, periférico) por cierto, parte de esa inestabilidad apelando a conceptos como cultura híbrida, pensamiento mestizo, el between de Babba, y aunque refleja la necesidad de pensar desde la diferencia, precisa arribar también a formas de producción de realidad y conocimiento híbridas o mestizas, y no a formas que funcionen como puente entre eso irracional (por funcionar fuera de la razón moderna) que persiste y que ya es inocultable (la migración latina y africana a Europa, por ejemplo, o la emergencia de gobiernos con un discurso y unas prácticas refractarias a la norma occidental) y el definitivo capitalismo.

    2) Citado por José Sant Roz (2003) en Maldito Descubrimiento. Pp. 183-184

    3) Betancourt, encendido opositor de la reforma agraria de Medina, a la que calificaba de «paño caliente» y de no quebrar la propiedad feudal, ya en el poder “cambia abruptamente”: “Ahora –explica Oscar Battaglini (2004)- de la retórica efectista y pseudorrevolucionaria (demagógica), en la que se anuncia la realización de «planes audaces y transformadores» inmediatos, se pasa al uso de un lenguaje cauteloso y marcadamente conservador. Esto no significa que se abandone la prédica «favorable» a la reforma agraria: «Hoy está planteada en Venezuela con urgencia la necesidad de la reforma agraria» sigue repitiendo Betancourt, pero cuidándose de dejar claramente establecido que la misma se llevará a cabo en las «tierras de la nación» y con apego a requerimientos técnicos que retardarían su realización” (172)

    4) Armando J. Camejo R (2005) “Crisis del modelo fordista o Estado de Bienestar en Venezuela". Reforma de la Ley Orgánica del Trabajo. 1989-2004”

    5) “…lo que se advierte en las relaciones de Estados Unidos con Venezuela –refiere Battaglini- durante el periodo medinista es una manifiesta oposición de intereses, que amenazaba con hacerse más radical. A eso se debe, tal como hemos podido evidenciar, que Estados Unidos tomen el camino de promover y apoyar (desde el Pentágono, por medio de las misiones militares en el país; el Departamento de Estado y desde la Embajada americana en Caracas) toda una acción desestabilizadora –en connivencia con la «fracción pentagonista» del Ejército y Acción Democrática- que culmina con el golpe de Estado del 18 de octubre de 1945” (269)

    6) A propósito explica Naomi Klein (2007) “cuando la imposición de una marca urbana se conjuga con los antecedentes de Nike en el aspecto laboral, entonces la empresa deja de ser la salvadora de los guetos y se convierte en un individuo que primero nos priva de empleo y luego nos vende un par de zapatillas demasiado caras mientras grita: «¡Corre a toda prisa!». Es la única manera de salir del gueto, hermano. ¡Hazlo!” (407) “Un muchacho de catorce años, reseña la autora más adelante, de Crown Heights había sido asesinado por otro de quince que había golpeado y arrojado sobre las vías del ferrocarril en el momento en que se aproximaba un tren”. El muchacho fue asesinado por sus “Jordan” y por su “buscapersonas”: “Un amigo de la víctima explicó que a los muchachos pobres vestir ropa de marca y llevar un buscapersonas les hacía «sentirse importantes»” (410)

    7) El incremento se deberá a la promulgación de la Ley de Universidades de 1970, donde se visibiliza la actividad “educativa” de la empresa privada, y, como reza un informe coordinado por Alfredo Gorrochotegui Martell (2006): “Las causas de sus creaciones se debieron a iniciativas de particulares que poseyendo vocación educativa y sensibilidad por las necesidades del país aunaron esfuerzos en torno a una idea que luego pusieron en práctica”

  • UBV por la Enmienda

    UH AH CHAVEZ NO SE VA

    UBV

    Manifiesto de los universitarios y universitarias ubevistas en apoyo a la Enmienda Constitucional para la profundización del Socialismo Bolivariano

    La Comunidad Universitaria Bolivariana, cumpliendo el llamado de nuestro pueblo en defensa y consolidación de la Revolución que lideriza el comandante Hugo Rafael Chávez Frías, guiada por los más altos valores socialistas y patrióticos del pensamiento político latinoamericano y caribeño, bloque de lucha y liberación, frente al capitalismo y sus representantes lacayos conspiradores contra revolucionarios, consideramos enfáticamente:
    1.- Que el capitalismo en su fase imperialista atraviesa su más profunda crisis estructural, agudizando las contradicciones que traen como consecuencia la injusticia, la desigualdad, la exclusión, y por lo tanto, la pobreza, la pérdida de valores y la desmemoria de nuestra esencia cultural Nuestramericana.
    2.- Que el empeño por la transformación de un mundo mejor posible, nos convoque a tomar conciencia de la responsabilidad y compromiso histórico en la coyuntura socio-política, ecológica y pluricultural como praxis revolucionaria que se opone al neoliberalismo.
    3.- Que una de las conquistas más importantes de nuestro pueblo es el fortalecimiento de los procesos de participación popular. La democracia se fundamenta en la participación y el protagonismo de los Consejos Comunales y las Comunas, expresión del poder popular, y en 14 procesos electorales que han ratificado las Políticas de Estado, rumbo al socialismo bolivariano.
    4.- Que las empresas privadas de comunicación constantemente generan matrices de opinión mintiéndole al pueblo venezolano con un mensaje cargado de odio y discordia con la intención de quebrantar el orden legítimamente constituido, luego del Proceso Constituyente y la aprobación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en 1999.
    5.- Que los dirigentes de oposición han cambiado la estrategia de confrontación directa por el discurso conservador cuartorepublicano, utilizando a las universidades privadas y a los grupos de derecha enquistados en las universidades tradicionales para imponer una matriz de opinión golpista, amparándose en la autonomía universitaria.

    Hemos decidido lo siguiente:
    1.- Constituirnos en un Frente Socialista Universitario de la Universidad Bolivariana de Venezuela por la defensa de la Revolución Bolivariana conformado por estudiantes, trabajadores, trabajadoras, administrativos, obreros, obreras y docentes, siguiendo las líneas de nuestro líder Comandante Hugo Rafael Chávez Frías.
    2.- Respaldar de manera contundente la constitucionalidad de la enmienda expresada en el artículo 340 y 341 para modificar el artículo 230 y apoyar la reelección del Presidente Hugo Rafael Chávez para un nuevo periodo constitucional.
    3.- Declararnos en alerta permanente, rodilla en tierra, ante las amenazas del imperio mediático de atentar contra el hilo constitucional.
    4.- Participar activamente en el debate ético, político, ideológico con nuestro pueblo y elevar la importancia de la conciencia socialista del nuevo hombre y la nueva mujer.
    5.- Los universitarios y las universitarias, apoyamos el Proyecto Socialista Bolivariano, la trascendencia y consolidación de la Universidad Bolivariana de Venezuela, Casa de los Saberes, y sus espacios municipalizados, Misión Sucre desde los Proyectos socio comunitarios.

    CON CHAVEZ TODO… SIN CHAVEZ NADA
    UH… AH… CHAVEZ NO SE VA

  • LAS PRIMERAS AGRESIONES DEL IMPERIALISMO CONTRA VENEZUELA

    Autor
    EDUARDO MACHADO

    portada

    Publicado por DISTRIBUIDORA MAGRIJA, C. A., Caracas. 1958

    CONTENIDO200px-Caricature_of_Cipriano_Castro

    La época del imperialismo y las revoluciones proletarias

    imperialismo-caricatura

    Surgimiento de los Estados Unidos de América como potencia imperialista
    1150963024Imperialismo_por_Xurxo_Martinez_Crespo

    Algunas intervenciones de Estados Unidos en Latinoamérica

    imperialismo

    Los primeros asaltos del imperialismo contra Venezuela
    escuadra

    Desmembramiento del territorio nacional por el imperialismo inglés

    gomezgob

    El nacionalismo de Castro. La ofensiva imperialista. El golpe de Estado del tirano Gómez
    214-02

    La situación interna en el período 1900-1908

    ditador_juan_vicente_gomez_no_hipodromo1933[1]

    Consolidación de la tiranía de Gómez. La primera guerra mundial y el petróleo
    ICOTEA

  • LA EPOCA DEL IMPERIALISMO

    200px-Caricature_of_Cipriano_CastroVer Índice

    Es necesario caracterizar la etapa de desarrollo a la cual había arribado el sistema capitalista predominante en la mayoría de los países de Europa y en los Estados Unidos, y la situación que imperaba en Venezuela, para comprender la esencia y naturaleza del despojo sufrido por nuestra patria, en 1896, cuando Inglaterra se apoderó manu militari de 60.000 millas cuadradas del territorio nacional. (Ver Nota 1) Es esto indispensable además para entender los acontecimientos desarrollados entre 1903-1908, cuando nuestro país fue víctima de una expedición punitiva, sus costas bloqueadas por las escuadras de las grandes potencias -Inglaterra, Alemania, Holanda, etc.- y posteriormente es cuando tiene lugar la intervención norteamericana que se tradujo en el derrocamiento del Presidente Cipriano Castro y la imposición de la sangrienta dictadura antinacional de Juan Vicente Gómez (1908). Tales hechos señalan el comienzo del nuevo período de conquista y colonización que sufre Venezuela.
    En el curso del siglo XIX no se crearon en Venezuela las condiciones económicosociales para un desarrollo industrial progresivo, como el alcanzado por la mayoría de los países de Europa y por los Estados Unidos en el Continente Americano. Tal atraso o debilidad, común a todos los países latinoamericanos que habían conquistado su emancipación de España y Portugal, y en los cuales se perpetuaban, sin embargo, fuertes supervivencias feudales, los colocaba en la situación de fácil presa de las ambiciones colonizadoras de las naciones capitalistas más poderosas.
    En el caso especial de Venezuela durante el siglo XIX, toda una serie de agresiones ilustra con claridad esta afirmación. Nuestro país surge de la guerra de emancipación como nación independiente, sufriendo constantes desmembraciones de su territorio porque"... los colonos de la Guayana Británica, empujados por las autoridades locales y por las de la metrópoli, continuaban en su inveterada costumbre de hacer entradas por tierras que Venezuela consideraba suyas". (Ver Nota 2) En 1822, Pedro Gual, Ministro de Relaciones Exteriores, giró instrucciones a José Rafael Revenga, Ministro Plenipotenciario ante el gobierno inglés, para que protestara por la ocupación de los terrenos situados en la margen izquierda del río Esequibo. Afirmaba Pedro Gual en esa comunicación que "los colonos de Demerara y Berbice tienen usurpada una gran porción de tierra que, según dicen los tratados entre España y Holanda, nos pertenece, del lado del río Esequibo. Es absolutamente indispensable que dichos colonos o se pongan bajo la protección y obediencia de nuestras leyes, o se retiren a sus antiguas posesiones". (Ver Nota 3)
    En 1840, Inglaterra, de una manera arbitraria y apoyada en la fuerza de las armas, impuso como límites entre sus dominios y el territorio de nuestro país postes y otras marcas desde Barima, por los ríos Amacuro y Cuyuní, hasta la montaña Roraima, con lo cual resultó despojada Venezuela de más de la mitad del territorio que venía reclamando como suyo desde los días de la guerra de Independencia. Alejo Fortique, político conservador, diplomático al servicio de la oligarquía conservadora, luchó con dignidad y sentido patriótico por los intereses nacionales, logrando que el gobierno británico se viera obligado a declarar que los límites fijados constituían únicamente un medio para discutir el problema; pero fracasó en sus intentos de firmar un tratado de límites con la rapaz potencia. En 1844, siendo Ministro de Relaciones Exteriores el mismo Alejo Fortique, se rompen las negociaciones iniciadas sobre los límites con la Guayana Británica, al rechazar Inglaterra la proposición de Venezuela. Este mismo asunto sirvió de pretexto para las reclamaciones de Gran Bretaña en 1850, acompañadas con amenazas de bloqueo. (Ver Nota 4)
    Pero no era solamente Inglaterra la que pretendía desmembrar el territorio venezolano. En el mismo objetivo coincidían las demás grandes potencias. En 1856, Francia, Estados Unidos y Holanda plantean demandas inadmisibles para la naciente república, llegando el último de los mencionados países hasta a enviar barcos de guerra a nuestras costas como argumento para atemorizar al gobierno venezolano que, "conservador" o "liberal", supo rechazar el chantaje de los filibustero s internacionales; y, finalmente, para no quedarse atrás, la podrida monarquía española intenta bloquear nuestras costas en 1860, cerrándose así un ciclo de agresiones -las correspondientes a las últimas décadas del capital premonopolista- contra el país que había luchado con más sacrificio y pasión por su independencia nacional y la de los demás pueblos hispanoamericanos.
    Estas arremetidas periódicas contra los países más débiles eran acciones inevitables por parte de los gobiernos de las naciones capitalistas más desarrolladas, pues para ellas la guerra de conquista, la rapiña de territorios extranjeros, la esclavitud de los pueblos de las colonias, eran tan naturales y tan legítimos como la explotación de la clase obrera, la expoliación de las masas campesinas y el sojuzgamiento de los sectores pobres en general de la propia nación por parte de su rica burguesía dominante.
    No obstante, en el siglo pasado, el capitalismo, como sistema económicosocial y político, tenía aún algunos rasgos progresistas en comparación con los sistemas feudales-esclavistas imperantes en la mayoría de los países de Asia, Africa y América del Sur, y todavía no había llegado a su fase de capitalismo monopolista y parasitario; de manera que estas embestidas expansionistas y colonizadoras daban resultados desiguales. En el período preimperialista, cuando aún no había desaparecido la libre concurrencia, que ha sido sustituida por el monopolio, "que es el rasgo económico fundamental, la esencia del imperialismo", se vieron casos en que debido a la libertad de comercio, a la emigración de capitales básicos (Ver Nota 5) e instrumentos variados para la industrialización, a la inmigración de personal de trabajo calificado y técnica más avanzada proveniente de los países más adelantados, algunos de estos territorios penetrados, que aparecían como colonias, dominios o protectorados, adquirieron un crecimiento económico multiforme e independiente, progresando en ellos naciones avanzadas y fuertes.
    Ha sido esto lo que sucediera en el pasado con algunos de los llamados dominios, colonias o territorios de ultramar de la Corona Británica: en 'Primer término, los Estados Unidos de América y, luego, Canadá, Australia, Sudáfrica, las cuales, en la actualidad, son naciones altamente industrial izadas y rivalizan con Inglaterra en la explotación de las esferas de influencia coloniales y países dependientes que aún quedan en el mundo bajo la hegemonía del sistema capitalista.
    Con la aparición del capital monopolista (imperialismo) estas posibilidades de crecimiento y diversificación de la producción e industrialización multilateral, es decir, desarrollo independiente de la economía nacional en los países colonizados o mediatizados por este capital monopolista, han quedado totalmente canceladas por los procedimientos más o menos pacíficos o evolutivos dentro del marco del país dominante.
    ¿Cómo y cuándo se estructura el capital monopolista? A fines del siglo XIX, la enorme concentración de la producción, la fusión del capital bancario con el capital industrial, creó el capital financiero monopolista; se realizó la unión de las diversas ramas industriales: de la manufacturera, de los transportes, con las industrias extractivas y de todas ellas con las instituciones de crédito: bancos y casas financieras, etc., bajo una sola dirección, en poderosos consorcios, sindicatos, carteles y trusts capitalistas nacionales e internacionales, lo cual determinó el paso definitivo del capitalismo a su fase suprema monopolista e imperialista en los mayores países de Europa, Japón en Asia y Estados Unidos y Canadá en América.
    Una oligarquía financiera se apoderó o convirtió en el amo de estos Estados capitalistas, tendió una red de acero sobre todas las fundamentales instituciones: económicas, políticas, científicas, culturales, artísticas y deportivas, es decir, sobre toda la vida económica, política y social de la nación. Disciplinó toda la actividad de estas organizaciones en un solo concierto a sus fines de explotación y dominio nacional e internacional.
    "Los monopolios, la oligarquía, la tendencia a la dominación en vez de la tendencia a la libertad, la explotación de un número cada vez mayor de naciones pequeñas o débiles por un puñado de naciones riquísimas o muy fuertes: todo esto ha originado los rasgos distintivos del imperialismo que obligan a caracterizarlo como capitalismo parasitario o en estado de descomposición..." "Sería un error creer que esta tendencia a la descomposición descarta el rápido crecimiento del capitalismo. No; ciertas ramas industriales, ciertos sectores de la burguesía, ciertos países, manifiestan, en la época del imperialismo, con mayor o menor fuerza, ya una, ya otra de estas tendencias. En conjunto, el capitalismo crece con una rapidez incomparablemente mayor que antes, pero este crecimiento no sólo es cada vez más desigual, sino que esta desigualdad se manifiesta asimismo, de un modo particular, en la descomposición de los países más fuertes del capital (Inglaterra).
    "El monopolio ha nacido de la política colonial. A los numerosos viejos motivos de la política colonial, el capital financiero ha añadido la lucha por las fuentes de materias primas, por la exportación de capitales, por las esferas de influencia, esto es, las esferas de transacciones lucrativas, de concesiones, de beneficios monopolistas, etc., y, finalmente, por el territorio económico en general...
    "A su vez, este capital financiero que ha crecido con una rapidez tan extraordinaria, precisamente porque ha crecido de este modo, no tiene ningún inconveniente en pasar a una «posesión más pacífica» de las colonias que deben ser arrebatadas, no sólo por medios pacíficos, a las naciones más ricas. Y en los Estados Unidos el desarrollo económico durante estos últimos decenios ha sido más rápido que en Alemania y, precisamente, gracias a esta circunstancia, los rasgos parasitarios del capitalismo norteamericano contemporáneo se han manifestado con particular relieve.
    "... cuando resultó que todo el mundo estaba repartido, empezó inevitablemente la era de posesión monopolista de las colonias y, por consiguiente, la lucha particularmente aguda por la partición y el nuevo reparto del mundo...
    "A esto hay que añadir que no sólo en los países nuevamente descubiertos, sino incluso en los viejos, el imperialismo conduce a las anexiones, a la intensificación de la opresión nacional, y por consiguiente, también, a la intensificación de la resistencia." (Ver Nota 6)
    "El imperialismo como fase superior del capitalismo en América y Europa y después en Asia, estaba ya plenamente formado hacia 1898-1914. Las guerras hispanoamericana (1898), anglobóer (1900-1902) Y ruso-japonesa (1904-1905) Y la crisis económica en Europa en 1900, son los principales jalones históricos de esta nueva época en la historia mundial." (Ver Nota 7)
    El imperialismo agudizó todas las contradicciones y creó otras nuevas dentro del sistema capitalista, lo que hizo inevitable las guerras, las revoluciones proletarias y los movimientos de liberación nacional. ¿Cuáles han sido las más importantes contradicciones que se acrecentaron y agudizaron dentro del sistema capitalista, hasta el límite extremo, durante los primeros años del siglo xx?
    1ª La contradicción entre el capital y el trabajo. El monopolio económico y el dominio político de las oligarquías financieras en cada país acentúan la explotación de los trabajadores, haciéndola todavía más cruel e inhumana. El capital monopolista convirtió a los gobiernos burgueses en dóciles instrumentos de sus ambiciones de acumulación de riquezas, los perfeccionó como aparatos de represión metodizada contra los movimientos reivindicativos de los obreros y campesinos; elaboró leyes y creó tribunales especiales para arrebatarles a esas masas trabajadoras sus más elementales derechos económicos y de ciudadanos; utilizó la técnica y la racionalización del trabajo para acelerar el ritmo del esfuerzo físico del trabajador, acrecentando su productividad, a costa de su salud; engendró el pauperismo físico colectivo de las masas laboriosas. Creó las condiciones nacionales e internacionales para hacer del fenómeno de la desocupación, de los ejércitos de sin trabajo, una enfermedad crónica del sistema capitalista. Desde ese momento el capitalismo ya no es capaz de garantizar al trabajador ni el trabajo, ni la vida, ni siquiera en las condiciones de esclavos asalariados.
    A los trabajadores y a las masas del pueblo no les queda más salida que luchar por su existencia, por medio del derrocamiento del poder de sus opresores y explotadores. La lucha por la revolución se plantea como una cuestión de vida o muerte para el proletariado.
    2ª La contradicción entre los estados imperialistas por un nuevo reparto del mundo. El desarrollo desigual de los estados capitalistas conduce a una variación en la composición y la disposición de sus fuerzas. El país capitalista que ha tenido "poco en el pasado" y acrecienta sus fuerzas económicas, políticas y militares más rápidamente que otros, se siente con "el derecho" de obtener más fuentes de beneficios, más zonas de explotación de materias primas, más mercados y colonias para colocar sus productos manufacturados, exportar sus capitales y explotar mano de obra barata. Pero ya en el mundo no hay puesto bajo el sol que no haya sido repartido; la única forma de aumentar las esferas de explotación es procediendo a un nuevo reparto del mundo por medio de la fuerza, pues ningún estado imperialista abandona su presa voluntariamente. Por esto, el imperialismo conduce inevitablemente a la guerra. Estas guerras entre los estados imperialistas determinan asimismo su debilitamiento, y los cimientos del sistema capitalista se agrietan en escala mundial.
    3ª La contradicción entre los grandes estados imperialistas y los países coloniales y dependientes. Los grandes trusts de los países capitalistas al penetrar en los países coloniales o poco desarrollados refuerzan el saqueo de las riquezas naturales y la superexplotación de su pueblo. Los convierten en fuentes de materias primas, en economías suplementarias, mano de obra barata, mercado para sus artículos manufacturados y bloquean todo su desarrollo económico diversificado e independiente.
    Los gobiernos imperialistas utilizan los métodos más perversos y fieros para aplastar los anhelos de liberación de los pueblos coloniales y dependientes; y en aquellos formalmente independientes, pero débiles y pequeños, utilizan a los traidores nacionales, a las fuerzas retrógradas y cavernarias, para componer dictaduras terroristas que garanticen su dominación económica y la expoliación de los pueblos.
    Sin embargo, los imperialistas para explotar los pueblos coloniales y dependientes se ven obligados a construir campamentos mineros, sistemas de transporte, talleres, etc., concentrando masas de peones, artesanos y campesinos arruinados o expropiados por ellos y los convierten en obreros asalariados.
    Con el crecimiento del proletariado en estos países, los movimientos de liberación nacional se fortalecen, adquieren una consciente orientación revolucionaria y toda la población patriótica puede contar ahora con la firme dirección de la clase obrera. Se levanta la ola de los movimientos de liberación nacional. Las posiciones del imperialismo se resquebrajan y la revolución proletaria en las metrópolis gana un gran aliado y reserva para destruir el yugo del imperialismo (Ver Nota 8). Por eso el imperialismo es, también, capitalismo en estado de descomposición, putrefacto y moribundo.
    Pero estas contradicciones que pudren el sistema capitalista no conducen por sí solas a su colapso automático, a su destrucción, al triunfo de la revolución socialista y de liberación nacional. La revolución es una guerra de clases y para destruir el poder de las clases opresoras y explotadoras en escala nacional e internacional y construir una nueva sociedad sin explotados ni explotadores, sin países opresores y oprimidos, es necesario un ejército disciplinado, con un estado mayor hábil, competente, enérgico, firme y sabio; pertrechado con una doctrina científica que descubre las leyes y las condiciones que rigen las transformaciones de las sociedades humanas (el marxismo-leninismo); con un programa, estrategia, táctica y objetivos revolucionarios concretos para la conquista del poder político por la clase obrera y sus aliados, las grandes masas populares.
    Lenin y sus discípulos, en contraposición con los dirigentes traidores de la Segunda Internacional Socialista, resolvieron el problema de la construcción de este estado mayor; cómo deben ser creados los partidos de nuevo tipo del proletariado, las vanguardias dirigentes de las amplias masas del pueblo: los partidos comunistas.
    En los primeros años del siglo XX se producen: la primera guerra universal por un nuevo reparto del mundo (1914-1918), la Gran Revolución Socialista de Octubre (1917) y el desarrollo creciente de los movimientos antiimperialistas de los pueblos sojuzgados de Asia, África y América Latina, todo lo cual confirma plenamente las tesis del leninismo sobre el comienzo de la crisis general del capitalismo y de un nuevo ciclo en la historia de la humanidad.

    NOTAS
    1) En 1896, siendo Presidente de la República el general Joaquín Crespo, el imperialismo inglés arrebató a Venezuela más de 60.000 millas (96.000 kilómetros cuadrados) incorporándolos a la Guayana Inglesa. Estudios geográficos y geológicos realizados posteriormente han venido a mostrar que las tierras arrebatadas a nuestra patria se asientan sobre yacimientos de bauxita, hierro, manganeso, diamantes y oro, de gran riqueza.

    2) José Gil Fortoul, Historia Constitucional de Venezuela, T. H. pág. 112

    3) El tratado al cual hacía referencia Pedro Gual era el llamado Tratado de Münster, suscrito en 1684 por España y los Países Bajos, fijando los límites sobre sus colonias en las Indias Occidentales. Gual se basaba para la reclamación en el principio de uti posidetis. En 1814 la Gran Bretaña y los Países Bajos firmaron un acuerdo mediante el cual la primera cedía a los segundos sus colonias en Demerara, Esequibo y Berbice, no fijando, mañosamente, los límites con claridad para así encontrarse en posibilidad de saquear el territorio venezolano.

    4) El 31 de enero de 1844, Alejo Fortique logró iniciar formalmente las negociaciones, proponiendo como línea divisoria el curso del río Esequibo, lo cual no fue aceptado por el gobierno británico.

    5) Es necesario no confundir la emigraci6n de capitales -fenómeno corriente durante la época del capitalismo liberal, preimperialista, que iba a sumarse al torrente general de la economía nacional del país que los recibía, empleándose en la mayor diversificación de la producción, haciendo su economía más fuerte e independiente- con el fenómeno de la exportaci6n de capitales característico de la época del capitalismo monopolista (imperialismo), cuya función es controlar las fuentes de materias primas, organizar industrias extractivas para alimentar los centros manufactureros de las metrópolis (petróleo y hierro de Venezuela) convirtiendo a estos países penetrados en economías suplementarias, mercados para los artículos manufacturados en el extranjero y mediatizarlos y colonizarlos económica y políticamente.

    6) El imperialismo, fase superior del capitalismo. Obras escogidas, páginas 1062-1064.1065. Ediciones en Lenguas Extranjeras. Moscú, 1948. V. I. Lenin.

    7) Marx, Engels y el marxismo. "El imperialismo y la escisión del socialismo". Pág. 321. Ediciones en Lenguas Extranjeras. Moscú, 1948, V. I. Lenin.

    8) 2. El movimiento de liberación de los pueblos oprimidos y la Revolución Proletaria. Al resolver el problema nacional, el leninismo parte de los principios siguientes:
    a) el mundo está dividido en dos campos; el que forman un pequeño puñado de naciones civilizadas, que poseen el capital financiero y explotan a la inmensa mayoría de la población del planeta, y el campo de los pueblos oprimidos y explotados de las colonias y de los países dependientes, que forman esta mayoría;
    b) las colonias y los países dependientes, oprimidos y explotados por el capital financiero, constituyen una formidable reserva y la más importante fuente de fuerzas para el imperialismo;
    c) la lucha revolucionaria de los pueblos oprimidos de los países coloniales y dependientes contra el imperialismo es el único camino por el que pueden emanciparse de la opresión y de la explotación;
    d) los países coloniales y dependientes más importantes han iniciado ya el movimiento de liberación nacional, que tiene que conducir por fuerza a la crisis del capitalismo mundial;
    e) los intereses del movimiento proletario en los países desarrollados y del movimiento de liberación nacional en las colonias, exigen que estos dos aspectos del movimiento revolucionario se unan en un frente común contra el enemigo común: contra el imperialismo;
    f) la clase obrera en los países desarrollados no puede triunfar, ni los pueblos oprimidos pueden liberarse del yugo del imperialismo sin la formación y consolidación de un frente revolucionario común;
    g) este frente revolucionario común no puede formarse si el proletariado de las naciones opresoras no presta un apoyo directo y resuelto al movimiento de liberación de los pueblos oprimidos contra el imperialismo "de su propia patria", pues "no puede ser libre el pueblo que oprime a otros pueblos" (Marx) ;
    h) este apoyo significa: sostener, defender y llevar a la práctica la consigna del derecho de los pueblos a separarse ya existir como Estados independientes;
    i) sin poner en práctica esta consigna será imposible lograr la unificación y colaboración de las naciones en una sola economía mundial, que constituye la base material para el triunfo del socialismo;
    j) esta unión sólo puede ser voluntaria, erigida sobre la base de la confianza mutua y de las relaciones fraternales entre los pueblos. (Cuestiones del leninismo. Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú, 1941. Págs. 65 y 66. J. Stalin.)

    ImperialismoMacdonals

  • SURGIMIENTO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA COMO POTENCIA IMPERIALISTA

    200px-Caricature_of_Cipriano_CastroVer Índice

    1150963024Imperialismo_por_Xurxo_Martinez_Crespo

    Es conveniente destacar algunas de las características del nacimiento y expansión del imperialismo en Estados Unidos, ya que éste se convertirá en el futuro en el más despiadado explotador del pueblo venezolano, saqueador de sus riquezas naturales, en el enemigo más encarnizado de nuestra soberanía e independencia nacionales.
    En los años anteriores e inmediatamente posteriores a la guerra hispanoamericana (1898), la primera guerra interimperialista por un nuevo reparto del mundo, nos encontramos en Estados Unidos con muchos de los elementos que le imprimen a este joven país la fisonomía de una potencia imperialista.
    Con la victoria de la burguesía capitalista del Norte sobre los terratenientes feudales y esclavistas del Sur, en la guerra civil (de Secesión) de 1861-1865, se amplió y se consolidó la revolución democráticoburguesa en los Estados Unidos.
    Grandes masas de trabajadores se desprenden o son liberados de la servidumbre y la esclavitud a la que estuvieron sometidas en los latifundios y se convierten en una gran reserva de fuerza de trabajo de libre contratación. Estas fuerzas son reclutadas para los nuevos talleres y fábricas de los capitalistas burgueses en constante desarrollo; los nuevos repartos de tierra hacen que se multipliquen los campesinos propietarios independientes, ricos, medianos y pequeños (farmers), constituyendo un vasto mercado de consumo en el campo de los productos manufacturados, elemento básico para el desarrollo progresivo del proceso de industrialización del país.
    Entre los años 1870 y 1900 los Estados Unidos recibieron cerca de once millones de inmigrantes, en su mayoría obreros con una alta calificación en el trabajo fabril, entrenados a expensas de Europa, así como también considerables sumas de capital básico e instrumentos y técnica avanzada para el desarrollo industrial. Se habían creado firmemente las condiciones económicas, sociales y políticas para un rápido y vertiginoso crecimiento industrial en los extensos territorios, ricos en materias primas, de Norteamérica.
    La riqueza total de Estados Unidos se calculaba para 1870 en 30 mil millones de dólares; en 1900 alcanzaba a 88 mil millones y ya en 1902 sobrepasaba la cifra de 187 mil millones.
    Las inversiones de capital fijo (instrumentos de producción: maquinaria y utillaje) en la industria manufacturera de E.E. U.U. llegaban a 1.700 millones en 1870, a cerca de 10 mil millones en 1897 y para 1910 ya habían alcanzado la suma de 18 mil millones de dólares.
    Las exportaciones de capital norteamericano (empréstitos e inversiones directas en el extranjero) alcanzaban a 500 millones en 1897, mientras que en 1908 se calculaban en más de 2 mil millones de dólares. La mitad de esas inversiones se encontraba en Latinoamérica.
    Estas cifras parecen muy pequeñas si se las compara con los capitales y riquezas acumulados en nuestros días, pero en aquellos tiempos representaban inmenso poder frente a los países más atrasados.
    Por ejemplo, el presupuesto nacional de Venezuela era para el año 1900 de 37 millones de bolívares, algo así como 7 millones 500 mil dólares. Las recaudaciones totales del gobierno venezolano en el año de 1908 fueron de 25 millones de bolívares, 5 millones de dólares al cambio de la época. En el mismo año, .las inversiones de los capitalistas yanquis en Latinoamérica habían llegado a los 1.000 millones de dólares y producían beneficios anuales de más o menos 150 millones de dólares (750 millones de bolívares), suma igual a 30 veces el presupuesto de Venezuela en 1908.
    En el período que reseñamos, los consorcios, trusts o carteles del capital financiero monopolista, resultantes de la fusión del capital bancario con el industrial, hacen su aparición en los Estados Unidos. La Standard Oil Co., que escribirá las páginas más humillantes de la historia de .la nueva colonización de Venezuela, se funda en 1870; y en las tres décadas siguientes se realiza el alumbramiento de numerosos de estos terribles monstruos capitalistas que en el próximo futuro, a causa de sus ambiciones sin límites de explotación monopolista y dominación mundial, provocarían los acontecimientos más sangrientos de la historia de la humanidad.
    He aquí algunos ejemplos de las principales agresiones y anexiones del joven imperialismo yanqui en los años anteriores a la primera guerra mundial:
    HAWAII. En 1893 los inversionistas yanquis habían logrado dominar la industria azucarera de las islas y controlaban prácticamente toda su economía.
    Los propietarios yanquis maniobraron para provocar la intervención armada y la anexión. El ministro americano Steven pidió al Departamento de Estado el establecimiento de una base naval en Honolulú para proteger la vida y propiedad de los americanos.
    El 16 de enero de 1893, el comandante del acorazado Bastan desembarcó los infantes de Marina y derrocó a la monarquía nativa, constituyendo un gobierno provisional.
    El historiador Langle dice: "En Hawaii, las clases más influyentes y ricas ayudaron a la revolución y desearon la anexión. En los Estados Unidos, el deseo de expansión fue estimulado por el temor de que alguna otra nación pudiera apoderarse del botín." (Ver Nota 1)
    SANTO DOMINGO. El Presidente Grant (1869-1877), en una de sus declaraciones, no tenía inconveniente en recomendar: "la adquisición de Santo Domingo es de desearse, debido a su posición geográfica. Domina la entrada del mar Caribe y la del Istmo, que es tránsito del comercio... En unos cuantos años, su posición significará para nosotros un comercio de cabotaje de inmensa magnitud... En caso de guerra extranjera nos dará un dominio sobre todas las islas mencionadas y así se impedirá que un enemigo se establezca jamás en nuestras propias costas." (Ver Nota 2)
    En 1893, la compañía de Nueva York "Santo Domingo Improvement Company" negoció la deuda de 170.000 libras que contenía el derecho de cobrar los impuestos de la república como garantía del pago de intereses y amortización de dicha obligación. Luego siguieron otros préstamos hipotecarios: de 20 millones de dólares levantados por el trust de banqueros Kuhn, Loeb and Company (1907) y otro empréstito con el National City Bank en 1914.
    Paralelamente a la mediatización económica de Santo Domingo, se realiza la intervención política en los asuntos internos de la república a través del Departamento de Estado: supervisión de las elecciones, veto a los funcionarios del gobierno nacional, que hacían resistencia a las medidas intervencionistas de los norteamericanos.
    En 1916, el gobierno de los Estados Unidos considera que ha llegado el momento de poner en práctica las recomendaciones del general Grant y aplastar la resistencia que oponían los patriotas dominicanos y su gobierno bajo la jefatura del Dr. Henríquez y Carvajal.
    El 4 de mayo, los navíos de guerra del Tío Sam penetraron en la rada de Santo Domingo protegidos por las baterías de sus cañones y la obscuridad de la noche, desembarcando fuerte contingente de la infantería de marina. Pero la firmeza y resistencia del gobierno con el apoyo de todo el pueblo, lejos de haberse quebrantado, se había fortalecido.
    El 29 de noviembre, el capitán H. S. Knupp, al mando de la marina yanqui de ocupación, declaró la ley marcial, derrocó y expulsó al gobierno nacional, disolvió el Congreso y todos los otros organismos representativos de la nación y estableció la dictadura militar.
    La infantería de marina yanqui se desparramó por todo el país, las funciones de autoridad quedaron en manos de este cuerpo punitivo extranjero; la resistencia de los nacionales fue aplastada por los métodos más crueles y brutales; se realizaron bombardeos de castigo contra ciudades y aldeas indefensas con el sólo propósito de aterrorizar a la población; se establecieron campos de concentración para los patriotas y sospechosos.
    Durante ocho largos años de ocupación militar yanqui en Santo Domingo, se combinaron metódicamente los fusilamientos y las torturas con los saqueos y las violaciones.
    Al fin, los marinos yanquis se retiraron; pero quedó el protectorado. Grupos de pandilleros nacionales corrompidos, envilecidos y entrenados por sus amos de Norteamérica seguirán cuidando los intereses de Wall Street con más celo y más "fervor" que los infantes de marina. Trujillo y Rubirosa son la síntesis de la ayuda del "Gran vecino": el Chacal y el Chulo consagrados y perpetuados como gobernantes.
    HAITÍ y NICARAGUA. La historia de Santo Domingo se repite en estas dos repúblicas de la América del Caribe en diferentes fechas, con los mismos procedimientos, en favor de iguales intereses y aduciendo distintos pretextos.
    En Haití, el National Bank y otros banqueros de Wall Street han concedido empréstitos a la república. El Departamento de Estado ha exigido privilegios ignominiosos para la soberanía y dignidad de la nación como son el contenido de un tratado propuesto en 1914 al Presidente Zamor para la entrega de la administración de las aduanas a los banqueros prestamistas. Como éste se negara, los agentes y provocadores yanquis promueven una serie de disturbios. En 1915, el almirante Caperton, so pretexto de protección a las vidas y bienes de los norteamericanos, al frente de su escuadra, ocupa los principales puertos y ciudades de Haití. Declara la ley marcial y dicta las condiciones para el funcionamiento de los poderes de Estado.
    La resistencia popular a los invasores es suprimida con la misma sevicia que en el caso de Santo Domingo. Un ciudadano norteamericano, el señor Johnson, escribía en 1920: "Si los Estados Unidos abandonaran hoy Haití, dejarían más de mil viudas y huérfanos causados por ellos mismos, más bandidaje del que hubiera existido en todo un siglo, resentimientos, odio y desesperación en el corazón de todo un pueblo, sin mencionar la injuria irreparable a su propia tradición como defensores de los derechos del hombre." (Ver Nota 3)
    En Nicaragua, el imperialismo yanqui ha perseguido un objetivo básico estratégico, el control de la Bahía de Fonseca y una ruta interoceánica a través de Centroamérica.
    En 1907, se encontraba en la presidencia el doctor Zelaya, quien se oponía firmemente al control de la Bahía de Fonseca y a la construcción del canal por los Estados Unidos.
    En 1909, los agentes imperialistas organizaron, en complicidad con los traidores nacionales, un levantamiento contra el Presidente Zelaya, en el cual figuraban los generales Estrada, Chamorro y un empleado de segunda categoría de una compañía minera yanqui, Adolfo Díaz, quien, sin embargo, entró en la revuelta en calidad de financiador de la empresa con 300.000 dólares.
    Los barcos de la United Fruit Company y otros buques americanos se encargaron de contrabandear las armas y municiones, así como de transportar a los efectivos humanos. El Secretario de Estado Knox reconoció la beligerancia de los insurrectos. Sin embargo, el gobierno logró derrotar a las tropas mercenarias en los primeros combates, pero éstos se refugiaron en el puerto de Bluefield, controlado por las compañías yanquis y los barcos de la misma nacionalidad. Allí, los traidores fueron reorganizados y reforzados con el desembarco de la marinería yanqui, marchando contra la capital y derrotando al gobierno establecido.
    Varios zarpazos más contra las instituciones nacionales que se negaban a legalizar los deseos de los intrusos, y por último "triunfan" los Chamorro, Moncada, Sacasa y Somoza protegidos por la United Fruit, los infantes de Marina y el Departamento de Estado. Se firman los tratados y convenios "Made in U.S.A.", etc.; pero también surgen los bravos de Sandino, quienes no dejarán morir el espíritu patriótico del pueblo nicaragüense.
    COLOMBIA-PANAMÁ. En esta región, la acción del imperialismo yanqui ha sido aún más grosera y descarada.
    El fracaso de los capitalistas franceses en la construcción de un canal interoceánico en el Istmo de Panamá, dejó abierto el camino a los yanquis, los cuales ya habían realizado penetraciones de carácter económico en la zona y controlaban el ferrocarril que une los dos extremos del Istmo.
    Para los capitalistas yanquis, o mejor dicho, para el gobierno de los Estados Unidos, la empresa del canal, más que un negocio comercial tenía un fin estratégico militar dada su situación geográfica, y sobre esta base planearon apoderarse del Istmo perteneciente a la república de Colombia.
    Con este propósito, engendraron un complot separatista con la participación de elementos panameños bajo la dirección de agentes yanquis, quienes ya tenían una larga experiencia en la zona.
    El 2 de noviembre de 1903 -aún antes de que hubiese cristalizado el levantamiento que Se proyectaba en contra del gobierno central de Colombia- el Secretario de la Marina de los Estados
    Unidos comunicó a los comandantes de los barcos de guerra de esa nación, desplegados frente a los puertos del Istmo, lo siguiente: "Eviten desembarco de cualesquiera fuerzas armadas, trátese de fuerzas del gobierno o de los insurgentes con propósitos de iniciar las hostilidades", y en otro comunicado se agregaba: "Mantengan libre e ininterrumpido el tránsito. Si fuerzas armadas amenazan interrumpir el tránsito, ocupen línea del ferrocarril. Eviten desembarco de toda fuerza armada en cualquier lugar distante cincuenta millas de Panamá, trátese de fuerzas del gobierno o de los insurgentes con propósitos de hostilidades. Si existen dudas sobre intención cualquiera fuerza, ocupen colina Ancón y fortifíquenla con artillería. Se reporta que fuerzas del gobierno en barcos se aproximan al Istmo. Eviten su desembarco…" (Ver Nota 4)
    Con todo, los agentes yanquis no habían encontrado suficientes mercenarios en Panamá para montar la farsa de la "revolución", y el tres de noviembre el comandante Hubbard, del crucero Nashville, anclado frente a Colón, comunicaba: "No se ha declarado revolución alguna en el Istmo, ni se ha alterado el orden... es posible que el movimiento se inicie esta noche en Panamá." (Ver Nota 5)
    Efectivamente, al día siguiente se organizó en la ciudad de Panamá un gobierno provisional bajo la protección de los cañones de la marina yanqui.
    Tres días después, el Secretario de Estado interino, Lomis, notificaba a Ehrman, su agente en Panamá, lo que sigue: "En cuanto usted esté satisfecho de que un gobierno de facto, republicano por su forma y sin oposición sustancial de su propio pueblo, ha sido establecido en el' Estado de Panamá, usted procederá a entrar en relación con él, como el gobierno responsable del territorio." (Ver Nota 6)
    El mismo día 6 de noviembre, el agente Ehrman comunicaba al Secretario de Estado que Phillippe Bunnau-Varilla había sido nombrado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario ante el gobierno de los Estados Unidos. Como Varilla ya se encontraba en Estados Unidos, al día siguiente, 7 de noviembre, desde Nueva York comunica al Secretario Hay su nombramiento acompañado de una indigna declaración de servilismo: "Al extender su generosa mano en forma tan espontánea al último de sus hijos recién nacido, la madre de las naciones americanas, está continuando su noble misión de liberadora y educadora de los pueblos. Al abrir sus alas protectoras sobre el territorio de nuestra república el Águila Americana lo ha santificado." (Ver Nota 7)
    Diez días después, el Presidente Teodoro Roosevelt recibió oficialmente a Varilla como representante de la "Nueva República".
    El telón ha caído. La tragicomedia ha terminado y los pueblos del mundo han presenciado atónitos cómo el Tío Sam, como mago de circo, ha sacado de su sombrero de copa, durante una corta función internacional, una nueva república, con un contrato de completa sumisión para construir un canal entre los océanos Atlántico y Pacífico, eslabón fundamental para su acción de dominio colonial de los pueblos americanos al sur del río Bravo.
    MÉXICO, CUBA, PUERTO RICO. Consignar aquí períodos, circunstancias y pretextos utilizados por los Estados Unidos para realizar sus penetraciones económicas, sus intervenciones políticas y sus numerosas agresiones armadas contra México, Cuba y Puerto Rico, sobrepasaría los límites que nos hemos impuesto en este trabajo.
    Por su cercanía al poderoso vecino del norte, estos países fueron en el pasado las primeras víctimas en nuestro Continente de las ambiciones colonizadoras de los capitalistas norteamericanos. En esta región, los conquistadores del Norte han ensayado todas las formas, desde las más sutiles y encubiertas hasta las más crueles y brutales; han puesto en práctica todas las maniobras e intrigas; han utilizado todos los recursos económicos, políticos y militares para mediatizar, injuriar y ultrajar la independencia y soberanía de estas naciones y explotar y oprimir a sus habitantes.
    En estos países es ya tradición histórica el combate liberador contra los invasores imperialistas del Norte; en cada uno de ellos el pueblo ama a héroes y mártires nacionales que han sucumbido en distintas épocas por su resistencia patriótica contra los conquistadores yanquis y son considerados por los pueblos precursores de la nueva lucha por la completa independencia nacional.
    Para dar una idea más precisa de momentos y fechas de las agresiones de los Estados Unidos, hasta la primera guerra mundial contra los países de la América Latina, insertamos parte de la compilación hecha por el escritor centroamericano Vicente Sáenz, en febrero de 1955, la cual se encuentra en el libro La Batalla de Guatemala, de Guillermo Toriello.

    NOTAS
    1) Langle, Since the Civil War, pág. 385.

    2) Inman, Problems in Panamericanism, pág. 273.

    3) Johnson, Self Determining Haití, pág. 70.

    4) U. S. Foreign Relation, pág. 247, 1903.

    5) U. S. Foreign Relation, págs. 249-250, 1903.

    6) U. S. Foreign Relation, pág. 233, 1903.

    7) U. S. Foreign Relation, págs. 234-240-245.

  • ALGUNAS INTERVENCIONES DE ESTADOS UNIDOS EN LATINOAMERICA

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    imperialismo

    1831. Ataque de marinos estadounidenses a las Malvinas y destrucción de Puerto Soledad.
    1835-36. Participación en la guerra de independencia del territorio mexicano de Texas, contra el gobierno del general Santa Anna.
    1845. Anexión final por Estados Unidos del territorio mexicano de Texas.
    1846-48. Guerra contra México y mutilación de la mitad de su territorio, cercenándole dos millones de kilómetros cuadrados.
    1853. Imposición del Tratado de La Mesilla por el que México pierde otra faja de su territorio.
    1855-1860. Invasiones de William Walker en Centroamérica, reconocido por el gobierno de los Estados U nidos (1857), como Presidente de Nicaragua.
    1898. Intervención armada en la guerra de independencia de Cuba contra España.
    1898. Bombardeo de San Juan de Puerto Rico por fuerzas navales estadounidenses.
    1898. Adquisición de Puerto Rico, Guam y Filipinas como despojos de guerra por Estados Unidos, conforme al Tratado de París. 1898-1902. Gobierno Militar de Estados Unidos en Cuba, encabezado por el general Leonard Wood.
    1900. Imposición de los Tratados Hay-Correa y Hay-Calvo a Nicaragua y Costa Rica, para adquirir la ruta interoceánica. 1902-1934. Imposición de la enmienda Platt que dio a Estados Unidos el derecho de intervención en Cuba.
    1903. Imposición del Tratado Hay-Herrán a Colombia, para obtener la ruta interoceánica de Panamá.
    1903. Independencia de Panamá, con apoyo e intervención armada de Norteamérica para que Colombia no pudiera reivindicar su territorio.
    1903. Imposición del Tratado Bunnau-Varilla, por el cual Estados Unidos tomó bajo su soberanía y a perpetuidad la ruta interoceánica a través del Istmo de Panamá.
    1906-1909. Segunda intervención en Cuba por Estados Unidos, dirigida por el general Charles E. Magoon.
    1907. Intervención fiscal en la República Dominicana, estableciéndose allí, por Estados Unidos, la Colecturía de Impuestos.
    1907. Imposición a las repúblicas de Centroamérica de los tratados llamados de "paz y amistad", concluidos en Washington.
    1909. Ruptura de relaciones con Nicaragua y primera intervención armada en esta república por Estados Unidos.
    1912. Tercera intervención militar de Estados Unidos en Cuba "para proteger vidas e intereses norteamericanos", con pretexto de algunos disturbios políticos y raciales.
    1912: Refuerzo de la intervención en la República Dominicana, con marinos y soldados de infantería "para evitar revoluciones". 1912-1925. Refuerzo de la intervención armada en Nicaragua, con más barcos de guerra, marinos y soldados de infantería.
    1913. Intervención del Ministro de Estados Unidos, Henry Lane Wilson, en la política interna de México, con responsabilidad directa por el triunfo del cuartelazo de la Ciudadela durante la Decena Trágica y por el asesinato del Presidente Madero y del vicepresidente Pino Suárez.
    1914. Imposición del Tratado Bryan-Chamorro, por el que Estados Unidos obtuvo a perpetuidad la ruta interoceánica de Nicaragua para construir un nuevo canal.
    1914. Bombardeo y desembarco de fuerzas estadounidenses en Veracruz.
    1915-1934. Ataque armado, invasión y ocupación de Haití durante diecinueve años.
    1916. Ratificación por el Senado de Estados Unidos del Tratado Bryan-Chamorro con Nicaragua, no obstante el fallo de la Corte de Justicia Centroamericana.
    1916. Invasión de México por la "expedición punitiva" del general Pershing.
    1916-1924. Intervención total armada en la República Dominicana y establecimiento de un "gobierno dominicano" constituido por oficiales navales estadounidenses.
    1917-1919. Cuarta intervención militar de Estados Unidos en Cuba, para imponer la reelección del Presidente conservador Mario G. Menocal (200 marinos permanecieron en la Gran Antilla hasta fines de enero de 1919 con el pretexto de entrenarse para la guerra europea).

  • LOS PRIMEROS ASALTOS DEL IMPERIALISMO CONTRA VENEZUELA

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    escuadra

    Mientras las fuerzas económicas continuaban desarrollándose colosal mente en los principales países de Europa y en los Estados Unidos, acrecentando el poder político y militar de estas naciones -dominadas y gobernadas por el capital monopolista, expansionista y colonizador-, en Venezuela no había ocurrido en este período ninguna transformación esencial que pudiese significar el fin del atraso y de la debilidad, determinados por las supervivencias del sistema económico-social feudal y esclavista que habíamos heredado de la colonia española.
    Finalizada la guerra de independencia y establecida la "Tercera República", el territorio venezolano fue pasto, por largos años, de contiendas armadas promovidas generalmente por las facciones de caudillos militares regionales, terratenientes y prestamistas usureros.
    Es claro que, paralelamente a las luchas armadas que traducían las pugnas interfeudales entre facciones de la oligarquía criolla dominante, ocurrieron levantamientos plebeyo-campesinos y democráticos, como la guerra de guerrillas de 1847-48 y la Guerra Federal, en 1858-63, pero esos movimientos fueron usufructuados en última instancia por los caudillos militares y sus mentores políticos.
    Como hemos dicho, todavía a fines del siglo XIX no se habían creado en Venezuela las condiciones económico-sociales para el desarrollo de la industria y sólo existían, en forma embrionaria, algunos talleres artesanales y de manufacturas livianas. La tierra y las demás condiciones para la producción continuaban monopolizadas por un reducido número de grandes latifundistas propietarios de esclavos; los otros trabajadores estaban sometidos a relaciones sociales de servidumbre; el artesano libre vegetaba en míseros talleres y una burguesía enclenque era incapaz de tomar la dirección del Estado.
    Es evidente que la lucha por la supresión de la esclavitud de los negros contaba desde los tiempos de la guerra de independencia con muchos partidarios, pero la ley abolicionista aprobada por el Congreso Nacional el 23 de marzo de 1854, no fue la resultante de un movimiento democrático de clases sociales interesadas en la liquidación de las bases materiales (latifundio) y de las relaciones de producción del sistema feudal esclavista, predominante hasta ese momento en Venezuela. En cierto modo, los propios dueños de esclavos eran impulsores de la medida, ya que el sostenimiento del esclavo, por una parte, y el rendimiento de su trabajo, por la otra, no les resultaba rentable, debido a las nuevas condiciones creadas en los mercados que absorbían la producción agrícola en competencia con otras zonas o países donde los métodos de trabajo eran menos primitivos; así que prefirieron recibir en dinero el valor del esclavo ya que su sostenimiento no les producía lucro alguno.
    En la ley abolicionista se asienta: "Queda abolida para siempre la esclavitud en Venezuela... Se prohíbe para siempre la introducción de esclavos en el territorio de la República, y los que sean introducidos contra esta prohibición, bajo cualquier pretexto, entrarán por el mismo hecho inmediatamente en el goce de la libertad. Los dueños de esclavos serán indemnizados del valor que éstos tengan por la tarifa... con fondos destinados o que se destinen al efecto en justa proporción, etc. .. (Subrayados nuestros.)
    La clasificación de los esclavos para los efectos de su rescate era la siguiente: de 8 días de nacidos, hasta 50 pesos; de los 15 años a los 39, hasta 300 pesos; a partir de esa edad el valor caía progresivamente hasta la cantidad ínfima de 5 pesos, cuando el esclavo llegaba a los 60 años.
    Como se puede ver, el precio del esclavo estaba calculado en relación directa con la posible capacidad de su fuerza de trabajo, con su valor de uso, precio que debía pagarse íntegramente a los señores; y la declaración demagógica contenida en la Ley abolicionista del 23 de marzo sobre "goce de la libertad" para los nuevos ciudadanos, no podía ocultar el propósito de operación mercantil que llevó a los legisladores del 54 a promulgar dicha ley.
    El historiador Gil Fortoul dice que: "durante los cuatro o cinco años que siguieron al de la emancipación no se nota ningún cambio social ni político debido a la influencia de los nuevos ciudadanos. Muchos continúan viviendo como peones (esclavos por endeudamiento-E.M.) y colonos (siervos que pagan tributo por el uso de la tierra-E.M.) en las haciendas de sus antiguos señores". (Ver Nota 1)
    Dentro de un régimen feudal de monopolio territorial, el liberto se convierte en siervo (arrendatario, medianero, colono, pisatario) o en peón de los acaparadores de la tierra y no en obrero que vende libremente su fuerza de trabajo, ni en campesino propietario que recibe íntegramente el fruto de su labor, lo cual sí ha ocurrido allí donde la emancipación de los esclavos fue producto de la revolución agraria y democrático-burguesa. Con la ley abolicionista en Venezuela disminuyeron los esclavos, pero aumentaron los siervos. (Ver Nota 2)
    La "guerra larga" o Revolución Federal, movimiento de verdadero contenido progresista, en el cual participaron las masas campesinas y los sectores pobres de las ciudades, reivindicando el mejoramiento de sus condiciones de vida y trabajo, exigiendo el reparto de las tierras y su entrega a quienes las trabajan, demandando el establecimiento de la República democrática, fue deformado, mistificado y traicionado por los caudillos y políticos que asumieron la dirección a la muerte o asesinato de su gran jefe popular, general Ezequiel Zamora. Los beneficiados con esta gran lucha de las masas campesinas y con sus heroicos sacrificios, fueron los políticos in escrupulosos y los demagogos de la calaña de Antonio Guzmán Blanco, quienes se enriquecieron con la expropiación de los bienes de "manos muertas" y con el acaparamiento de las tierras arrancadas a muchos terratenientes godos (conservadores). Treinta años de gobierno del llamado "Gran Partido Liberal Amarillo" no modificaron en los más mínimo las bases materiales, ni las relaciones de clase de la sociedad semifeudal venezolana. Las masas campesinas continuaron viviendo en la misma situación de miseria, a la que estuvieron sometidas durante los peores días de la oligarquía conservadora.
    De modo, que a fines del siglo XIX, y encontrándose en la Presidencia de la República el general Joaquín Crespo, todavía Venezuela era un país de economía agraria muy atrasada, con la mayor parte de las tierras improductivas y acaparadas por un grupo de latifundistas parasitarios (amarillos, azules, liberales, blancos, godos, conservadores, etc.), con profundas reminiscencias semiesclavistas y de servidumbre rigiendo las relaciones sociales y de trabajo, lo cual determinaba la actitud de los llamados "partidos políticos tradicionales".

    NOTAS
    1) Historia Constitucional de Venezuela, Editorial "Las Novedades", Caracas, Venezuela. Tomo 111, pág. 53. José Gil Fortoul.

    2) Se presenta así en Venezuela, con sus variantes de época, el proceso que históricamente ha tenido lugar en las sociedades humanas, al cual se refieren las siguientes líneas:
    "Las relaciones de producción basadas en el trabajo de los esclavos acabaron convirtiéndose en trabas para las crecientes fuerzas productivas de la sociedad. El trabajo de los esclavos, que no tenían el menor interés en los resultados de la producción, ya no daba más de sí. Planteábase la necesidad histórica de sustituir las relaciones de producción del esclavismo por otras nuevas, que cambiasen la situación de la fuerza productiva fundamental de la sociedad, es decir, de las masas trabajadoras. La ley de la obligada correspondencia de las relaciones de producción con el carácter de las fuerzas productivas exigía la substitución de los esclavos por trabajadores interesados hasta cierto punto en los resultados de su trabajo.
    "La gran producción esclavista no era ya económicamente rentable. Los esclavistas comenzaron a dar libertad a numerosos grupos de esclavos, cuyo trabajo no les resultaba ya lucrativo. Las grandes posesiones se desintegraron en pequeñas parcelas. Estas eran entregadas bajo determinadas condiciones a los antiguos esclavos manumitidos o a ciudadanos antes libres, obligados ahora a soportar numerosas prestaciones y tributos en beneficio del terrateniente. Los nuevos cultivadores quedaban vinculados al terruño y podían ser vendidos con la tierra que trabajaban. Pero habían dejado de ser esclavos.
    "Era ésta una nueva etapa de pequeños productores, que ocupaban un lugar intermedio entre los hombres libres y los esclavos y se hallaban hasta cierto punto interesados en su trabajo. Recibían el nombre de colonos y fueron los antecesores de los siervos de la Edad Media.
    "En el seno de la sociedad esclavista fueron engendrándose, de este modo, los elementos de un nuevo modo de producción, del régimen feudal." Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la URSS.-Instituto de Economía, pág. 32. Segunda edición. Editorial Grijalbo, S. A. México, 1957.

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  • DESMEMBRAMIENTO DEL TERRITORIO NACIONAL POR EL IMPERIALISMO INGLES

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    gomezgob

    Desde que surge el imperialismo, Venezuela comienza a sentir en su territorio y sus riquezas los zarpazos de los filibusteros contemporáneos.
    En los primeros meses de 1895, Inglaterra, teniendo como base de operaciones a la Guayana Británica, se apoderó de 60 mil millas cuadradas de territorio venezolano que encierran ricos yacimientos de oro, diamante, bauxita, etc., y la Isla de Patos, en el Golfo de Paria, aunque sus pretensiones llegaban más lejos, pues reclamaba como suyas a Punta Barima, en la desembocadura del Orinoco, y 400 millas del curso del mismo río.

    PETROLEO-INTERIOR

    No se trata de una especie de "tierra de nadie", para cuya defensa poseía Venezuela únicamente "algunos vagos documentos históricos, mapas y nada más", como sostiene el escritor mercenario John Lavin. (Ver Nota 1) Son tierras que histórica y geográficamente pertenecieron a la antigua Capitanía de Venezuela y, en razón de los principios del Uti Possidetis, continuaron formando parte de la naciente república.
    Las autoridades coloniales británicas trazaron manu militari los límites que convenían a sus amos de Londres y establecieron un cuartel y un puesto de policía en el río Uruán, dentro del territorio venezolano. El general Joaquín Crespo, Presidente de la República, con el apoyo de todo el pueblo, ordenó la expulsión por la fuerza de los soldados y oficiales británicos y la ocupación del cuartel y del puesto de policía por soldados venezolanos. Los funcionarios coloniales fueron expulsados inmediatamente y los oficiales británicos estuvieron presos y confinados por algunas semanas. En lugar de la bandera inglesa volvió a ondear la bandera venezolana sobre territorio venezolano.
    En las comunicaciones del gobierno británico en Demerara para el gobierno de su metrópoli, se consignaban fuertes ataques y expresiones-calumniosas contra el pueblo y el gobierno de Venezuela, las cuales fueron repetidas por los oficiales británicos en el informe elaborado para Su Majestad, en el cual se decía haber sido "víctimas de los atropellos de los salvajes soldados venezolanos".
    Como las relaciones diplomáticas entre Venezuela y la Gran Bretaña estaban rotas hacía ya algún tiempo, Su Majestad exigió una explicación por intermedio del Ministro Plenipotenciario de Alemania en Caracas, quien estaba encargado de los asuntos ingleses. La respuesta del general Joaquín Crespo, como era de esperarse, no fue nada "satisfactoria" para los británicos. En junio del mismo año insistieron nuevamente sobre el problema y por intermedio del ministro alemán dirigieron una nota agresiva al Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, donde exponían que la Gran Bretaña se preparaba a exigir excusas y una indemnización por el incidente del río Uruán, afirmando, por otra parte, que si ambas reclamaciones no eran satisfechas con prontitud, se tomarían "fuertes medidas", lo cual significaba, como significa hoy, en el lenguaje de los imperialistas para tratar con las naciones pequeñas, que Gran Bretaña recurriría a su mayor fuerza militar para obligar a Venezuela a satisfacer sus reclamaciones e in justos propósitos.
    El gobierno del Presidente Joaquín Crespo apeló a los principios de la Doctrina Monroe, lo que aprovechó el gobierno norteamericano para intervenir en el conflicto, ya que las rivalidades interimperialistas entre Europa y Estados Unidos por el dominio de la América Latina se encontraban en franco despliegue. Estas rivalidades se evidencian con toda claridad en la nota enviada por el Secretario de Estado, Grover Cleveland, a Lord Salisbury, Primer Ministro Británico, en la cual afirma: "Los Estados Unidos son virtualmente soberanos en este continente y sus fallos representan la ley en cuanto a los sujetos a los cuales alcanza su interposición." (Ver Nota 2)
    Los Estados Unidos habían presionado al Presidente Crespo para que sometiera el conflicto a los procedimientos de arbitraje y así "legalizar su intervención".
    Alemania y Francia pretendieron también aprovecharse de la difícil situación de Venezuela reclamando la urgente satisfacción de algunas deudas. El Presidente Joaquín Crespo expulsó del país a los representantes diplomáticos de aquellas potencias, los cuales fueron embarcados en un buque de la escuadra americana que arribó a La Guayra precisamente con tal fin. La reacción patriótica del pueblo venezolano no Se hizo esperar: en Caracas y en las principales poblaciones se hicieron manifestaciones contra el imperialismo británico; en todo el país los comerciantes ingleses fueron boicoteados y sus establecimientos apedreados; el Presidente Crespo ordenó que se instalaran baterías en las colinas de La Guayra y se redoblaran las ya existentes en el Fortín Solano para proteger a Puerto Cabello de cualquier ataque por mar; se constituyeron centros de reclutamiento de voluntarios, listos para funcionar en el momento en que Gran Bretaña hiciera algún movimiento hostil contra la República; la prensa venezolana denunció duramente los atropellos de los ingleses, y los periódicos más radicales propugnaron la organización de un ejército de voluntarios para recuperar la tierra que nos habían arrebatado los ingleses, sin esperar el laudo arbitral, que sería contrario a los intereses venezolanos -como efectivamente lo fue-, y para liberar a la Guayana Británica del dominio imperial.
    Durante la semana de Carnaval, en febrero de 1896, la campaña contra el imperialismo llegó a su punto culminante. La tradicional fiesta popular fue transformada en una jornada de lucha contra los saqueadores internacionales; soldados venezolanos desfilaron por las calles de Caracas y de las principales ciudades de provincia arrastrando efigies y caricaturas de políticos y militares británicos. En el mes de marzo (Semana Santa), se repitieron las manifestaciones patrióticas: en las plazas públicas y en los barrios pobres, siguiendo una tradición popular en Latinoamérica, fueron quemados judas que representaban a militares ingleses y al símbolo del imperialismo británico: John Bull.
    Sin embargo, el territorio venezolano fue desmembrado "legalmente", tal como convenía a los intereses del imperialismo inglés, y de acuerdo con el laudo dictado por la Comisión Internacional de Árbitros Arbitradores, en París, en mayo de 1899. Todo esto con la aquiescencia y el visto bueno de las grandes potencias, Estados Unidos en primer término, con lo cual quedó demostrado que Estados Unidos protestaba en 1895 contra la acción de Inglaterra, sólo debido a la rivalidad expansionista y no con el fin noble de resguardo de la libertad e independencia de nuestro país. Obligado a ceder (Estados Unidos), en aquella ocasión (1889), como es de rigor entre estos tiburones cuando la correlación de fuerzas no les es favorable para disputar la víctima con probabilidades inmediatas de victoria, el joven imperialismo yanqui, ya maduro, tomará el desquite ¡y de qué modo!

    NOTAS
    1) John Lavin, Una aureola para Gómez, Distribuidora Continental, pág. 51, Caracas, Venezuela

    2) Con esta interpretación, la Doctrina Monroe fue convertida en un embrión (continental) de lo que es hoy la Doctrina Eisenhower, como ley de "interposición" mundial.-E. M.

  • EL NACIONALISMO DE CASTRO

    200px-Caricature_of_Cipriano_CastroVer Índice

    LA OFENSIVA IMPERIALISTA. EL GOLPE DE ESTADO DEL TIRANO GOMEZ

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    En estas condiciones económicas, sociales y políticas, comienza una nueva rebelión armada el 23 de mayo de 1899, la "Revolución Liberal Restauradora", dirigida por Cipriano Castro.
    El general Cipriano Castro era un hacendado, un mediano terrateniente, anticlerica1, influido políticamente por la tendencia radical del liberalismo colombiano, representado por el caudillo democrático Rafael Uribe Uribe, tendencia que a fines del siglo XIX tuvo gran repercusión en los Andes venezolanos. Desde su juventud se caracterizó Castro por un pensamiento de tipo nacionalista y como líder de los estados andinos contra la camarilla que desde Caracas los oprimía, al igual que a otras regiones. En junio de 1890, siendo diputado al Congreso Nacional, y al discutirse el problema de los límites de Venezuela con la Guayana Británica, pronunció, entre otras intervenciones, un enérgico discurso en el cual señalaba que:
    "Gran parte de nuestro territorio guayanés ha sido usurpado por el aventurero inglés, y ante semejante atentado, a los venezolanos no nos queda otro recurso digno y de satisfactorios resultados que las vías de hecho, estando cortadas, como están, nuestras relaciones diplomáticas con aquella nacionalidad".
    En 1895, cuando nuestro territorio fue desmembrado por el imperialismo inglés, Cipriano Castro se encontraba exilado en Colombia, como adversario político de Joaquín Crespo, y "...cuando en todas las plazas de Venezuela se empieza a discutir en manifestaciones y discursos el asunto limítrofe con la Guayana inglesa, en Cúcuta la colonia venezolana hace flamear la bandera tricolor y protesta contra la rapacidad y codicia del viejo leopardo británico. Es Castro uno de los animador es espirituales de un periodiquito -afirma despectivamente el aristocratizante Mariano Picón Salas- que hoy llamaríamos órgano antiimperia1ista y que se denomina El Venezolano... Se ha formado una Sociedad Patriótica Venezolana y él la representa como supremo intérprete en el miserable caserío de Los Vados…" (Ver Nota 1)
    Y el 15 de febrero de 1896, mientras el pueblo de Caracas quema en efigie a John Bull, Cipriano Castro publica un manifiesto donde escribe que ha ofrecido sus servicios y su pequeño contingente para contribuir a la defensa de la integridad de nuestro territorio y de la dignidad nacional... "Cuando se trata de la defensa de la Patria cualquier reserva sería un crimen, y respondiendo a mi deber y a mi conciencia, me complazco en poner a disposición del gobierno venezolano mi vida, mis intereses y todo lo que valer pueda como ciudadano y como soldado que soy de la República."
    En relación con este problema y con la actitud patriótica del Presidente Joaquín Crespo, el señor John Lavin, autor del libro Una aureola para Gómez, imagina el siguiente diálogo entre Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez:

    Gómez: Crespo no es un gobernante, es un tonto incompetente. Castro: ¿En qué forma?
    Gómez: ¿Ha visto usted lo que pasó en San Cristóbal? ¿Ha leído lo que sucedió en las calles de nuestra capital? ¿Cómo puede degradarse la gente hasta tal punto?
    Castro: ¿Pero qué tiene que ver eso con Crespo?
    Gómez: ¿Apedreando a los ingleses? ¿Comportándose en las calles como indios salvajes? ¿Permitiendo a los soldados pagados por el gobierno actuar como rufianes? No creo que Crespo tenga ni el cerebro de un "jején". Si tuviera algún seso, hubiera acabado con este ridículo negocio hace largo tiempo. Como están las cosas, toda la nación se ha olvidado de trabajar. Se están desperdiciando un tiempo precioso y dinero, gritando y escribiendo millones de palabras contra un enemigo imaginario. ¿Y para qué? ¿Sólo porque los británicos pretenden poner su pie en la puerta de nuestro corral?
    Castro: A usted se le escapa algo... los británicos siempre han sido nuestros enemigos. Han estado tratando de arrebatarnos la tierra mucho antes de que usted y yo naciéramos. Pero no sólo son los británicos... también los franceses, los alemanes, etc., todos quieren explotarnos, por años han estado exprimiéndonos hasta secarnos. Siempre han estado pidiendo indemnizaciones por una u otra cosa.
    Gómez: Eso es lo que dicen los periódicos. Pero a mí me parece que somos nosotros quienes los hemos conceptuado siempre como enemigos y ellos han reaccionado de acuerdo a ese sentimiento. (Op. cit. Págs. 54-55.)

    A pesar de que este escritor, asalariado del imperialismo yanqui, ha estado buscando una "aureola para Gómez", el supuesto diálogo que hemos transcrito no hace sino poner en evidencia la congénita mentalidad de traición nacional del último de los mencionados caudillos; Juan Vicente Gómez atacó al Presidente Joaquín Castro por no reprimir, sino alentar, las manifestaciones populares contra el colonialismo. En la "discusión" se retrata de cuerpo entero al futuro testaferro de los trusts internacionales y negociante sumiso del suelo y subsuelo venezolano.
    El 23 de mayo de 1899, nuevamente Cipriano Castro se lanza a la acción armada como jefe de la "Revolución Liberal Restauradora", bajo las consignas de: "No más farsas. No más opresión. Nuevos hombres. Nuevos ideales. Nuevos procedimientos", esgrimiendo como bandera la lucha contra la corrupción y la opresión de una burocracia gobernante que se había encanallado con treinta años de poder. Y lo hace precisamente en una región como los Andes, que había sido de las más afectadas, a través del saqueo de los dineros públicos y del latrocinio, por los procónsules que la aristocracia caraqueña mandaba como gobernantes a las provincias, para que se enriquecieran y oprimieran al pueblo.
    La "Revolución Liberal Restauradora" triunfó rápidamente y el 2 de octubre de 1899, Cipriano Castro hizo su entrada triunfal en Caracas. Las causas de esta rápida victoria de la "Restaurador a" fueron: el descontento y repudio del pueblo hacia la podrida oligarquía de militares y agiotistas (liberales amarillos) que por tan tos años monopolizaban el poder; la situación económica de la nación, que era desastrosa, tanto que los ingresos nacionales habían descendido en aquel año a Bs. 27.296.000 y lo propio había ocurrido con las exportaciones de café, cacao, ganado en pie, cueros, etc., absorbidas por el mercado exterior.
    Por otra parte, el régimen "liberal-amarillo" se debatía en una lucha de camarillas sin principios y el Presidente de la República, general Ignacio Andrade (de nacionalidad colombiana), no tenía autoridad ni prestigio y se le consideraba un pelele impuesto por el ex presidente Joaquín Crespo. Y por último, la deserción de los jefes militares al mando de las tropas del gobierno: Francisco Linares Alcántara y Luciano Mendoza (quien en La Victoria se pasó a Castro con 4.000 soldados). Lo propio hicieron Víctor Rodríguez, presidente del Consejo de Gobierno y los ministros y consejeros corrompidos como Raimundo Andueza Palacios, Guillermo Tell VilIegas Pulido y Manuel Antonio Matos Ministro de Hacienda del gobierno de Andrade).
    Cipriano Castro es recibido en Caracas por el pueblo y los sectores progresistas que efectivamente anhelaban una época de paz y libertad, de "Nuevos Hombres, Nuevos Ideales, Nuevos Procedimientos".
    La joven generación intelectual, formada en las aulas universitarias al calor de las enseñanzas positivistas de Erast y VilIavicencio, y dentro de la cual se destacaban Luis Razetti, Pablo Acosta Ortiz, Elías Rodríguez, Ángel César Rivas, Elías Toro, Carlos León, Félix Montes, Santos Dominici, Emilio Conde Flores, etc., dirigió a Castro un manifiesto acogiendo su consigna de "Nuevos Hombres, Nuevos Ideales, Nuevos Procedimientos" y reclamando un gobierno que otorgara garantías y libertad a todos los ciudadanos, que asegurara la paz y el bienestar de la nación.
    Es evidente que el movimiento "Restaurador" contó en sus comienzos con el apoyo de amplios sectores populares, pero sus dirigentes, incluyendo a Castro, no supieron darle forma organizativa y estable, a través de un partido nacional democrático, con un programa concreto, de obras públicas y de reforma contra el monopolio de las tierras, para sacar al país de su atraso material; con un programa que consultara las más sentidas reivindicaciones económicas, sociales y políticas de las grandes masas del campo y de la ciudad. En cambio, los viejos elementos reaccionarios, que desde los primeros días se sumaron al movimiento, fueron tomando el control de la administración pública, sabotearon su contenido popular, perpetuaron los privilegios feudales de latifundistas y usureros y, por último, traicionaron frente al invasor extranjero. El gobierno de Castro (1899-1908), semifeudal en lo que se refiere a las relaciones de producción y de trabajo, representó, sin embargo, algunas de las aspiraciones liberales e independentistas del pueblo y presentó una resistencia patriótica a la penetración y explotación del capital extranjero, así como rechazó valientemente los requerimientos, las amenazas y agresiones de las grandes potencias imperialistas. Uno de los primeros actos de Cipriano Castro como gobernante fue enviar un cable al representante de Venezuela en la Comisión Internacional de Árbitros Arbitradores que debía dictar el laudo sobre los problemas de límites con la Guayana Inglesa, recomendándole no aceptar una decisión contraria a los intereses nacionales. Lamentablemente el cable u orden de Cipriano Castro llegó tarde, o bien el delegado venezolano se hizo el sordo, siendo por este motivo inmediatamente destituido.
    A pesar del lastre que representan los políticos oportunistas y sin principios con los cuales se ha aliado Castro y que forman parte de su Gabinete, éste toma una importante medida para luchar contra las oligarquías feudales (de terratenientes, usureros y alto clero católico romano), quienes habían heredado el poder en los territorios libertados por los ejércitos de la independencia, bajo la dirección de Bolívar en la guerra de emancipación de la corona española.
    Castro, como ningún otro de los caudillos venezolanos de la época, comprende que para luchar contra esta fuerza de la reacción interna y hacer frente a las amenazas y agresiones del imperialismo extranjero, es necesario aliarse con las fuerzas progresistas y patrióticas de los otros países latinoamericanos.
    El apoyo decidido que prestó Castro al movimiento liberal popular colombiano dirigido por los generales Rafael Uribe Uribe y Benjamín Herrera y el intento de alianza con Leonidas Plaza, Presidente liberal progresista del Ecuador, tienen un sentido histórico revolucionario y es lección todavía válida para los políticos democráticos que presumen de revolucionarios en nuestra época.
    A este pacto o alianza, el gobierno retrógrado y clerical de Colombia respondió organizando un ejército al mando del conservador "autonomista" venezolano, doctor y general Carlos Rangel Garbiras, quien, al mando de 4.000 soldados colombianos, invade a Venezuela por la frontera del Táchira, por los lados de Ureña y San Antonio, llegando hasta Los Altos de San Cristóbal, capital del Estado.
    La defensa de San Cristóbal se encomendó a un contingente colombo-venezolano, al mando de Uribe Uribe, el cual, después de una encarnizada batalla (27-29 de julio de 1901) derrotó a los invasores.
    En este combate murió el general José Rosendo Medina, miembro del Estado Mayor del general Uribe Uribe y padre de quien después fuera Presidente de la República, el general Isaías Medina Angarita.
    Las relaciones con Colombia habían sido rotas y existía prácticamente un estado de guerra entre los dos gobiernos. Las tropas de Castro atacan por el Zulia y el Arauca, pero son derrotadas el 13 de septiembre en Río Hacha.
    En esta emergencia el gobierno de Castro está siendo bloqueado, por no decir traicionado, por los miembros de su Gabinete Ejecutivo. Prueba de ello la tenemos en la renuncia de su ministro de Guerra, general Pulido, y en la desaprobación de los demás ministros, incluyendo la renuncia del encargado de Relaciones Exteriores, Eduardo Blanco, con motivo del telegrama que dirigiera el Presidente a la Conferencia Internacional Americana reunida en México y la cual había tomado la resolución de "pedir a los presidentes de Colombia y Venezuela que eviten un mayor conflicto y los invita a un acuerdo equitativo y fraternal".
    El telegrama de Castro a la Conferencia es una adecuada caracterización de la dictadura clerical conservadora que domina en Colombia: "el gobierno conservador de Colombia (dice Castro) ha tendido siempre a ejercer su acción funesta sobre la genitora de su libertad e independencia, lo que es inaceptable por degradante. Es un gobierno que vive del terror, de la miseria y del oscurantismo. Venezuela quiere la paz; pero una paz honrosa, digna de la actual civilización y progreso".
    A fines del año 1901, el Gobierno de Castro se encontraba muy lejos de haber pacificado el país. En el Oriente y Occidente de la República, en los llanos del Centro, en la cordillera de los Andes, se hallaban numerosas partidas armadas bajo el mando de los viejos caudillos desplazados del poder por los nuevos generales castristas.
    El general Luciano Mendoza, quien se encontraba a cargo del Estado Carabobo, se levanta en armas el 19 de diciembre de 1901 en los aledaños de la ciudad de La Victoria. Las fuerzas del gobierno lo derrotan en Villa de Cura, el 22 de diciembre del mismo año; se repliega hacia La Puerta y es de nuevo derrotado al día siguiente, y el 25 es aniquilado en "El Paso de Estévez". El general Antonio Fernández y el general Loreto también se levantan en armas y son aplastados en pocos días.
    Manuel Antonio Matas, comerciante terrateniente, rico prestamista usurero, de esos a quienes en nuestro país llaman banqueros, surge de pronto como figurón político ("pulpero" -o sea, bodeguero- doblado en general) y es nombrado por la coalición de políticos y militares anticastristas como general en jefe de la Revolución. Es a esta coalición y levantamiento reaccionario a lo que se denomina "Revolución Libertadora". (Ver Nota 2)
    Es un hecho demostrado que las potencias imperialistas y sus súbditos en Venezuela estuvieron tras este flamante "general" y su "revolución", que costó torrentes de sangre de un pueblo y dejó una estela de miseria y desolación sobre extensas regiones del país.
    En la sola batalla de La Victoria, que marca la derrota de Matas y el triunfo de Castro, quedaron sobre el campo más de 2.000 bajas entre muertos y heridos.
    El propio Castro, en proclama a su ejército, afirmaba: "Catorce mil soldados enemigos, mandados por jefes que gozaban de fama de hábiles expertos, se han estrellado contra la muralla de vuestra bravura... La sangre ha corrido en arroyos impetuosos; sangre venezolana, tan generosa siempre en el altar del sacrificio.” (Ver Nota 3)
    Y poco después, el 6 de septiembre declaraba a la prensa: "Manuel Antonio Matas, como jefe supremo de la Revolución, había logrado por sus relaciones bancarias atraerse la voluntad y el apoyo de las grandes potencias; de modo que yo... no contaba sino con la décima parte del país y un puñado de valientes dispuestos a sacrificarse conmigo. El concurso de Alemania a favor de la Revolución fue franco y decidido, esto lo sabe toda Venezuela; cuando necesité ir a Valencia para hacer frente a Mendoza, pedí a la Compañía de Ferrocarril Alemán diez trenes, y al llegar por la tarde a Los Teques hice preguntar si los trenes pedidos estaban listos para salir al día siguiente, a lo que contestó el jefe de estación que no podía hacerlo porque esa noche había ocurrido un derrumbamiento en Las Tejerías. Sin embargo, ordenó que salieran los trenes, y cuál no sería mi sorpresa cuando, al llegar cerca de Las Tejerías, encontré una cuadrilla de peones rodando piedras y tierra por la vía férrea...
    "Los franceses apoyaron también la Revolución. El vapor Ban Rigth comprado por Matos en Europa, que conducía un gran parque para la Revolución, tocó en la isla de Martinica y se detuvo en ella quince días, armándose en guerra; todo el mundo lo sabía en la isla y ningún obstáculo opusieron. El Cable Francés (se refiere a la Compañía de cable en Venezuela) informaba a la Revolución de todos los movimientos del gobierno. También pude comprobar que la Bermúdez Co. (compañía yanqui) dio a Matos, para la Revolución, 150.000 dólares".
    Las potencias imperialistas, ante el fracaso de la "Revolución Libertadora" y de su pelele Matos, resolvieron presentar sus reclamaciones en forma de ultimátum por los perjuicios que sus conciudadanos habían sufrido durante las contiendas armadas que azotaron al país.
    Tales reclamaciones asumían el carácter de un verdadero saqueo: quienes habían perdido UNO reclamaban DIEZ.
    El gobierno de Castro rechazó estas demandas leoninas y propuso que fueran sometidas a los tribunales de la República. Los gobiernos imperialistas respondieron: ¿Acaso podemos fiarnos de criminales y leyes de un país en donde suceden hechos como los que estamos presenciando?
    Al mismo tiempo que Inglaterra y Alemania hacían estas reclamaciones por la vía diplomática, se ponían de acuerdo en una expedición punitiva para el "cobro de las deudas por la fuerza de las armas". El Colonial Gazette, repitiendo declaraciones especiales del Departamento de Estado norteamericano, publicó un editorial en que decía:
    "La Doctrina de Monroe no ha sido fundada para defender las repúblicas americanas de sus fechorías o por violaciones de la Ley Internacional". Y los periódicos de Berlín afirmaban: "Castro cede al enterarse de que Estados Unidos no pondrá obstáculo al cobro de las deudas por la fuerza". Con el consentimiento de los Estados Unidos, quien ha recibido la promesa de los ingleses de que la acción no incluía adquisición de territorio y era una simple lección o castigo, se organiza la expedición punitiva.
    El 9 de diciembre de 1902 el almirante Douglas, comandante de las Fuerzas Aliadas (Alemania e Inglaterra), bloquea las costas de Venezuela, se apodera de cuatro barcos de la Armada del país, echa a pique tres de ellos en "práctica de entrenamiento", desembarca tropas en el puerto de La Guayra, bombardea a Puerto Cabello, pero el 17 de enero de 1903 el crucero alemán Panther y el Vinetta son rechazados vergonzosamente, al tratar de forzar el paso por la Barra de Maracaibo.
    Las masas populares y los estudiantes realizan grandes manifestaciones patrióticas pidiendo armas para combatir a los invasores. Las banderas inglesas y alemanas son quemadas en las plazas públicas. El gobierno de Castro emite una proclama en la que dice: "¡Venezolanos! La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la Patria; un hecho insólito en la historia de las naciones cultas, sin precedentes, sin posible justificación, porque atentó contra los más rudimentarios principios del derecho de gentes; hecho innoble, porque es el fruto del contubernio inmoral y cobarde de la fuerza y la alevosía, es el hecho que acaban de realizar en la rada de La Guayra, hace pocos momentos, las escuadras de Inglaterra y Alemania...
    "¡Venezolanos! El duelo es desigual, porque el atentado ha sido consumado por las dos naciones más poderosas de Europa, contra éste nuestro país, que apenas convalece de largos y dolorosos quebrantos, y porque ha sido realizada de manera artera, pues Venezuela no podía esperar tan insólita agresión, desde luego que no habían precedido fórmulas de estilo en semejantes casos...
    "...Por mi parte, estoy dispuesto a sacrificarlo todo en el altar augusto de la Patria; todo, hasta lo que pudiera llamarse mi resentimiento por razón de nuestras diferencias intestinas."
    "No tengo memoria para lo que de ingrato pueda haber en el pasado. Borrados quedan de mi pensamiento, etc... " El ensayista Mariano Picón Salas, quien no se caracteriza precisamente por su consecuencia democrática, ni por la defensa de la cultura nacional, acogotadas por la penetración imperialista, considera que, " ... con todos sus defectos, victimario y víctima de una sociedad a la que la pobreza y aventura informe del país en aquellos años debió tornar demasiado cínica, sabe levantarse a la suma enérgica cuando la tierra venezolana es amenazada por potencias extranjeras, los cañones del káiser alemán apuntan contra nuestras desguarnecidas fortalezas coloniales y un violento derecho a la explotación de Venezuela lo están disputando los fenicios de todas partes. Desde semejante punto de vista, Castro tiene mayor razón que los que lo acosaron y combatieron; reacciona como ningún otro caudillo hispanoamericano de entonces -contra la política agresiva del big stick- y encarnó una raizal coincidencia mestiza contra aquella intervención vestida de racismo ... en que parecían coincidir el emperador de Alemania, Teodoro Roosevelt y nuestros viejos amigos los ingleses. .. La fiera autóctona de cacique motilón que entonces luce don Cipriano, habrá de chocar, trágicamente, con todas las nuevas fuerzas del capitalismo e imperialismo"... (Ver Nota 4)
    Ha lanzado Castro la consigna de "Unidad Nacional" para combatir al invasor y a los traidores nacionales. Solamente en Caracas Se presentan cinco mil voluntarios para formar un Ejército de Defensa Nacional. Los súbditos ingleses y alemanes fueron encarcelados como medida de seguridad, pero inmediatamente recibieron la protección de los Estados Unidos, de su Ministro Mr. Bowen, quien amenazó con la intervención de la marina norteamericana si estos ciudadanos extranjeros no eran puestos en libertad, y presionó para que Venezuela aceptase un arbitraje. El gobierno de Castro cede y se pliega a la "mediación". Se forma, entonces, una Comisión Mixta de Arbitraje bajo la dirección de los Estados Unidos.
    Las condiciones para levantar el bloqueo se han negociado en Washington. Los intereses venezolanos han sido menguados en favor de los agresores y esta imposición lleva el nombre de "Protocolos de Washington". El resto del asunto ha sido remitido por el Departamento de Estado al Tribunal de La Haya, el cual sentencia el 22 de febrero de 1904, quedando los Estados Unidos encargados de velar por el cumplimiento de la sentencia.
    Sobre esta sentencia, el señor W. L. Renfield, que actúa como Consejero de Venezuela, dice en su informe: "La sentencia fue considerada por algunos como recompensa a la acción militar para asegurar el pago de las reclamaciones; por otros, como un premio de guerra, contrario al espíritu del Tribunal de La Haya y tendiente a incitar conflictos armados entre Estados acreedores contra un común deudor."
    Es importante recordar que con motivo de este conflicto o agresión, las masas populares y los sectores progresistas del continente asumieron una posición de franca simpatía y solidaridad con la nación venezolana. En algunos países se realizaron manifestaciones públicas de protesta. En el Perú se propone oficialmente una acción colectiva de todas las repúblicas americanas en apoyo a Venezuela, etc.
    A raíz del bombardeo de Puerto Cabello, protestó la colonia alemana residente en aquella ciudad, y el problema del bombardeo fue llevado al Reichstag en donde el Partido Socialista Obrero Alemán, en la persona del viejo Augusto Bebel, promovió un debate parlamentario, expresando con este acto la solidaridad del movimiento obrero mundial con las luchas del pueblo venezolano.
    Algunos historiadores venales pretenden demostrar que Venezuela fue salvada en esta ocasión de la ocupación militar por parte de las grandes potencias europeas, gracias a la entereza con que Estados Unidos aplicó la Doctrina Monroe.
    Es cierto que la creciente agudización de las contradicciones entre las grandes potencias imperialistas, por la conquista de nuevos mercados y fuentes de materias primas, introdujo, en este caso, grandes fricciones en los planes intervencionistas y agresivos de todas ellas en contra de nuestro país.
    Contradicciones y antagonismos que se manifestaron tanto entre aquellas potencias que aparecían en calidad de aliados reclamantes (Alemania, Inglaterra, Francia e Italia) como entre éstas y el naciente imperialismo yanqui.
    Pero veamos en qué consistió la actitud de los Estados Unid03. En la publicación North American Review (abril 1903), se puede leer un artículo en el que se afirma: "Que la Doctrina Monroe se opone a la civilización al impedir la colonización de Venezuela por una potencia europea".
    El editorial publicado el 5 de diciembre de 1903 por The New York Times dice lo siguiente: "Un deudor, que tiene ya formada una reputación de no pagar sus deudas, cuenta con evidente desventaja en la bolsa. Si Venezuela, o su gobierno, quiere imaginarse que Estados Unidos están con él en un esfuerzo por defraudar a sus acreedores están penosamente engañados. No somos de esta clase de fiadores. De ninguna manera: con o sin Doctrina Monroe, no estamos con deudores fraudulentos como no estaríamos por nidos de piratas o salteadores de caminos. Y correlativamente debemos dar a entender a cualquiera "potencia" agraviada, que sus agravios contra cualquiera de esas NUESTRAS DEFENSAS, SOBRE LAS CUALES NUESTRA VIGILANGIA ES NECESARIA A NUESTRA PROPIA SEGURIDAD, QUE ESA AGRESIVIDAD TIENE SUS LIMITES, TANTO COMO NUESTRA INDULGENCIA." (Las mayúsculas son nuestras. -E. M.)
    Está de más repetir que las reclamaciones de los "acreedores" extranjeros ingleses y alemanes y de sus compinches franceses, italianos y norteamericanos, a quienes tan celosamente defendía el New York Times, constituían una leonina felonía. Esto quedó demostrado ante la Comisión Mixta, formada después del pacto de arbitraje. Las cuentas alemanas, por ejemplo, que eran de Bs. 7.376.685 con setenta y ocho céntimos, quedaron reducidas a Bs. 2.091.906 con cincuenta céntimos; las de Inglaterra, que subían a Bs. 14.745.572 con ochenta y nueve céntimos, fueron reducidas a Bs. 9.401.267 con ochenta y seis céntimos; a Italia, que pedía Bs. 39.844.259 con nueve céntimos, le fueron reconocidos Bs. 2.975.906 con veintisiete céntimos; a Francia, que reclamaba Bs. 17.891.613 con cincuenta y dos céntimos, le fueron asignados Bs. 2.677.059 con setenta y un céntimos; a Norteamérica, que exigía Bs. 81.410.952 con veintinueve céntimos, se le reconocieron tan sólo Bs. 2.269.543 con sesenta y dos céntimos, y así sucesivamente.
    Pero la importancia del editorial del New York Times radica en que ilustra convenientemente la posición y las ambiciones de los teóricos del naciente imperialismo yanqui y de sus planes expansionistas en la América Latina.
    Para ellos los países latinoamericanos y sus gobiernos pueden ser "nidos de piratas y salteadores de caminos". Sin embargo, están situados "dentro de las defensas sobre las cuales los Estados Unidos deben vigilar", y sólo a ellos corresponde tomar medidas para acabar con los "salteadores" y "piratas" e incorporar estos territorios a la "civilización". Hoy la mayoría de nuestros verdaderos piratas y salteadores de caminos se han convertido en honestos servidores de Wall Street, del Departamento de Estado y del Pentágono y reciben amplio crédito en Washington y en los centros financieros de la metrópoli.
    Pero aún más: apenas se había llegado al "convenio" de arbitraje con las potencias europeas por medio del cual éstas retiraron sus escuadras bloqueadora!, cuando ya el imperialismo yanqui amenazaba con una expedición armada de castigo con el pretexto de ofrecer protección a la "New York and Bermudez Company", concesionaria y explotadora del asfalto de Guanoco, considerado para entonces como el depósito más grande del mundo. Esta compañía fue la precursora de los grandes trusts petroleros, que años después realizarían en mayor escala su desgarran te penetración sobre el territorio nacional. Este conflicto con la "New York and Bermudez Company" consistió en que, como lo denuncia el propio Presidente Castro, la Compañía había apoyado y financiado el levantamiento armado del general Manuel Antonio Matos, llamado la "Revolución Libertadora" y como además no había cumplido con una serie de obligaciones contractuales de carácter administrativo y con el Fisco, el Gobierno de Venezuela exigía una indemnización de Bs. 50.000.000. El Procurador de la Nación demandó a la Compañía por rescisión del contrato, por daños y perjuicios a la nación y por intervención y fomento de revueltas armadas en el país.
    Inmediatamente la Corte Suprema acordó el embargo de Guanoco y de las propiedades de la Compañía, en vista de que ésta se negó a pagar la indemnización. Todo se hizo de acuerdo a las leyes y tribunales de Venezuela. El procedimiento fue de absoluta legalidad y rectitud, de acuerdo con la Constitución de la República y de los tribunales llamados a conocer del asunto. No obstante, el 6 de febrero de 1905, el Secretario de Estado yanqui, MI'. Hay, envía un cable ultimátum al gobierno de Venezuela concebido en estos términos: "Si el Gobierno de Venezuela se niega fundamentalmente a consentir en un arbitraje que asegure el implantamiento de completa justicia a estas partes perjudicadas, el Gobierno de los Estados Unidos puede lamentablemente verse obligado a tomar todas las medidas que juzgue necesario para lograr la completa reparación, sin acudir al arbitraje."
    A este ultimátum del imperialismo yanqui, el Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, en comunicación enviada al representante de Estados Unidos en Caracas, contestó: "El señor Presidente Provisional de la República me encarga, pues, decir a V. E., para que a su vez lo comunique al excelentísimo señor John Hay, que el gobierno, para considerar su nota, necesita saber si de lo que se trata es DE LA SOBERANIA E INDEPENDENCIA DE LA REPUBLICA, ES DECIR, SI EL GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS RESPETA Y ACATA LA LEGISLACION DE LA REPUBLICA Y LA HONORABILIDAD DE SUS TRIBUNALES O NO y si se respeta y acata igualmente los pactos y soluciones arbitrales que ella misma en representación de Venezuela pactó." (Las mayúsculas son nuestras.-E. M.)
    Todavía más, Mr. Bowen, Ministro de la Casa Blanca en Caracas, en comunicación del 4 de marzo de 1905 dirigida a su gobierno, recomendaba la ejecución del Plan Parker. Este plan del Agregado militar yanqui ante el gobierno venezolano consistía en el inmediato desembarco de las tropas, la destitución y detención de Castro, el establecimiento de un gobierno provisional y el embargo de las aduanas por agentes norteamericanos. Como se puede ver ahora, el coronel Adams, jefe de la Misión Militar yanqui en Caracas para 1948, mostró ser un aventajado discípulo del difunto coronel Parker y aplicó la esencia del programa de éste contra el gobierno constitucional del Presidente Gallegos.
    Es claro que todas estas amenazas so pretexto de reclamaciones por daños y perjuicios a personas y a bienes de ciudadanos extranjeros, tenían un propósito todavía oculto, mucho más importante para los capitalistas monopolistas de Europa y Estados Unidos que aquel revelado en las citadas notas diplomáticas.
    Para este período Venezuela todavía no aparecía como una fuente petrolera; empero, se ha podido establecer más adelante que los agentes, técnicos y geólogos de los trusts internacionales del petróleo ya habían hecho en secreto muy serias investigaciones sobre la existencia de extensos yacimientos de hidrocarburos en el territorio venezolano. Y tanto ingleses y holandeses como yanquis, pugnaban por obligar al gobierno de Venezuela a que les hiciera concesiones monopolistas para la exploración y explotación de estos yacimientos. La actitud del gobierno de Castro era, sin duda, "un gravísimo inconveniente" para los planes de acaparamiento y monopolio de estas riquezas ambicionadas por los pulpos internacionales del petróleo.
    Los meses pasan y el Gobierno de Castro resiste unas veces, maniobra otras, vacila y cede, pero su suerte está decidida, a pesar de haber otorgado, en 1907, algunas concesiones para la exploración y explotación de hidrocarburos a ciudadanos venezolanos, quienes las transfirieron a empresas extranjeras. Estas concesiones son las conocidas con el nombre de Vigas, Aranguren, Jiménez Arraiz, Simón Planas Suárez y otros.
    El 29 de junio de 1908, Jacob Sleeper, Encargado de Negocios de los Estados Unidos, comunica a Castro: "Que, en vista de la persistencia del gobierno venezolano en no dar reparaciones por la acción gubernativa o someter a arbitraje a las reclamaciones de ciudadanos norteamericanos y del tono y carácter de las notas y comunicaciones recibidas del gobierno de Venezuela, el gobierno de los Estados Unidos se ve obligado a la conclusión de que la presencia ulterior en Caracas de representantes diplomáticos de los Estados Unidos no sirve para ningún propósito útil y ha resuelto cerrar su Legación en esta capital y poner sus intereses, propiedad y archivos en Venezuela en manos del representante del Brasil, país que afablemente ha resuelto encargarse de ellos."
    Para entonces, además de las reclamaciones de la compañía "New York and Bermudez Co.", explotadora de asfalto, se habían presentado otras demandas promovidas por las compañías yanquis "Manao Corporation", "The Orinoco Steamship Co.", y otras.
    Las relaciones con Holanda, Francia y otros países imperialistas habían sido rotas, aduciendo los gobiernos de esas naciones los mismos pretextos esgrimidos por Estados Unidos para el rompimiento con Venezuela.

    NOTAS
    1) Mariano Picón Salas, Los días de Cipriano Castro, Editorial "Garrido", pág. 34. Caracas, Venezuela.

    2) Allí se encuentran los caudillos orientales con el viejo general Domingo Monagas, Nicolás Rolando, Horacio Ducharne y Alejandro Ducharne; concurren a la revuelta los centrales Hernández Ron, Crespo Torres, Blanco Fombona, Ortega Martínez y otros; Guayana está representada por Zoilo Vidal (El Caribe); Los Andes con Juan Pablo y José Manuel Peñaloza; Falcón con Gregorio Riera, etc., etc.-E. M.

    3) Cipriano Castro, agosto 3 de 1902.

    4) Mariano Picón Salas, Los días de Cipriano Castro, págs. 5 y 6.

  • LA SITUACION INTERNA EN EL PERIODO 1900-1908

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    Si grave era la situación internacional a la que se enfrentaba el país, la interna no era mejor.
    En los años transcurridos desde la constitución de la República, los sucesivos gobiernos, incluyendo el de Castro, no habían facilitado, sino obstaculizado, el desarrollo económico y social de Venezuela y su estructura como Estado Único Nacional.
    Los “Estados Unidos de Venezuela” todavía era una fórmula ilusoria y accidental, tanto como lo fuera la Gran Colombia.
    El “reconocimiento” de un gobierno y administración centrales con toda autoridad sobre las provincias (Estados) se rompía, y estallaban revueltas cada vez que grupos de caudillos latifundistas regionales consideraban que no recibían plena satisfacción de sus ambiciones de mando y la parte “equitativa” de los tributos recogidos por el fisco nacional. En ocasiones bastante frecuentes el grito de combate de estos levantamientos era el del ¡Viva la Revolución! ¡Muera el ganado!, lo que traía la ruina de la producción pecuaria. Estas revueltas en el pasado tuvieron como causa fundamental las rivalidades de las camarillas feudales regionales, mas ahora había entrado en juego un nuevo factor representado por las intrigas de los diversos grupos inversionistas del capital monopolista extranjero, en plan de nuevos conquistadores y colonizadores.
    Las condiciones de opresión y explotación de los peones, colonos y medianeros en los latifundios (haciendas agrícolas y hatos ganaderos) no se diferenciaban en mucho de las del indio siervo y las del negro esclavo en las “encomiendas”, “misiones” y “mercedes de tierras” de la colonia española.
    La producción agrícola se realizaba todavía con métodos de cultivo muy primitivos y sobre los habitantes de los caseríos y poblados caía toda clase de gabelas, tributos y diezmos que consumían gran parte de las riquezas producidas, en el sostenimiento de las castas parasitarias: caciques políticos y militares, clero romano, usureros y tinterillos mercenarios.
    Los escasos productos agrícolas mercantilizados: café, cacao, cueros, sarrapia, Bafatá (caucho), ganado en pie, tenían sus plazas de compra más fuera del territorio de la República que en sus propios centros urbanos. Son los casos del Estado Zulia y los Andes respecto a Colombia y Curazao; y de Oriente y Sur en relación con las Antillas.
    La falta de vías de comunicación internas completaba esta dispersión y desarticulación económica entre las diversas regiones de Venezuela, lo que favorecía más aún el predominio del caudillismo regionalista y regresivo.
    Por otra parte, en los centros urbanos no se había desarrollado, ni siquiera en su forma embrionaria, una industria de transformación, ni una clase capitalista criolla con intereses nacionales, capaz de producir los artículos para abastecer el campo y de absorber las materias primas y los productos agropecuarios, para establecer así la trabazón mercantil, de intercambio entre ciudad y campo, característica de una economía realmente nacional.
    Todos estos elementos: el monopolio de la tierra (latifundismo), la desarticulación en el plano económico, las relaciones semifeudales y esclavistas rigiendo el trabajo, y el caciquismo en lo político, no podían menos que determinar una DISPERSION regionalista de tipo feudal antes que una INTEGRACION, de tipo más avanzado, nacional. "...aún no había mercados nacionales, no había centros nacionales económicos, ni culturales, no existían por consiguiente los factores que liquidan la fragmentación económica de un pueblo dado y unen las partes de dicho pueblo, hasta entonces dispersas, en un todo nacional único..." (Ver Nota 1) Tal disgregación bloqueaba en Venezuela el proceso de formación de una conciencia nacional definida, de un carácter nacional unificado "que no es algo que existe de una vez para siempre, sino que cambia con las condiciones de vida, pero por lo mismo existe en cada momento dado, imprime su sello a la fisonomía de la nación".
    Por lo tanto, la epopeya de la independencia, las glorias de los libertadores, las tradiciones bolivarianas, la bandera tricolor, los héroes de Carabobo, de Boyacá y Ayacucho; tradiciones y glorias de las luchas de nuestro pueblo contra el dominio extranjero, no podían realizar por sí solas el milagro de superar la dispersión económica, política y cultural de la República, lo que constituía una gran debilidad frente a las embestidas colonizadoras de los imperialistas extranjeros.
    Además, el propio general Cipriano Castro había sido inconsecuente con su programa de "NUEVOS HOMBRES, NUEVOS IDEALES, NUEVOS PROCEDIMIENTOS".
    Los políticos y caudillos militares que habían triunfado con Castro entraron al poder sin bienes de fortuna, y en unos pocos años se habían transformado en poderosos propietarios de tierras y fincas raíces. Los comerciantes compradores -comisionistas- y los prestamistas usureros, profesionales mercenarios, amigos del gobierno o funcionarios del mismo, se enriquecían, no por medio del desarrollo de la producción, de las industrias y de los cultivos, sino apoderándose a través de escamoteos, el acaparamiento, los "remates" sobre las rentas fiscales, el peculado, es decir, por medio del robo de las riquezas ajenas y del dinero del tesoro público. Los caciques regionales continuaban su inveterado ejercicio de poder imponiendo pesadas cargas tributarias a las poblaciones rurales, como pagos de alcabalas, faginas, derecho de pisadura o peaje, trabajo compulsorio, etc., reminiscencia de los tributos feudales pagados en tiempos de la colonia española.
    De la misma manera que los caudillos militares y los políticos profesionales, existía un grupo o sector social que rodeó a Castro desde el primer momento, que lo mimó y aduló como antes a Páez y a Monagas, a Crespo y a Andrade o a quien estuviera en el poder, para traicionarlo cuando así conviniera a sus intereses, como traicionarán igualmente a Castro; es la aristocracia caraqueña y de provincia constituida por los grandes cacaos y el alto clero romano que desde la época de la colonia española monopolizan la riqueza nacional y oprimen y explotan al pueblo venezolano, y que hoy se encuentran en proceso de franca degeneración de servilismo ante el poderoso inversionista extranjero. (Ver Nota 2)
    Sobre esta casta de parásitos, el agudo ensayista Enrique Bernardo Núñez escribe lo siguiente: "Son aquellos mismos hombres que hacen frases y contratos y saben darle a todo aspecto de legalidad... el tesoro público forma parte de su peculio personal, y en este asunto no pueden admitir rivalidades. Después será fácil deshacerse del petulante advenedizo que ahora se considera con derecho a mandarlos... ríen, beben, andan arrastrados en hermosos coches y se espían unos a otros." (Ver Nota 3)
    Por último, la falta de libertades democráticas y de amplias garantías ciudadanas era otro factor del descontento popular con el gobierno de Castro.
    Todo esto fue muy bien aprovechado por el imperialismo yanqui y sus lacayos nacionales para engañar una vez más al pueblo venezolano y urdir la vil maniobra que preparaban en la oscuridad de la cancillería en Washington, haciendo aparecer como un monumento democrático y por la honestidad administrativa, el golpe traicionero que preparaban con la complicidad de los más "fieles" amigos del Presidente.
    Dentro de las circunstancias internas e internacionales que hemos expuesto y en los últimos meses de 1908, la salud del Presidente Castro se quebranta y resuelve abandonar el país, partir hacia Europa para someterse a tratamientos de médicos especialistas. El 24 de noviembre sale de Caracas y deja como encargado de la Presidencia a Juan Vicente Gómez, su más fiel subalterno y a quien profesaba la mayor confianza. El 15 de diciembre de 1908, el New York Times publica un editorial comentando la acción de los barcos de guerra del Reino de Holanda, los cuales habían apresado un barco venezolano, embargándolo y secuestrando su tripulación, como medida de represalia por las "molestias que el gobierno de Venezuela infiere a la navegación de los barcos y del comercio del Reino Holandés". El editorial del New York Times afirmaba que "los holandeses podrían también bombardear La Guayra y Puerto Cabello, pero causarían daño a los comerciantes ingleses, alemanes, franceses y americanos... La Doctrina Monroe no está envuelta en el caso... Sus Castras y sus revoluciones son obstáculos para el progreso comercial de su país... Lo mejor que podría ocurrir sería la llegada al poder de un DIAZ VENEZOLANO (Ver Nota 4) lo suficientemente fuerte para mantener el orden civil y lo suficientemente sabio para dar a los venezolanos el sincero deseo de perpetuarlo". Hay que convenir que contra el deseo del pueblo venezolano, pero con el apoyo del imperialismo yanqui, Gómez, en efecto, pudo perpetuarse tiranizando a Venezuela durante más de un cuarto de siglo.
    La candidatura del tirano Gómez había sido lanzada desde Nueva York por la prensa del imperialismo yanqui. Los acontecimientos se desarrollaron con gran rapidez. Se produjeron "en serie" como hoy se acostumbra decir.
    Samuel Hopkins Adams, corresponsal del New York Times en Caracas, narró los sucesos acaecidos en la capital durante los días 1º al 19 de diciembre de 1908. "Todos los venezolanos están contentos con la ascensión de Gómez a la Presidencia. Es también un ignorante hasta el último grado... pero no es Castro. Salir de Castro de cualquier modo es bastante por ahora."
    En esos mismos días el Ministro de Relaciones, Paul, por orden de Gómez rogó al Ministro del Brasil, por encontrarse rotas las relaciones con los EE. UU., que trasmitiera el siguiente infame telegrama:
    "REACCION CONTRA EL GENERAL CASTRO INICIADA. MINISTRO EXTERIOR ME REQUIRIO HACER CONSTAR GOBIERNO AMERICANO VOLUNTAD PRESIDENTE GOMEZ ULTIMAR SATISFACTORIAMENTE TODAS LAS CUESTIONES INTERNACIONALES. HALLA CONVENIENTE PRESENCIA NAVE GUERRA AMERICANA LA GUAYRA PREVISION ACONTECIMIENTOS. HIZO IDENTICA COMUNICACION OTRAS LEGACIONES".
    Teodoro Roosevelt ha nombrado a Mr. Buchanan como Alto Comisionado para negociar lo relativo al restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Venezuela. El 27 de diciembre de 1908, nueve días después del golpe de Estado, el Comisionado Buchanan llegó a La Guayra a bordo del acorazado North Caroline, al que acompañan los cruceros pesados Maine y Des Moines, así como unos millares de marinos.
    El Comisionado Buchanan, los acorazados y la infantería de marina yanqui han llegado a proteger e imponer al sátrapa Gómez, de acuerdo con una de las modalidades que ya entonces tomaba la política intervencionista de la Casa Blanca en los países de América Latina.
    ¿Cuáles fueron, pues, las verdaderas intenciones de los Estados Unidos al interponerse cuando las potencias europeas bloquearon las costas de Venezuela?
    Las verdaderas intenciones del naciente imperialismo yanqui en 1903, al interponerse en el momento cuando las potencias extranjeras lanzaron su agresión contra nuestro país, no fueron otras que las de obstaculizar el empuje colonizador de sus rivales del otro lado del Atlántico para abrir el camino a su propia colonización.
    Desde este momento comenzará un nuevo período históricamente trágico para nuestro país: la carrera de penetración, de intrigas y desafueros de los consorcios rivales del capitalismo monopolista internacional y de sus gobiernos imperialistas, por el dominio económico, político y la explotación y opresión de nuestro pueblo, utilizando los grupos más abyectos de traidores nacionales. Un período que cubre la historia lacerante de nuestro país en todo lo que va del siglo xx, al cual sólo se pondrá fin a través de la acción combinada de todos los patriotas venezolanos.

    NOTAS
    1) José Stalin, La Cuestión Nacional y el Leninismo. Ediciones en Len¬guas Extranjeras, pág. 5. Moscú, 1950.

    2) "Del trabajo de esas sombras crecientes (esclavos y siervos) nacerán las haciendas de cacao, de caña, de café; nacerá la agricultura de Venezuela. Sus gritos humanos de carne herida, vejada, sellada por el hierro, lacerada por el látigo, están en la raíz de nuestra riqueza, son el barro informe del cual nacieron las fortunas de nuestros «grandes cacaos» de la colonia." Juan Liscano.

    3) Enrique Bernardo Núñez, El hombre de la levita gris. Pág. 13. Caracas, Venezuela.
    Se refieren los yanquis al dictador Porfirio Díaz, de México.

    4) Se refieren los yanquis al dictador Porfirio Díaz, de México.

  • CONSOLIDACION DE LA TIRANIA DE GOMEZ

    200px-Caricature_of_Cipriano_CastroVer Índice

    LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL Y EL PETROLEO

    ICOTEA

    La tiranía de Juan Vicente Gómez (1909-35) no se diferencia de las anteriores dictaduras, en lo que se relaciona con la base social que le da vida, pero este gobierno, como los sectores sociales en que se apoya, pasan a una nueva fase de corrupción y de envilecimiento. En ellos desaparecen todo sentido de dignidad nacional, todo sentimiento de patria soberana e independiente y se entregan desvergonzadamente a los requerimientos del conquistador extranjero.
    Dictaduras como éstas son un típico ejemplo de los gobiernos de traición nacional que han servido, en los países de América Latina, para que el capital monopolista la haya transfigurado en una miserable semicolonia de las metrópolis imperialistas.
    La camarilla gomecista, que asaltara el poder en 1908 con el apoyo de los acorazados y marinos yanquis, había logrado pocos años después consolidarse debido a las siguientes circunstancias:
    1º A la ayuda activa prestada por los inversionistas de Estados Unidos y Europa, de sus gobiernos y agentes diplomáticos y, especialmente, de la Casa Blanca.
    2º Debido a los métodos terroristas empleados contra los enemigos del régimen: liquidación de toda manifestación del descontento popular a través de la violencia policial; supresión de las libertades y garantías ciudadanas; suspensión o clausura de la prensa independiente y cierre de la Universidad de Caracas; disolución de las organizaciones estudiantiles y encarcelamiento, torturas y asesinatos de un gran número de los jefes de la oposición.
    3º Por cierta neutralización o pasividad de las masas populares, cansadas de las repetidas contiendas armadas, en las que inútilmente habían derramado su sangre, sólo para sustituir unas camarillas por otras, igualmente explotadoras y opresoras del pueblo.
    4º Por la incapacidad de los caudillos jefes de la oposición, quienes se encontraban anarquizados por rivalidades personales, ambiciones de mando, o cargados de un gran desprestigio público resultado de sus actuaciones en los gobiernos anteriores.
    5º Por la inexistencia de una clase capitalista, industrial, progresista interesada en el desarrollo de una economía propia nacional y por la ausencia de una clase obrera capaz de ponerse al frente de las masas campesinas y de todo el pueblo e impulsar un verdadero movimiento democrático antifeudal y de liberación nacional.
    Pero todo esto no hubiera sido suficiente para apuntalar y perpetuar el gomezalato durante más de un cuarto de siglo. Lo fundamental consistió en el cambio de la situación económica en Venezuela determinado por el torrente de las inversiones y explotación del petróleo y, también, a consecuencia de la primera guerra mundial (1914-1918).
    En 1914 las contradicciones y rivalidades entre los países imperialistas habían llegado "a la hora cero".
    "La correlación entre las fuerzas económicas y militares de los Estados imperialistas había cambiado. Manifestábase la aspiración a proceder a un nuevo reparto del mundo. La lucha por un nuevo reparto del mundo tenía que provocar, inevitablemente, la guerra imperialista. La guerra de 1914 fue una guerra por un nuevo reparto del mundo y de las zonas de influencia.
    "Esta guerra había sido largamente preparada por los estados imperialistas. Fueron culpables de ella los imperialistas de todos los países.” (Ver Nota 1)
    A mediados del año de 1914 se desencadenó con toda su furia la primera guerra mundial. Los países imperialistas se habían agrupado en dos grandes bloques. Un bando fue encabezado por Alemania y en él participaban Austria-Hungría, Turquía, etc.; en la otra alianza se alineaban Inglaterra, Francia, Rusia y, más tarde, Italia y Estados Unidos.
    En esta matanza participaron treinta y tres naciones; fueron muertos en los campos de batalla más de 10 millones de combatientes y sufrieron lesiones, heridas y mutilaciones un número mayor de 20 millones de seres humanos de todas las edades y sexos.
    Sobre una gran parte de Europa miles de ciudades y pueblos sufrieron los terribles estragos de la devastación. La guerra trajo a los pueblos la miseria y la ruina.
    Los obreros y campesinos fueron arrancados de un trabajo pacífico, creador y lanzados al torbellino de la muerte; y mientras sus hijos, esposas, madres, hermanas, novias se debatían en la miseria y sufrían la angustia de la ausencia o el dolor de la desaparición del ser amado y sostén de la familia, los capitalistas y terratenientes engordaban amasando grandes fortunas, producto de los contratos de guerra, del acaparamiento y de la especulación con los artículos de primera necesidad. Desde entonces se ha creado en el mundo capitalista una casta u oligarquía poderosísima de mercaderes de la muerte, que busca en la 'guerra entre los pueblos el filón más rico y de mayores beneficios.
    Es evidente que los imperialistas y sus gobiernos tuvieron éxito al valerse de la demagogia nacionalista y patriotera, para engañar a los pueblos, conducidos a la guerra y ocultar sus propósitos de rapiña.
    Los gobiernos capitalistas se acusaron mutuamente de agresión; se veían obligados, decían, a hacer la guerra en defensa de la patria en peligro. Pero los más responsables en la vil maniobra de embaucamiento de las masas populares y del desencadenamiento de esta guerra de filibusterismo, fueron los dirigentes socialistas oportunistas de la Segunda Internacional, filisteos que traicionaron desvergonzadamente la causa de la solidaridad internacional del proletariado.
    Los social-traidores de la Segunda Internacional, en vez de luchar contra la guerra y por la derrota de sus gobiernos imperialistas, lo que hicieron fue ponerse al servicio de éstos, atizar el odio nacional y racial, lanzar a los trabajadores de sus países contra sus hermanos de otras naciones, en una lucha criminal y fratricida en beneficio de los más torvos intereses de los peores enemigos de la clase obrera y de las masas populares de todo el mundo.
    Los social-traidores de la Segunda Internacional, llegaron hasta aplaudir a las "cortes marciales" por las sentencias asesinas dictadas contra aquellos de sus propios compañeros de filas, que se pronunciaron valientemente contra la guerra y por la paz.
    Pero hubo un partido que permaneció fiel a los principios del socialismo y del internacionalismo proletario, a la fraternidad mundial de los obreros de todos los países, al lema de los fundadores del socialismo científico, de Marx y Engels: ¡Proletarios de todos los países, uníos!
    Este partido fue el comunista (b.) de Rusia, el partido fundado por Lenin y sus discípulos, el cual, a pesar del terror de la autocracia zarista, de los militares y terratenientes, se mantuvo firme en su lucha intransigente y sin vacilaciones contra la guerra y por el derrocamiento ,de los opresores del pueblo ruso. Frente a la política apaciguadora y traidora de los socialistas de derecha o mencheviques y de los demócratas socialrevolucionarios que proclamaban la "paz social mientras .durase la guerra", Lenin, Stalin y sus colaboradores lanzaron la consigna de "transformar la guerra imperialista en guerra civil", en guerra revolucionaria para derribar el poder de los explotadores belicosos, librar la humanidad de la opresión y de las guerras entre los pueblos y lograr una paz justa para todas las naciones.
    Los imperialistas desataron la guerra. Cada bando creyó que ganaría y aumentaría su esfera de explotación y dominio; pero los obreros y campesinos de Rusia, dirigidos por los comunistas bolcheviques y apoyados por todos los sinceros revolucionarios de otros países, lograron romper la cadena del imperialismo sobre una sexta parte del mundo y establecieron en los vastos territorios subyugados por el imperio zarista, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, confraternidad de naciones igualmente libres y soberanas. Crearon una nueva sociedad sin explotados ni explotadores, sin naciones oprimidas y naciones opresoras: ¡el socialismo victorioso!
    Se abrió una nueva época histórica para la humanidad. Comenzó la primera etapa de la crisis general del sistema capitalista mundial. Entramos en un nuevo ciclo de guerras y agresiones imperialistas, por una parte, y de revoluciones proletarias y de liberación nacional por la otra. Han quedado plenamente confirmadas por la historia, el valor incalculable de las tesis del leninismo; su teoría, su estrategia y su táctica; sus métodos de organización (los partidos comunistas) de las vanguardias del proletariado para orientar y conducir a las masas del pueblo a su liberación.
    Durante esta guerra, Venezuela, así como el resto de los países de América Latina, fueron conservados en una relativa neutralidad, como reserva abastecedora de los países beligerantes, ya que ninguno de los dos bandos que entraron en la contienda tenía suficientes medios bélicos que les permitieran extender la batalla sobre todos los Continentes. Hoy, con los nuevos elementos que ha creado la ciencia y la técnica contemporánea, la guerra haría sentir su pavorosa devastación sobre los más apartados rincones de la tierra, sobre todos los pueblos del orbe sin que sea concebible aislacionismo, neutralidad respetada o refugio seguro para ningún pueblo.
    En el transcurso de estos años de guerra (1914-1918), y en los inmediatos postbélicos, se hizo inevitable una parcial paralización de la producción en las naciones que participaban directamente en las hostilidades. Esta circunstancia abrió una oportunidad relativa a los productos venezolanos para ser colocados a precios altos en los mercados del exterior. El siguiente cuadro muestra el cambio de los precios de los artículos de exportación de Venezuela durante ese período:

    VALOR y VOLUMEN DE LAS EXPORTACIONES DE VENEZUELA EN LOS AÑOS 1914-1919

    EXPORT

    En 1914 se exportó un total de 76.738.021 kilos con un valor de bolívares 97.733.944 o, lo que es lo mismo, se recibió por cada kilo Bs. 1.30. En 1919 se exportó 109.647.334 Kgs. con un valor de bolívares 223.549.708, o sea, que se recibió por cada kilo Bs. 2.04. Tomando a 1914 como 100, tendremos que el volumen de las exportaciones sólo aumentó a 130% mientras el valor de lo recibido aumentó a 240%.
    Asimismo, la disminución de la competencia de los artículos manufacturados que se importaban de las naciones beligerantes permitió el desarrollo de algunas industrias nacionales de productos de consumo.
    No tenemos datos a la mano, ni existen estadísticas oficiales sobre la producción nacional en estos años. El primitivismo del gobierno de Gómez no hacía necesaria la utilización de esta ciencia para el manejo de la administración pública. Tenemos entendido, sin embargo, que en el período comprendido entre los años 1914 a 1919, se hicieron inversiones -de capital venezolano- en la instalación y ampliación de las primeras plantas de la Compañía de Electricidad de Caracas, se organizaron compañías de cigarrillos, tenerías, vidrios, cervezas, etc.
    La existencia de oro en los Bancos sufrió el siguiente cambio: en 1914, bolívares 9.426.371, y en 1919, bolívares 51.718.201.
    Por otra parte, la guerra había demostrado la gran importancia del petróleo y estimulado en gran escala las inversiones extranjeras en la exploración y la explotación de los yacimientos de hidrocarburos en Venezuela. Afluyeron, entonces, grandes sumas para la adquisición de concesiones, para los trabajos de exploración, para la construcción de carreteras, campamentos, etc.
    La producción comercial de petróleo en Venezuela comenzó en 1917 y su ritmo de crecimiento en los primeros diez años fue como sigue:

    TM

    Estos factores, GUERRA Y PETROLEO, crearon los elementos de una prosperidad relativa de los negocios en Venezuela.
    Los capitalistas, hacendados, comerciantes y comisionistas venezolanos recibieron jugosas ganancias durante estos años de guerra con altos precios para los productos nacionales y de petróleo con grandes inversiones. Algunos de estos señores, o mejor dicho la mayoría, que en años anteriores habían encabezado la oposición contra el régimen tiránico de Juan Vicente Gómez, sufrieron del ABLANDAMIENTO que produce el acumular riquezas y tener que cuidadas aun a costa de la propia dignidad de hombres libres. Por lo general asumieron una actitud, si no de franco apoyo al usurpador, por lo menos de indiferencia cómplice, de cobardía genérica frente a una política de terror, entreguismo y traición nacional.
    Los viejos políticos que se encontraban en el destierro sólo pensaban en organizar invasiones fantásticas cuyo resultado no podía ser otro que el fracaso, debido a los factores ya señalados, como son las luchas personalistas y sin principios, sin programa; las ambiciones de mando, motivo de su anarquía; su desprestigio entre el pueblo del interior del país; la falta de recursos materiales; la incapacidad de mando de los jefes y el apoyo activo que los imperialistas prestaban a Gómez para bloquear y obstaculizar los proyectos de los opositores al régimen.
    Los intelectuales y estudiantes democráticos, grupos de artesanos y trabajadores, tanto en el interior del país como desde el exterior, continuaron la resistencia combatiendo los atropellos del gomezalato. Nutridos de una rebeldía heroica y romántica, pero sin fuerza de masas, sin adecuados métodos de organización y sin claridad política sobre el momento histórico que vivía el país, los resultados inmediatos de estos sacrificios no podían cristalizar en un amplio movimiento popular contra la tiranía y sus sostenedores, los imperialistas extranjeros.
    El proletariado venezolano apenas comenzaba a nacer como clase y los sectores campesinos se encontraban huérfanos de orientación y dirección para la lucha.
    En tales circunstancias, el dictador Gómez no encontraría sólido impedimento a sus hábitos y codicia de viejo contrabandista fronterizo y traficante en ganado producto de la cuatrería. El contubernio Doña Bárbara-míster Danger se había enseñoreado del país (Ver Nota 2). Venezuela fue descuartizada; millones y más millones de hectáreas de las mejores tierras del territorio nacional, que cubrían gigantescos depósitos de hidrocarburos, fueron rematados entre los grandes trusts internacionales del petróleo.
    La primera etapa de la invasión y colonización de Venezuela por el capital monopolista extranjero, se haría bajo el lema de la dictadura gomecista: "UNION, PAZ y TRABAJO", al cual los sectores populares le dieron la real interpretación de "unión en las cárceles, paz en los cementerios y trabajo en las carreteras y petroleras"; se referían a los muertos por torturas en las cárceles, a los trabajos forzados en las obras públicas, a los que eran sometidos los descontentos, así como a los nuevos campamentos petroleros donde comenzaban a efectuarse las primeras grandes concentraciones de trabajadores, conscientes de sus derechos y de su fuerza, eje en el futuro de un poderoso movimiento democrático-revolucionario y de independencia de la Patria del yugo imperialista.

    NOTAS

    1. Historia del Partido Comunista (Bolchevique) de la U.R.S.S.-Ediciones en Lenguas Extranjeras. Pág. 205. Moscú, 1947.

    2) ¿Acaso esos personajes de Gallegos no representan simbólicamente al latifundista y al capital invasor, cuya alianza constituyó la base de la tiranía gomecista?.- E. M.

  • MÃ��Ã�ás sobre las elecciones regionales

    UH AH CHAVEZ NO SE VA

    El despecho 23N por Miranda, Carabobo y Zulia
    O como Chávez no siempre puede salvarnos

    Por:
    Ylich Carvajal Centeno
    ylich@hotmail.com

    El despecho lo da la rocola, no el desamor. Vos te ponéis a escuchar La copa rota, Cuatro cirios, Amor gitano, Noche de ronda, ¡La calandria! y agarráis un guayabo ¡primo! de esos que te hacen comer balas.

    Algo así le esta pasando a algunos camaradas después del 23N. Se han quedado pegados a la “rocola” de los “medios” de la oposición y andan –algunas y algunos- que hay que recogerlos con cucharita. Otros y otras se declaran “preocupados”, que es una forma más sutil de decir, en buen venezolano, que están “cagaos”.

    La razón del despecho y/o de la “cagazón” es que “la oposición avanzó”, que ganó Miranda, Carabobo y la Alcaldía Mayor, “qué ganó los estados más importantes”, ¡en fin! La razón de tanto despecho no es otra que la “ranchera” desafinada de la “rocola” mediática oposicionista.

    ¿De verdad Miranda y Carabobo son los estados más importantes del país? No incluyo Zulia porque aquí ya gobernaba la oposición. Pero Carabobo, por ejemplo, es más importante que Aragua, que lo tiene al lado. Miranda es más importante que Lara o que Bolívar. ¡Échele cabeza! ¿Todos los estados llaneros son menos importantes que Miranda y Carabobo? Anzoátegui, Sucre, Monagas, Falcón, por separado y en conjunto, son menos que Miranda y Carabobo.

    ¡¡Por favor camaradas enguayabados!!, si la oposición sólo hubiera ganado en Delta Amacuro, en Apure o en Yaracuy, la “rocola” mediática se hubiera dedicado a decir que esos son estados “estratégicos” o se hubieran inventado cualquier otra historia para hacer de ellos otra “plaza Altamira”, como ahora intentarán hacer con Miranda, Carabobo y Táchira.

    Esos tres estados sólo son más importantes que los 17 estados donde ganó el Psuv, en el discurso mediático de estos días, al que muchos, lamentablemente, se han sometido sin antídoto a la mano.

    ¡Ah! Es que están más cerca de Caracas, en el caso de Miranda y Carabobo, ¡bueno! eso coincide con la visión que la cuarta República tenía del país. Los adeco-copeyanos pensaban y veían a Venezuela desde Caracas y hacia Caracas. Mientras más cerca estabas del Palacio de Miraflores más importante eras, no me extraña que los “medios”, como “viudas” del fenecido régimen adeco-copeyano, se alegren porque ganaron estados cerca de Caracas.

    Pero eso, en verdad, ¡piénselo bien!, no hace a Miranda y Carabobo los estados más importantes del país.

    ¡Qué son los más visibles! –insisten algunos enguayabados- ¡Claro! ¿Quién los hace visibles? Las mismas televisoras, radios y periódicos que se han dedicado a decir que son los más importantes.

    ¡Pero ganaron Caracas también! –lloran algunos desconsolados- Si, es verdad, ganaron la Alcaldía Mayor ¿y? ¿Qué esperaban? ¿Vos creéis que se pueden hacer malos gobiernos y seguir ganando elecciones porque sois rojo rojito?

    Otra cosa, ¿no te acordáis que en el proyecto de reforma que se sometió a referendo el 2D y que perdimos, se incluyó lo de pasar al Distrito Metropolitano a Distrito Federal o algo así? Desde hace rato todos y todas en el país sabíamos que la cosa no andaba bien con la llamada Alcaldía Mayor, que su capacidad para funcionar es muy limitada, ¿por qué no se hicieron los correctivos a tiempo por otras vías? ¿Por qué se corrió la arruga con la Alcaldía Mayor?

    Además, ¡mirá pa´ca! De los 3.177.433 electores que tiene la Alcaldía Mayor, donde perdimos, 2.091.317 corresponden al municipio Libertador, donde ganamos.

    De tal forma que no debería preocupar tanto la pérdida de la Alcaldía Mayor –entiendo que de arrechera, sobre todo tener que calarse a Antonio Ledesma- como el hecho de que en el municipio Libertador, con uno de nuestros mejores candidatos, el camarada Jorge Rodríguez, no ganamos por paliza, pero ganamos.

    En el caso de la Alcaldía Mayor, como en el de Miranda y Carabobo, seguimos chocando con los símbolos del país que creo la “cuarta”. Si vemos el asunto desde otras perspectivas, por ejemplo, desde el punto de vista de la seguridad del Estado, es más grave o peligroso que hayamos perdido la Alcaldía de Maracaibo –en cuya jurisdicción han capturado últimamente varios capos del narcotráfico internacional- que perdiéramos la Alcaldía Mayor.

    Los “medios”, como viudas de la “cuarta”, se empeñan en decir que Carabobo, Miranda y Táchira son los estados más importantes del país para maximizar su triunfo, pero ¿vos creéis que a la oposición no le está doliendo aún haber perdido Guarico, Sucre y Aragua, que ya creían de ellos? Sobretodo Aragua, eso seguro les está ardiendo.

    Vos creéis que no les duele haber perdido alcaldías como la de San Francisco y Cabimas en el Zulia y el bojote de alcaldías que perdieron en todo el país. Es verdad que algunas de estas alcaldías las ganamos porque los votos de la oposición se dividieron, pero eso sólo hace doble la derrota para ellos: están perdidos y divididos.

    Que la opinión: “Miranda y Carabobo son más importantes que los 17 estados en los que ganó el Psuv” se impusiera sobre el resto de las opiniones o interpretaciones de los resultados de las elecciones del 23N sólo revela algo que ya sabemos, que en materia de comunicaciones ellos nos siguen llevando la delantera.

    Esto ya está muy largo, pero si aún tienen ganas de leer, vamos a entrarle un poquito a los números.

    El camarada Cheo Peñalver, a quien felicito por su acucioso artículo El municipio Sucre o el mito de una derrota (II), hace un análisis con base a los números electorales que es irrebatible, como el mismo lo señala, es la “realidad de los números”.

    Lo que Peñalver dice sobre Miranda coincide, además, con todos los demás estados del país, si se compara la votación de la oposición en las elecciones del 2004 con la votación del 23N pasado, se notará que hay un “crecimiento” en algunos casos de hasta 200%. El voto chavista también creció, pero no tanto como lo hizo el oposicionista.

    Ahora, metamos otras consideraciones en el análisis a ver que pasa:

    1.- Las elecciones del 2004 fueron dos meses después del referendo revocatorio del mandato en el que el presidente Chávez le metió una “coñiza” democrática a la oposición. Del tal forma que cuando se presentó a las elecciones para gobernadores y alcaldes, -¡dos meses después de la “coñiza”- la oposición estaba en su peor momento, anímica, moral y económicamente, incluso, perdieron estados en los que la mayoría pensamos que tenían que ganar como Miranda y Carabobo.

    2.- ¡Coño!, ahora los coñazos son para nosotros, han pasado cuatro años, hay un desgaste inevitable, hay que considerar, además, la evaluación que los electores hacen de las gestiones de gobernadores y alcaldes aunque estos sean muy rojos rojitos.

    3.- En las elecciones del 3 de diciembre de 2006 el presidente Chávez ganó los comicios con una votación que superó los siete millones de votos; aunque los gobernadores y alcaldes chavistas ya tenían dos años de gestión –algunos incluso tenían un periodo anterior cumplido-, es decir, los electores habían tenido tiempo suficiente para hacer una evaluación de sus alcaldes y gobernadores, esta evaluación, de haber sido negativa, no pareció afectar a Chávez. Al parecer, los electores distinguen claramente entre Chávez y los alcaldes y gobernadores chavistas.

    3.1.- El municipio Maracaibo puede ser emblemático en esto. Fue el único o uno de los pocos en los que el presidente Chávez perdió en las elecciones del 2006, pero no se le puede atribuir al entonces alcalde Gian Carlo Di Martino, que ya tenía un periodo cumplido e iba por la mitad del segundo, el revés de Chávez en Maracaibo. Ya dijimos que lo más probable es que los electores diferencien entre Chávez y los alcaldes y gobernadores chavistas.

    4.- La oposición abandonó su discurso de no participar en elecciones, dejó de desconocer al CNE y, en general, se animó en buscar la unidad que le garantizara ganar unas 12 o 16 gobernaciones, según estimaciones de la misma oposición.

    5.- Del 2004 al 2008 la población electoral en Venezuela se ha ido incrementando de manera significativa. Ahora votó más gente.

    Tomando estos cinco elementos en cuenta, me parece que el “crecimiento” de la votación de la oposición en Miranda que nos muestra Peñalver y que se repite en todos los estados del país, no significa realmente un “avance” de la oposición, sino más bien su recuperación. Su recuperación de la derrota del referendo revocatorio en 2004.

    En aquel momento un filón del electorado que se anota en la oposición no se expresó, simplemente, fueron a la contienda derrotados. Recuerden que la abstención en las elecciones del 2004 rondó el 60%.

    Un dato que parece confirmar que estamos ante una recuperación de la oposición y no ante un verdadero avance, es el total de votos obtenidos por la oposición en los comicios del 23N.
    De acuerdo con datos suministrados por el PSUV, el total de votos obtenidos por la oposición el 23N fue 4.593.851, una cifra bastante parecida a la que obtuvieron en el referendo para la reforma constitucional de 2007, que fue 4.504.354 en la pregunta o bloque A. La que a su vez es ligeramente superior a los votos de la oposición en las presidenciales de 2006, 4.292.466.

    ¡A ver! La oposición se mantiene en el mismo rango de votación a nivel nacional desde el 2004 hasta ahora, entonces ¿avanzó o se recuperó?

    El cuestionamiento que podríamos hacernos es que dejamos, en cuatro años, que la oposición se recuperara.

    Si es cierto que la oposición esta conformada, fundamentalmente, por la clase media alienada, apartida, disociada y pitiyanqui, y sabemos que la fulana clase media venezolana sólo representa, aproximadamente, el 25% de la población del país, tras cuatro años de gobiernos chavistas, a escala nacional, regional y local, la confrontación Chávez-oposición no debería mantenerse en 60%-40%, como aún se mantiene, sino que debería ser, por lo menos, 75%-25%.

    Si los chavistas solemos decir con sorna que el mejor aliado de Chávez ha sido la oposición torpe y golpista, entonces ¿Quiénes son sus verdaderos adversarios?

    Ya se que esto está muy largo, pero hay un dato que aún no hemos considerado y que es vital para entender lo que paso el 23N. Me refiero a la participación, que llegó al 65,45%. Por primera vez en unas elecciones regionales y locales en Venezuela no se habla de “abstención”, sino de “participación”.

    ¿A qué crees vos que se deba este incremento de la participación en unas elecciones para gobernadores y alcaldes? ¿Qué ocurrió en estas elecciones que no había ocurrido en ninguna otra?

    En efecto, la intervención del presidente Chávez. No afirmamos que sea la única, pero sin dudas, la principal causa del incremento de la participación parece estar asociada a que Chávez –que debía mantenerse en el palco reservado para el Cesar- bajó directamente a la arena y, literalmente, se echó al hombro a varios de sus gladiadores.

    Chávez intentó transferir su capital político, contabilizado en votos, a sus candidatos, pero esta operación no siempre es posible hacerla con exactitud.

    Nuevamente el municipio Maracaibo se nos hace emblemático. Si la operación de transferencia de capital político fuera exacta, nuestro candidato a Alcalde de Maracaibo, Henry Ramírez, y nuestro candidato a Gobernador, Gian Carlo Di Martino, debieron haber sacado, por lo menos, 270 mil 475 votos cada uno, que fue la votación lograda por Chávez en Maracaibo en las presidenciales 2006.

    Pero Ramírez sólo logró 229 mil 374 votos, mientras Di Martino, 226 mil 100, es decir, 41 mil 101 votos y 44 mil 375 votos menos, respectivamente.

    Desde este punto de vista, en dos años, de 2006 a 2008, la votación chavista en Maracaibo se contrajo o, la operación de transferencia de capital político no se logró con la mínima exactitud posible.

    Pero miremos el caso del municipio Mara, también del estado Zulia. Di Martino sacó 40 mil 568 votos, casi la misma votación que obtuvo Chávez en ese mismo municipio zuliano en 2006, 40 mil 104 votos. Entre tanto, nuestro candidato alcalde, Luis Caldera, fue reelecto alcalde con 42 mil 710, unos 2.600 votos más que los obtenidos por Chávez en 2006.

    El dato de Mara nos resulta aún más interesante cuando recordamos que en 2004, cuando fue electo por primera vez, Luis Caldera no era el candidato oficial del chavismo, y fue electo con apenas 18 mil 775 votos, mientras el candidato oficial del chavismo, José Castillo, sólo sacó 7.900 votos.

    ¿Por qué en el caso de Mara la transferencia de capital político pareció funcionar con exactitud, incluso, con intereses, pues Caldera logró 2.600 votos más, y no funcionó en Maracaibo, ni con el candidato a alcalde, ni con el candidato a gobernador?

    Evidentemente, hay otros elementos en juego que no estamos considerando, por ejemplo, el perfil del candidato receptor del capital político, la percepción y el conocimiento que los electores tengan de éste, la calidad de la gestión que el mismo haya realizado, en caso de ir por la reelección o aspirar otro cargo, y las características del electorado regional o local.

    En el Zulia, por ejemplo, esta operación aritmética de transferir capital político viene fracasando desde Jorge Duran, elecciones 2000.

    Veamos el caso de Miranda, Chávez ganó en 2006 ese estado con 692 mil 717 votos, pero Diosdado Cabello lo perdió, tras cuatro años de gestión, con 506 mil 753 votos, 185 mil 964 votos menos.

    Si la transferencia de votos hubiera sido mínimamente exacta, Cabello hubiera derrotado a Enrique Capriles, que sacó 583 mil 795.

    En Carabobo los votos logrados por Mario Silva están lejos de los obtenidos por Chávez en 2006: 201 mil 823, de tal forma que nadie llore por los pingües 56 mil 290 que sacó Luis Acosta Carlez.

    Ningún candidato del Psuv, al parecer, igualó o superó la votación de Chávez 2006, pero la transferencia de capital político, sumado a veces al propio capital político de los candidatos, fue suficiente para derrocar a la oposición. En 12 estados, la diferencia mínima a nuestro favor fue de 10 puntos, llegando a veces a 19% y 33%.

    Ya dijimos que las gestiones de gobernadores y alcaldes chavistas, en caso de que la evaluación del electorado haya sido negativa, no afectaron a Chávez en 2006; parece evidente, también, que Chávez no siempre puede salvarlos.

    Artículos de Ylich Carvajal en este blog

  • Sobre la enmienda (II)

    UH AH CHAVEZ NO SE VA

    ¡Ese promedio 60-40!

    Por: Eleazar Díaz Rangel
    Publicado en Aporrea
    edrangel@cadena-capriles.com

    Cuando hace años estudié para abogado, saqué 18 en Derecho Constitucional en el examen oral, con Jóvito Villalba en el jurado. Pero no me gradué, y si me asomo a esta discusión sobre la propuesta de enmienda, lo hago como ciudadano con sentido común y porque más bien se trata de una cuestión política.

    En primer lugar, creo que está claro que en este caso se trata de una enmienda porque sólo se propone modificar un artículo, que en absoluto altera la "estructura fundamental" de la Constitución. La reforma "tiene por objeto una revisión parcial de esta Constitución" (Art. 342), como ocurrió hace un año, cuando se propusieron 69 artículos.

    Se argumenta que con esa propuesta de enmienda se viola el artículo 345, cuyo párrafo final dice que "La iniciativa de reforma constitucional que no sea aprobada, no podrá presentarse de nuevo en un mismo período constitucional a la Asamblea Nacional". Como ven, el artículo es muy diáfano, se refiere a "la iniciativa de reforma", y en este caso es una enmienda.

    Por lo demás, no tiene sentido confundir aquella propuesta que incluía 69 artículos de igual número de asuntos, con uno de esos artículos. Es identificar la parte con el todo. Creo innecesario mostrar ejemplos, y si esto es así, ¿por qué la oposición hace de la enmienda un punto de honor? ¿En verdad defienden la Constitución? O en el fondo existen otras, las verdaderas razones.

    Veámoslo desde el ángulo político. Recordarán que hace un año los partidos opositores, sus voceros y partidarios leyeron triunfantes los resultados del referendo constitucional: 4.504.354 votos por el NO y 4.370.392 por el SÍ. Esa ñinguita de diferencia fue suficiente para decir que Chávez era derrotable, que había comenzado su declinación, que "el mundo se le viene derrumbando", que en las regionales, en lugar de portaviones sería un submarino, y hasta la agencia AP ve un "debilitamiento de las lealtades de los sectores populares" con Chávez.

    Si esta es realmente la situación, pues no veo motivos para no aprovechar estas circunstancias y ganarle cuando se someta a votación la enmienda de Chávez. Es una extraordinaria oportunidad, que la tiene ahí cerquita, en febrero, para derrotarlo, con todo su significado y los efectos que tendría a corto y mediano plazo. Y en el supuesto de que se equivocaran sus cálculos y que la enmienda fuese aprobada, pues tienen tiempo para promover un referendo revocatorio, y si vuelven a perder, buscar un gallo capaz de enfrentarlo en 2012.

    Sin embargo, parece que ninguno de ellos cree en esos vaticinios. Razones tienen. No pueden olvidar que cada vez que Chávez se ha confrontado personalmente con la oposición la ha derrotado ampliamente. Ganó con 57% la elección presidencial de 1998, después fue relegitimado en 2000 con 61%, en el referendo revocatorio de 2004 obtuvo 59% y fue reelecto con los más altos porcentajes y las más altas cifras absolutas: 63% y más de siete millones de votos hace dos años. Eso es realmente lo que los mueve a asumir la supuesta "defensa de la Constitución".

    Pueden observar una relación promedio 60-40 en estos diez años. Que dejan dos lecturas; primero, que seguramente se repetirá cuando se vote la enmienda, y segundo, que en el chavismo deben preguntarse: ¿Por qué esos dos porcentajes están estancados? ¿Por qué no baja el 40% de la oposición ni sube el 60% del llamado oficialismo? Algo anda mal.

    Pero ese es otro asunto.

    El paro 2002-2003

    En los micros para recordar el paro patronal y petrolero de 63 días (2002-2003) que a la industria petrolera venezolana le costó cerca de 20 mil millones de dólares, que Fedecámaras nunca se ocupó de cuantificar lo que costó al sector privado, ni la CTV supo cuántos empleos destruyó, los micros obviaron un hecho importante: el domingo anterior, 1º de diciembre, el estadio Universitario se plenó para ver a Omar Vizquel, que no jugaba aquí desde hacía años, y el debut de K-Rodríguez, después de una exitosa temporada en Grandes Ligas.

    Fue un gran juego que ganaron los Tiburones.

    No pensamos los asistentes a ese partido que al día siguiente Fedecámaras, la CTV, los ejecutivos petroleros con ayuda de medios, partidos, la Iglesia, la "sociedad civil", comenzarían un paro que duraría más de dos meses y que seguramente no habría soportado ningún gobierno en el mundo.

    Oportuno recordar ese episodio cuyos organizadores buscaban doblegar al gobierno de Chávez, obligándolo a renunciar o a negociar elecciones anticipadas. La acción del pueblo en la calle, su consciente conducta frente a la falta de combustibles, transporte, alimentos, etc, y la firmeza de la Fuerza Armada, cuyos oficiales no atendieron a tantas llamadas y exhortaciones a insurgir, los vencieron. Derrota que nunca analizaron ni reconocieron, pues hasta ¡se les olvidó suspender el paro! Las actas de la Asamblea de Fedecámaras de 2003 y del Congreso de la CTV de mayo del mismo año, no dicen nada. Increíble.

  • Sobre la enmienda (I)

    UH AH CHAVEZ NO SE VA

    Lo de la enmienda no debería tener discusión pero qué se le va a hacer, la tiene. Y la tiene no en sí misma, sino porque existe una “oposición mediática” empeñada en su papel de sacar a Chávez no precisamente del juego nacional sino del plató internacional, que es donde -más- duele (sobre todo si atendemos al despliegue de noticias -negativas- que sobre Chávez minuto a minuto se producen en la gran prensa internacional). Vamos a lo primero y fundamental, según creo: ¿por qué lo de la enmienda no tiene discusión? Porque un país soberano se debe y puede dar el gobierno que le plazca, máxime si existe un Estado de Derecho, esto es en un espacio donde los ciudadanos debaten y votan, hacen y cumplen las leyes, y donde no están coartadas las libertades para la organización y la acción política. Muy al contrario.
    No digo que todo esto exista al dedillo y sin confrontaciones en nuestro país (ahí están más de 200 dirigentes campesinos asesinados, sicariatos políticos y amenazas paramilitares en concordato con poderes locales, amén de burocracias, roscas y clientelismos difíciles de erradicar porque en países como los nuestros en la administración pública no robar es casi una heroicidad), pero sí que ha sido en el gobierno de Chávez donde las políticas anticapitalistas, que son las que hacen posible la democracia (y en especial el estado de derecho, porque el capitalismo necesita un estado de facto para gobernar a sus anchas, como le sirvió en su momento Pinochet, y como todavía le sirve de ejemplo a no pocos “teóricos”*), no se persiguen sino que más bien son potenciadas por el propio Estado, en un enriquecedor movimiento de educación y trabajo que reclama re-teorización en caliente y nuevas praxis; véase si no las múltiples experiencias de poder popular que animan y rebullen al calor de la revolución. De modo que racionalmente no hay discusión, sólo que la oposición mediática, que hace rato abandonó la sindéresis y hace más rato la razón, nos pone en el trance de discutir una acción soberana. En otras palabras, la discusión no es que Chávez se pueda entronizar en el poder o que exista una posibilidad de ya no tener que vérselas con él en elecciones, evitando así el engorroso expediente del magnicidio. Eso es irracional. Esa discusión debía estar superada toda vez que la elección o no elección de Chávez debe pasar precisamente por elecciones, que han de ser limpias y transparentes, como han sido y lo atestiguan cientos de veedores internacionales. Dicho claro y raspao: si el pueblo lo elige, pues que gobierne. Por otra parte, no estamos en Venezuela ante la intrascendencia de un sistema que camina inercialmente, de acuerdo a los intereses globales que usufructúan los recursos del país y dejan al Estado nacional el papel de policía malo. Ni de cerca. Ahora el Estado, de manera soberana, toma decisiones y elige con quien negociar. Además, crea condiciones internacionales inéditas para jugar de otro modo en la economía regional y mundial.
    Ahora bien, si lo soberano y refrendado por el pueblo no tiene discusión, vayamos a otra cosa, cual es que este proceso está indiscutiblemente liderizado por Chávez, y saben las elites que su presencia en el poder sirve de contrafuerte a sus embates (fungen de arietes y fingen no ser marionetas del capital privado) y a sus “soluciones de mercado”, además que moviliza la conciencia anticapital y genera movimientos nacionales (sacudidas y sacudones) que comienzan a desbaratar la irracionalidad productiva del neoliberalismo, que hoy –en su etapa financiera- ostensiblemente hace aguas en el mundo. La rapiña de las trasnacionales debe andar desaforada, arramblando con lo que quede (de ahí el agudizamiento de ciertos conflictos regionales); pero Chávez y el pueblo que lo acompaña, es un bastión de resistencia ante la voracidad de los mercados.
    _______________________________________
    * “La dictadura de Pinochet estaba marcada de ilegalidad. Se perdieron libertades civiles y se torturó a opositores. Pero, con el tiempo, con la vuelta a la propiedad privada, el imperio de la ley y una economía más libre, también retornaron las instituciones democráticas. Una crisis económica en 1982 condujo a una mayor liberalización económica”, dice un editorial del Wall Street Journal ( http://neoliberalismo.com/Journal0306.htm )

  • Conciencia y porvenir

    Sol_barbara
    (La foto ha sido tomada del blog de Berta Vega)

    Con muchos ejemplos se puede confirmar que lo obvio es lo que más fácilmente se nos escapa, en mi caso aquí van dos con el ingrediente de que el autor intelectual del sopapo mental recibido fue nuestro hijo. El primero tiene un antecedente. Se trata de la reflexión escandalosamente obvia de que los presos, las personas detenidas por cualquier delito, acusadas o en investigación, pero tras las rejas como se dice, “tienen familia”. Cuando Chávez lo dijo, refiriéndose a la necesidad de un enfoque socialista que pusiera a la vista el entorno o contexto familiar del procesado, me pareció sintomático de nuestra ceguera estructural la incapacidad de no ver lo obvio, cual es que naturalmente las personas que tienen problemas con la ley no están solas, no son individuos solamente, sino personas con familia, con hijos, y en muchos casos, pues ni más ni menos que el sostén de la familia. No obstante, tendemos a verlos, como era mi caso (y como los ve grosso modo el sistema judicial al que Chávez insta a cambiar), tal cual seres desprendidos de la sociedad, islas, suerte de unidades autónomas, atomizadas en torno a la actividad y a los grupos delictivos. Nunca vi familia ni sociedad.
    El comentario de Chávez, reclamando un sistema carcelario y un aparato de justicia socialista (cabe decir, verdadera, ajustada al estado de derecho y no a esta farsa a la que estamos acostumbrados en la que minorías privilegiadas hacen los que les viene en gana amparados por una "ley" realmente ciega), puso a la vista lo que montañas de prejuicios, miedos y una recóndita e inveterada sed de venganza dejan a oscuras. Pero el hecho y el cuento es que ese comentario hecho por Chávez me permitió recibir como si fuera un colchón la misma reflexión pero esta vez hecha por mi hijo, es decir, soltó ya elaborada esta idea que a mí no se me había ocurrido hasta que Chávez la dijera y me descubriera mi invalidez social, la soltó pues desde su altura, desde su visión del mundo y de las cosas: “Papá, ¿los presos tienen familia?”. La frase es simple, pero no es simple el proceso de invisibilización de la “familia” del preso; no es fácil remontarse de buenas a primeras a esa imagen; el preso al menos era mi caso, borraba todo, absolutamente todo lo demás, y esa sola imagen del esposado en manos de la justicia me devolvía la tranquilidad. Pero he aquí que, retornando, emergiendo de las sombras, sencillamente surge la idea de que en efecto y “naturalmente” el preso, la presa, tienen familia, hijos, entorno familiar, amigos. Sólo la insensibilidad estructural, construida a sabiendas, hace posible que la sepultemos en la inconsciencia, prendidos al frenesí domesticado del “linchamiento” al que sometemos al delincuente capturado, arrancado de la vida, de la sociedad, como un premio recibido por nuestra acomodada ciudadanía. Mi hijo logró ver más allá del prejuicio, y vio lo otro, lo real, las redes de lo social.
    El otro evento ocurrió en el marco de las elecciones recientemente celebradas. De pronto el chamo suelta una reflexión, elaborada a partir de escucharnos (a nosotros los adultos próximos) hablar de los delitos cometidos por Manuel Rosales, a la postre elegido alcalde de Maracaibo: “¿Cómo puede ser candidato a alcalde, nos dijo, un ladrón?” Así, sin anestesia como decimos por aquí, con una sola y simple pregunta desbarató el sistema de componendas y arreglos extrajudiciales que permiten que una persona incursa en delitos –incluso unos que ponen en severo riesgo la seguridad y defensa de la nación- ser, con todo lo que implica este verbo, “ser”, candidato a alcalde, como decir candidato a lo que sea, y ser a pesar de todo ello, “electo”, y pretender, como lo pretende, que el voto “popular” lo purgue de su primera condición, no otra sino la de ser un ladrón (lo mismo pasa con Radonski y Ledesma, y también se me dirá que ciertamente hubo inhabilitaciones importantes –Lapi o López- de personas incursas en delitos o sujetos de procesamiento judicial e incluso huyendo de la justicia, pero sin dejar de ser casos excepcionales dentro de un sistema legal que generalmente facilita la impunidad, el caso específico de Rosales es tanto más grave cuanto que lo que está en juego con su presencia (el caso del cónsul en Maracaibo es una pequeña muestra de las “amistades” criminales y desestabilizadoras que se han tejido entre Colombia y Venezuela) es la seguridad y defensa de la nación toda. Algo podrido está enquistado en el sistema democrático electoral nuestro que permite tales aberraciones, tornándolo precario y aproximando sus actos, peligrosamente, a una suerte de cosa írrita, porque lo ilegal de fondo necesariamente corroe lo legal aparente. Lo que mi hijo soltó de pronto y para nuestra sorpresa es, según nos parece, viendo y viviendo en este país nuestro, la punta de un iceberg, el de la conciencia de nación y de (la) otra Venezuela, una que para el bien suyo y el de sus hijos, está cambiando para siempre.

    Ver: El mayor logro: la conciencia colectiva, de Gonzalo Ramírez Quintero

  • QuÃ��Ã�é ganamos

    ¿Qué ganamos y qué perdimos en las elecciones en el Zulia?

    Por
    Ylich Carvajal Centeno

    ylich@hotmail.com

    t_27_11_2008

    Este texto no es más que una lectura crítica, autocrítica, del desarrollo de la Revolución en el Zulia y de la construcción del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en la región.

    Es sólo una lectura a partir de los resultados de las elecciones de alcaldes y gobernadores del pasado domingo 23 de noviembre, pero admito que pueden hacerse otras. Ésta, en particular, intenta ofrecer una serie de datos que contribuyan al debate y a crear condiciones más favorables para el pueblo al que pertenecemos.

    Comencemos por revisar los resultados para la elección del gobernador en varios municipios del estado Zulia. En el municipio Mara, por ejemplo, el camarada Gian Carlos Di Martino sacó 40 mil 568 votos, mientras Pablo Pérez apenas alcanzó 29 mil 281. El camarada Luis Caldera quedó electo alcalde de ese mismo municipio con 42.710 votos, unos dos mil más de los que obtuvo Di Martino.

    En Páez, Di Martino gana en el municipio con 17 mil 728 votos, mientras Pérez sólo logra 11 mil 818 votos. El camarada Hebert Chacón quedó electo alcalde de ese mismo municipio con 16 mil 389 votos, unos mil menos de los que obtuvo Di Martino.

    En Colon, aunque Di Martino pierde en el municipio con 20 mil 489 sufragios, ante 22 mil 299 de Pérez, logra tres mil votos más de los que sacó la camarada María Malpica, quien fue electa alcaldesa con 17 mil 555 votos.

    En Machiques de Perijá Di Martino supera a Pablo Pérez 23 mil 460 votos contra 20 mil 918, mientras nuestro candidato a alcalde, el camarada Vidal Espluga, gana con 22 mil 758, un "pelito" menos de los votos logrados por nuestro candidato a gobernador.

    En Miranda, donde no hubo elecciones municipales pero gobierna el camarada Tiberio Bermudez, del PSUV, Di Martino el ganó a Pérez 23 mil 652 votos contra 18 mil 463.

    En Rosario de Perijá, el camarada Olegario Martínez, candidato a alcalde del PSUV, ganó con 17 mil 101 votos, un "pelito" menos de los votos logrados por Di Martino, 17 mil 237, con los cuales superó, en ese municipio, a Pérez, quien sólo cosechó 16 mil 809 votos.

    En el municipio San Francisco, donde ganamos la alcaldía con el camarada Omar Prieto, con 74 mil 917 votos, Di Martino logró 77 mil 543 votos, es decir, casi unos tres mil votos más, superando incluso, por un punto, la votación obtenida en ese mismo municipio por el candidato de Un Nuevo Tiempo (UNT), Pablo Pérez.

    En Santa Rita perdimos la alcaldía y la gobernación, pero nuestros candidatos a la alcaldía de la Rita y a la gobernación sacaron ambos casi la misma votación, 12 mil 666 Di Martino, 12 mil 513 la camarada Aleida Cardoso.

    En Simón Bolívar pasó casi igual, perdemos, pero Di martino sacó casi la misma votación que nuestro candidato a alcalde, el camarada Nilsfre Duran, 9.899 y 9.633, respectivamente.

    En Sucre, Pérez supera a Di Martino por unos mil votos, pero nuestro candidato a gobernador sacó "un pelito" más que el camarada Humberto Franka, quien, por cierto, no contó con el respaldo de Patria Para Todos (PPT) y del Partido Comunista de Venezuela (PCV).

    Aunque los votos obtenidos por estos dos partidos que consideramos aliados no daban para superar a la coalición opositora, habría que analizar, con otros elementos, que tanto afectó esto a Franka, quien iba por la reelección.

    En Valmore Rodríguez, Pérez superó a Di Martino por un poco más de mil votos, pero aunque nuestro candidato a alcalde, el camarada Javier Briceño, se quedó con la alcaldía, sacó incluso un "pelito" de votos menos que nuestro abanderado a la gobernación. 11 mil 292 Di Martino, 11 mil 270 Briceño.

    En Cabimas, Pérez le ganó a Di Martino por unos cuatro mil votos, pero aún así, nuestro candidato a la gobernación sacó unos 500 votos más que nuestro candidato a la alcaldía de ese mismo municipio, el camarada Félix Bracho, que fue proclamado como el ganador.

    En Jesús Enrique Losada, donde perdimos la alcaldía con 12 mil 314 votos, Di Martino sacó, sin embargo, 18 mil 552, unos seis mil votos más que nuestro abanderado a la alcaldía.

    En Jesús María Semprúm, donde ganamos la alcaldía con la camarada Lucía Mavarez, quien fue electa con un contundente 66,32% de los votos contra 31,06% de la alianza opositora, Di Martino duplicó la votación de Pérez, 6.405, contra 3.538.

    En La Cañada de Urdaneta, donde ganamos la alcaldía con 13 mil 919 votos, Di Martino sacó un "pelito" más, 14 mil 308, pero aún así quedó un poco lejos de Pérez quien cosechó, en ese mismo municipio, 17 mil 116 votos.

    En Lagunillas perdimos todo y Pérez logró sacarle una significativa ventaja a Di Martino, 49 mil 997 votos, contra 33 mil 140, pero ni siquiera esta ventaja a favor del candidato de UNT definió el triunfo para ellos.

    Maracaibo, el municipio en el que Gian Carlo Di Martino gobernó en los últimos ocho años, definió de manera contundente nuestra derrota.

    Los resultados en el resto de los municipios demuestran un esfuerzo colectivo y sin mezquindades. Salvo en Mara, Di Martino sacó más votos que nuestros candidatos alcaldes, en el peor de los casos, sacó casi la misma votación, pero los números demuestran que se hizo el mismo esfuerzo y se puso el mismo entusiasmo en todas las candidaturas.

    ¿Por qué pedimos entonces? ¿Por qué ganando 13 alcaldías perdimos la gobernación? Vamos a los números de Maracaibo y luego pasemos a la votación en cuatro de esas alcaldías que ganamos y analicemos el caso de Jesús Enrique Losada donde perdimos.

    De los 117 mil 648 votos de ventaja que Pablo Pérez le sacó a Gian Carlo Di Martino, 116 mil 258, el 98,81%, salieron de Maracaibo. Nuestro candidato perdió en su municipio base y perdió abrumadoramente, de tal forma, que los esfuerzos realizados en el resto del Zulia no fueron suficientes, aunque fueron buenos, porque se fue con todo y se echó el resto.

    Si sacamos la votación obtenida por Pérez y Di Martino en Maracaibo, el candidato de Manuel Rosales apenas ganaría por mil 390 votos.

    No pongo en duda que se cometieron errores en la campaña, que el PSUV es una fuerza en construcción que aún tiene mucho que aprender en esto de ganar elecciones, pero las razones de nuestra derrota en el Zulia debemos buscarlas, en mi criterio, críticamente, autocríticamente, no en nuestro males como partido o como revolucionarios, que los tenemos, sino en la evaluación que los habitantes y electores de Maracaibo hacen de la gestión de ocho años del camarada Di Martino.

    Aún más, volvamos a los números de Maracaibo. Los 226 mil 100 votos logrados por Di Martino y los 229 mil 374 logrados por el camarada Henry Ramírez, son significativamente más que los 170 mil 796 votos logrados por el Si en el referendo para la reforma constitucional en el mismo municipio Maracaibo en 2007 y no están muy lejos de los 270 mil 475 votos logrados por el presidente Hugo Chávez en las elecciones presidenciales de 2006, igualmente en Maracaibo.

    Si ampliamos la lupa a todo el estado Zulia, vemos que Di Martino logró 658 mil 724 votos, 65 mil 530 votos menos que los 724 mil 254 votos logrados por Chávez en el Zulia en las presidenciales de 2006.

    Si vemos, además, la votación obtenida por Manuel Rosales en Maracaibo en las elecciones presidenciales de 2006, que fue de 304 mil 595 votos, notaremos que esa cifra no está muy atrás en comparación con los 345 mil 975 votos con los que recién se reeligió como alcalde de Maracaibo, 41 mil 380 votos más.

    Aún así, Maracaibo es una plaza difícil de conquistar pero no imposible, sobre todo si consideramos que 279 mil 784 electores maracaiberos se abstuvieron.

    Si logré que llegaran hasta aquí y aún tienen ganas de seguir leyendo, les invito a que le entremos ahora a las alcaldías zulianas, fundamentalmente a cinco de ellas.

    En Cabimas, los números indican que el cerrado triunfo de Félix Bracho, del PSUV, se lo debemos en parte a que Marcelo Monnot, de COPEI, La Causa R y Proyecto Venezuela, dividió los votos de la oposición. Se quedó con 3.404 votos, aparentemente pocos, pero suficientes para revertir los resultados a nuestro favor.

    En la Cañada de Urdanate, igualmente, Onesimo Villasmil divide de manera importante los votos de la oposición, se les lleva 7.513, y eso permite que la camarada María Zamora logre el triunfo con casi 4 mil votos de ventaja.

    En San Francisco, otro triunfo a nuestro favor muy cerrado, la candidatura de Biaggio Parisi, que se llevó 6.342 votos oposicionistas, nos ayudó a servirnos en bandeja de plata la segunda alcaldía en importancia del Zulia, en cuanto a su número de habitantes se refiere.

    En Valmore Rodríguez, igualmente, la disidencia del candidato de AD, Said Zambrano, que se llevó 2.712 votos adecos, contribuyó a que ganáramos ese municipio por un poco más de mil votos.

    En Jesús Enrique Losada ocurrió lo contrario, la candidatura de Irina Urdaneta, del MEP, que sacó 7.075 votos, sumados al candidato del PSUV, Danilo Añez, quien logró 12 mil 314, daban para por lo menos empatar con la candidata de UNT, quien fue finalmente electa.

    En el resto de los municipios, Padilla, Baralt, Colon, FJ Pulgar, JM Semprúm, Machiques y Rosario de Perijá, Mara y Páez obtuvimos triunfos indiscutibles. En Baralt, Mara y Páez, logramos reelegir nuestros alcaldes.

    Una primera gran lección que podemos sacar de todo esto, no es la única, pero digamos que es la que está de anteojitos, es que estamos obligados a hacer gobiernos más eficientes.

    Nuestros alcaldes, los alcaldes de la Revolución, aún aquellos que ganaron por estrecho margen, están obligados a demostrar que con la Revolución se va al mercado, se recoge oportunamente la basura de las calles, se crea transporte público, se tienden redes de aguas, cloacas y gas, se construyen guarderías y preescolares, se cuidan parques y plazas, se asfaltan regularmente las calles y se da atención primaria en salud de calidad.

    Hasta la victoria siempre camaradas

    Ver:
    Elecciones en la República Bolivariana de Venezuela
    Fuerzas bolivarianas se imponen en 17 estados
    Con todo y todo...
    Diez razones para una derrota
    Verdad contra CNN

  • La escritura cheroki

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    (Tomado de Armas, gérmenes y acero, de Jared Diamond, 2006. Debate. Caracas, Venezuela)

    (Fragmento. Pp. 263-265)

    Un ejemplo llamativo de la historia de la escritura es el origen del silabario ideado en Arkansas hacia 1820 por un indio cheroqui llamado Sequoyah, para la escritura de la lengua cheroqui. Sequoyah observó que los blancos hacían marcas en el papel, y que obtenían grandes ventajas mediante la utilización de esas marcas para anotar y repetir largos discursos. Sin embargo, el funcionamiento detallado de esas marcas seguía siendo un misterio para él, ya que Sequoyah (como la mayoría de los cheroquis antes de 1820) era analfabeto y no sabía hablar ni leer inglés. Como era herrero, Sequoyah comenzó ideando un sistema contable que le ayudara a registrar las deudas de sus clientes. Dibujó una imagen de cada cliente, y después dibujó círculos y rayas de diversos tamaños para representar la cantidad de dinero que le debían.
    Hacia 1810, Sequoyah decidió pasar a diseñar un sistema para escribir la lengua cheroqui. Comenzó de nuevo dibujando imágenes, pero las abandonó por ser demasiado complicadas y demasiado exigentes desde el punto de vista artístico. A continuación comenzó a inventar signos Independientes para cada palabra, y de nuevo quedó insatisfecho cuando había acuñado miles de signos y seguía necesitando más.
    Finalmente, Sequoyah se dio cuenta de que las palabras estaban formadas por un número moderado de sonidos distintos que se repetían en muchas palabras distintas, lo que llamaríamos «sílabas». Ideó inicialmente 200 signos silábicos y los redujo gradualmente a 85, la mayoría de ellos para combinaciones de una consonante y una vocal.
    Como fuente de los propios signos, Sequoyah practicó la copia de las letras de un libro de ortografía inglesa que le había regalado un maestro. Algo más de veinte signos silábicos cheroquis fueron tomados directamente de esas letras, aunque, por supuesto, con un significado totalmente distinto, ya que Sequoyah no conocía los significados ingleses. Por ejemplo, decidió que las formas D, R, b y h representasen las sílabas cheroquis a, e, si y ni, respectivamente, mientras que la forma del numeral 4 fue tomada para representar la sílaba se. Acuñó otros signos modificando letras inglesas, como letras para representar las sílabas yu, sa y na, respectivamente. Otros signos fueron creación suya, letras2 para ho, li y nu, respectivamente. El silabario de Sequoyah ha merecido la admiración general de los lingüistas profesionales por su buena adecuación a los sonidos cheroquis y por la facilidad con que puede ser aprendido. En un breve lapso de tiempo, los cheroquis alcanzaron casi el ciento por ciento de alfabetización en el silabario,
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    compraron una imprenta, fundieron los signos de Sequoyah como tipos y comenzaron a imprimir libros y periódicos.
    La escritura cheroqui sigue siendo uno de los ejemplos mejor atestiguados de escritura surgida a través de la difusión de una idea. Sabemos que Sequoyah recibió papel y otros materiales de escritura, la idea del sistema de escritura, la idea de usar señales distintas y la fomu de varias docenas de señales. Dado que, sin embargo, no sabía leer ni escribir inglés, no adquirió detalle alguno y ni siquiera principios de las escrituras existentes a su alrededor. Rodeado de alfabetos que no podía comprender, reinventó independientemente un silabario, sin saber que los minoicos de Creta habían inventado ya otro silabario 3.500 años antes.

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    Ver: Lengua Cheroqui

  • Hundir el sistema

    Tomado de CRISIS

    CRISIS

    ¡Ya hemos superado las 100 personas preinscritas!

    Hoy 26 de noviembre, tras 2 semanas de apertura de inscripciones Campaña por una huelga unitaria de usuarios y usuarias de bancos hemos superado las 100 pre-inscripciones totales a la huelga y más de 30 de ellas han sido los 2 últimos días.

    Queda mucho camino por recorrer, pero es un buen inicio!

    Si cada cual lo difunde a sus contactos, podremos ir siendo cada vez más, hasta llegar a ser millares. Y cuando seamos bastante podemos organizar una acción de difusión masiva como la que hicimos el 17-S en Catalunya; pero esta vez en más lugares para llegar allá dónde todavía no hayamos llegado.

    Vamos en camino, de unirnos en una acción común y coordinada y si nos lo creemos lo podemos conseguir. ¡Esta crisis puede ser muy dura, pero si nos organizamos también puede ser la mejor oportunidad para cambiar las cosas!

    Si todas las personas concienciadas, morosas, precarias y desempleadas nos juntamos podemos parar a la banca e impedirle seguirnos esclavizando, podemos impedir que se ejecuten embargos de viviendas, podemos parar ERE's y sobre todo podemos poner en común todos nuestros conocimientos, capacidad de cooperar y solidaridad para construir alternativas sociales y de forma de vida de manera que todas las personas puedan ver cubiertas sus necesidades básicas y laborales.

    Cualquier persona, tenga la situación que tenga puede participar. Si tienes créditos los puedes dejar de pagar. Si no tienes deudas, puedes sacar dinero de los bancos y colaborar con proyectos alternativos de ahorros e inversión. Si una cuenta necesitas mantenerla abierta puedes llenarla de reclamaciones.al banco. Si ya eres morosa o ya vives sin bancos te puedes añadir al colectivo.

    Si todavía no lo has hecho apúntate!

    PÁSALO!!

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    Ver:

    ¿Qué pasaría si todos sacáramos el dinero del banco?

    Por: Héctor Rojo Letón, publicado en Rebelión

    Durante los dos últimos meses, Crisis, el colectivo de apoyo a Enric Duran, quien ‘expropió’ 492.000 euros a 39 entidades bancarias, ha preparado una nueva acción contra el sistema bancario internacional.

    Tras más de tres años de preparativos, el 17 de septiembre se hacía público que Enric Duran había ‘expropiado’ 492.000 euros a 39 entidades bancarias a través de 68 operaciones de crédito, y su destino principal fue un importante número de colectivos catalanes. “Es difícil valorar resultados que son inmateriales, como la extensión de un movimiento social a partir de aportaciones materiales. En todo caso, en un momento en que algunas formas de autogestión se pueden hacer más difíciles, como las aportaciones de socios, la mayor parte del dinero ha podido ser bien empleado en el fortalecimiento de algunos movimientos”.

    Por ello, dos meses después, Duran sigue huido: “Me he ido moviendo por distintos lugares y he sido bien acogido allí donde estoy. Ninguna autoridad me ha contactado”, explica a DIAGONAL por e-mail, la forma en la que sigue conectado con los movimientos sociales de Catalunya. “Respecto a la red, tomé mis medidas con apoyo de técnicos, y eso me da seguridad respecto a mi ubicación”, explica, aunque también puntualiza: “Mi idea de vuelta se mantiene. Se trata de encontrar el momento más adecuado”.

    Actualmente, en el Juzgado Número 29 de Barcelona, según han anunciado los Mossos d’Esquadra, existen 18 denuncias penales de bancos contra Duran, además de otros procesos por la vía civil similares a aquellos en los que se podría ver involucrado cualquier moroso. “A nivel judicial, este proceso estaría empezando, todavía está en fase de investigación penal y no se me ha citado. Parece que se lo toman con calma y, sobre todo, de manera discreta”, reconoce Duran. Huelga de usuarios bancarios “Si centenares de miles de personas nos ponemos de acuerdo en no pagar las deudas y nos apoyamos unas a otras, no nos podrán parar. Si muchas más participan de la convocatoria sacando su dinero del banco, pararemos este sistema que nos esclaviza”, se explica en la octavilla con la que se reclama que se deje de utilizar los bancos desde el colectivo Crisis, que repartió por Catalunya el periódico que explicó el ‘robo’ de los 492.000 euros.

    “Para empezar a organizar a todas las personas que estén interesadas en boicotear y/o abandonar la banca convencional, ya sea sacando su dinero, dejando de pagar sus deudas, etc., hemos iniciado preinscripciones y ya somos más de 70. Cuando seamos más de mil por territorio podremos empezar todos a la vez”. “Y ante las dudas que pueda despertar esto”, añade Duran, “la iniciativa no tiene ninguna repercusión legal. Lo único que puede ocurrir es que te embarguen; por ello pretendemos poner en marcha una red de apoyo mutuo entre quienes participen”.

  • La tirani­a de la belleza

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    (Comentario al libro La República mundial de las letras, de Pascale Casanova. Anagrama. Barcelona, 2001)

    Después de leer el libro de Pascale Casanova La República mundial de las letras, difícilmente la literatura será vista con los mismos ojos, y con la misma mirada. Ciertamente, la crítica literaria se ocupa de un objeto –la literatura- que parece advenido, como caído del cielo, semejante a un espíritu inmarcesible que haya atravesado los siglos, en alas de la Fama, como de ciego a ciego. Cuando pensamos en la literatura lo hacemos en ese objeto cuasi mítico, fruto de la creación más elevada, non plus ultra de las lenguas y las letras. Lo que hace Casanova es derruir este edificio, y dejar a la vista los elementos que lo han construido y que hasta su libro habían permanecido ocultos por el revoque. Es un libro desmitificador y lúcido. Resitúa autores y movimientos, disponiéndolos en nuevos lugares históricos, pero no desde la disciplina histórica que se ocupa de la literatura como de un hecho más, sino desde la historia literaria de la literatura, perspectiva que aparece obvia dicha así, pero que no lo es (muy al contrario) a la hora de la crítica y los estudios literarios. No se trata pues, de ubicar los hechos literarios en la particular grilla de la disciplina histórica sino de desentrañar los mecanismos propiamente literarios y propios de la literatura, que han construido a lo largo de cuatro siglos lo que hoy llamamos literatura.
    Sí, cuatro siglos. Se pueden distinguir, dice, tres etapas. La primera, cuando aparece la Pléyade francesa y el manifiesto La Deffence et Illustration de la langue françoise de Du Bellay, publicado en 1549, dando por iniciada la “revolución vernácula”, esto es la de las lenguas vulgares y en particular del francés (me pareció raro no encontrar el nombre de Rabelais…) llamado a “devorar” el legado, el prestigio del latín para ser reconvertido en “haber literario” francés. La segunda etapa, “la que se desarrolla a partir del siglo XVIII y durante todo el siglo XIX”, en el marco de los nacionalismos europeos. La tercera, el proceso de descolonización, “la última gran etapa de la ampliación del universo literario”, que “marca la llegada a la competencia internacional de protagonistas excluidos hasta entonces de la idea misma de literatura” (70-71).
    Lo que parece eterno (lo que semeja o nos ilusiona con su “eternidad” inventada) tiene lugar en la historia. La eternidad literaria, en otras palabras, es una construcción, una elaboración intelectual, un producto generado por las interrelaciones de múltiples factores. No se trata, para nuestro despecho y desconsuelo, de una intervención divina, de un milagro. Nosotros, desasistidos de dioses, contábamos con la literatura y en especial con la poesía -“mitificada en su papel de fundadora y de encarnación de la perfección”, “guardiana del orden de la lengua” y “medida de todas las cosas literarias” (82)-, para dirigirnos en oración a lo absoluto y hete aquí que seguimos desamparados, despiertos y sin más allá. Los más “racionales” se refugiaron en la “ciencia” con la misma intención y desecharon todo relativismo en pos de un absoluto alcanzable. La objetividad de la ciencia es, pues, otra vez un acto de fe.

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    De este lado de las cosas, la realidad se construye a ras de tierra sin la participación de magias redentoristas. Y con Casanova le toca a la literatura despojarse de la máscara y revelar(nos) su rostro. Lo primero que nos descubre es que el “mapa político” y el “mapa intelectual” del mundo no son congruentes, no se superponen ni se corresponden directamente, una cosa es la Francia de De Gaulle o Sarkozy, por ejemplo, y otra la de Sartre o Rolin. Que una cosa, para que se vea con más claridad, es la Colombia de Uribe que la Colombia de Vallejo o Cano Gaviria. Las capitales literarias lo son porque han acumulado –en los términos de Casanova- “capital literario”, de modo que los libros que nacen en dichas capitales y llegan a (a)portar los signos de ese capital específico, son las que contarán con “crédito”. Puede resultar indelicado el empleo de esta jerga economicista, pero es que la literatura nació con el capital y el capitalismo (no lo dice ella, lo digo yo), en todo caso con la mundialización de la cultura Occidental y por ende del mercado, de modo que sus leyes son mutatis mutandi las mismas. Encontramos entonces en el universo literario países ricos y países desheredados, los cuales buscan afanosamente hacerse de una herencia, construirse un pasado, una antigüedad, y, construida o alcanzada, esta sirve de fundamento para elevarse hasta ser re-conocidos en y por los centros. Revela Casanova como dato curioso que el procedimiento de Walt Whitman, poeta de un país joven y “sin historia”, fue la de construir el futuro, la poesía del porvenir.
    Por Casanova vamos a entender que lo que nos parece muy natural como es el hecho de que la lengua materna y la nación sean las bases de la literatura nacional y por ende de los principios de la independencia, en otras palabras, que la independencia lingüística acompaña a la independencia literaria (como lo sabía Simón Rodríguez), es un producto de las ideas de Herder, y que si acusamos (como yo incluso en este texto y por algunas iniciativas -todavía sin mucho eco-) rasgos nacionalistas, es precisamente porque estamos empeñados en la afirmación de la diferencia nacional, de la autonomía, de la libertad literaria, sólo que esta se “alcanza” definitiva –y por lo tanto paradójicamente- cuando se integra a la República mundial de las letras, después de un enfrentamiento lingüístico y económico (“por ejemplo, dice Casanova, el control de la organización editorial”): “Por eso la dominación, continúa diciendo, cultural, lingüística, literaria y, por supuesto, política puede perpetuarse aun cuando se proclame la independencia nacional. Las relaciones de fuerza literarias se establecen así, en parte, a través de las relaciones de fuerza políticas” (113). En este sentido cómo no conmovernos con el escritor keniano Ngugi wa Thiong’o que abandona “el uso literario del inglés en provecho de su lengua materna, el kikuyu”, hasta un punto en que el “corpus literario en esta lengua parece aumentar tan sólo gracias a sus propias obras” (357). En las actividades de “acumulación inicial” se cuentan la recopilación de las tradicionales orales, cuentos y leyendas populares e indígenas, pero también el recurso a la oralidad con los fines de “crear literatura” y “transformar las prácticas populares en «riqueza» literaria. Se trata, en sentido propio, de una difícil operación de alquimia” (294), y cuando cito esto no puedo sino recordar a Palomares, a Rulfo.
    Se precisa en todo caso de un “patrimonio” lingüístico-literario. Por cierto, cuando habla de países como Irán (la antigua Persia, la patria de Omar Kahyán) o de Grecia, se refiere a que sus patrimonios culturales han sido apropiados por el internacionalismo europeo hasta el punto de que los escritores en esas lenguas (claro está, modernas) ya no pueden abrevar en “su” patrimonio, porque de algún modo ya no es suyo o no lo tienen, en todo caso nos les sirve directamente de catapulta para la internacionalización (porque no es “griego” o “persa” en verdad sino constructo intelectual europeo, por lo que tendrían que hacer un rodeo, una excursión a la República de las letras para llegar –paradójicamente- a “sí mismos”, para reencontrarse. En otras palabras para llegar a la patria se precisa “salir” de la patria, mirarla desde afuera, en lugar y hora según el meridiano de Greenwich literario, y volver no a la patria como tal sino a su “imagen” –Macondo, Santa María- literaria, exportable y sobre todo traducible). Cuando leía eso no dejaba de pensar en Cavafis, extrañamente no mencionado en el libro y ejemplo –desde esta perspectiva- doloroso, de auto-apropiación del pasado. Además, el griego que escribió Cavafis eludió las polémicas de la lengua nacional (su reticencia y su silencio biográfico, se tradujo en poemas labrados y poco publicados en vida) el dimotikí, y se concentró en el kazarevusa, lengua literaria que le permitiría exhumar la intensidad y la intimidad de los clásicos griegos.
    Habla Casanova, también, de “mercados verbales”, de “comercio” lingüístico y de guerras invisibles, protagonizadas por los que tienen el poder de decir y legislar sobre “lo que es literario y lo que no lo es”, y por los que se deben ajustar, aceptar o rebelarse. Guerra sin embargo paradójica, porque la única ganadora es la “literatura”, que devora las rebeliones y las asume como propias de su sistema digestivo, de modo que con cada batalla sale rejuvenecida; por otro lado, el ganador, si algo gana, es el reconocimiento que le dirige el propio sistema literario, de modo que ganar (si es que dio la batalla en los términos de rebelarse contra el despotismo y no fue su batalla la de ser asimilado sin protestas por el centro, cediendo particularismo y mellando sus diferencias) es si se quiere una forma de perder, y perder, ese silencio abrumador, ese anonimato (si acaso consolado por el tributo local), una forma de ganar. Michaux se borra, elude su rostro y hasta sus poemas y libros –al menos en vida- buscaban desplazarse oblicuamente, como de soslayo, pero el gesto, al contrario, lo “visibiliza” (la estrategia de ocultarse lo revela) y pasa al patrimonio de la literatura universal como un huidizo… como quiso esquiva su muerte y hasta su tumba el austriaco Thomas Bernhard que, al torturar el alemán –“lengua envarada y torpe, en el fondo horrible” como afirmó en una entrevista- se torturaba a sí mismo, acaso por no poder escribir (en todo caso para qué flagelarse a escondidas –por cierto, su casa fue convertida en un museo, donde destaca su obsesión por los zapatos) en otra lengua, sino en la que estaba condenado a escribir. Prohibir que se publique en Austria su obra inédita acaso explique que no podía no escribir, pero una vez muerto sí podía no publicar, un gesto semejante al que llevó a Kafka –que pidió más radicalmente que su obra fuera destruida- a intuir que la vergüenza pudiera sobrevivirle.
    Entre las estrategias para salir de la nación y alcanzar la internacionalización y la universalidad, (y si no se posee una lengua universal literaria como el francés, el alemán o el inglés) se ha de contar necesariamente con la traducción y con el reconocimiento crítico. Estos elementos son los que pueden vencer la distancia estética que el escritor o escritora tenga con respecto a los centros de consagración literaria. Que en arte no haya extranjeros lo que significa es que no se hallan rasgos nacionales, o en todo caso que estos han sido traducidos a lenguas universalizantes, a signos y equivalentes estéticos mundializados, que borran las diferencias y aceleran en otros ámbitos, los mecanismos globales del mercado (literario y no literario). El control de la belleza va de la mano –o es consecuencia- del control de los mercados. La estética arropa la ética, y su autonomía postula una humanidad sin arraigos diferenciadores, sin idiomas nacionales, sin sueños y aspiraciones propias sobre lo propio. Además, lo “propio” reconocido desde los centros, comienza a ser considerado “propiedad” del género humano, hasta que nos damos cuenta –si nos damos- que existen fuerzas e intereses que delimitan el alcance parcial y “céntrico” de ese “género” (las cosas comienzan a ser de todos pero no de nosotros, y de hecho somos expropiados), de esa totalidad, necesariamente incompleta y sólo universal a fuerza de excluir y negar las diferencias.
    Esta universalidad que nos devuelve una “nacionalidad” universal es consecuencia de operaciones estéticas totalitarias. La autonomía literaria se alcanza al hacer a un lado la autonomía política, al renunciar a la nación política para comenzar a vivir en la “literaria”, que carece de fronteras políticas salvo las que determina la lengua. De modo que para alcanzar la libertad literaria se ha de ceder a la férula de las lenguas literarias internacionales, a sus modos y haceres, a sus prácticas y estrategias. No obstante, la asmiliación es “rebelde” y por lo tanto, se puede escribir el francés minando el francés, escribir en inglés barrenando el inglés, escribir en español como Darío, afrancesándolo; como Kafka, traduciendo del yiddish al alemán; o como Ciorán, escribiendo en el francés de Voltaire.
    Pero algo que nos descubre Casanova es que estos “problemas”, estas situaciones, son percibidas especialmente por los escritores y los críticos situados en la periferia. Los centrales, dice, difícilmente se dan cuenta de la guerra sorda que sostienen los escritores excéntricos, y a lo sumo, suman sus descubrimientos (que no son sino los arrestos formales que intentan para hacerse visibles, para alcanzar el centro, venciendo con violencias “formales”, lingüísticas, sintácticas, gramaticales, la violencia de un sistema que los niega e invisibiliza, y que sólo los consiente y afirma precisamente cuando se niegan), apropiándose sus hallazgos, sus revelaciones, sus intuiciones, incluso sus demoliciones, hasta borrar la historia, a-historizar (y sacralizar por la vía del milagro) los avatares, las circunstancias, las realidades, que los hicieron posibles, y de los cuales, lúcidos y rebeldes, los escritores son testigos y víctimas.

    Ver: Entrevista a Agota Kristof: agota-kristof
    "No me interesa la literatura"

    También, por el orden de estas ideas:
    Desnaturalizar lo natural no es antinatura

  • Mientras la habitacion resplandeciÃ�ía

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    (Fragmento, Pp. 70-71)

    "De la moto y el abrazo sudoroso en la competencia cerca del auto cine a la agitación sobre la cama de la muchacha no hubo mucha diferencia. Raquel misma lo devolvió en el Chevrolet de su padre, antes de amanecer, al centro de la ciudad. El cuarto de Raquel estaba en el segundo piso de una quinta, por los Palos Grandes. Entraron por una puerta secundaria, hecha de un tejido metálico blanco; y ya desde arriba él vio el jardín cargado de crisantemos alrededor de una piscina circular. Antes de llegar a la pieza de Raquel pasaron por una pequeña sala: él distinguió cuadros con temas obtusos en marcos de lujo y seguramente comprados en las nuevas galerías. Los muebles daneses le hicieron recordar la preocupación vital de la muchacha por la moda. Ya dentro del cuarto, él se acercó un momento a la persiana. Todo estaba en silencio; ella no explicó nada acerca de sus padres o familiares: sólo le hizo una señal de callar. Casi hasta la ventana llegaba un tronco de acacia, rojo y dulce, el cual Raquel había atado con una cuerda plástica para que obligatoriamente alcanzara su cuarto; el árbol pertenecía a la casa vecina. Cerca de la cama estaba un piano pequeño y, ajustados a la pared, algunos estantes con cuadros. En las puertas plegables del clóset había afiches y un retrato de Raquel. El auxiliar del teléfono estaba sobre la alfombra azul, y le sorprendió mirar, juntos, conchas marinas, espigas muy viejas, fotos, pedazos de madera encima del escritorio. Raquel no apagó la lámpara mientras hacían el amor; y en dos oportunidades se levantó a tomar naranjada. A los besos iniciales la muchacha correspondió con mimos orales y con una expresión hierática; pero no lo dejó estar mucho tiempo sobre ella. Temerosa de que él acabara (había habido bastante excitación durante la carrera en moto y ahora, mientras venían a la casa en un libre) dio un pequeño giro, lo hizo voltear boca arriba y quedó montada sin que durante el movimiento la verga se hubiera salido. En esa posición ella osciló y vibró. Ya él no le distinguía las facciones, creyó ver sus dientes y una sonrisa feroz. Un amigo italiano le había comentado que las mujeres criollas eran poco expertas; pensó: "iAy, vale! Si te agarrara Raquel... "Y asimismo, con un gesto suave la muchacha quedó libre por un instante, pero en seguida manipuló con pericia las bolas y el erecto tronco y volvió a quedar clavada, castigándose con fuerza el otro orificio. Él no pudo resistir. La atrajo con violencia. Vertió sus besos, la saliva y la lengua en la boca feroz de ella, mientras la habitación resplandecía, se derrumbaba hacia un irritante silencio, el orgasmo."

    De Setecientas palmeras plantadas en el mismo lugar
    de José Balza. Fondo de Cultura Económica. México, 2002

  • La verdad contra CNN

    Ver: La risita cínica de Patricia Janiot, por Carlo Maglione
    Y sobre lo mismo, pero desde Rebelion, ver: "Por favor, di la verdad, si te dejan"

    Janiot

    Contra la mentira globalizada de que Chávez sacaría los tanques si perdía una gobernación, he aquí la dignidad de la verdad estrellándose contra la cara de la periodista "ancla" de CNN, Patricia Janiot. Estos momentos son raros, rarísimos, pero Chávez nos ha ido acostumbrando a ellos. Vaya pues, este momento anti-televisivo por excelencia, reflejado en el rostro descompuesto de la mentira cayendo a pedazos.

  • Diez razones para una derrota

    Por
    Rafael Boscán Arrieta

    Profesor de la UBV-Zulia
    boscan2007@gmail.com

    Más allá de la victoria en 17 gobernaciones y en mas del 80 por ciento de las alcaldías del país, el sabor a derrota nos llena la boca a quienes desde el Zulia quedamos de nuevo a merced de la camarilla más corrupta y mediocre que haya transitado el poder por estos lares. Como estos deben ser momentos para la reflexión, he aquí una muy humilde de por qué se perdió en el Zulia, en Caracas, Miranda, Carabobo y Nueva Esparta.

    1.-Traición e indisciplina

    Sabe el presidente Chávez que los traidores viven en nuestras filas, disfrazados de chavistas, con sus gorras rojas para cubrir escuálidos pensamientos, pervirtiendo procesos, pasando información al enemigo, apoyando financieramente a quienes atacan el proceso, en especial con jugosas cuñas publicitarias, haciendo ver una supuesta eficiencia desde las instituciones públicas y empresas del Estado donde pululan y mandan, engañan y compran conciencias, y contribuyendo al segundo gran mal: una indisciplina que se hace llamar libertad, una libertad que, por ejemplo, significó la derrota en el municipio Jesús Enrique Losada, donde una candidata del MEP sacó los 7 mil votos que le hicieron falta al candidato del PSUV para ganar, y por la baranda se coló el Nuevo Tiempo; o peor aún en Táchira, donde al candidato del PSUV a la gobernación le ganaron por 6 mil votos que a la sazón sacó una señora de un partido llamado PSOEV, que dice ser socialista. Resultado: la momia de Pérez Vivas y su insepulto COPEI al mando de tan importante estado fronterizo.

    Esto sin mencionar a Carabobo, donde la dinastía maloliente y burguesa de los Salas llega de nuevo al poder por apenas 26 mil votos, mientras el traidor de Acosta Carles se llevaba para su tumba necesarios 56 mil votos.

    2.-Impunidad

    Basta ver a Antonio Ledezma, que dilapidó miles de millones como alcalde del municipio Libertador a finales de los 90, o a Capriles Radonsky, cuyas andanzas administrativas y golpistas son conocidas, para asegurar que en este país la justicia no llega tarde, peor aún, no arriba nunca. El inhabilitado políticamente Leopoldo López integrará, por cierto, el gabinete de Ledezma, con lo cual la decisión que le prohíbe administrar dineros públicos queda de facto sin efecto. Viva la amnistía.

    3.-El socialismo se quedó en el campo

    Los resultados del referendo sobre la reforma constitucional de diciembre 2007 son hoy nuevamente corroborados: en aquellos estados de alta población rural, el discurso del chavismo que devuelve tierras y da créditos cala, más no entra en las populosas ciudades, donde, a excepción de algunas barriadas, el capitalismo y sus consignas individualistas, defensoras de lo privado y aborrecedoras de lo público, se convierte en la cara de perro de la necesidad de supervivencia diaria. Mientras los barrios sucumben y se vuelven intransitables sus calles, los ejecutores de PDVSA siguen pensando en que sería bueno asfaltar allí, y las principales avenidas se mantienen como rostro bonito de la siguiente causa.

    4.-Gestiones ineficientes, superficiales y de discurso vacío

    Ciertamente Chávez no es el alcalde ni el gobernador de todos los municipios y estados, por lo cual a los gobiernos locales y regionales que tuvieron 4 y hasta 8 años en el poder les pasaron factura. El que se rasque, seguramente ha de picarle.

    5.-El antichavismo demencial

    Esto no es, por supuesto, una redundancia; aquellos sectores enloquecidos por su odio hacia Chávez logran lo imposible: convertir a débiles mentales y vetustas momias de la Cuarta República en gobernadores y alcaldes. Basta con que Chávez se oponga a, digamos, el jefe de las mafias en el Zulia, el capo Rosales (27 años en cargos públicos, 16 años mandando en el estado), para que hasta quienes lo detestan salgan a elegirlo, demostrando además lo acertado de la siguiente razón.

    6.-Valores devaluados (pónganme donde haiga)

    El caso de Rosales, electo ahora alcalde de nuevo, habla también de la identificación de un buen porcentaje de la población con una ecuación perversa: soy bruto y no se hablar, pero con un poco de suerte y robando mucho, puedo llegar a ser millonario. Ser corrupto en este país, al parecer, se ha convertido en una distinción de clase. Razón tenía el oráculo de los adecos, Gonzalo Barrios: en este país se roba porque no hay razones para no robar.

    7.-Pan y circo

    La repartidera de reales de Rosales, amén de becas, créditos y una red de trabajo político mantenida con recursos del erario público, convencen a miles de electores de que el pan de hoy no tiene nada que ver con el hambre de mañana, y mientras fluya el licor y la parranda, el dinero fácil y la dádiva improductiva, todo está bien. Triste realidad de un populismo convertido en forma de vida que embellece a los monstruos políticos que lo alimentan.

    8.- Las mayorías no deciden, las capitales mandan

    En el Zulia (seguramente en otros estados también), el PSUV puede ganar 15 de los 19 municipios en pugna para las alcaldías, pero un grupito de personas acomodadas en la capital, Maracaibo, deciden por todo el estado. Para muestra, un botón: el heredero de Rosales, Pablo Pérez, le ganó a Di Martino por 119 mil votos, de los cuales 113 mil corresponden a la diferencia que le sacó en el municipio Maracaibo. En una entidad con 4 millones de habitantes y dos millones de votantes, la clase media acomodada y los ricos de la capital deciden sobre quien gobernará a sitios que ni sueñan con conocer. Extraña democracia participativa.

    9.- Después de las elecciones

    Esta se ha convertido en una premisa de Estado en un país donde afortunadamente –en teoría- hay elecciones todos los años. Así, todas las decisiones son sopesadas en función de sus consecuencias para el acto electoral, por lo cual muchas decisiones difíciles siguen esperando para el año en el cual no haya elecciones. Además, las revoluciones que se limitan a lo electoral, tarde o temprano, sucumben ante los ataques de sus enemigos internos y externos. Menos consulta, más acción del poder comunal.

    10.-El trabajo es con la gente

    Esta es causa y propuesta. No dejemos para la campaña lo que podemos hacer hoy, olvidémonos de los contratistas y pensemos en las obras que el pueblo necesita. Enseñemos a pensar que para llegar al futuro, el presente no se puede construir con materiales débiles que se derrumbarán con el primer aguacero. De buena manera, hagamos campaña siempre.

  • Con todo y todo...

    PSUV ganó 77% de las gobernaciones y 80% de alcaldíast_graficoalcaldias_637_p

    Caracas, 24 Nov. ABN.- El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) alcanzó 70% de las gobernaciones del país (19 en total) y 80% de las alcaldías (265 de 327) destacó el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, en rueda de prensa este lunes.

    'La oposición dijo que después del 02 de diciembre venía el fin de la Revolución Bolivariana. Esa derrota fue un comportamiento completamente anormal, pero ahora ahora la curva recobra su tendencia histórica. Hemos retomado la curva de ascenso y de progreso (...) no sólo cuantitativo sino también cualitativo.

    La fuente original de este documento es:
    Agencia Bolivariana de Noticias (ABN)

  • Fuerzas bolivarianas se imponen en 17 estados

    Leer, sin pérdida, Una victoria con sabor amargo

    YVKE Mundial
    Publicado por Rebelión
    Tibisay Lucena

    Además, la oposición obtuvo victorias en los estados Zulia y Nueva Esparta. Los bolivarianos recuperaron las gobernaciones de Aragua, Guárico y Sucre, y se mantuvieron en Anzoátegui, Apure, Barinas, Bolívar, Cojedes, Delta Amacuro, Falcón, Lara, Mérida, Monagas, Portuguesa, Trujillo, Yaracuy y Vargas, así como en el municipio Libertador de Caracas. Carabobo y Táchira aún no tienen resultados definitivos.

    La rectora y presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, dio los primeros resultados este domingo en la noche y lunes en la madrugada de las elecciones regionales.

    La oposición obtuvo victorias en los estados Zulia, Nueva Esparta, Miranda y la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Los bolivarianos recuperaron las gobernaciones de Aragua, Guárico y Sucre, y se mantuvieron en Anzoátegui, Apure, Barinas, Bolívar, Cojedes, Delta Amacuro, Falcón, Lara, Mérida, Monagas, Portuguesa, Trujillo, Yaracuy y Vargas, así como en el municipio Libertador de Caracas, ganando en 17 entidades.

    Los estados Táchira y Carabobo se mantienen en una circunstancia de empate técnico y no hay resultados definitivos todavía.

    Lucena expresó su satisfacción por lograr un 65,45% de participación en estas elecciones, lo que representa "la mayor participación que hemos tenido en una elección regional y local. Al pueblo de Venezuela, ¡muchísimas gracias, felicitaciones!"

    La rectora informó que 239 juntas municipales, 20 juntas regionales y las juntas petropolitanas ya tienen autorización para liberar los resultados en sus jurisdicciones.

    Posteriormente, Alberto Müller Rojas indicó que tuvieron el triunfo en 17 entidades, reconoció las derrotas en Zulia, Nueva Esparta, Miranda y la Alcaldía Metropolitana, pero indicó que el PSUV se mantiene como la primera fuerza política del país. "El mapa sigue teñido de rojo", destacó Müller.

    Los siguientes resultados corresponden al 95.67% de la transmisión en un promedio nacional:

    Distrito Capital
    Antonio Ledezma 52.45%
    Aristóbulo Istúriz 44.92%

    Municipio Libertador - Caracas
    Jorge Rodríguez 53.05%
    Iván Stalin González 41.92%

    Anzoátegui
    Tarek William Saab 55.06%
    Gustavo Marcano 40.50%

    Apure
    Jesús Aguilarte 56.48%
    Miriam de Montilla 26.54%

    Aragua
    Rafael Isea 58.56%
    Henry Rosales 40.17%

    Barinas
    Adán Chávez 49.63%
    Julio Cesar Reyes 44.58%

    Bolívar
    Francisco Rangel 46.97%
    Andrés Velásquez 30.47%

    Cojedes
    Teodoro Bolívar 51.53%
    Alberto Galíndez el 40.36%

    Delta Amacuro
    Lisetta Hernández 55.54% Pedro
    Rafael Santaella 25.85%

    Guárico
    Lenny Manuitt 33.68%
    Willian Lara 52.08%

    Mérida
    Marcos Díaz 54.62%
    Williams Dávila 45.11%

    Lara
    Henry Falcón 73.15%
    Pedro Pablo Alcántara 14.85%

    Miranda
    Henrique Capriles Radonsky 52.56 %
    Diosdado Cabello 36.74%

    Monagas
    Jose Briceño 64.79%
    Domingo Urbina 15.41 %

    Sucre
    Enrique Maestre 56.08%
    Eduardo Morales 42.62%

    Falcón
    Stella Lugo: 55.27 %
    Gregorio Graterol: 44.49%

    Nueva Esparta
    Morel Rodríguez: 57,64
    William Fariñas: 41,69%

    Portuguesa
    Wilmar Castro Soteldo 57%
    Jovito Villegas 27.28%

    Trujillo
    Hugo Cesar Cabezas 59.47%
    Henrique Catalán 27%

    Vargas
    Jorge García 61.56%
    Roberto Smith 32.18%

    Yaracuy
    Julio César León Heredia, 57.46%
    Filipo Lapi 29.26%

    Zulia
    Gian Carlo Di Martino 45.02%
    Pablo Pérez 53.59%

  • Elecciones en la Republica Bolivariana de Venezuela

    Algunos indicadores del "populismo chavista"
    Chávez: diez victorias y media

    José Steinsleger
    Publicado en Rebelión

    t_22_11_2008

    Con libérrimas garantías para la oposición (cosa que cualquier observador desprejuiciado calificaría de “insólitas”), el pueblo de Venezuela concurrirá a las urnas el domingo venidero. Esta vez, para elegir gobernadores y alcaldes.

    Si los pronósticos aciertan, la revolución bolivariana volverá a imponerse en las urnas. Algunas firmas de encuestas pronostican que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) conseguirá 21 de 23 gobernaciones y 329 alcaldías del país (67 por ciento).

    Tres comicios presidenciales (1998, 2000, 2006); tres referendos constitucionales (dos en 1999, uno en 2004); dos elecciones parlamentarias (1999, 2005); dos municipales y parroquiales (2000, 2005), y una más, regional (2004). Hugo Chávez sólo perdió el referendo para la reforma constitucional (diciembre de 2007).

    Diez años de democracia real, y 11 victorias electorales consecutivas, incluyendo la que perdió por la mínima diferencia. Total y efectivo: diez y media victorias. ¿Qué “misterios” subyacen en el masivo apoyo que reciben Chávez y el gobierno que conduce?

    Revisemos algunos indicadores de lo que algunos sabios llaman “metapolítica populista chavista” (periodo 1998-2007, datos oficiales).

    • Pobreza extrema: bajó de 20.3 a 9.4 por ciento.

    • Pobreza general: de 50.4 a 33.07.

    • Brecha riqueza-pobreza: de 28.1 a 18.

    • Mortalidad infantil: de 21.4 a 13.9 por cada mil nacidos vivos.

    • Desocupación: de 16.06 a 6.3.

    • Salario mínimo: de 100 mil bolívares, a 614 mil 790 (154 a 286 dólares –el más alto de América Latina–, sin incluir el “cesta-ticket”, y otros beneficios que reciben 2 millones 58 mil 373 trabajadores y trabajadoras de los sectores público y privado).

    • Aumento del poder adquisitivo: 400 por ciento.

    • Inflación promedio: gobierno de Jaime Lusinchi (1984-88) 22.7 por ciento; Carlos Andrés Pérez (1989-93) 45.3; Rafael Caldera (1994-98) 59.4; Hugo Chávez (1999-2007) 18.4 por ciento.

    • Educación: de 3.38 a 5.43 por ciento (inversión social respecto del Producto Interno Bruto)

    • Educación prescolar: de 44.7 a 60.6.

    • Educación básica: de 89.7 a 99.5

    • Educación media y diversificada: de 27.3 a 41.

    • Educación superior: de 21.8 a 30.2.

    • Alimentación escolar: de 252 mil 284 a un millón 815 mil 977 beneficiarios.

    • Acceso a Internet: de 680 mil a 4 millones 142 mil 68 usuarios.

    • Salud: de 1.36 a 2.25 por ciento.

    • Acceso al agua potable: de 80 a 92 por ciento

    • Recolección de aguas servidas: de 62 a 82.

    • Situación económica futura del país (“mucho mejor”, “un poco mejor”): 50 por ciento de los consultados por Latinbarómetro respondió “mucho mejor”, en tanto el promedio de los países latinoamericanos dijo “poco mejor” (31 por ciento).

    • Situación económica actual (“muy buena”, “más buena”): 52 por ciento de los venezolanos respondieron “muy buena”, en tanto el promedio continental fue “buena” para 21 por ciento.

    La encuestadora chilena Latinbarómetro, nada “chavista” por cierto, realizó un par de mediciones en torno al “grado de satisfacción con la democracia”. En 1998, Venezuela figuraba con 35 puntos, por debajo del promedio general. En 2007, la confianza creció a 59 por ciento.

    En cuanto a desempeño del Estado y políticas públicas, 67 por ciento de los venezolanos piensan que el Estado puede resolver todos sus problemas, contra un promedio de 38 por ciento que en América Latina piensa igual.

    Aprobación o desaprobación de la gestión del gobierno encabezada por Chávez: 61 por ciento respondió a Latinbarómetro positivamente, por debajo de 75 alcanzado en abril de 2002, cuando el fallido golpe de Estado respaldado por Washington y Madrid.

    En 2007, la confianza depositada en Chávez fue de 60 por ciento, contra un promedio de 43 puntos respecto de otros gobernantes de América Latina.

    Otra encuestadora, la famosa Gallup, preguntó a más de 50 mil personas del mundo: “en lo que a usted concierne, ¿cree que 2008 será mejor o peor que 2007?” Entre 54 países, Venezuela ocupó el quinto lugar: 53 por ciento de optimistas.

    Tales son los datos que ocultan la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el grupo español Prisa, y los medios electrónicos de embrutecimiento colectivo (CNN, Fox, Televisa, Tv Azteca, Venevisión, Tv Globo, Multimedios Clarín, etcétera).

    Y ahora, una de tres, vote usted:

    a) Chávez es un “Mussolini tropical”, como dijo un escritor viejito, con vuelo propio;

    b) Chávez es un “caudillo tele-evangélico”, como dijo un escritor menos viejito, sin vuelo propio;

    c) Chávez es un hombre querido y respetado por su pueblo, y está dispuesto a defender las grandes transformaciones habidas en el decenio pasado.
    ___________________________________
    Ver: Venezuela de Verdad

  • HISTORIA DE LA REBELION POPULAR DE 1814

    JUAN USLAR PIETRI
    (Edime. Caracas-Madrid. 1972)

    portada

    Prólogo

    Terremoto

    Primer capítulo
    LA REPÚBLICA ES COMO UN JUEGO DE NIÑOS

    I. Los timoratos
    II. Se aflojan las cadenas
    III. El castigo de Dios

    Miranda

    Segundo capítulo
    VENEZUELA ES DE LOS ISLEÑOS

    I. El monstruo se despierta
    II. Su Excelencia el General Monteverde

    Independencia

    Tercer capítulo
    LA DICTADURA DE LOS BLANCOS

    I. La democracia en los labios y la aristocracia en el corazón
    II. El Libertador

    boves

    Cuarto capítulo
    EL JEFE DEL MOVIMIENTO POPULAR

    I. El contrabandista
    II. El demócrata
    III. Atila

    Emigración_a_Oriente_Tito_Salas

    Quinto capítulo
    LA DEMOCRACIA EN ACCIÓN

    I. Caracas tiembla
    II. El pulpero de Taguay
    III. La lucha
    IV. El terror

    Toussaint

    Sexto capítulo
    LOS NEGROS MANDANDO

    I. El baile
    II. El sepulcro
    III. La huida
    VI. El lanzazo

    Epílogo

    contraportada

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  • Prologo

    Îndice
    portada

    La Rebelión Popular de Venezuela en 1814 no fue un simple acontecimiento local, natural en la lucha. Sino el suceso social de más envergadura que registra la Historia de la Emancipación americana. No encontramos un hecho igual en ninguna parte del Continente, si exceptuamos al Santo Domingo colonial, que pueda ser comparado al de Venezuela.
    En ningún momento se vio algo semejante en la lucha por la Independencia de las otras Repúblicas. Los ilustres Libertadores de Argentina, Cuba, Estados Unidos, Uruguay, etcétera, no se llegaron a ver en el terrible caso de Bolívar y los suyos. Por todas partes se decidían las Independencias con dos o tres batallas importantes contra las autoridades españolas. El pueblo o era patriota o indiferente, o luchaba como simple mercenario, sin ideal y sin sentimientos por la causa realista. Pero en Venezuela, y eso es lo interesante del asunto, hubo además de la guerra de Independencia una' revolución, estructuralmente hablando, contra los patriotas que hacían la Independencia. Revolución ésta que no tuvo que ver nada con el Rey de España ni con el realismo, sino que todo lo contrario, tuvo características democráticas y niveladoras.
    Por eso en el estudio de la Rebelión Popular se resalta de manera poderosa la labor de Bolívar y de sus lugartenientes. Pues, además de sostener nuestros libertadores una guerra a muerte con España, mantenían una lucha contra los mismos venezolanos que peleaban por la libertad social. El libertador ha tenido que ser un hombre extraordinario, superior, para haber podido resistir aquella oleada de sangre, imponérsele y dominarla, haciéndola suya, para luego ir a luchar contra la autoridad despótica del Rey de España. El supo aprovecharla y domarla como un potro cerrero y hasta llevarla por las vías de la Independencia de la patria. Y hay que señalar, que esa Rebelión fue un movimiento tanto o más sangriento que la Jacquerie y que la misma Revolución francesa.
    Lo que resulta bastante extraño es que hasta ahora, si exceptuamos las formidables lineadas de nuestro gran sociólogo Laureano Vallenilla Lanz, nadie había presentado el fenómeno de la rebelión como un acontecimiento social de primera magnitud. Las pocas veces que se le ha hecho mención en la historia, es para presentar a 1814 como una explosión del realismo frenético de nuestros llaneros, pero sin ahondar jamás las verdaderas causas. .
    No me explico cómo ha sido posible interpretar como realismo la rebelión por el solo hecho de decirse realista. El que haya observado un poco al pueblo venezolano, democrático hasta los tuétanos, no puede afirmar que hubiese sido éste capaz de ser partidario del Rey y de los privilegios. En América, los portavoces de la autoridad del Monarca, los que inculcaban amor al Rey, eran los sacerdotes. En aquellas regiones americanas, como Pasto (Colombia), donde el cura tenía un estrecho contacto con sus feligreses se daba la posibilidad del caso que por presión del párroco se lanzaran los habitantes de la comarca a luchar en favor del Rey. Pero en Venezuela, donde si se exceptúan algunas de las principales ciudades, no había religiosidad en el verdadero sentido de la palabra. En sitios como en los llanos o en los lejanos campos donde era muy difícil que llegara la voz del sacerdote, donde apenas se tenían nociones vagas de lo que era el Cristianismo, mal iban a saber lo que significaba el Rey. Aquellas insurreccionadas montoneras que iban saqueando y matando blancos, cometiendo sacrilegios en las iglesias, ensangrentando altares, no podían ser jamás realistas, ni representantes del orden y la religión. Lo que sucedía era que aquellos hombres abrazaban las banderas realistas como un pretexto para satisfacer sus odios de clase, para realizar la libertad social que anhelaban. Porque de haber estado los poseedores del lado de los realistas ellos hubiesen sido, sin lugar a dudas, fervorosos patriotas. La rebelión, pues, bajo las banderas del Rey no fue más que un pretexto.
    En realidad, si observamos bien la actitud de nuestros congresantes de 1811, y aun la de nuestros promotores de la Independencia, veremos que sentían una intuición muy clara de lo que iba a suceder. Todos temían que se repitiese, en caso de darse libertades, las mismas escenas que azotaron a Santo Domingo a final del siglo XVIII, isla ésta donde los esclavos degollaron a los blancos dueños de las plantaciones. Temían, pues, y lo decían abiertamente que la igualdad política significaba en cierta manera abrir el dique de las "castas", y que éstas irían a perseguir, como consecuencia lógica, la igualdad social. Preveían inconscientemente lo que luego sucedió. Pues todavía estaban frescas las hazañas del zambo Chirinos, todavía se conocían las heroicas aventuras de Andresote, aun se comentaban con temor las matanzas del negro Miguel. Diariamente se veían esclavos que se escapaban de las plantaciones de sus amos para refugiarse en los bosques y llevar desde allí una vida de asesinatos camineros. Hasta que un buen día traían al negro cimarrón, y en el patio de la Hacienda, amarrado a un botalón, le daban delante de todo el negraje doscientos buenos latigazos que hacían brotar la pulpa roja de la espalda del condenado.
    Y solamente gracias a los discursos demagógicos de la Sociedad Patriótica, tal como lo veremos en estas páginas, es que se provoca una declaración de absoluta independencia. Pues si bien estaba en los corazones de todos aquellos congresantes, que en realidad la querían, a la vez temían que para sus intereses fuera más perjudicial que una moderada separación de España. Y luego, por sus indecisiones, aquellos hombres iban a ser las víctimas de un "Terror" mucho más sangriento y espantoso que el del 93. Pues si bien en Francia la revolución fue exclusivamente en París, en Venezuela fue en todas partes, principalmente en el campo. La nuestra fue mucho más popular entre las masas que la francesa. Más agraria que citadina. Boves, Rosete, Antoñanzas, Diegote, Morales y el zambo Machado penetraron mucho más dentro de la psicología de su ambiente que Robespierre, que el carnicero Legendre, que Marat, que Saint-Just, que Maillard Baboeuf y tantos otros. Fueron estructuralmente más revolucionarios y mucho más emprendedores que los apóstoles del jacobismo. Prueba de esto fue el cariño que las turbas revolucionarias sintieron por ellos a la hora de la desaparición. Cuando murió Boves sólo hubo un inmenso silencio a su alrededor. Nadie entre sus hombres aplaudió el lanzazo que le sacó las entrañas. En cambio, cuando Robespierre fue guillotinado y su cabeza destilando sangre fue ofrecida al público, el pueblo aplaudió hasta calentarse las manos, y las viejas tejedoras rieron hasta más no poder enseñando sus dientes negros al cielo de París.
    Por eso es injusto callar la Rebelión del catorce. No solamente en lo que respecta al interés social que significa tal movimiento, sino porque es necesario destacar que los triunfadores de La Puerta, la Villa de Aragua, San Marcos y Urica fueron tan venezolanos como los de Carabobo, Vigirimas, Araure y San Mateo. La rebelión es un hecho venezolano, provocado por condiciones extrañas a nuestra verdadera conciencia nacional, tal como fue el clasicismo colonial. Pero nunca por estar aquellos sangrientos lanceros en contra de la patria que les vio nacer. Los hombres de Bolívar y los de Boves luchaban regando generosamente su sangre por ideales que, aparentemente distintos, convergían en la libertad.
    En la elaboración de este trabajo he seguido un orden hasta cierto punto clásico en la narración de los acontecimientos. Pero, como lo notará el lector, he saltado por todos aquellos sucesos, que sin poseer un interés extraordinario para la historia, no tenían nada que ver con la rebelión popular, propósito de estas páginas. Por eso aquí se encuentran algunos puntos que corrientemente apenas se mencionan, bastante desarrollados, y otros en cambio apenas esbozados.
    En la composición de los capítulos he buscado más que todo el suceso, el hecho destacado, el lugar o la frase. En la realización de los acontecimientos y en las descripciones he seguido la sistemática moderna que exige el origen y la fuente de cada afirmación que se hace. En la bibliografía, a pesar de no encontrarse casi libros ni documentos de la época que estudiamos por la ausencia prácticamente total de hombres que escribieran memorias o conservasen apuntes, hemos preferido el "yo vi" o el historiador de la época que conoció a los actores y a las víctimas, que el especialista moderno. Al propio tiempo de haber destacado el sentido estructural de los acontecimientos, tanto sociales como económicos, he tratado de remozar, de darle nueva vida, al viejo método de "colorido ambiental" que tan bien le va a la Historia, y en especial, a la pequeña historia de una época determinada, de un individuo o de un momento, siempre y cuando semejante color no signifique fantasía y sobre todo fantasía que pueda perjudicar a la realidad.
    Antes de terminar, quiero dedicar estas páginas al pueblo venezolano. A Simón Bolívar, el Libertador, símbolo de la libertad y de la unidad de la patria Y a todos aquellos hombres que, luchando ardientemente contra la dominación española, lograron un día conquistar la Independencia y el bienestar para esta heroica y gloriosa tierra de Venezuela, mi Venezuela.

    París, diciembre de 1953.

  • I. Los timoratos

    Îndice
    portada

    Ya efectuado el paso del 19 de abril no quedaba otra salida a los señores que jugaban a la revolución que seguir el camino trazado por los acontecimientos o retractarse de lo hecho. No había lugar para una tercera posición, intermedia, que hubiese sido, sin lugar a dudas, la escogida por aquel grupo de hombres, ricos terratenientes en su mayor parte y por lo tanto timoratos e indecisos.
    El grupo que efectuó indirectamente el 19 de abril no fue, a excepción de un puñado de revoltosos, un grupo revolucionario. Ni mucho menos. Era un conjunto de hombres moderados, a los que para el porvenir de sus negocios no convenía el monopolio económico de esa España decadente y atrasada de la cual eran vasallos obligados. Querían la independencia de la patria mientras esa independencia no significara, en manera alguna, lesión de los intereses por los cuales efectuaban semejante movimiento. Es decir, ni guerra con España ni trastornos internos. "Yo conozco los principales personajes del Congreso de Venezuela, dice Dauxion-Lavaysse en una carta, éstos no son hombres de grandes miras ni facciosos, son simplemente propietarios que desean la independencia de su país" (1).
    Los hombres de 1810, y que en general eran los mismos, física o espiritualmente, de l811, no estaban dispuestos en manera alguna a llevar las cosas a un punto extremado que pudiera, en un caso determinado, resultarles más perjudicial que la situación estática e intolerante de España. Por eso veremos que en el transcurso de los primeros tiempos el Congreso Nacional será moderado, y tiene que crearse, para espolear a este grupo de hombres y decidirlos por el cinco de julio, ese club girondino que la historia conoce como la Sociedad Patriótica.
    La situación social, de conjunto, en que se encuentra esa Venezuela de 1811 precursora de la Independencia, es la siguiente. Primero un grupo bastante reducido, compuesto por los empleados españoles y criollos de los distintos ramos administrativos; por los hacendados españoles y por el enjambre de pequeños comerciantes, canarios en su mayoría, que deseaban ardientemente la vuelta al viejo régimen, a la eterna colonia, donde solamente podrían sobrevivir y conservar alguna importancia social (Ver nota 1). Este grupo, por consecuencia lógica, ha de crear el descontento, ha de azuzar, cuando los trágicos días del terremoto, al clero y al fanatismo contra la incipiente Independencia; y más tarde, cuando vea todo perdido, recurrirá, como medio último y desesperado, a la temida insurrección de las "castas", armando los negros del Tuy contra los blancos mantuanos y contra Miranda.
    El segundo grupo está compuesto por los grandes propietarios y comerciantes ligados a la producción nacional. En su mayor parte, con pocas excepciones, es un grupo que desea la Independencia, pero la desea en el fondo, sin derramamiento de sangre, sin escándalo, calladamente. No quiere exteriorizar su descontento porque- en general tiene mucho que perder. Con el beneplácito de este grupo es que se realiza el 19 de abril, pero es también este grupo quien condena a Miranda cuando sus primeras intentonas libertadoras. Quiere independencia sin guerra, y libertad con pueblo esclavo y sumiso. Este grupo es el que por presión de los demagogos de la Sociedad Patriótica declarará la Independencia, pero también será él el que por sus contradicciones internas ocasionará la pérdida de la Primera República y preparará con sus pequeñas rencillas y complejos de clase el advenimiento de esa gran oleada de sangre que fue la rebelión popular de 1814.
    El tercer grupo es el de los insurrectos, compuesto en su mayor parte por jóvenes pertenecientes a la clase media o a la nobleza. Estos últimos, ricos herederos como los Bolívar o los Ribas, impregnados de la filosofía revolucionaria francesa y plenos de idealismo nacional, a quienes nada les importa perder posesiones y fortunas con tal de ver una bandera propia ondeando sobre el suelo de la patria. Son ellos los fundadores de la libertad. Desde la austera tribuna de la Sociedad Patriótica van a ir pulsando la opinión de una manera tal que, llegado el momento, los "timoratos" van a tener que doblegarse y someterse, hasta tener que sumarse, muchas veces a la fuerza, a este hermoso grupo pleno de idealismo y de libertad.
    El cuarto grupo es el pueblo; libres y esclavos, negros y mestizos, formando en un 95 por 100 lo que en aquellas épocas se denominaba "las castas" o también con un cierto sentido de desprecio "el negraje", aunque fueran indios o simplemente mestizos. Este grupo está sometido por completo a la ignorancia y al aislamiento espiritual más absoluto. No tiene noción de lo que puede ser la patria, la familia o la religión. Es un grupo que en teoría es humano pero en la práctica se considera como animal, o como intermedio entre la bestia y el hombre. Ven al blanco con el odio intenso de la inferioridad forzada. Por generaciones han tenido que doblegarse a los caprichos más pequeños de sus amos y al látigo, material o moral, de sus capataces. El libre se diferencia del esclavo en el solo aspecto de que no es esclavo. Muchas veces no se le paga nada o muy poco, con el agravante de que tiene que cargar consigo mismo, mientras el verdadero esclavo, como propiedad, es protegido por el amo.
    Tal es, poco más o menos, el conjunto social en que se hallaba dividido el país después del 19 de abril, fecha en que comenzamos este análisis.
    Apenas llegado el General Miranda, de Inglaterra, invitado por el grupo extremista de la nobleza, cuando los moderados inician su presión para eliminarle o apartarle, como un peligro cierto de desorden. Miranda, por su parte, no es hombre que pueda ser derrotado por tan poca cosa, y organiza con el grupo extremista un Club revolucionario inspirado en los de la Francia de 1789 para poder ir impulsando la opinión hacia una libertad absoluta con respecto a España y con respecto a la multitud de prejuicios de casta que exhibían los moderados o "timoratos" de la nobleza venezolana. Es, pues, Miranda su organizador y su espíritu. "A fin de dar mayor fuerza a los partidarios de la causa patriótica, dice Palacio Fajardo, testigo de los acontecimientos, el General Miranda propuso establecer un Club donde los ciudadanos se reunieran para discutir las cuestiones de interés general; un abogado de gran erudición, don Francisco Espejo, le secundó poderosamente en esta ocasión, y el Club fue establecido con el nombre de la Sociedad Patriótica" (2)
    Allí se reúnen todos los exaltados, gritan, vociferan, ofenden a los moderados; dejan las ventanas abiertas de par en par para que el pueblo pueda empaparse de los discursos que se dicen en bien de la libertad y en contra de los prejuicios. Se dictan las normas que se han de seguir y la política que ha de llevar al Congreso. Se ennoblecen y se destruyen reputaciones, se halaga al pueblo que hasta ayer no fue más que el "populacho", se va revolucionando todas las conciencias. Y logran, mediante esa línea de conducta, una cosa ignorada e imposible en la Venezuela colonial, esto es, una opinión pública. Una opinión pública dirigida por la Saciedad, bien entendido, pero al fin y al cabo una opinión. Miranda consigue de esta manera un triunfo personal sobre los "timoratos", sus viejos enemigos.; pues con la Sociedad y la opinión en sus manos el camino le está abierto para hacer doblegar a los descendientes de aquellos grandes señores que injuriaron a don Sebastián, su padre, tratándole de pardo y que luego cuando su expedición libertadora habrían de escribir una carta al Rey llena de sumisión. Por eso la primera arma que esgrime Miranda es explotar el odio de la gente de color y exaltar los rencores escondidos bajo la opresión. Sus discursos y proclamas de igualdad y libertad han de ser los primeros martillazos a la cadena que ha de reventar en 1814 ocasionando la gran rebelión popular y sepultando, sin quererlo é1, toda la organización de los blancos, la República y trescientos años de colonialismo sostenido.
    El Club de la Sociedad Patriótica estaba situado en la esquina del mismo nombre, en la Casa en que habla tenido su sede la "Sociedad de Economía y Amigos del País" mandada a establecer cuando el Rey Don Carlos III (3). Cada vez que los oradores agitaban en el Club, la calle se llenaba de esclavos y hombres de color que oían por primera vez lo que jamás les habían dicho. "El pueblo de Caracas, dice Palacio, compuesto principalmente de mulatos, escuchaba con interés los argumentos que les ofrecía los medios de obtener una existencia política" (4). La Sociedad aprovechó el día de la conmemoración del 19 de abril para demostrar al Congreso y a la Nación su fuerza y su popularidad. El grupo de los "revoltosos", que Lovera nos pinta de manera magistral en su "19 de abril de 1810" con sus altos sombreros negros, sus capas sombrías y aire conspirador, son los mismos que en este primer aniversario patrio se lanzan a la calle con el fin de agitar y reunir masas populares. "Después del servicio divino, dice Palacio Fajardo, los habitantes se dispersaron por las calles, todos vestidos con sus trajes festivos, llevando en sus sombreros cucardas rojas, amarillas y azules. Grupos de músicos, seguidos de danzantes, recorrían la ciudad cantando aires patrióticos. Los miembros de la Sociedad Patriótica atravesaban en procesión las principales calles llevando banderas apropiadas a esta fiesta. Personajes de consideración de Caracas se juntaron al cortejo, se vió en esta ocasión a muchos grupos de indios de los alrededores, jugando y danzando a su manera, más cándida que graciosa; la alegría se reflejaba en todos los rostros, las mutuas felicitaciones eran vivamente experimentadas en todas partes. La noche trajo más gente en busca de alegría, Caracas fué enteramente iluminada, los edificios públicos y muchas casas particulares ofrecían inscripciones y emblemas ejecutados todos con tanto gusto como gracia. Los diferentes grupos de músicos continuaban llenando el ambiente de sonidos melodiosos, y la alegría de los habitantes pareció aumentar a medida que el calor del día declinaba. Pequeños teatros elevados en diferentes sitios de la ciudad procuraban nuevas diversiones al pueblo, quien manifestó el más vivo entusiasmo" (5).
    La Independencia estaba conducida por buen camino. La demostración había sido todo un éxito y ni los enemigos más acérrimos podrían ya oponerse abiertamente a la Sociedad Patriótica, dueña del espíritu del pueblo caraqueño. Los asiduos oyentes del Club se multiplicaron convirtiéndose aquella calle en verdadera "Corte de Milagros", donde los más audaces se agarraban de los balaustres de las ventanas. Por las calles empezaron a aparecer grupos amenazadores que dirigiéndose a todos los paseantes entonaban la sangrienta canción que en enero del mismo año se había publicado en la imprenta de J. Baillio y Ca. situada en la esquina del Palacio Arzobispal. El estribillo decía:

    Viva tan sólo el Pueblo,
    El Pueblo soberano:
    Mueran los opresores,
    Mueran sus partidarios
    (6).

    Entre los principales exaltados que se contaban en aquellos tiempos estaba José Félix Ribas, quien habíase visto envuelto, poco tiempo antes, en una conspiración que tenía por fin el levantamiento de las clases oprimidas contra la hegemonía de los blancos poseedores (Ver nota 2).
    El Congreso temía. Temía que la libertad pura, virginiana, que tanto deseaba se le empezase a corromper merced a las gestiones demagógicas de la Sociedad Patriótica. Temía que una libertad popular, "sans-culotte", sería una exposición constante para sus más caros intereses (Ver nota 3) . Tanto más cuanto que ya en 1811 esos discursos encendedores hacían prever a los moderados el curso que más tarde tomaría la Independencia, rumbo que los agitadores no se sospechaban. Bien es sabido que generalmente los que inician las revoluciones acaban por ser devorados por ellas, pues aquellos que al principio surgen como agitadores al fin terminan como moderados; nuevas figuras aparecen entonces obedeciendo al cambio impetuoso de las circunstancias, al devenir constante de esa vorágine humana que es la revolución. A situación diferente, hombres diferentes. Tal es el lema interno, inconsciente, que guía a los movimientos populares. Y hoy en día vemos, después de tantos años de aquellos días de 1811, que ninguno de los miembros de la Sociedad Patriótica llegó a ser, en su momento oportuno, jefe de la rebelión popular, terminaron más bien por ser perjudicados en sus intereses, lo mismo que les sucedió a los "timoratos".
    Y así vemos a Bolívar desterrado, a Ribas' con la cabeza en una pica, y los otros o muertos o escondidos en las selvas huyendo como desesperadas bestias de las lanzas inclementes de la rebelión 'popular, desencadenada inconscientemente por ellos con sus ardientes discursos de la Sociedad Patriótica.
    El temor de los moderados crecía cada día y cada día veían con peores ojos al Club agitador que les llevaba directamente a la ruina: Urquinaona, criollo realista que asistió a aquella lucha entre la Sociedad y el Congreso, opinaba con el criterio de los moderados de la época diciendo que la Sociedad estaba compuesta por "los más inmorales y los más libertinos" y lleno de indignación reaccionaria, agregaba con mucha amargura que esta Sociedad se proponía el espantoso crimen de "disipar la ignorancia de los pueblos, elevar las ideas de los ciudadanos a la más alta dignidad de un hombre libre, constituir el Estado, manifestar que en Venezuela no debería haber otro Rey que el que crió el Universo, ni otro gobierno que el que ella se constituya, y hacer palpable la falsedad de los derechos que la preocupación podía atribuir aún a Fernando de Borbón" (7).
    Pero a pesar de todos estos juicios, falsos o verdaderos, veremos que aquellos revolucionarios de la Sociedad Patriótica, pertenecientes en su mayoría a la nobleza o a la burguesía y ligados con lazos familiares al grupo de los "timoratos", no se daban cuenta de lo que estaban haciendo. En ese juego a la democracia tenían tanto que perder como los "timoratos". Destruyendo a los moderados con las armas de la absoluta libertad y del igualitarismo se destruían a ellos mismos. Ese grupo de hombres distinguidos no medían la catástrofe cuando en Julio de 1811, con sus vociferaciones demagógicas, pedían las libertades rousseaunianas para los esclavos que llenaban sus haciendas y para la multitud que rugía al eco de sus palabras. No podían prever en aquel momento de sublimación espiritual que estaban abriendo las compuertas del alud igualitario que debía ahogarlos a todos por igual. No podían imaginarse que aquellos mismos esclavos siguiendo los emblemas revolucionarios de Andresote, de José Leonardo Chirino y del Negro Miguel, guiados por capataces, pulperos y contrabandistas y aprovechando las libertades por ellos inconscientemente propagadas fueran, en un arrebato de furor igualitario, a asesinar a sus mujeres, a sus hijos y a ellos mismos, sembrando por todas partes la ruina y la desolación al propio tiempo que la libertad social; fundando un gobierno popular y democrático, sin nobles y sin ricos, representado por aquellos forajidos que fueron Boves, Rosete, Suazola y Antoñanzas. Si esos revolucionarios hubieran podido prever las consecuencias de sus discursos encendedores y de sus pequeñas rencillas, la Sociedad Patriótica no se habría fundado y la Independencia hubiera tomado otro rumbo, pero en historia no es bueno modificar lo sucedido ni adelantar lo ocurrido.
    Observando la conducta de nuestros patriotas en aquellos primeros años de ilusión y de lucha, dice José Domingo Díaz que la Independencia "hasta entonces no había presentado todo su aspecto feroz, y era semejante a una reunión de niños que jugaban a gobierno" (8). En realidad era una observación acertada la de Díaz.
    Por aquellos últimos días del mes de junio, precursores de la Independencia, un hecho vino a demostrar la importancia que había adquirido el pueblo caraqueño ante el Congreso. Este decidió mudarse para la Capilla de la Universidad el jueves 22, pues el pequeño salón que el Conde de San Javier había puesto a la disposición para las deliberaciones no tenía cabida para un auditorio numeroso (9).
    La poca distancia que existía entre la Capilla y la esquina de Sociedad y la amplitud de la "barra" dentro de las sesiones de la Asamblea demostraban claramente el triunfo del Club popular (Ver nota 4).
    Miranda, por su parte, aprovechaba la situación reinante, de odio a la nobleza y a los ricos, para vengarse con sus discursos demoledores del señorío mantuano que había vejado a su padre y que, en los tiempos de sus expediciones libertadoras en Coro y Ocumare, habían tornado parte, corno ya lo hemos dicho, por el Rey y el colonialismo. Poudenx, inapreciable testigo de los acontecimientos que estamos relatando y enemigo declarado del futuro Generalísimo, escribe que "el establecimiento de la Sociedad Patriótica le facilitó (a Miranda) los medios de calentar el espíritu del bajo pueblo; y sus discursos, junto a las vociferaciones de algunos individuos que le eran adictos, contribuyeron al éxito de sus proyectos. No dejó escapar ninguna ocasión de volver odiosos a sus adversarios ante el populacho. Comprendiendo también de cuánta utilidad podía serle el poder eclesiástico, tuvo cuidado de halagar muy bien al Arzobispo y al clero; y volviendo a su provecho la conducta imprudente de las familias poderosas, se formó numerosos partidarios, escogidos entre aquellos que estaban descontentos de las altanerías de los Mantuanos. De allí surgieron dos partidos muy distintos: el partido de Miranda y el de la alta nobleza. Perú este último llevaba en sí los gérmenes de la desunión; y las miras ambiciosas de algunas de las principales familias favorecían de esta manera y sin quererlo, las maniobras de Miranda. Los Toro, los Tovar, los Montilla, los Ustáriz, los Ribas, deseando llegar a los primeros empleos, buscaban a suplantarse recíprocamente" (10).
    Por eso toda esta serie de acontecimientos vinieron a contribuir a la formación de ese mal concepto, que, luego después de aquellos agitados años tendrían de la Sociedad Patriótica sus más viejos fundadores. O'Leary, que en sus opiniones sobre acontecimientos anteriores a su llegada a Venezuela era fiel repetidor de los juicios del Libertador, decía, hablando de la fundación del célebre Club: "Habíase formado una sociedad patriótica que, arrogándose el derecho de discutir y decidir las medidas adoptadas por el gobierno, contribuía a aumentar las dificultades que rodeaban a los patriotas, hostilizando al partido moderado que apoyaba al ejecutivo" (11). El propio Bolívar quien fue destacada figura de la Sociedad no vuelve a mencionada más, ni una sola vez, en d resto de su existencia. ¿Querría olvidarla? ¿No sería más bien que aquello hombres, una vez pasada esa juventud generosa y emprendedora, comprendieran que la Sociedad que ellos fundaran había sido más perjudicial que beneficiosa para la clase a que pertenecían, para la Independencia y para la patria? Una cosa es verdad: la Sociedad Patriótica contribuyó en mucho, tal como la hemos venido señalando, a la destrucción de la estructura colonial y a la derrota de la Segunda República, fundada por Bolívar y Ribas, eminentes demagogos del Club revolucionario.
    Para los primeros días de julio de 1811 la atmósfera de Caracas estaba extremadamente recargada. El Congreso iba retrocediendo cada vez más, perdiendo todos sus argumentos en contra de una declaración de independencia absoluta. Los agitadores presionaban, "jóvenes ardientes formaban por doquiera reuniones más o menos clandestinas, acaloraban la plebe, reunían y se preparaban a la guerra en nombre de la libertad. Las clases antes oprimidas y vejadas bullían y se arremolinaban en torno de la bandera reformadora que les prometía goces y derechos. Aquí la tendencia era destruir lo pasado y arrebatar algo a los que todo poseían" (12).
    Miranda, quien en las elecciones de marzo del mismo año había sido nombrado como diputado por el Pao, era el portador oficial de las ideas de la Sociedad Patriótica ante el Congreso. Con su fraseología elocuente trataba de decidir por la libertad a aquel "grupo de sujetos timoratos y buenos realistas, y algunos honrados labradores que jamás habían oído cuestiones políticas de gobierno, y que cifraban toda su felicidad en el cultivo de las haciendas, en la educación de sus hijos y en la obediencia a aquella autoridad paternal, que con tanto acierto y provecho había gobernado a sus respetables ascendientes” (13)
    Otros sucesos vinieron a agravar la situación. La llegada de Montenegro, y luego su traición escapándose con importantes documentos de la Junta Suprema. Los conatos de insurrección y los desmanes de los realistas de Guayana. Las maquinaciones de Cortabarría, celoso agente de los comerciantes de Cádiz, quien llegó a Venezuela con el propósito de organizar la insurrección. Y, en fin, las mil manifestaciones populares y sucesos de orden social hicieron que los mismos congresantes empezaran a ver la independencia como una necesidad inevitable (Ver nota 5).
    "Antes de las resultas de nuestra transformación política, decía un manifiesto firmado por Rodríguez Domínguez, llegaban cada día a nuestras manos motivos para hacer, por cada uno de ellos, lo que hicimos después de tres siglos de miseria y degradación" (14).
    Al mismo tiempo los agricultores y grandes hacendados se quejaban porque los negros no querían trabajar como antes, la fiebre revolucionaria e igualitaria había llegado hasta los campos más apartados. Se hablaba ya, no sin espanto de los que, tenían algo que perder, de una matanza de blancos y de la instauración de un gobierno popular, jacobino. Se decía también que los españoles organizaban desde Coro y Guayana expediciones contra el centro del país para imponer por la sangre los derechos de Don Fernando VII, Rey de España.
    Como todos estos quebraderos de cabeza se los achacaban a la Sociedad Patriótica y a sus ilustres componentes, no faltaron personas que propusiesen su completa disolución. "Algunos diputados -dice Roscio- hicieron ayer moción (8 de junio) para que se extinguiese pero prevaleció el dictamen de que se corrigiesen sus vicios para que con sus buenas reglas pudiese ser útil" (15). El Congreso estaba tratando de anular la Sociedad Patriótica bajo el pretexto de que era otro Congreso; cosa completamente ilegal si podía ser probada.
    La Sociedad Patriótica, en vista de la situación tan tensa, empieza a efervecer. "No es que haya dos Congresos, dice Simón Bolívar desde su tribuna revolucionaria. ¿Cómo fomentar el cisma los que más conocen la necesidad de la unión? Lo que queremos es que esa unión sea efectiva, para animamos a la gloriosa empresa de nuestra libertad. Unirnos para reposar y dormir en los brazos de la apatía, ayer fue mengua, hoy es una traición. Se discute en el Congreso Nacional lo que debiera estar decidido. Y, ¿qué dicen? Que deberíamos empezar por una Confederación: ¡Como si todos no estuviéramos confederados contra la tiranía extranjera! ¿Qué debemos esperar los resultados de la política de España? ¿Qué nos importa que España venda a Bonaparte sus esclavos, o que los conserve, si estamos resueltos a ser libres? Esas dudas son triste efecto de las antiguas cadenas. ¡Que los grandes proyectos deben prepararse con calma! ¿Trescientos años de calma no bastan? ¿Se quieren otros trescientos todavía? La Junta Patriótica respeta, como debe, al Congreso de la Nación; pero el Congreso debe oír a la Junta Patriótica, centro de luces y de todos los intereses revolucionarios. Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad sudamericana. Vacilar es perdemos. Propongo que una comisión del seno del este cuerpo lleve al Soberano Congreso estos sentimientos" (16).
    Es de suponer el entusiasmo que tales palabras ocasionarían en los concurrentes y en la barra plena de hombres del pueblo. A su vez Coto Paúl toma la palabra para defender al Club contra los ataques de los moderados, quieres les llaman anarquistas en señal de desprecio y de temor. "¡La anarquía! Esa es la libertad, cuando para huir de la tiranía desata el cinto y desnuda la cabellera ondosa. ¡La anarquía! Cuando los dioses de los débiles, la desconfianza y el pavor la maldicen, yo caigo de rodillas a su presencia. Señores: Que la anarquía, con la antorcha de las furias en la mano nos guíe al Congreso, para que su humo embriague a los facciosos del orden, y la sigan por calles y plazas, gritando: ¡Libertad! Para reanimar el mar muerto del Congreso estamos aquí en la alta montaña de la santa demagogia. Cuando ésta haya destruido lo presente, y espectros sangrientos hayan venido por nosotros, sobre el campo que haya labrado la guerra se alzará la libertad...” (17).
    Este excelente discurso de Coto Paúl encerraba inconscientemente toda una predicción sobre los sucesos que luego se sucederían en Venezuela.
    El mismo día, 3 de julio, mientras la Sociedad sesionaba se discutía en el Congreso la posibilidad de una absoluta independencia. Las barras estaban llenas de miembros del Club que iban y venían llevando las últimas noticias sobre las discusiones de la Asamblea y aplaudiendo o chiflando las proposiciones que eran o no ce su agrado. El 4 de julio la Sociedad envió una Comisión al Congreso portadora de un discurso de Miguel Peña. El Presidente les concede la palabra, a pesar de carecer de diputación de cuerpo el Club de la Sociedad. Allí se precisa rara que la Independencia sea declarada. El Presidente, Rodríguez Domínguez, se encarga de preguntar al Ejecutivo si creía prudente la discusión del asunto. El Ejecutivo contesta afirmativamente. Entonces se decide que la discusión de tan importante cuestión ha de llevarse a cabo el próximo día 5.
    Desde temprano la ciudad está despierta y el pueblo, al igual que la juventud revolucionaria, ocupa las puertas y tribunas de la Capilla (Ver nota 6). Cuando van entrando 1os diputados a ocupar sus puestos amenazan de muerte a los moderados (18). "Nunca tanta gente se había visto allí, ni jamás se observara en los oyentes el porte descomedido que en la ocasión tuvieron. Vítores y aplausos ruidosos y sin fin resonaban cada vez que tornaba o dejaba la palabra un diputado republicano: las opiniones equívocas eran acogidas con risotadas, silbos y amenazas" (19).
    Rodríguez Domínguez en su calidad de presidente, y después de haber oído las diferentes opiniones, comenzó a llamar a los diputados para que omitiesen su voto. Llamado Felipe Fermín Paúl, propuso una ley previa que estaba en los corazones de todos aquellos hombres que veían su seguridad amenazada por el pueblo y por los energúmenos de la Sociedad Patriótica. Propuso, pues, una ley previa que contuviese los excesos de licencia, insubordinación y libertinaje que pudieran presentarse una vez declarada la Independencia. Al oír esta proposición, inmediatamente comenzó la barra a chiflar y a gritar, demostrando así su desagrado.
    Antonio Nicolás Briceño, de Mérida, propuso, en vista de la actitud amenazadora del público, que además de la ley previa de Paúl se estableciese en lo futuro el sistema de votación secreta para evitar irrespetos y violencias. Maya, de La Grita, estuvo francamente contra la independencia, alegando con habilidad, posiblemente para no tener desagrados con exaltados, que sus instrucciones le prohibían votar la cuestión. Briceño contestó a su vez que las suyas eran iguales y que a pesar de todo iba a votar.
    En general, la mayoría de las opiniones fueron favorables y cuando se procedió a la votación final todos estuvieron por la Independencia definitiva, con excepción hecha del Padre Maya (20).
    Apenas Caracas conoce la noticia el júbilo es general. La bandera de Venezuela, que había diseñado Miranda, es ondeada por primera vez. La primera vez. La de España es despedazada; los bustos y cuadros de Fernando VII que estaban en los edificios públicos y en las casas realistas más conocidos fueron destruidos (Ver nota 7). "Aquellos jóvenes, dice Díaz, en el delirio de su triunfo corrieron por las calles: despedazaron y arrastraron las banderas y escarapelas españolas: sustituyeron las que tenían preparadas, e hicieron correr igualmente con una bandera de sedición a la Sociedad Patriótica, club numeroso establecido por Miranda, y compuesto de hombres de todas castas y condiciones, cuyas violentas decisiones llegaron a ser la norma de las del Gobierno. En todo el día y la noche las atroces pero indecentes furias de la revolución agitaron violentamente los espíritus sediciosos. Yo los vi correr por las calles en mangas de camisa y llenos de vino, dando alaridos y arrastrando los retratos de Su Majestad, que habían arrancado de todos los lugares donde se encontraban. Aquellos pelotones de hombres de la revolución, negros, mulatos, blancos, españoles y americanos, corrían de una plaza a otra, en donde oradores energúmenos incitaban al populacho al desenfreno y a la licencia. Mientras tanto, todos los hombres honrados, ocultos en sus casas, apenas osaban ver desde sus ventanas entreabiertas a los que pasaban por sus calles. El cansancio, o el estupor causado por la embriaguez, terminaron con la noche tan escandalosas bacanales" (21).
    Así transcurrió el primer día de nuestra Independencia. Día solemne y trascendental en la historia de la Patria, a pesar de que los mismos historiadores de la época, por los sangrientos acontecimientos que luego se sucedieron, no consideraron como debía ser tan extraordinario suceso, más bien llegaron al extremo de mirar esta patriótica medida como" arriesgada y acaso imprudente" (22).

    Notas

    1. Depons anota que casi todos los pulperos de la Capitanía General eran canarios. También es interesante observar que la mayor parte de los jefes realistas que lucharon en Venezuela durante la formidable insurrección popular de 1814 fueron pequeños comerciantes, pulperos y tenderos.

    2. En 1810 trató de sublevar a los negros para terminar toda casta europea y apoderarse del mando de Caracas. La Junta Revolucionaria, temiendo sus sangrientos designios, le desterró Ignominiosamente a Curazao» (URQUINAONA, Memorias, pág. 345).

    3. «Allí -en el Congreso- no tuvieron la principal parte ni representaron el principal papel los hombres de las revoluciones , los que nada tienen que perder; los que deben su fortuna al desorden, y nada esperan del Imperio de las leyes, de la religión y de las costumbres» (José Domingo Díaz, Recuerdos de la Rei7elión de Caracas, pág. 21).

    4. «Deseoso S. M. de que el público pueda presenciar con más comodidades las sesiones del Congreso, y no siendo bastantes el Salón del Palacio para contener cómodamente a representantes y espectadores, se ha trasladado desde ayer a la Capilla de la Universidad, ínterin se da al salón la extensión y la capacidad que debe de tener» («Gaceta de Caracas», núm. 360, del viernes 23 de junio de 1811).

    5. «Con este fin se aceleraron tumultuariamente las Cortes que deseaba la Nación, que resistía el gobierno comercial de Cádlz, y que se creyeron al fin necesarias para contener el torrente de libertad y la justicia, que rompía por todas partes los diques de la opresión y de la Iniquidad en el nuevo mundo; pero todavía se creyó que el hábito de obedecer, reconocer y depender sería en nosotros superior al desengaño que a tanta costa acabábamos de adquirir (Documentos Interesantes relativos a Caracas. Manifestación que hace al mundo la Confederación de Venezuela. página ll6. Londres, 1812).

    6. La Capilla donde se reunía el Congreso era, según la conocida pintura de Lovera, una sala amplia y larga con tres grandes ventanas en la pared oeste. Su entrada estaba en la parte correspondiente al lado norte, justamente hacia donde está hoy la plaza Bolívar, y por ella se dirigían los diputados a sus asientos y el público a las tribunas, situadas éstas encima de la entrada, en el lugar que en las iglesias corresponde al coro. En el lado sur enfrente de la entrada, estaba el sillón de la presidencia y una mesa. (N. del A.)

    7. «El pabellón de Fernando VII fue reemplazado por un estandarte rojo, amarillo y azul. En su ángulo superior se veían un indio rodeado de los atributos de la libertad y del comercio» (Poudens, Memoire pour servir à l’Histoire de la Révolution de Caracas. París, 1825. Pág. 43).

  • II. Se aflojan las cadenas

    Îndice
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    Al Gobierno de la nueva República le esperaba una tarea muy difícil. El mismo día de la instauración del Poder Ejecutivo se supo de una conspiración de negros contra los señores del Congreso capitaneada por un tal Galindo, quien, según el decir de muchas gentes, era partidario de Miranda (Ver nota 1).
    A su vez, los enemigos de la nueva nacionalidad preparaban un complot contra todos los patriotas, proyectaban poner a los españoles y canarios en los puestos claves y volver al estado de sumisión anterior a 1810. Este movimiento estaba organizado, según declaraciones de los cabecillas de la conspiración, por "americanos y europeos, compuesto de lo más selecto del clero secular y regular, y lo más distinguido del vecindario de la capital y de fuera" 23. Pero en realidad estas declaraciones eran desde todo punto de vista exageradas, al menos los que dieron la cara y aparecieron jefes directos de la insurrección, fueron don Juan Díaz Flores, mercader natural de Canarias; don José María Sánchez, de Caracas y Francisco de Azpurúa (24).
    Valencia, Caracas, Los Teques y otras poblaciones de los alrededores de la capital se iban a insurreccionar en "nombre del Rey de España" contando para esto con la cooperación de Puerto Cabello, y sobre todo con el envío de tropas españolas desde Maracaibo, que permanecía realista (25). Todo estaba preparado lo mejor posible, pero a última hora, como suele suceder en estos casos, hubo una traición. El plan fue denunciado por don N. Barona y el Gobierno procedió inmediatamente a efectuar los arrestos necesarios.
    Sabiendo los conspiradores que estaban denunciados decidieron alzarse en Los Teques a eso de las tres de la tarde del 11 de julio. En esta población se reunieron sesenta canarios montados en mulas, armados de trabucos y con los pechos cubiertos con hojas de lata, a guisa de armadura, gritando furiosa mente "viva el Rey y mueran los traidores" (26).
    También hablan prometido la libertad a los negros de Caracas con tal de que se sumaran a la revuelta (27), pero nada sucedió. En cambio, en Valencia, la conspiración triunfaba apoderándose de la ciudad y proclamando a Fernando VII. Al mismo tiempo la revuelta de Los Teques era dominada completamente antes de las cuatro de la tarde, pues los quijotescos contrarrevolucionarios hablan fracasado en su plan de apoderarse del depósito de armas para poder marchar a la capital de la nueva República (28). El pueblo, azuzado por las autoridades patriotas, se lanzó armado de sables y cuchillos contra los conspiradores a los que dominaron fácilmente y sin efusión de sangre (29).
    Entretanto, en Valencia, los revolucionarios realistas habían insurreccionado, en vista de hacerse un mayor número de tropas adictas, a todos los negros de los alrededores, dictando proclamas igualitarias y reivindicaciones sociales, dando la libertad a los esclavos y la igualdad a los pardos (30). Todos los descontentos por rivalidades feudales con Caracas se sumaron al movimiento, pues deseaban que la capital de la República fuese Valencia. Inmediatamente procedieron a repartir armas que hablan recibido, días atrás y en secreto, a todo el pueblo insurreccionado (31).
    El ataque a Valencia, luego después de haberse enarbolado la bandera de Castilla, hubiese sido lo más indicado. Pero el Gobierno estaba indeciso, con grandes divergencias en su seno, sin conocer a ciencia cierta quiénes estaban en la conllpiración y quiénes eran leales, desconfiando los unos de los otros y con la agravante de no tener apenas sino seis días en el poder. La única decisión que se tomó fue esperar para ver qué nuevos focos brotaban y sobre todo para ver quién en la capital estaba y quién no estaba con el nuevo orden de cosas. Se pasaron varios días con las tropas acantonadas en los cuarteles hasta que, viendo que la situación en Caracas era normal, se resolvió enviar a un miembro de la alta nobleza y enemigo de los extremistas y en especial de Miranda, al Marqués del Toro, al frente de numeroso ejército (32).
    Mientras el Marqués se dirigía a Valencia, los fracasados conspiradores de Los Teques estaban engrillados en prisiones. Más tarde fueron condenados a muerte una quincena entre los principales y fusilados, pues no había por ese entonces, por falta de ejecuciones, un verdugo competente que les ahorcase, siendo necesario para cumplir la condena que después de muertos fuesen colgados y sus miembros descuartizados. Para mayor escarmiento entre los canarios caraqueños, fueron cortadas sus cabezas y expuestas en picas y cajas en las principales plazas y avenidas de la capital (33).
    La situación de Valencia, más que grave era interesante, pues por primera vez se usaba de "las castas" para organizar un movimiento popular y darle todo el empuje necesario. Demostrando así que quien más ofrecía y halagaba era efectivamente el dueño de las circunstancias. Por otra parte, la insurrección de Valencia con sus libertades extremadas se había pronto conocido en todo el territorio patriota, ocasionando, como era lógico que sucediese, continuas deserciones tanto en el ejército como en las esclavitudes de las haciendas, creando una situación de sobresalto para los viajeros que se encontraban en lugares apartados con esclavos "cimarrones". En la Gaceta de Caracas del 26 de julio de 1811 aparece la siguiente noticia: "El Supremo Poder Ejecutivo ha mandado establecer, en todos los partidos sujetos a una Justicia Mayor, Patrullas o Guardias Nacionales para la aprehensión de esclavos fugitivos; los cuales, visitando y examinando con frecuencia los Repartimientos, Haciendas, Montes y Valles, harán que se guarde el debido orden en esta parte de nuestra población destinada a la cultura de las tierras, embarazando que se separen de ella por caprichos, desaplicación, vicio u otros motivos perjudiciales a la tranquilidad del país. De orden del Gobierno se comunica al público esta determinación para que llegue a noticia de todos... A esta importancia primera se asocian otras muchas que el Gobierno ha tenido presentes al concebir este establecimiento; pues si protege las penosas tareas de los propietarios de las tierras, no favorece menos la tranquilidad de los partidos rurales, embarazando los robos y asesinatos en caminos desiertos. Los soldados de estas escoltas ambulantes pueden además servir muy bien en diferentes ocasiones para otros objectos de mayor importancia y gravedad por el conocido y frecuentado, con el exercito de sus funciones. La esclavitud honrada y laboriosa nada debe temer de estas medidas de economía y seguridad, con que el Gobierno procura el bien de los habitantes del país".
    Ya los "mantuanos" iban recogiendo poco a poco su fruto de libertades ideales, de papel, viendo que el equilibrio que era la base de su preponderancia social empezaba a resquebrajarse. Por eso tenía razón el ex Capitán General Emparan cuando escribía: "Si ya no están los mantuanos arrepentidos de su desatinada insurrección, muy poco pueden tardarse en arrepentirse; pero siempre será tarde. Como quiera que los mulatos y negros son 10 ó 12 por un blanco, habrán éstos de sufrir la ley que aquéllos quieran imponerles; y siempre están expuestos a los mismos desastres que sufrieron los franceses dominicanos: tal es la felicidad que se han traído los insurgentes de Caracas con su revolución" (34).
    Esa demagogia realista de insurreccionar "las castas" contra los patriotas en la ciudad de Valencia, debería en el futuro traer resultados funestos para uno y otro bando. Dice Heredia, célebre realista, que "desde entonces quedó arraigado en Valencia el odio mortal entre blancos y pardos, que tan funesto ha sido allí y en toda la provincia por donde se propaga, sin que pueda calcularse cuáles serán los últimos efectos de este mal; que todavía dura. Los guerrilleros, que después quisieron formar partido bajo la voz del Rey, excitaron esta rivalidad, llegando a ser proverbio en la boca de los europeos exaltados que los pardos eran fieles, y revolucionarios los blancos criollos, con quienes eran necesario acabar" (35).
    El Marqués, militar de opereta, no podía hacer otra cosa en Valencia que fracasar, y en realidad fracasó. Fue necesario que los mantuanos caraqueños cedieran ante la presión de los extremistas y nombraran jefe del ejército de Valencia al General Miranda quien era el más indicado para llevar a cabo esta empresa por sus conocimientos y su prestigio. Era, pues, una derrota grave para el partido noble y moderado la salida del Marqués; pero este partido no ha de amilanarse, apenas nombrado Miranda ha de comenzar una serie de intrigas y contraórdenes para perjudicar al Generalísimo, precipitando con sus maniobras la caída de la primera República y la entrada de Monteverde, resultados éstos preferibles a que un plebeyo amigo de los pardos fuera a aprovecharse de la República por ellos organizada y dirigida (36).
    Apenas Miranda es nombrado jefe del ejército, que con un ataque decidido y audaz toma a Valencia, a pesar de la heroica resistencia del cuartel de pardos, terminando de esta manera con el foco principal de la insurrección que pretendía acabar con la República a los siete días de haberse constituido.
    Pero si la insurrección estaba dominada, no lo estaba por eso el peligro de invasión realista. Coro organizaba una expedición contra Valencia a favor de los insurrectos, y Miranda se ve en el caso de pedirle al Congreso permiso para seguir a Coro a luchar contra los refuerzos. El permiso es negado por el Congreso dejando que la expedición siguiera su rumbo, llamando más bien a Miranda para que se defendiese de las acusaciones e intrigas que le tenían sus enemigos, personajes éstos que preferían que la patria cayese en manos de los españoles que en la dirección de un supuesto enemigo de sus intereses.
    Cuando Miranda entra en Caracas por la vía de Antímano, es recibido por el pueblo en medio de las más grandes aclamaciones. Manifestación ésta que significaba, además del apoyo popular, una especie de desafío a la actitud del Congreso y reprobación por las falsas acusaciones que hadan al ídolo de la Sociedad Patriótica. Poudenx que presenciaba la entrada, dice: "Las gentes de color mostraban un entusiasmo particular por su persona. Iban delante de él gritando ¡Viva el General Miranda!; pero poca gente distinguida tomó parte en este festejo. En el momento en que hada su entrada, se observaron dos negros a caballo, que lanzaban dinero al populacho, teniendo el aspecto de pagar las aclamaciones de que era objeto el General" (37).
    En los días en que se luchaba por la ciudad de Valencia había en Caracas una vigilancia y una censura extraordinarias. La Sociedad Patriótica, imitando en esto al Comité de Salud Pública, presionaba al Congreso para que tomase las medidas más extremadas contra los espías y conspiradores. En el Morning Chronicle, periódico adicto a la causa patriótica, aparecía una carta escrita, por un testigo de aquellos acontecimientos, fechada en La Guaira el 3 de agosto de .1811, que decía así: "Todo es confusión en la América Meridional, todos los días hay prisiones de gente que se sospecha de tramas contra el Gobierno y los forasteros temen mucho reunirse; en una palabra, estamos en una entera suspensión, no sólo de comercio, sino aún de sociedad: la orden del día es: libertad e igualdad. Ayer salí de Caracas a las cinco de la tarde, y entonces aún no se sabía del ejército que se había mandado contra Valencia... Las conjeturas son varias y todos los días se reciben despachos del General Miranda; pero no se dan al público; también se equipan diariamente voluntarios por el Gobierno; se matan y están puestas en perchas las cabezas de los traidores, con un letrero debajo que dice: "Este hombre ha muerto por traidor a su patria." Dos fueron ahorcados ayer, condenados por la Sociedad Patriótica, pero no se dijeron sus delitos. El tiempo de las prisiones a media noche: un piquete entra en la casa, hace salir de la cama al reo, y a la mañana siguiente pierde la vida. Aquí tenemos por cosa peligrosa el que nos vean reunidos hablando en la calle, y más peligroso que todo el criticar al Gobierno. Aun cuando nos juntamos en reuniones particulares, no sabemos si nuestros criados son nuestros espías. Esta es exactamente la situación del país" (38).
    El Congreso comenzó a licenciar las tropas de Miranda dejando sin defensa "a la República ante la invasión realista, pues "sus enemigos (los de Miranda), escribe el mismo Poudenx, gustaron más no tener ejército, que tener uno que estuviese bajo su influencia inmediata. Las primeras operaciones de su campaña fueron atacadas en el Congreso con animosidad; y entre sus enemigos, aquellos que más se distinguieron por su encarnizamiento, estaban los Toro y un Tovar" (39).
    Miranda se presentó ante el Congreso, contestó a los cargos que se le hacían, exhibió documentos y probó, de una manera irrefutable, su inocencia. Pero el Congreso, no queriendo tomar ninguna iniciativa que hiriese los intereses de los principales personajes de la nobleza, aplazó su decisión para otra oportunidad (40).
    La situación siguió, hasta fines de 1811, bastante estable dentro de su inestabilidad. El único suceso de importancia fue una conspiración develada "cuyo objeto, según J. D. Díaz, era dar la preferencia a las castas sobre la raza blanca, y cuyos principales autores eran blancos, de los conjurados del 19 de abril" (41).
    La entrada del año de 1812 se caracterizó por un gran malestar económico generalizado en toda la República. Este malestar era resultante: de las luchas internas entre los promotores de la Independencia por sus prejuicios de clase; de la desatinada política financiera que perjudicaba especialmente al pequeño comerciante, al pulpero, al empleado, al trabajador, al cura. Pues, la necesidad de crear un papel moneda sin ningún respaldo, y la desconfianza general del público, contribuyeron al pánico. El propio Bolívar dijo que se vieron obligados "a recurrir al peligroso expediente de establecer el papel moneda, sin otra garantía que la fuerza y las rentas imaginarias de la Confederación. Esta nueva moneda pareció a los ojos de los más una violación manifiesta del derecho de propiedad, porque se conceptuaban despojados de objetos de intrínseco valor, en cambio de otros cuyo precio era incierto, y alto ideal. El papel moneda remató el descontento de los estólidos pueblos internos, que llamaron al comandante de las tropas españolas, para que viniese a librarlos de una moneda que veían con más horror que la servidumbre" (42).
    Esta idea del papel moneda habla nacido a imitación de los "asignados" de la Francia revolucionaria. Pero mientras los asignados tenían una base que los respaldaba, como eran las inmensas propiedades de los nobles emigrados, en Venezuela no había tierra que los protegiera ni ninguna otra clase de riqueza. Tal principio no podía ser cubierto sino por la violencia. Habla que obligar al ciudadano a aceptar papel contra plata, "por ello, dice Heredia, era necesario que la fuerza pública se interpusiera en todas las negociaciones más menudas, pues la ley obligaba a recibir el billete y a pagar en plata el quebrado de medio real, siempre que fuese preciso; sobre 10 cual ocurrían cincuenta pleitos al día en cada taberna o pulpería, porque muchos iban sin necesidad a comprar cualquier cosa sólo por tomar el medio de la vuelta" (43).
    El estado de ánimo de los mismos patriotas había decaído mucho con el malestar económico surgido por los inconvenientes de la división del país y de la crisis del papel moneda, "algunos diputados del Congreso, dice el mismo Heredia, me han asegurado que al tiempo de su traslación a Valencia ellos y otros muchos estaban convencidos de que la nueva República no podía durar muchos meses y que se acabaría como los juegos de muchachos" (44).
    La fabricación del papel moneda fue confiada a un hombre que, según el decir del propio Poudenx, nunca en su vida había grabado (Ver nota 2). Esto se prestaba al fraude. Apenas salidos los "asignados" empezaron a resentirse los hombres del campo a vender sus productos por valores imaginarios, y la diferencia que se estableció entre el papel moneda y la plata entorpeció enormemente la transacciones comerciales. Hubo lugares en donde se negaron a aceptar semejante moneda (45).
    La inflación fue tremenda. No hubo ningún economista dentro del grupo de hombres que gobernaban a Venezuela que hubiese visto o remediado la situación, sólo había aficionados o "entendidos" en las ciencias económicas, faltaba una verdadera política financiera que pudiera sanear al país. El trabajador y el empleado seguían ganando igual a los tiempos de la plata, un mismo jornal; mientras que la desconfianza por el papel moneda hacía subir los precios de los productos a sumas fabulosas que aquellos hombres no podían materialmente alcanzar. Los precios llegaron a subir en ciertos renglones a un mil por ciento condenando a una muerte segura al que no poseía tierras o era rico.
    Trágico es el cuadro que nos pinta Urquinaona: "La arroba de carne cuyo precio corriente era el de cuatro reales en plata, llegó a valer 48 en asignados. El dulce llamado papelón valía un real en plata cada porción de tres libras y a peso fuerte en moneda de papel. Su mismo descrédito cortó la circulación del numerario, porque todos lo reservaban, deseando salir de un papel sin garantía, a costa de cualquier sacrificio. Los habitantes del interior que surtían la capital de carnes, quesos, mulas y caballos, abandonaron el tráfico, y satisfechos de que a sus remotas poblaciones no alcanzaban los tiros del despotismo, se mantenían en sus casas, vendiendo a plata u oro alguna parte del producto de sus haciendas, mientras que al contorno de Caracas no le quedaba sino el recurso lamentable de recibir vales insignificantes, abandonar sus cosechas o exponerse a. sufrir la pena prescripta a los usurpadores". Esto se agravaba aún más, según el decir de Urquinaona, por las leyes demagógicas que trataban de ganarse a los pardos "elevándoles a la clase de ciudadanos, cuando poco antes ni los reconocían ni los trataban como a hombres, singularmente en los penosos trabajos de las haciendas. A la inhumanidad de conducirlos al matadero para sostener sus delirios se agregó la imprevisión de exponerlos a convertirse en fieras por la libertad excesiva a que los hicieron pasar de repente halagándolos con la preconizada igualdad, sin prever que constituyendo una propiedad autorizada por leyes y costumbres, e interesante a la agricultura territorial, pudo esta alteración repentina provocar un choque peligroso con los poseedores, y males mucho más funestos que la esclavitud" (48).
    Si a este enorme malestar agregamos la actitud hostil del clero por la proyectada ley de someterlos a tribunales ordinarios según la nueva Constitución de Ustariz calcada de la norteamericana, comprenderemos que aquella República no tenía ningún sostén. El comercio y toda la nación descontenta por la política financiera de hambre y ruina. La nobleza, que era el Congreso, estaba descontenta también por el cariz peligroso que estaba tomando la Independencia bajo la influencia de los extremistas. El bajo pueblo descontento también porque el Congreso y la Sociedad Patriótica les habían dejado ver la igualdad de papel y ahora querían la igualdad práctica. Y, por último, el clero que temía perder con la República todas las prerrogativas feudales que la Corona de España les había tolerado.
    El país, pues, sólo esperaba la ocasión para volver a los viejos tiempos de tranquilidad y orden. Los grandes terratenientes autores indirectos de la Independencia anhelaban la vuelta a la seguridad. El clero a la estabilidad de sus prerrogativas. El bajo pueblo a eliminar los gobernantes mantuanos, pues, según la genial observación de Juan Vicente González "el mando político de los que eran sus señores naturales no era para el pueblo la libertad, sino una argolla más añadida a la cadena" (47). Y los comerciantes, los empleados, los productores y el público en general en tener de nuevo una moneda firme y estable, respaldada por la plata o el oro, y no por falsas ilusiones.
    Venezuela, por esta serie de razones poderosas, deseaba la vuelta de los españoles. Sólo con un golpe de brisa se desplomaría el castillo de naipes de la República. Y la ocasión se presentó más fuerte aún de lo que podía esperarse. El castillo no se desplomó por un golpe de brisa sino por un espantoso terremoto, y España volvió bajo la figura inexperta y mediocre de Domingo Monteverde.

    Notas

    1. «El mismo día en que se instauró el poder ejecutivo fueron sorprendidos y arrestados algunos pardos en una junta privada que tenia, acaudillada de Fernando Galindo, con el objeto de tra¬tar de materias de Gobierno y de la igualdad y libertad !limitadas. El Caudillo tenía una proclama incendiaria sobre este punto, y en ella tenia Miranda un apóstrofe muy lisonjero, tanto que parecía hechura suya. (Carta de Roscio a Bello sobre la política en 1811. «Boletín de la Academia de la Historia», núm. 129, pág. 44).

    2. El grabado fue ejecutado sobre un pedazo de madera; una navaja reemplazó al buril. Los billetes fabricados eran hechos por partida doble. Se enumeraban y cada uno de ellos podía juntarse por la identidad del número. Estos estaban, para evitar falsificaciones, separados por una matriz. Cuando se les lanzaba en emi¬sión, la matriz se dividía en dos, quedando uno de los billetes depositado en el Tesoro. Para verificarlos se les aproximaba uno a otro, con ayuda del número. El vicio de esta fabricación era evidente. Para empezar, era un doble empleo de materia; el medio de verificación era incómodo, porque los billetes circulantes en el país podían encontrarse alejados de la tesorería. El papel era de un material ordinario; la plancha, mal grabada; en fin, las firmas, puestas de manera estampillada, facilitaban los medios de la falsificación. La fortuna pública de este desgraciado país se en¬contró a la merced de los agiotistas y de los aventureros audaces. (POUDENX. Mémoires POUT servir, etc., págs. 55 y 56).

  • III. El castigo de Dios

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    Monteverde comenzó su campaña de Venezuela con un acto de insubordinación. Se apropió indebidamente del mando de las tropas realistas y decidió marchar al centro a destruir la República. Este acto de indisciplina contra Millares y Cevallos, sus verdaderos jefes, creaba un nuevo problema en la colonia que sería el origen de una serie de in subordinaciones.
    El primer contacto que tiene Monteverde con las tropas patriotas es en los alrededores de Coro, con el ejército de observación de Jalón, al cual derrota a los pocos momentos de haber comenzado la batalla, pues, la caballería patriota en lugar de cargar sobre el enemigo atacó a sus mismos compañeros de infantería, pasando inmediatamente al servicio del capitán español. Jalón apenas tuvo tiempo para huir con un puñado de fieles a San Carlos. Esto sucedía el 22 de marzo de 1812, año fatal para la primera República (48).
    El 26 del mismo mes un sacudimiento de tierra que venía en dirección del oeste de Venezuela destruyó a Caracas y a casi toda La Guaira, no dejando en este puerto prácticamente ninguna casa en pie, a excepción del edificio de la Aduana, que aun se conserva. El terremoto tuvo lugar a las cuatro y siete minutos de la tarde y su duración fue de un minuto y cincuenta segundos (49). Era Jueves Santo y todo el mundo se encontraba en la iglesia. Jueves Santo había sido también el 19 de abril de 1810, primer paso de nuestra Independencia. Por esta razón decían los fanáticos azuzados por el clero:
    Jueves Santo la hicieron
    Jueves Santo la pagaron
    (50).

    "Este día, dice un testigo presencial, el pueblo se había reunido en las iglesias, y parte de las tropas se encontraba en sus cuarteles. En veintiséis segundos todo fue destruido y la flor de la generación de esta ciudad fue sepultada bajo los escombros... Los gritos de misericordia salían de todas partes. El pueblo se reunió en las plazas públicas, de rodillas, implorando la clemencia divina. Los gemidos de los desgraciados heridos, retirados debajo de los escombros por sus parientes y amigos, y la continuación de los movimientos de la tierra, llevaron a las almas más valientes el estupor y el espanto; en fin, nada puede ser comparado al espectáculo espantoso que presentaba esta desgraciada ciudad. El Gobierno se reunió en la plaza de la catedral, y de allí dirigieron socorros hacia los diferentes puntos de la capital; pero lo que puso peor la situación de esta ciudad fue la falta absoluta de medicinas, de alimentos y de todos los objetos necesarios en tales circunstancias" (51).
    Más grave no podía ser la situación, y el clero no estaba dispuesto a dejar escapar semejante oportunidad para dar un remate definitivo a la tambaleante República. Se explotó hasta lo infinito el sentido religioso del pueblo, haciendo ver como un castigo del cielo el terremoto que azotaba al país (ver nota 1) . Muchos individuos, excitados por el espectáculo de la muerte y la destrucción, creyeron ver la Virgen en la cumbre del Ávila, a pesar de estar el día nublado (52). Los que hasta entonces habían vivido en concubinaje se apresuraron a casarse, teniendo por altar las ruinas humeantes de la ciudad. Se calcularon en quinientos los matrimonios así contraídos (53). Los sacerdotes acusaban al Congreso de haberles arrebatado sus fueros y viejas prerrogativas. Un tal Fray Felipe Mota, de la Congregación de Santo Domingo, predicaba sobre las ruinas del convento de San Jacinto contra la moribunda República, diciendo que "aquel espantoso sacudimiento era un castigo visible del cielo por haber desconocido al que estaba destinado por Dios para gobernar estos pueblos, y que habiendo concedido dos años para el arrepentimiento continuaban en su pecado" (54). Bolívar, quien era uno de los oyentes, se dispuso a echar de su improvisado púlpito al fanático fraile. "Jamás, dice José Domingo Díaz, que en esos instantes llegaba de Traposos, se me olvidará este momento, en lo más elevado encontré a don Simón Bolívar que en mangas de camisa trepaba por las ruinas. En su semblante estaba pintado el sumo terror o la suma desesperación. Me vio y me dirigió estaos impías y extravagantes palabras: "Si se opone la o Naturaleza, lucharemos contra ella, y la haremos que nos obedezca" (55). Estas frases de Bolívar, llenas de fe y seguridad en el triunfo de la patria y en el dominio de la Naturaleza por la fuerza de la voluntad, lo representaban, desde aquel momento, como el más capaz entre todos para fundar las bases de la nacionalidad venezolana.
    En aquel nefasto día la mayor parte de las tropas patriotas fueron diezmadas en sus cuarteles. Causa de ello fué que, pocos días antes, por la actitud insistente de Miranda de atacar al enemigo, el Congreso había ordenado la salida de un gran ejército acantonado en Caracas. Pero a última hora hubo una contraorden bastante misteriosa. Dice Poudenx, "hay que creer que esta contraorden fue ocasionada por el temor de una sublevación de las gentes de color, pues generalmente se creía que la semana iba a terminar en escenas sangrientas" (56).
    La patria estaba, después del terremoto, al borde del caos. No se veía salvación posible en ninguna medida. No se esperaban milagros. Pocos días antes de estos sucesos el Congreso, para evitar las rencillas feudales de los valencianos, se había trasladado a Valencia con el pretexto de estar mejor situado para hacer frente a las circunstancias. Como jefe absoluto del ejército patriota había sido designado el fracasado Marqués del Toro. Pero este nombramiento fue revocado gracias a la feliz intervención del grupo democrático, que logró fuese Miranda el encargado de tan importante dirección.
    A Miranda se le entregaba el mando de un ejército que prácticamente no existía y se le ordenaba salvar una situación que todos confesaban como completamente perdida. Su posición no podía ser más crítica.

    Notas
    1. Los sacerdotes se apresuraron a comentar estos funestos sucesos en favor de la Metrópoli. Todopoderosos bajo el régimen colonial, no encontraban bajo el nuevo orden de cosas sino res¬peto; y los deberes del culto satisfacen raramente al sacerdopía. «La cólera divina, gritaban hasta en las calles estos fogosos orado¬res, castiga la imevo Caracas, nido de corrupción, y socorre la expedición española.» La revolución era un crimen por el cual, según el decir de ellos, los autores recibían su castigo. Estas astutas diatribas, saliendo de la boca de los ministros de la religión, res¬quebrajaban las masas, y es tan fuerte la influencia de la primera educación, que yo vi vacilar hombres instruidos y de espíritu ele¬vado» (General SERVIEZ, L'Aíde de Campo Parfs, 1&32. Edit. Dupey, pág. 115).

    BIBLIOGRAFIA DEL CAPITULO PRIMERO
    1. C. PARRA-PÉREZ, Miranda et la Révolution Française. París, 1925. Pág. 451.
    2. MANUEL PALACIO, Esquisse de la Révolution de l'Amerique Espagnole Edit. P. Mongie l'Ainé. París, 1817. Pág. 113.
    3. E. BERNARDO NÚÑEZ, La ciudad de los techos rojos (calles y esquinas de Caracas). En dos vols. Tipografía Vargas. Caracas, 1947. Tomo I, pág. 124.
    4. MANUEL PALACIO, Op. Cit, pág. 113.
    5. MANUEL PALACIO, Op. Cit, págs. 11 y 112.
    6. PEDRO GRASES, La Conspiración de Gual y España y el Ideario de la Independencia. Publicaciones del Instituto Panamericano de Geografía e Historia. Caracas, 1949. Pág. 227.
    7. PEDRO DE URQUINAONA y PARDO, Memorias de Urquinaona. Editorial América. Biblioteca Ayacucho. Madrid, 1917. Págs. 47 y 48.
    8. JOSÉ DOMINGO DíAZ, Recuerdos sobre la rebelión de Caracas. Imprenta de León Amarita. Madrid, 1829. Pág. 32.
    9. E. BERNARDO NÚÑEZ, Op. Cit, pág. 119.
    10. H. POUDENX, Mémorie pour servir a l'Histoire de la Révolution de la Capit'ainerie Générale de Caracas. De l'Abdication de Charles IV jusqu'au mois d'Aout 1814. París, 1825. Paginas 39 y 40.
    11. SIMÓN B. O'LEARY. Memorias del general O'Leary, traducidas del inglés por su hijo Simón B. O'Leary, por orden del Gobierno de Venezuela y bajo los auspicios de su Presidente, general Guzmán Blanco. Imprenta Monitor. Caracas, 1883. Pág. 60.
    12. RAFAEL MARÍA BARALT y RAMÓN DÍAZ, Resumen de la Historia de Venezuela. Imprenta de H. Fournier. París, 1841. Página 60.
    13. MARIANO TORRENTE, Historia de la Revolución Hispano-Americana. En tres vols. Imprenta de León Amarita. Madrid, 1829. Tomo I, pág. 222.
    14. Documentos interesantes relativos a Caracas. Manifiesto que hace al mundo la Confederación de Venezuela; Imprenta de Longman and Co. Londres, 1812. Pág. 64.
    15. Carta de Juan Germán Roscio a Andrés Bello sobre la política en 1811. «Boletín de la Academia de la Historia», núm. 129, pág. 44.
    16. Discursos y proclamas de Simón Bolívar, prologado por R. Blanco Fombona. EdiL Garnier. París, 1913. Pág. 4.
    17. JUAN VICENTE GONZÁLEZ, Biografía del general José Félix Ribas. Edit, América. Biblioteca Ayacucho. Madrid, 1917. Páginas 45 y 46.
    18. JOSÉ DOMINGO DíAZ, Op. Cit, pág. 32.
    19. RAFAEL MARíA BARALT y RAMÓN DÍAZ, Op. Cit, págs. 63 y 64.
    20. ELOY G. GONZÁLEZ, Al margen de la epopeya. Edlt. Elite. Caracas, 1953. Págs. 17-19. Libro de actas del Supremo Congreso de Venezuela en 1811 y 1812. Publicaclón oficial acordada por el ciudadano general Juan Vicente Gómez. Lit. del Comercio. Caracas, 1926.
    21. JOSÉ DoMINGO DÍAZ, Op. Cit, pág. 33.
    22. J. M. RESTREPO, Historia de la Revolución de la República de Colombia. Cuatro vols. Imprenta de J. Jacquin. Bezanzón, 1858. Tomo II, pág. 20.
    23. FRANCISCO DE AZPÚRUA, Observaciones a los recuerdos que sobre la rebelión de Caracas acaba de publicar en esta Corte don José Domingo Díaz, intendente que ha sido de la isla de Puerto Rico. Imprenta de don Eusebio Aguado. Madrid, 1829. Pág. 24.
    24. FRANCISCO DE AZPÚRUA, Op. Cit, págs. 22 y 23. JOSÉ DOMINGO DIAZ, Op. Cit, págs. 33 y 34.
    25. JOSÉ DOMINGO DIAZ, Op. Cit, pág. 34.
    26. JOSÉ DOMINGO DIAZ, Op. Cit, pág. 34.
    27. H. POUDENX, Op. Cit, pág. 47.
    28. MANUEL PALACIO, Op. Cit, pág. 114.
    29. H. POUDENX, Op. Cit, pág. 45. «Gaceta de Caracas., núm. 41, del día 16 de julio de 1811.
    30. H. POUDENX, Op. Cit, pág. 45.
    31. MANUEL PALACIO, Op. Cit, pág. 114.
    32. MANUEL PALACIO, Op. Cit, pág. 115.
    33. H. POUDENX, Op. Cit, pág. 48. MANUEL PALACIO, Op. Cit, página 116. FR.ANCISCO DE AZPÚRUA, Op. Cit, pág. 24. JOSÉ DOMINGO DÍAZ, Op. Cit, pág. 34.
    34. LAUREANO V ALLENILLA LANZ, Cesarismo democrático. Imp. El Cojo. Caracas, 1919. Pág. 123.
    35. JOSÉ FRANCISCO HEREDIA, Memorias sobre las Revoluciones de Venezuela. Edlt. Garnler. París, 1895. Págs. 30 y 31.
    36. FRANCISCO JAVIER YÁNEZ, Relación documentada de los principales Sucesos ocurridos en Venezuela desde que se declaró Estado independiente hasta el año de 1821. En tres vols. Edlt. Elite. Caracas, 1943. Págs. 5-13.
    37. H. POUDENX, Op. Cit, pág. 52.
    38. JUAN VICENTE GONZÁLEZ, Op. Cit, pág. 188.
    39. H. POUDENX, Op. Cit, pág. 53.
    40. FRANCISCO JAVIER YÁNEZ, Op. Cit, pág. 14.
    41. JOSÉ DOMINGO DÍAZ, Op. Cit, pág. 36.
    42. SIMÓN BOLíVAR, Obras completas. En dos vols. Edlt. Lex Habana, 1947. Edición oficial. Tomo 1, pág. 1001.
    43. JOSÉ FRANCISCO HEREDIA, Op. Cit, pág. 35.
    44. JOSÉ FRANCISCO HEREDlA, Op. Cit, pág. 35.
    45. H. POUDENX, Op. Cit, págs. 55 y 56.
    46. PEDRO DE URQUlNAONA y PARDO, Op. Cit, págs. 46 y 47.
    47. JUAN VICENTE GONZÁLEZ, Op. Cit, pág. 194.
    48. H. POUDENX, Op. Cit, pág. 62.
    49. FRANCISCO JAVIER YÁNEZ, Op. Cit, pág. 26.
    50. ARÍSTIDES ROJAS, Leyendas históricas de Venezuela. Segunda serie. Impr. y Lit. del Gobierno Nacional. Caracas, 1891. Pág. 184.
    51. H. POUDENX, Op. cit págs. 64 y 65.
    52. H. POUDENX, Op. cit pág. 65.
    53. H. POUDENX, Op. cit, pág. 65.
    54. FRANCISCO JAVIER YÁNEZ, Op. Cit, pág. 27.
    55. JOSÉ DOMINGO DíAZ, Op. Cit pág. 39.
    56. H. POUDENX, Op. Cit, pág. 62.

  • I. El monstruo se despierta

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    Miranda estableció su cuartel en Maracay y se dispuso a organizar la defensa; pues atacar era casi imposible con un material humano prácticamente derrotado, que iba a la lucha sin ningún ideal, sin ningún fin. A su vez el Marqués del Toro fue nombrado para que reclutase en Los Llanos, pertrechos, hombres y caballos para la desesperada defensa que se proyectaba hacer. Su gestión fracasó, pues no encontró en aquellas poblaciones gente dispuesta a ayudar a la República, más que la veían representada por este aristócrata. El marques, viendo su fracaso se marchó a Cumaná y de allí siguió a las isla de Granada (1), no sin que antes apareciesen unos versos cuyas dos primeras líneas decían así:

    Ya este pueblo se ve ahíto
    de marqueses y pelucas...
    (2)

    Monteverde no había sufrido nada con el terremoto, sus tropas se encontraban fuera del radio de destrucción, nueva prueba que los fanáticos esgrimieron para demostrar el sentido religioso y divino de su cruzada. Aprovechando este estado de ánimo comenzó su avance no encontrando prácticamente resistencia de parte de los patriotas. Por los campos donde pasaba los campesinos salían a ofrecérsele como reclutas, engrosando así su ejército.
    El Gobierno republicano, en vista del avance enemigo, abandonó Valencia, la cual fue tomada al poco tiempo por el capitán español. Miranda concentró sus tropas en el desfiladero de La Cabrera, cerca del lago de Valencia. Era ésta, sin lugar a dudas, una espléndida posición para hacer frente al enemigo e impedir su avance hacia Caracas. Pero los habitantes de los alrededores, partidarios de los realistas, mostraron a Monteverde un pasaje desconocido por los patriotas, con lo que consiguió eludir el desfiladero y situarse en la espalda del ejército de Miranda. Este al conocer su situación y temiendo verse envuelto y sin salida posible, decidió retirarse a la Victoria en buena formación. Los realistas atacaron pero siempre fueron rechazados con pérdidas considerables (3).
    Monteverde, mal conductor y peor general, cada vez que trataba de atacar salía rechazado sin lograr otra cosa que la progresiva disminución de sus municiones. Miranda aprovechaba la situación estática en que se encontraba para reorganizar el ejército y darle un sentido de cuerpo moderno, según los conceptos que conocía. La infantería de Ducayala, por ejemplo, carecía de armas, pues las habían perdido cuando el terremoto y tuvieron que ser dotados con picas mientras se conseguían fusiles. Miranda, en razón a los acontecimientos, fue nombrado dictador de Venezuela con plenos poderes.
    Los ataques del enemigo eran constantes. Una vez traía a su cabeza al Padre Hernández, quien habíase visto envuelto en el asunto de Valencia, y perdonado en su calidad de sacerdote contra la propia voluntad de Miranda, había sido designado como Vicario General del Ejército Republicano, pasándose a1 enemigo en la primera oportunidad. Ahora venía contra los patriotas "armado de un crucifijo de madera, marchaba a la cabeza de las tropas de Monteverde, envalentonándolos a masacrar a los hombres que le habían perdonado" (4).
    En San Mateo sufre Monteverde -una grave derrota que asegura a Miranda . Miranda, aunque comete el error de no perseguirlo, tiene la situación en sus manos y por primera vez en todo ese tiempo se vislumbra una cierta posibilidad de triunfo para la República.
    Es interesante hacer notar aquí que a Miranda se le ha objetado como causa de su derrota en Venezuela el desconocimiento casi total del país. Esto tiene, como es lógico, su parte de verdad; pero, en cambio, no hay que olvidar la serie de factores internos, y que estamos aquí exponiendo, que contribuyeron a su fracaso y a la caída de la primera República. Pero es necesario señalar que hombres que desconocían más que Miranda a Venezuela triunfaron en las diferentes batallas donde se encontraron. Con solo señalar a Morillo y al propio Monteverde en el bando realista, y a Mac Gregor y O'Leary en el patriota, comprenderemos que, si bien es beneficioso ser conocedor del terreno y del ambiente, no es de ninguna manera una condición esencial. Lo que sucede es que, para ganar batallas es necesario, antes que todo, ser buen general, contar con el apoyo nacional y luchar por una causa popular. Y a Miranda le faltaban especialmente estos dos últimos factores.
    Al día siguiente de la batalla de San Mateo nombró Miranda, como Gobernador de Caracas, a José Félix Ribas, principal exponente del grupo de los extremistas. Inmediatamente se puso Ribas a efectuar prisiones entre el grupo de canarios y españoles de la capital, por lo que hubo muchas quejas ocasionando, como era de esperar, su reemplazo, siendo entonces designado en ese cargo el moderado Juan Nepomuceno Quero, de tendencias realistas y que luego se haría célebre por su traición a la patria (5).
    Al mismo tiempo que sucedía el infructuoso nombramiento de Ribas, Miranda cometía otro mal paso con los nobles criollos ahondando así más profundamente la brecha que les desunía. Había hecho éste un decreto tendiente a reforzar su escuálido ejército con los esclavos de las plantaciones y haciendas de los mantuanos, decreto que no perjudicaba en nada a estos grandes señores, siendo por el contrario, más bien inhumano con respecto a los negros a quienes exigía exponer su vida por la patria y el Gobierno de sus señores sin tener derecho a conquistar su libertad con los méritos obtenidos en el campo de batalla, sino mediante el precio que valían, debiendo volver al trabajo forzado de sus labores si no conseguían la suma de dinero que debía entregarles la libertad que su sangre no había podido conquistar en la defensa de sus amos.
    Los grandes propietarios se sintieron defraudados con la perspectiva de ver su base productiva escapar a la lucha patria.
    A la vez temían que una vez terminada la guerra estos hombres no desearan continuar en la esclavitud, arruinando a la clase dirigente de Venezuela. Por eso, desde el primer momento, todas las opiniones estuvieron en contra del decreto, "porque atacaba la propiedad, dice Baralt, e indisponía contra la revolución a las clases más valiosas de aquella sociedad" (6). En realidad pocos fueron los esclavos enganchados en el ejército patriota y apenas éstos entraban en campaña se pasaban al campo enemigo dejando solos a los jefes del mantuanismo, pues aquellos hombres "prefirieron las mismas promesas hechas por los caudillos de la opresión, y no es que no amasen su libertad, sino que la creían una red ofrecida por los que habían sido sus señores, y la preferían recibida del isleño popular, que se rozaba con ellos, y vivía entre ellos, y con ellos trabajaba la tierra" (7). El decreto fue, pues, un fracaso.
    La situación de Monteverde empezaba a ser desesperada, el ánimo de las tropas declinaba y los pertrechos estaban casi agotados; mientras Miranda se mantenía mal que bien en sus posiciones esperando la oportunidad para comenzar la contraofensiva. Llegó el momento que en el campo realista no hubo materialmente municiones y Monteverde, "mandó a desclavar las silletas de los pueblos de Aragua, dice Pedro Gual, para tirarnos en las avanzadas con las tachuelas... Tal era nuestra situación el 5 de julio de 1812" (8). Era ese día justamente el aniversario de la declaración de Independencia y Gual se dirigió a la casa del cuartel general de Miranda, y al "entrar en esta oficina, se paseaba el General Miranda aceleradamente de un extremo a otro de la pieza; el doctor Roscio se pegaba fuertes golpes con los dedos de una mano en la otra; el señor Espejo estaba sentado cabizbajo y absorto en meditación profunda, y Sata y Busy parado como una estatua, junto a la mesa de su despacho. Lleno yo del presentimiento de una calamidad inesperada, me dirigí al General: "Y bien, le dije, ¿qué hay de nuevo?" Nada me contestaba a la segunda pregunta, cuando a la tercera, hecha después de algunos intervalos, sacando un papel del bolsillo de su chaleco, me dijo en francés: "Tenez, Venezuela est blessée au cœur... ". El papel que acababa de entregarme el General Miranda era el siguiente:
    Julio 1 de 1812.
    "Mi General: Un oficial indigno del nombre venezolano, se ha apoderado con los prisioneros del castillo de San Felipe, y está haciendo actualmente un fuego terrible sobre la ciudad. Si V. E. no ataca inmediatamente al enemigo por la retaguardia esta plaza es perdida. Yo la mantendré, entre tanto, todo lo posible. Simón Bolívar" (9).

    Puerto Cabello estaba perdido con todo su inmenso parque. Aymeric, encargado del comando del castillo de San Felipe, dejó a Vinuni, el traidor, haciendo sus veces mientras iba a la ciudad a contraer matrimonio. En ese instante, en que ni Bolívar ni Aymeric estaban presentes, el fuerte enarboló la bandera de Castilla comenzando inmediatamente un fuerte bombardeo contra la ciudad. En realidad había sido una grave imprudencia de Bolívar y Aymeric el salir para el matrimonio los dos y dejar en manos poco seguras el mando del castillo que les había sido confiado. La plaza entera, como era de esperarse, fue conquistada días después, viéndose obligados Bolívar y los suyos a tomar una embarcación que les conduciría sanos y salvos a La Guaira (10). Venezuela, como acertadamente había exclamado Miranda, estaba herida en el corazón.
    Mientras en el campo de la lucha sucedía este desastre, en el interior del país se levantaban montoneras armadas de esclavos insurrectos que iban por los campos y haciendas de Barlovento saqueando y matando blancos con el fin determinado de dirigirse a Caracas a realizar la venganza de su larga opresión y a establecer un Gobierno popular dirigido por los negros.
    Esta insurrección fue provocada por un grupo de blancos realistas que, decididos a jugarse el todo por el todo con tal de ver la bandera del Rey ondeando sobre Caracas, se habían dirigido a la región de Barlovento repartiendo armas y proclamas incendiarias contra los patriotas y su Gobierno. Pero aquellos hombres no sabían lo que estaban haciendo. Sólo cuando ven que toda aquella masa formidable de esclavos, sedientos de las más esenciales libertades humanas, comienza a matar a todo ser que tenga el rostro blanco y a incendiar todo lo que encuentra, tanto patriota como realista, es que vienen a comprender el gran daño que han realizado desatando esa espantosa rebelión; pero ya es muy tarde para arrepentirse y hasta peligroso (Nota 1). Por eso dice Restrepo, "los mismos criminales autores de aquella sublevación, espantados de su obra, tuvieron que huir para no ser víctimas de los negros feroces, a quienes habían puesto las armas en las manos para concurrir a la destrucción de su propio país" (11).
    ¿Cómo estarían en Caracas los moderados? ¿Qué dirían todas aquellas gentes que veían, ya no solamente sus posesiones amenazadas sino sus propias vidas, las de sus hijos y las de sus mujeres? Es de comprender que toda la población ante tan gran peligro comenzaría a efectuar manifestaciones para demostrar sus deseos de que volviese lo más pronto posible el viejo régimen, tranquilizador y seguro.
    Moderados, realistas y hasta los exaltados se dirigieron a todas las personalidades más o menos respetadas por los españoles para ver si se podía llegar a un armisticio con Monteverde antes que la marejada destructora llegase a Caracas.
    Los negros avanzaban por los valles de Curiepe, Capaya, Guapo y otros lugares de Barlovento. Quemaban las casas de hacienda, saqueaban los caseríos, asesinaban los blancos que tenían el valor de esperarlos, y se bebían todo el vino y el aguardiente que las posadas y bodegas que encontraban en su paso podían proporcionarles. La destrucción 'amenazaba a Caracas. Los moderados empezaron a acusar a Miranda de haber provocado esa tremenda catástrofe por haber hecho el célebre decreto antes comentado y haber halagado "a las esclavitudes" (12).
    En Caracas la situación era confusa y angustiosa. La gente se imaginaba ya a los negros saqueando a Caracas, violando a las mujeres y descabezando a los hombres. El 13 de julio, a media noche, sonó la generala y las campanas de las iglesias comenzaron a repicar. Todo el mundo salió de su casa para saber lo que sucedía. "Corrí a informarme -dice Díaz- y supe que todos los negros esclavos de los valles de Barlovento a la voz de viva el Rey, habían llegado hasta Guatire, asesinando a varios blancos. Guatire está a doce leguas al oriente de Caracas, y en esta ciudad no había fuerza alguna con que contenerlos" (13).
    Esa misma madrugada un grupo de patriotas y realistas fueron a la casa del Marqués de Casa-León, a quien hicieron despertar inmediatamente para exigirle que fuera a La Victoria a exponerle al General Miranda la grave situación en que se encontraba Caracas con el avance de los negros. Al poco rato salía el Marqués y, a las cinco de la tarde ya estaba en La Victoria conferenciando con Miranda las formalidades de un armisticio (14).
    Mientras se adelantaban las conversaciones los esclavos seguían avanzando hacia Caracas, por el lado de Naiguatá y por el este de la capital. Ya se corría la voz de que los negros habían entrado en La Guaira, y que habían tomado Los Dos Caminos). El Gobernador Quero reunió todos los efectivos con que podía contar enviándolos a este último lugar como el esfuerzo final que podía hacer la capital ante la temible tempestad.
    Entonces se supo, para tranquilidad de todos, que Miranda y Monteverde habían convenido una suspensión de armas mientras se llegaba a una capitulación. Al saber esto, Quero envió contra los negros la única autoridad que podía quizás someterlos, el cura de Antímano, don Pedro Echezuría. Este iba a parlamentar con los cabecillas y a exponerles que la suspensión de armas era ya un hecho. Los negros, que no habían retrocedido ante nada, fueron contenidos por el crucifijo. Echezuría aprovechó la ocasión para decirles que debían volver a sus tierras y abandonar las armas. Los negros no avanzaron más, es verdad, pero a la vez se negaron a retroceder, creando una situación delicada a las autoridades que quedasen con el mando definitivo de Caracas (15).
    A finales de julio los preparativos para la capitulación estaban ya terminados en la forma siguiente:
    1. El Comisionado del Ejército de Caracas pone por condición de este pacto que la ejecución y cumplimiento de cuanto se ha estipulado anteriormente como la ocupación y posesión del territorio de la provincia de Caracas, debe pertenecer exclusivamente al señor don Domingo de Monteverde, con quien se ha iniciado este convenio, no accediendo los pueblos de Caracas a ninguna variación en esta parte.
    2. Las tropas de Caracas existentes en La Victoria la evacuarán por divisiones, que desde hoy mismo por la mañana empezarán a salir; y con intervalos proporcionados se retirarán a Caracas, en donde depositarán sus armas sucesivamente en el momento que lleguen, licenciándose al punto.
    3. Quedarán en La Victoria una división de 600 a 1.000 hombres, que hagan la entrada del armamento, artillería, municiones y demás efectos militares que se encuentran en aquel pueblo.
    4. El ejército al mando del señor don Domingo de Monteverde entrará en La Victoria el día 26, por la tarde, para hacerse cargo de todo lo contenido en el anterior artículo.
    5. Este ejército, dividido en las secciones que tenga por conveniente su jefe, podrá pasar a Caracas sucesivamente desde el día siguiente de su entrada en La Victoria, con el objeto y fines insinuados en los artículos 2 y 3.
    6. La división que queda en La Victoria, después de la entrada del ejército español, se retirará por piquetes a sus cuarteles, y allí depositará sus armas, de que se hará cargo el comisionado o comisionados que nombrase el jefe de dicho ejército. La división de Caracas quedará licenciada, y se retirará con orden a los pueblos de su residencia.
    7. A los oficiales se les dejarán sus espadas, exigiéndose si se quiere, todas las seguridades que ellos pueden prestar en su palabra de honor.
    8. Con las mismas formalidades se entregará la plaza de La Guaira, así que la de Caracas esté pacíficamente poseída por las tropas de S. M. C.
    9. Se enviarán comisarios con la fuerza que se juzgue conveniente, en nombre de dicho ejército, para tomar posesión de todos los pueblos y lugares de la provincia de Caracas, Barcelona, Cumaná e isla Margarita.
    10. No se exigen otros rehenes ni seguridades de una parte y otra, que la mutua fe y palabra de ambos; fiándose tanto el pueblo de Caracas de la del señor don Domingo de Monteverde, que no duda que por ella sola se cumplirán religiosamente todas las promesas.
    11. Como las proposiciones hechas por los comisionados del jefe del ejército de Venezuela, en las dos referidas fechas de 20 y 24 de julio, han recibido igualmente en ambas sus contestaciones respectivas que, aunque levemente, se modifican y alteran, se hará una sola redacción que las comprenda a todas, y será el acta solemne y definitiva de lo estipulado; firmándose por ambos jefes en Caracas o en donde se convenga, se imprimirá un número suficiente de ejemplares de esta acta, y se distribuirán al público.
    Cuartel General de San Mateo, julio 25 de 1812. -Domingo de Monteverde-. José Zata y Bussy (16).
    Esta capitulación no fue, a pesar de las circunstancias que la obligaron a realizar, del agrado de todos. Bolívar escribía un año más tarde y quizá de una manera injusta que "es preciso convenir en que las capitulaciones vergonzosas de Miranda, no fueron la obra de Monteverde, sino de las circunstancias, y de la cobardía del General del ejército de Venezuela" (17). El Libertador, en realidad, no era de los más llamados a criticar a Miranda por la caída de la República, ya que en parte por su negligencia cayó Puerto Cabello.

    Notas
    (1) «El rudo ser carnicero que hace menos de cinco siglos poblaba nuestros bosques y llanuras, igual al de la Europa prehistórica, reaparece con todos sus instintos destructores y sanguinarios; arroja la escasa vestidura que sobre su cuerpo colocó la menguada civilización ambiente, pierde los pocos sentimientos de justicia y de moralidad que en su espíritu superpuso el trato con las gentes cultas, y vuelve a ser el bruto feroz, habitador de la selva. Por eso es tan impía la obra de desencadenar la guerra civil en este país. Es despertar monstruos dormidos». (PEDRO M. ARCAYA, Estudios sobre personajes y hechos de la Historia venezolana. Caracas, 1911. Pág. 49).

  • II. Su Excelencia el General Monteverde

    Îndice
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    Cuando Monteverde entró en La Victoria fue recibido por don Francisco Espejo, miembro del ex-poder ejecutivo, quien en un arrebato de alegría exclamó: "Gracias al cielo de volver bajo la dominación de los dueños legítimos" (18). A pesar de estas expresivas frases, Espejo fue encarcelado, algún tiempo después, en los calabozos de Puerto Cabello. Las fuerzas patriotas, según lo pactado el día anterior, ya habían evacuado la ciudad no sin que antes se hubiese presentado un conato de sublevación entre los pardos de la tropa, quienes anarquizados por la caída de la República pensaban juntarse a los negros de Barlovento para atacar a Caracas y acabar con los blancos, españoles y criollos. Urquinaona, testigo de los sucesos, dice "observando éste (Miranda) la disidencia y alteración de varios cuerpos de pardos que salían en tropel del pueblo de La Victoria con dirección a Caracas, publicando que no entraban en la capitulación concluida en San Mateo, y temiendo Miranda ver frustrados sus designios si por desgracia llegaban a reunirse, hacer causa común y dirigir contra los blanco!; el alboroto de los negros de las costas orientales, dio órdenes para la entrega de La Victoria y partió para Caracas decidido a desarmar a los mulatos, como lo ejecutó, dejando con esta operación expedita la entrada que hizo Monteverde el día 30 de julio, con aplauso y aclamación de los habitantes pacíficos de aquella desgraciada capital" (19). Desde el primer día de su llegada, Monteverde hizo mala impresión, pues entró "rodeado de europeos, isleños y demás individuos del partido que llamaban Godo, y que habían sido perseguidos o mal vistos durante el Gobierno revolucionario" (20). Comenzaba el Gobierno de los isleños con todos sus odios y venganzas. Monteverde no era un militar de escuela ni un hombre educado, se dejaba influenciar por los monjes y sobre todo por sus coterráneos, era "rudo, grosero y casi por completo desprovisto de toda clase de conocimientos, pero ambicioso y emprendedor" (21). Los moderados y muchos de los exaltados que habían creído en su persona, como representante del Rey de España y del orden, se vieron defraudados en sus más legítimas esperanzas al ver que en Monteverde no estaba representada la bonachona y tolerante colonia, sino más bien la venganza baja y soez. Los cargos públicos que anteriormente cuando la administración de los capitanes generales ocupaban los criollos eminentes y de distinguidas familias, ahora los tenían una camarilla de canarios insolentes, pulperos en su mayor parte, de manos recias y lenguaje torpe, que se pavoneaban por las calles provocando a los caraqueños y procediendo en todo como dueños absolutos de una ciudad conquistada. La capitulación no fue refrendada, según lo dispuesto en el artículo 11 de la misma, por apresuramiento de las autoridades competentes y por la huída de Miranda; aprovechando Monteverde esta circunstancia para no observar ninguno de los compromisos pactados en San Mateo y que la ley, y no el honor, le permitía violar. Mientras Monteverde entraba en Caracas, Miranda llegaba a La Guaira con el propósito de embarcarse en una "corbeta inglesa, el "Sphir" del capitán Hayns, que acabada de llegar de Curazao. Miranda encargó al señor Leleux, su secretario particular, de hacer embarcar a bordo de este navío su biblioteca, sus papeles, y una fuerte suma de dinero sacado por sus órdenes del tesoro público" (22). Al menos esto "del tesoro público" lo hicieron correr sus adversarios (Nota 1). En realidad, el dinero que llevaba era un préstamo que le había hecho el Marqués de Casa León, según el decir del propio José Domingo Díaz, en los días de la capitulación. Casas, quien era Gobernador del Puerto de La Guaira, Simón Bolívar y Peña, decidieron en venganza por el fracaso de Miranda hacerle preso, aunque no están del todo lejanas las presunciones de que el móvil de tal acontecimiento haya sido el congraciarse con las autoridades' españolas. Ciertos documentos, al menos, dan a entenderlo así. Lo cierto es que la noche de su llegada al puerto, el Capitán Hayns, quien parece sospechaba algo, le invitó a montarse a bordo inmediatamente. Miranda no quiso y se quedó en tierra (23). El Gobernador le convidó a dormir en una habitación de su propia casa. Miranda se retiró al cuarto a eso de las nueve (24). Entonces, Casas y Peña decidieron hablar con Bolívar haciéndole ver a éste la traición de Miranda, pero en realidad con el fin de apropiarse de los diez mil pesos del Generalísimo y congraciarse con el Gobierno español, pensamiento que no le comunicaron a Bolívar. Esa misma noche del 30 de julio se decidió la suerte de Miranda (25). "Cuando Peña, Casas y Bolívar se hubieron asegurado de que dormía un sueño profundo, después de una corta deliberación decidieron asegurarse de su persona esa misma noche y librarlo al Comandante español Monteverde. Casas, en calidad de Comandante militar de La Guaira, dio órdenes para que un fuerte destacamento de la guardia le fuera enviado. Ordenó que este destacamento rodeara su propia casa, observando el más profundo silencio. Cuando todo estuvo listo, Peña, Casas y Bolívar entraron, a las dos de la mañana, en el cuarto abierto del General Miranda. Estaba completamente dormido. Los tres cómplices agarraron la espada y pistolas del General que había colocado delante de él" (26). Entonces, Soublette, que dormía cerca en calidad de secretario de Miranda, corrió a ver qué querían aquellos hombres, y una vez enterado de sus propósitos despertó a Miranda. Este, medio dormido, se quejó de que era muy temprano, pero luego, advirtiendo lo que sucedía, agregó: "Que esperen, pronto estaré con ellos". Una vez listo agarró una linterna que tenía Soublette en la mano y la levantó en alto para ver mejor los rostros de sus prendedores y dijo: "Bochinche, bochinche, esta gente no sabe hacer sino bochinche", y se entregó (27). Inmediatamente fue conducido al castillo de San Carlos o Colorado, situado sobre el cerro que domina a La Guaira. Por el camino de subida sufrió ciertas violencias de sus enemigos, y apenas llegado al fuerte fue encadenado y encerrado en un oscuro calabozo. Al día siguiente entró Cerveris en La Guaira, quien ordenó su traslado a la prisión llamada de "las bóvedas", enfrente del muelle (28). ¿Por qué El Libertador fue de los que le hicieron preso? En realidad, Bolívar estaba desagradado por la actitud de Miranda de no ratificar, como era lo convenido, el pacto de San Mateo, dejando la capitulación inconclusa, tomando el primer barco que encontraba en el puerto, sin esperar al enemigo y entregarle la capital, abandonando todo, dando la sensación de huída, de poca seriedad. Por eso, años más tarde, el Coronel B. H. Wilson decía a O'Leary: "El General Bolívar siempre se glorió delante de mí, de haber arriesgado su propia salvación, que pudo haber conseguido embarcándose, con el fin de asegurar el castigo de Miranda por la traición que se le atribuía. No carecían de fundamento sus razones, pues argüía que si Miranda creyó que los españoles observarían el tratado, debía quedarse para hacerles cumplir su palabra, y si no era un traidor, por haber sacrificado su ejército. Invariablemente agregaba Bolívar, que él había querido fusilar a Miranda, pero que otros lo impidieron". En realidad, la actitud de Bolívar era comprensible y explicable. Caracas estaba a merced de los canarios. Estos ocupaban los cargos de importancia y dirigían los asuntos públicos. Ser isleño era una credencial para que todas las puertas se le abrieran, para que todo el mundo le adulara. A propio tiempo al criollo se le miraba con desconfianza, como a un enemigo. Esto trajo como consecuencia una profunda decepción en el círculo de hombres que habían querido la vuelta de España. Enemistó a los indecisos, ahondó aún más la brecha que los separaba de los enemigos. Nadie quería ver al isleño mandando, tanto más cuanto que hasta ayer era mirado con desprecio y considerado como inferior (Nota 2). Poco tiempo después de haber entrado Monteverde a Caracas comenzaron las prisiones. Se empezó a perseguir a todo aquel que había tenido alguna actuación cuando la República. En medio de la plaza de Capuchinos exhibieron al doctor Juan Germán Roscio en un cepo para que los realistas se burlaran de él y le tiraran inmundicias (29). Por el viejo camino de La Guaira llevaban amarrados como bestias a los más eminentes patricios, entre ellos a Montilla, a Escalona, a Cabrera, al Padre Mendoza, etc., para encerrarlos en las "bóvedas" (Nota 3) y (Nota 4). Caracas, como la Roma de Mario y Sila, era una ciudad donde una simple denuncia de un isleño bastaba para encarcelar a un hombre o para arruinar a una familia. Las calumnias brillaban por todas partes. El mismo Arzobispo de Caracas, dice un testigo de aquellos tiempos, usó de su influencia cerca de Monteverde para acusar a sacerdotes patriotas (30). Con este espantoso sistema los canarios llegaron a gozar en poco tiempo de un poderío que nunca tuvieron en la colonia los españoles peninsulares. Al propio tiempo que Monteverde cometía esta serie de atropellos con los patricios caraqueños, trataba muy mal a la tropa criolla que estaba a sus órdenes, creando un gran descontento. Entonces trataba de compensar esto con una gran licencia que le toleraba a la tropa con respecto a los pacíficos ciudadanos. "Caracas durante el Gobierno de Monteverde, dice Urquinaona, pareció un campamento amenazado por enemigos, o una farsa que excitaba a la risa de todo hombre sensato... todas las tropas que tenía Caracas eran nominales y estaban en cueros, a excepción de unos pocos soldados de marina vestidos con el mayor lujo, nadie podía andar por las calles en cerrando la noche. Con la luna clara se veían venir una o dos mujeres en su traje ordinario, y al momento se les preguntaba: ¿Quién vive? ¿De qué regimiento? ¡Y miserable la que no respondía en el acto! Yo vi con mis ojos, a las ocho de la noche de un plenilunio, en la calle más pública, frente a la rasa donde vivía el mismo Monteverde, y frente a la que servía, o llamaban cuartel de marina, tendido en el suelo y atravesado de un balazo a un infeliz del campo que no supo responder tan pronto al centinela que le asesinó" (31). Por otra parte, Monteverde se captó también el odio del público cuando dispuso que, para sufragar los gastos de la burocracia isleña, se levantara una contribución general, la que de hecho era forzada, dada la situación de pobreza de la nación y la impopularidad del Comandante General. Para cobrada se recurrió a los medios más violentos, a la vez que imponía al comercio multas y contribuciones, "estos medios violentos irritaron a los principales comerciantes, y les impidió encontrar entre ellos el socorro que él hubiera esperado si otra hubiere sido su conducta", Esto, unido a la falta casi absoluta de numerario, y que la lejanía de la Metrópoli impedía la rápida llegada de moneda española y la que estaba en plaza era venezolana o antigua española convertida y refundida en moneda de la República, produjo un profundo malestar entre los civiles, quienes no encontraban medio cómo quitarse de encima a tan inepto y tiránico Gobierno. Al propio tiempo la tropa no percibía ni un centavo por sus servicios lo que aumentaba el malestar (32). Las prisiones redoblaron cuando Monteverde comprendió que la ciudad estaba en su contra. Se procedió a levantar una lista de "sospechosos" formada por muchas personas de Caracas que habían sido hasta ese momento adictas a la causa realista pero que no querían ser vejadas ni robadas por los canarios. Apenas formada la lista de los "sospechosos", "se levantaron partidas tumultuarias de los isleños más soeces, a quienes se entregaron sin firma, mandato, ni formalidad alguna, los nombres de aquellas víctimas, dejando lugar para agregar libremente los que después fueran ocurriendo a los bárbaros ejecutores del atentado... se allanaron con estrépito todas las casas de los proscritos, registrando con audaz grosería las camas de sus mujeres e hijas, insultándolas en su desgracia y conduciendo a sus padres y esposos a las pestilentes mazmorras de La Guaira donde amanecieron cargados de grillos y cadenas. La misma noche del 13 de agosto se circuló orden a las autoridades subalternas del distrito para prender y remitir a La Guaira y Puerto Cabello a cuantos reputaran "sospechosos"; y como los tenientes de justicia, casi todos isleños, eran otros satélites del terrorismo, la ejecutaron de manera que a los quince días se contaban en los calabozos sobre mil quinientas personas de las más distinguidas entre los pueblos (33). Caracas era un valle de lamentaciones. No había nadie quien no tuviese un familiar o un amigo en las listas de proscritos. Heredia llegó a Caracas en esos días llamado por el propio Monteverde y encontró que "la casa del jefe estaba siempre llena y rodeada de gentes de todas clases, sexos y edades, que iban a implorar clemencia por el hijo, por el hermano o por el marido presos, y que en pie, cuatro o cinco horas sin lograr audiencia... y vi niñas delicadas, mujeres hermosísimas y matronas respetables solicitando protección hasta del zambo Palomo; un valentón de Valencia, despreciable por sus costumbres, a quien Monteverde había escogido para que siempre le acompañase" (34). Este desagradable ambiente de persecuciones, venganzas, robos y vejaciones era intolerable hasta para los criollos realistas. Muchas de estas personas comenzaron a considerar, como lo único para salir de semejante situación, la vuelta de la República. Al propio tiempo que esto sucedía con los blancos criollos, los negros no estaban del todo contentos. La insurrección de los esclavos que había sido detenida por la religión estaba aún latente. Empezaban a reclamar las libertades que les habían sido ofrecidas por los mismos que les habían insurreccionado. Pero una cosa era ofrecer y otra cumplir. El Gobierno no podía hacer efectivas esas aspiraciones de los negros, porque de hecho hubiera sido ocasionar una revolución en los medios de producción, revolución económica ésta que habría perjudicado a las demás colonias españolas e inglesas trastornando las bases de la sociedad colonial. Los negros, en vista de la actitud intransigente de las autoridades realistas, volvieron a la lucha, esta vez atacaron directamente por el litoral, "armados la mayor parte con palos, algunos con machetes y muy pocos con cuchillos, con el intento de apoderarse de La Guaira, y es necesario no tener idea de lo que es aquella plaza para concebir que una chusma despreciable pudiese sin locura haber proyectado empresa tan disparatada. Así fue que un destacamento de tropas los desbarató al momento, cogió a los más y el resto se dispersó... el objeto de aquel levantamiento no fue otro que el de intentar por este medio conseguir la libertad que les habían ofrecido los que levantaron la esclavitud de aquellos valles si tomaban las armas contra Miranda" (35). Tal era el panorama de la situación de Venezuela a fines de 1812. Sombrío y sin esperanzas. Sólo existía la perspectiva de acabar de una manera violenta con el Gobierno de Monteverde para vengar las afrentas de los insolentes canarios.

    Notas
    1) Con respecto a la suma de dinero que Miranda embarcó, y sobre la cual se ha gastado tanta tinta, poseemos un interesante libro escrito por un sobrino del general Monteverde, muy bien documentado con los archivos de su tío sobre todos los asuntos de la campaña de Venezuela en 1812. Allí están las siguientes cartas: «Victoria. 22 de julio de 1812. Mi querido Manuel María: Esta mañana, a las diez, llegó el general a esta ciudad: todo lo ha encontrado tranquilo y continúa en el arreglo de estos asuntos, pues no queriendo que se pierda tiempo, envía ahora a Mr. Robertson y me manda te escriba a fin de que disponga que a bordo de su buque se ponga todo el equipaje del general y que al mismo Robertson le entregues los diez mil pesos en fuertes; que todo este embarque haya de hacerse precisamente de noche y que de los diez mil pesos percibas recibo. El buque, con todos estos efectos a su bordo, debe permanecer ahí hasta que se le comuniquen nuevas órdenes, y harás que por el ministerio de Hacienda se le pague en papel sus estudios hasta que el embarque se haya verificado. SI fuese posible, franquearle dos cañones de pequeño calibre para la defensa del buque; se los entregarás con calidad