Ver: Pensamiento, lenguaje y comportamiento adolescente
Psicología y Psicopedagogía
Publicación virtual de la Facultad de Psicología y Psicopedagogía de la USAL
Año III Nº 10 Junio 2002Luis Alarcón, Ignacio Heit
Eduardo Montero,
Matías Mumare
y Javier Zapata
De un estudio sobre el pensamiento, lenguaje y comportamiento adolescente, tomaré algunos fragmentos que me parece que recogen con suficiente claridad el modo de proceder de los opositores políticos venezolanos. Pero antes tenemos que recordar que desde finales de la década de los 80, y puntualmente el 27 de febrero de 1989, la Venezuela representativa y de partidos se vino abajo, desplome que acompañó el surgimiento de una alternativa política distinta, antecedió a la rebelión cívico militar del 4 de febrero y la siguiente del 27 de noviembre de ese mismo año, y por supuesto el ascenso y llegada al poder de Chávez, a 10 años de los acontecimientos de febrero. Los partidos desde entonces no han podido aglutinar o cohesionar a la población políticamente activa, y en cambio se refugiaron en los medios de comunicación, en un intercambio de papeles que hoy ha llegado a un paroxismo. Chávez y su maquinaria partidista, que ha cambiado de formas y no sólo de siglas, ha intentado hacer política de partidos, pero es visible que el impulso y la fuerza de su liderazgo es la que le da cohesión a los intentos de partidización, demasiado conectados con el esfuerzo de cohesión, necesaria, vital, a la hora de la confrontación electoral. Decimos entonces que la crisis de los partidos no escapa al movimiento revolucionario, y que a todas luces el actual no es un tiempo favorable a los partidos, al menos como los conoció el siglo XX. Medios de masas y partidos de masas funcionaban al unísono y eran concomitantes. Hoy la comunicación de masas está en crisis y los partidos políticos refugiados en la mediaesfera han reducido su participación y han devenido inoperantes. Frente a una política ciudadana, hecha con personas de carne y hueso, no puede oponerse una política de seres virtuales, mediáticos, a menos que el país y la sociedad renuncien a la política y le cedan todo a la “mano invisible” de los medios y las corporaciones. En Venezuela, este no es el caso. Aquí, la mayoría de la población tiene ganas de hacer política, de participar, de construir su propio destino. Aquí la organización popular ha desbordado la capacidad de los medios de comunicación y, de un signo o de otro (con consecuencias distintas, claro está) se encuentran a la zaga de la realidad. Unos porque su estructura y agenda no da para todo lo que en verdad está ocurriendo, de ahí la explosión de medios alternativos y comunitario, y otros porque renunciaron de principio, ostensiblemente, a la realidad, “allá ella”, parecen decir, con evidente desdén. Estos partidos mediáticos y su modo de entender el poder y la política no poseen mecanismos electorales que le permitan ganar elecciones porque hace rato han roto sus conexiones con el electorado, y por supuesto, no pueden hacer política en la calle porque eso implica una visión de desarrollo vinculada al país y a sus intereses, y desde hace rato se ha visto que los intereses de la clase mediática son corporativistas y trasnacionales, fundamentalmente desterritorializados. Para los medios privados el territorio nacional está lleno de estampas turísticas, de poblados y gentes exóticas. La visión que tienen del país está filtrada por las agencias turísticas nacionales e internacionales, y en oportunidades por Nacional Geographic. Sus recursos, por otro lado, esto es, lo necesario para el desarrollo, no son los propios del país y de su gente en relación con el territorio, sino los de la renta petrolera, cuyo control, por cierto, perdieron en los sucesos del 2002 y 2003.
Ahora bien, si los medios están ligados al consumo, y la política mediática es estrictamente consumo (asunto de marketing, de target, de sondeos), entonces se hace evidente que la política está dirigida a un sector preformado por el consumo. Este sector –según la hipótesis que manejo en este acelerado comentario- no es otro que el integrado por los y las adolescentes.
Pero antes debe advertirse que este no es un sector definido estrictamente por la edad, pues la adolescencia que no es biológica sino cultural es una construcción social, y por lo tanto un modo de ser, de vivir, de hacer las cosas, y, para lo que nos interesa aquí, un modo de pensar. En otras palabras, y para ir al grano, la política mediática está hecha por y dirigida a adolescentes en tanto es un producto concebido por y para los medios y para los ciudadanos y ciudadanas mediatizados. Política entonces, concebida como un artículo más de consumo, sometido además a las mismas políticas, maniobras, procedimientos que observamos en el mercado: monopolio, oligopolios, competencia, desequilibrio, oferta y demanda, preferencias, modas, gustos, etc.
Arturo Guerrero apunta: “En este momento, los medios se pliegan al mercado, y la perspectiva desde la cual informan, el perfil del lector o del oyente y televidente, es el perfil del consumidor actual o del potencial consumidor. Entonces, los medios
entregan su información desde las gafas, desde la óptica de los niños y adolescentes -como potenciales consumidores- o de los adultos en plena actividad económica, en tanto reales y presentes consumidores.”
El mercado mediático impone sus formas culturales (sus formas de percibir y comprender la realidad) a sus consumidores que, como ya hemos dicho, se han adolescentizado. El campo etáreo del adolescente se ha expandido porque está diseñado y controlado por el mercado. Pero me importa resaltar que el mercado cohibe y constriñe la posibilidad de argumentar, puesto que las palabras, las razones, las opiniones tienen la cualidad o la tendencia a crear sus propios intereses o en todo caso intereses autónomos, esto es, intereses no (necesariamente) teledirigidos por el mercado. Con otras palabras, la libertad de argumentar (libertad de espacio y tiempo para hacerlo) prepara el terreno a las opiniones propias y no públicas, más bien no publicadas. Los argumentos, las razones, las palabras son nocivas para los intereses del mercado, porque estas tienen o pueden tener sus referentes fuera de la realidad mediática, esto es, en la realidad. Así, los adolescentes vinculados a los medios se hacen un mundo a la medida de éstos, y, discursos no mediáticos les suelen parecer largos y tediosos:
“Hoy la enseñanza de la historia –dice Martín Barbero- choca radicalmente con la sensibilidad y mentalidad adolescentes, moldeadas básicamente por estas temporalidades cortas (…) y que son, en gran parte, efecto de la forma en que los medios manejan el tiempo.” Los medios borran el pasado y presentiican el presente, en la misma medida los adolescentes carecen de pasado y elimina violentamente sus referentes, las posibilidades de acceso al mismo. Cuando ello ocurre, la “experiencia” vinculada a la sabiduría queda eximida de operar en la toma de decisiones, dejando que estas se tomen (solas –por una mano invisible- o por “otros”, interesados en tomar el control luego de la anorexia mental construida a pulso de imagen, de mentiras y manipulaciones) de acuerdo a un impulso vital momentáneo, arrebatador, casi un delirio de acción que no viene del pasado y que no tendrá consecuencias. “Ahora lo que llamamos experiencia –dice Martín Barbero- no es el acumulado de los abuelos, sino la capacidad de jóvenes y adolescentes para experimentar la velocidad, la sonoridad, el ritmo. Es decir, experiencia ya no tiene que ver con un saber acumulado, sino todo lo contrario: con la capacidad de experimentación, de ver, de oír, de aprender, que los propios adolescentes tienen hoy, negándose a que el modo de transmisión de conocimientos sea como suele ser aún en la escuela. Porque hay otros modelos de transmisión del conocimiento que se relacionan mucho más con ellos y tienen que ver con la TV, el rock y el computador.”
Los opositores adolescentes venezolanos (que, repito, no tienen exclusiva relación con la edad comprendida entre los 11 y los 25 años) a través de los medios quieren hacer política desde el presente puro, borrando el pasado y apelando a un futuro incierto, lleno de palabras sin sentido, sin referente real, desconectadas de la realidad social, cultural, de un país que no se expresa ni aparece en los medios que frecuentan y en todo caso distorsionado por intereses de mercado que califica de rentables o no la realidad (virtual) o pasible de ser traducida a los medios.
Veamos ahora fragmentos de un estudio sobre el pensamiento y el lenguaje adolescente arriba citado, y hagamos extrapolación, comparemos y saquemos algunas conclusiones:
Ver: Pensamiento, lenguaje y comportamiento adolescente1. La adolescencia es una etapa evolutiva glorificada e idealizada por los medios de comunicación, la radio, la televisión, los diarios, las revistas y hasta la publicidad, alimentan ésta tendencia.
2. Se ha comprobado que ésta etapa importantísima del desarrollo de la persona humana, ha experimentado un alargamiento trascendente. A medida que las sociedades se industrializan, el período total de aprendizaje se prolonga, retrasándose consecuentemente la asunción de roles adultos.
3. La "adolescencia larga" es un fenómeno relativamente reciente en nuestra sociedad. Debemos considerar que ha medida que el período adolescente se fue prolongando, se fueron haciendo cada vez más evidentes ciertas características de personalidad propias del mismo; por ejemplo, se ha postergado cada vez más la asunción de símbolos adultos, como la independencia económica y la terminación de los estudios, dado que se necesita cada vez más educación para acceder al mercado laboral.
4. La cultura adolescente estable incluye, aparentemente, a toda persona de 11 a 25 años, aunque su duración varía, no solo según épocas, países y culturas, sino incluso dentro de una misma comunidad. Hoy en día, por ejemplo, en el medio rural y los niveles socio-económicos más bajos la incorporación al mundo laboral y la delegación de responsabilidades adultas es más precoz que en los niveles más altos o las zonas urbanas más desarrolladas.
5. El adolescente siente un fuerte anhelo de independizarse en muchos aspectos de su vida y cambia radicalmente la actitud frente a su familia, a sí mismo, a sus amigos, al estudio.
6. Por otra parte, la rebeldía es una característica típica de este período, encontrándose íntimamente relacionada con la búsqueda de identidad. Con el despertar de su personalidad, el adolescente toma conciencia de ser alguien diferente de los demás, y este afán de autoafirmación y diferenciación lo llevan a rebelarse contra la autoridad y desconfiar de lo que dicen los otros, especialmente los padres. En la infancia, los chicos pueden ser desobedientes, pero en la adolescencia comienza la rebeldía propiamente dicha, la cual cuestiona la idea de subordinación y de obediencia.
7. Entre las características funcionales del pensamiento formal suelen citarse las siguientes:
Apertura al mundo de lo posible: el adolescente descubre que la vida tiene muchas posibilidades más allá de su experiencia personal. Puede distinguir entre lo real y lo posible, probar hipótesis, trabajar con pensamientos abstractos. De niño podía amar a los padres y odiar a las cucarachas, ahora se puede amar la libertad y odiar la discriminación.
Pensamiento lógico: el pensamiento formal se basa en proposiciones, no en realidades. Un adolescente es capaz de realizar inferencias o deducciones lógicas sin necesidad de tener en cuenta los datos concretos. Por ejemplo "todo A es B" es equivalente a "todo B es A".
Posibilita el razonamiento hipotético-deductivo: imaginemos un péndulo, un objeto que cuelga de una cuerda. Podemos cambiar la longitud de la cuerda, el peso del objeto, la altura desde la que cuelga o la cantidad de fuerza que usamos para empujarlo. De estos cuatro, ¿qué factor o factores determinan la velocidad con que el péndulo se balancea? Si queremos resolver este problema tenemos que utilizar el razonamiento hipótetico-deductivo. Este método consiste en establecer una hipótesis, deducir consecuencias y comprobarlas o verificarlas mediante la experimentación. Finalmente debemos interpretar los resultados de las sucesivas comprobaciones, rechazando las hipótesis falsas. El adolescente es capaz de deducir conclusiones no sólo basadas en la observación de la realidad, sino también a partir de hipótesis. En el problema anterior, la única variable que determina la velocidad del péndulo es la longitud de la cuerda.
Pensamiento egocéntrico: esta forma de pensar, típica del adolescente, se caracteriza porque se concede un gran poder a la reflexión y a la abstracción. Tiende a supervalorar las ideas como agente de cambio social, se cree que el mundo debe adaptarse a sus ideas y no ideas a la realidad.
Además, al adolescente le cuesta diferenciar entre su punto de vista y el de su grupo social y, a menudo, cree que lo que piensa o le preocupa es similar a los pensamientos y preocupaciones de los demás.
Abrirse a otros puntos de vista servirá al adolescente en su desarrollo social para poder participar de forma efectiva en la sociedad. Alcanzará el equilibrio cuando comprenda que la función de la reflexión no es contradecir, sino predecir e interpretar la experiencia.
Por otra parte, y haciendo referencia en ésta oportunidad al lenguaje, consideramos que éste es un instrumento a partir del cual el adolescente moderno expresa su rebeldía. En realidad nos parece que muchas veces no importa tanto el contenido del mandato, como el vínculo que experimenta con aquel al cual lo dirige; el tono de voz, los gestos que acompañan a las palabras, la carga emotiva que deposita en su lenguaje, nos parece que pasan a tener suma importancia.
Hay que tener en cuenta, en primer lugar, que no todos los grupos de adolescentes se expresan con un lenguaje particular incomprensible. Y que, muchas veces, las diferencias sociales también imponen términos y modos de giros lingüísticos distintos.
En algunos ambientes, los chicos encuentran refugio entre los términos de la jerga: birra, faso, bondi, guita... En otros, más refinados, la manera de hablar varía: obvio, cool, fashion...___________________________________________
Ver: Periodismo y comunicación para todas las edades
Las citas de Arturo Guerrero y Jesús Martín Barbero, se encuentran en este trabajo












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30.11.07 @ 13:20